lunes, 14 de mayo de 2012

Los peces crecen mas lentos y maduran antes


Ecosistemas más resistentes. Preservar a los adultos de gran tamaño podría limitar el impacto genético y permitiría pescar más individuos jóvenes y de tamaño medio

Un grupo de expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), con el francés Serge Michael García al frente, proponen dejar atrás la captura sistemática de los peces más grandes. La pesca es por naturaleza un proceso selectivo, pero la protección o eliminación de unos en favor de otros modifica la composición de las comunidades, puede alterar la estructura de los ecosistemas, transforma la interacción entre especies e incluso induce cambios evolutivos. Simplificar así la pesca ya no maximiza la producción ni asegura la capacidad de recuperación y conservación.

La propuesta del grupo de expertos es pescar de forma «balanceada» o equilibrada, centrándose más en individuos de tamaños intermedios y reduciendo la presión sobre juveniles y grandes reproductores. El derrumbe de las poblaciones de bacalao, mero, sardina, boquerón... refleja que ni los límites de tamaño, ni las cuotas de captura ni el número de barcos, vedas, etcétera han parado el declive. Dicen que se debería extraer un porcentaje razonable de todas las especies de la cadena trófica, en proporción a la productividad de cada una. Pescar sin arrasar ciertas especies

Para reducir al mínimo los daños ambientales, sea con el arte que fuere, habría que hacerlo de acuerdo a niveles aceptables del medio en su conjunto. Más grupos y con individuos de diferentes tamaños y sexos, no solo grandes, de pocas especies.

Urge distribuir la presión (a la baja) sobre los cardúmenes y conservar su estructura. Porque no solo ha disminuido la productividad y variedad, también el tamaño de los peces. «Es el resultado de que la presión pesquera aumente sin control, incluso cuando se reduce la flota. Ocurre al mejorar su eficiencia», señala Serge M. García. Y explica las consecuencias:

«Cuando los adultos no están disponibles, los pescadores centran su objetivo en los más pequeños, a menudo en áreas costeras, frecuentemente inmaduros. Como respuesta, los peces tratan de crecer más lentamente, como si quisieran evitar ser grandes, y aun siendo de un tamaño más pequeño, maduran con más rapidez, como tratando de procrear antes de ser capturados. Es una respuesta genética demostrada, aunque no está claro que estos cambios se transmitan a la descendencia».

El informe, resumido también por Science, aborda el «uso inteligente de los aparejos». Al fin y el cabo, la tradición de usar determinada malla o un tamaño de anzuelo es antigua y se remonta a al menos seiscientos años.

Hasta 36 ecosistemas fueron analizados para un nuevo enfoque -será abordado en un congreso mundial en septiembre, en Corea del Sur- que haga de la pesca una actividad más sostenible. Y las nuevas tecnologías de los alimentos deberían promover el uso de una gama más amplia de especies. Hoy el esfuerzo pesquero se concentra en unas pocas, más «rentables».


Serge Michael García


Confirmar y basar todo en la evidencia empírica es una máxima de la IUCN. Serge Michael García pide cautela acerca de la idea de eliminar por completo los descartes: «Hay que ver el beneficio. Aunque moralmente es aceptable, ¿qué destino tendrán los peces descartados? ¿Es útil? ¿Es ecológico?», plantea.

-¿Cómo debería adaptarse la flota gallega en el futuro?
-La reputación de los pescadores gallegos, como la de los bretones, es conocida. Si la flota gallega es excesiva, interesa al propio pescador reducirla. No hacer nada es malo. Hay que encontrar una vía eficaz y aceptable que no cree sufrimiento innecesario entre los profesionales. No estoy convencido de que los derechos individuales sean la solución. Existen pocas alternativas, tal vez la comunidad de derechos.

-Los pescadores a menudo recelan de las conclusiones de los biólogos, ¿se fiarán más de las simulaciones del ordenador?
-Es un problema. Hay que ir con precaución. En grandes ecosistemas e incluso en pequeñas áreas marinas protegidas es difícil predecir el comportamiento futuro al tomar alguna medida. Pero la sola observación no va a funcionar, a menudo la reacción no suele ser la esperada. La solución es cruzar muchos modelos y revisar qué ocurre, de forma muy participativa. Hasta la fecha, pocas veces se ha verificado la efectividad de un cambio en el tamaño de la malla, por ejemplo. Se daba por sentado que esa norma era la correcta, aunque luego los pescadores sabían soslayar perfectamente esa regulación.

-¿Qué arte considera más respetuosa con el medio?
-Todas son letales si se usan en gran cantidad, demasiado a menudo o en hábitats equivocados. Cada equipo tiene su impacto concreto. Generalizar es muy peligroso. Es preferible analizar cada caso.

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