sábado, 15 de junio de 2013

Southern Cross



El 24 de Diciembre de 1909, un trasatlántico inglés, con 168 pasajeros a bordo se dirige al puerto de Vigo a recoger carga y emigrantes para partir a América . A su entrada, encalla en los bajos de A Borneira, en Cangas y después de evacuar a los náufragos, el buque se da por perdido.
En esta tragedia solo hubo que lamentar un fallecido.

Mapa de la zona en la que se aprecia los bajos del faro de A Borneira

El naufragio del trasatlántico inglés Southern Cross, hace un siglo tras encallar en los bajos de A Borneira (Cangas) causó un gran impacto en la ciudad de Vigo. Procedía de Liverpool, Bilbao y Santander y venía a Vigo a recoger pasaje y carga con destino a Buenos Aires y Montevideo. Una salida profusamente anunciada que nunca se llegó a realizar. El barco acabó partiendo por la acción del mar, que fue reventando sus remaches y desde entonces permanece en su tumba submarina con algunos secretos en su interior.
Durante semanas, se estuvo anunciando diariamente la salida de este "hermoso vapor" que admitía pasaje de 1ª y 3ª clase, fijando para un pasaje entero el precio de 201 pesetas y 101 el medio pasaje. Los pasajeros tenían que presentarse dos días antes de la fecha de embarque en la agencia consignataria, Juan Tapias, situada en la calle Areal, con toda la documentación en vigor.

Anuncio de la Hulder Line para viajar a América, hecho por la agencia consignataria Juan Tapias, de Vigo


En la edición del periódico Faro de Vigo del 25 de diciembre se daba cuenta del naufragio, señalando que "a las seis de la mañana, en cuanto el vapor quedó encallado, empezaron a sonar las sirenas de a bordo, y a arrojar luces de bengala en demanda de auxilio. A esas señales acudió el vapor María que hace el servicio de transporte de pasajeros de Cangas a Vigo, que estaba a punto de iniciar su primer viaje, recogiendo cerca del costado del Southern Cross un bote con pasajeros de primera".
Además, acudieron en auxilio del barco accidentado el vaporcito de los prácticos, una trainera de Cangas, un bou inglés que se disponía a hacerse a la mar y el aljibe de la Viuda de Molins.
A dichas embarcaciones se transbordaron los 168 pasajeros que transportaba el barco y sus equipajes. El salvamento se hizo ordenadamente, gracias a la serenidad de los oficiales del trasatlántico y la de los tripulantes de los barcos que acudieron en su auxilio, y a ello se atribuyen las escasas víctimas."Hubo un fallecido, un pasajero se fracturó una pierna al saltar por la borda al vaporcito de los prácticos, y otro cayó al mar entre los dos buques y fue rescatado", contaban las crónicas.

Actual faro de Punta Borneira

Durante varios días, los tripulantes de varias embarcaciones se dedicaron a recoger del mar los objetos que tras el naufragio flotaban a merced de las olas. El barco transportaba un variopinto cargamento, desde cemento hasta quincallería pasando por cajas de vidrio, muebles, maquinaria, sifones, papel o provisiones. Además, entre otras cosas de valor, llevaba material para a Exposición Mundial a realizar en 1910 en la capital Argentina. Ésta última carga fue rescatada por la Sociedad de Salvamentos Marítimos d Coruña, que, en esa operación, colaboró con la compañía de seguros Lloyd’s.
Una lancha con marineros armados vigilaba la zona del siniestro para evitar raterías “que al parecer ya se han iniciado, especialmente de noche”. A la vigilancia se sumó otra lancha de “los carabineros de mar.”

Buzos explorando los restos del Southern Cross en una foto reciente

Del vapor accidentado fueron rescatados “dos hermosos galgos valorados en 500 libras esterlinas que habían merecido premio en una exposición e iban destinados a Buenos Aires.”
Durante semanas se estuvieron descargando las bodegas. Más de cuarenta hombres retiraban todos los objetos a brazo por falta de vapor en el buque naufragado. Cada día se extraían entre 35 y 45 metros cúbicos de carga y mientras en una bodega se había instalado una bomba para achicar agua, en las otras dos la descarga se realizaba por medio de buzos.
Tras un intento de poner a flote parte del barco y acercarlo a los muelles de Vigo, casi un mes después del naufragio se subastaron dos lujosos coches de la marca Humber, de seis y dos asientos, sacados ambos de las bodegas. Hubo al menos 20 licitadores y uno fue adjudicado al señor Neira por un total de 9.840 pesetas, y el pequeño al señor Bárcena por 3.300.
El transatlántico británico acabó por ser desmantelado ‘in situ’.


De los restos, solo queda la obra viva rodeada de gran cantidad de algas


El periódico se hacía eco también de las posibles causas de un siniestro "difícil de explicar. Dícese que el faro de A Borneira estaba apagado a la hora del choque y que desde el Southern Cross confundieron la luz roja de un buque con la del faro, y la torre de éste con el aparejo de un velero, acercándose por ello más a tierra, hasta que tropezó con las rocas quedando sobre ellas".
Desde el primer momento se dio el buque por perdido, "pues los remaches se desprenden como consecuencia del peso del agua que llena las bodegas, donde baja y sube la marea". A las pocas horas del siniestro ya amenazaba con romperse y hundirse.


Documento original de 1923 del constructor del buque



El Southern cross,  era un trasatlántico de la Hulder Line, de bandera inglesa, mixto de carga/pasaje de 5.050 T de registro y 7500 de desplazamiento, tenia 122 metros de eslora y 14,7 de manga, máquina al centro y cuatro bodegas con entrepuentes, fue construido en 1892 por  Workman Clark & Co. en Belfast,  para el armador Cooper W. & Son. Tenía su puerto base en Kirkwall, Escocia. Estaba propulsado máquina de vapor de triple expansión alimentada por cuatro calderas de vapor de frentes encontrados y llamas en retorno quemando carbón, según algunos datos que tengo, la máquina, que la construyó el propio astillero daba unos 3.100 HP. Tenía una sola chimenea y su velocidad de servicio era 12 nudos.
La Compañía mantenía la línea Liverpool-Bilbao-Santander-Vigo-Montevideo-Buenos Aires.
Desde la Hulder Line se aseguraban “viajes rápidos y económicos” hacia Buenos Aires y Montevideo. “El pasaje de tercera disfruta cómodo alojamiento, buena cama y comida sana y abundante”.

Astilleros de la Workman Clark & Co. en Belfast

Recientemente los buzos localizaron a 15 metros de profundidad el pecio del vapor inglés de pasaje Valparaíso, que naufragó el 28 de febrero de 1887 frente a esta costa canguesa;  y, a cinco metros de donde habían dejado la marca del anterior, hallaron el pecio del Southern cross, con el cargamento de barriles de cal petrificados, de ahí que entre los profesionales del buceo arqueológico se le conozca a este pecio como la montaña de cal. Del navío queda a la vista la obra viva, es decir, lo que no se ve de un barco, como la estructura y el fondo del casco.

La prospección sirvió para confirmar que ambos barcos no están superpuestos, como siempre se pensó, sino separados a una distancia de unos cinco metros.
Los motivos del encallamiento no están claros a día de hoy, pero pudo deberse a que la luz del faro estaba apagada.
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario