sábado, 25 de octubre de 2014

Mantenimiento del carrete de pesca






Tal vez el elemento del equipo de pesca en el que incide más un correcto mantenimiento sea el carrete. Hoy en día, gracias a la evolución de los materiales de fabricación nos encontramos con modelos sellados en los que el mantenimiento es mínimo. Sin embargo no estará de más que tengamos bien claras cuáles son las pautas a seguir para que nos ofrezca un rendimiento fiable de forma continuada. Conocer perfectamente cómo realizar un correcto mantenimiento además de alargar la vida útil del carrete, nos dará la garantía necesaria de que, llegado el momento, si nos encontramos con el pez de nuestra vida el carrete no falle en un momento de máxima exigencia. Por supuesto, el cuidado del carrete no es algo que deba hacerse únicamente ahora “ a última hora”, deberemos seguir unas pautas que a continuación le exponemos cada vez que volvamos de pescar.










MANTENIMIENTO “DIARIO” 

Resumimos a continuación una serie de consejos de mantenimiento diario útiles que le ayudarán a mantener su carrete como el primer día por mucho más tiempo.

– Si el carrete le cae al agua, séquelo bien antes de guardarlo. Guardar un carrete húmedo es casi como tirarlo a la basura. Esto es mucho más preocupante en el caso de que el carrete se hubiera caído en agua salada (la cual es, sin duda, mucho más corrosiva). Por lo tanto, comprobaremos siempre que el carrete está seco y lo haremos sobre todo si lo vamos a guardar durante un largo periodo. Para secarlo, conviene dejarlo al aire libre, sin la acción directa del sol ni de cualquier otra fuente de calor directa. 

– En caso de que el carrete disponga de algún tipo de mecanismo para ajustar la presión del freno, se guardará siempre ajustado a la mínima presión, para que no se mantenga forzado durante largo tiempo. 

– Debemos intentar no desarmar el carrete de forma seguida, puesto que corremos el serio riesgo de que desgastar la cabeza de los tornillos, en cuyo caso el carrete no se montará bien y quedará inservible. Por supuesto, utilizaremos siempre la herramienta correcta.

– Guarde siempre el carrete en un lugar seco, alejado de cualquier fuente de humedad y alejado también de cualquier fuente de calor directa (y sobre todo de la acción directa del sol). 

– Conviene disponer de un portacarretes para transportarlo sin temor a que un golpe lo raye y estropee. Este portacarrete nos servirá además para guardar el carrete con garantía.









LIMPIEZA EXTERIOR 

La limpieza exterior no debe suponer ningún tipo de complicación especial. Por eso mismo y teniendo en cuenta que se trata de un proceso que apenas nos llevará unos minutos, no está de más que lo realicemos después de cada jornada de pesca de esta forma alargaremos notablemente la vida útil del carrete. Y es que, sea cual sea el material en el que esté realizado el carrete, para “lavarlo” sólo necesitaremos abundante agua dulce y un trapo que seque bien. Nunca utilizaremos un producto de limpieza que no esté específicamente pensado para la limpieza de carretes de pesca. 

Los productos que habitualmente utilizamos para la limpieza de las diferentes superficies de nuestra casa suelen contener solvente o sustancias abrasivas que, sin duda, dañarán el carrete (sobre todo aquellos que contengan alguna pieza de plástico).

El jabón neutro que habitualmente podemos utilizar para lavarnos las manos suele ser la mejor opción. Especial atención deberemos tener en caso de que el carrete haya caído al agua, en cuyo caso siempre es recomendable que retiremos la bobina y realicemos una limpieza algo más a fondo. De hecho, teniendo en cuenta hasta donde se haya ensuciado el carrete, si le ha entrado barro, arena o polvo, etc. deberemos valorar la realización de un lubricado del mismo que explicaremos a continuación. 

En relación con esto, conviene saber que nunca se debe aplicar agua a alta presión sobre el carrete. El motivo es sencillo: esta presión puede “empujar” cualquier resto situado en el exterior (sal, arena, polvo...) hacia el interior del carrete, provocando un problema de complicada solución. Además, el agua estará preferiblemente, tibia.









CUIDADOS ESPECIALES EN EL MAR 

El entorno marino es un ambiente especialmente exigente para cualquier carrete, incluso para aquellos específicamente diseñados a prueba de agua salada. La arena, el sílice y las sales marinas son poderosos enemigos de nuestro carrete de pesca. 

En el caso específico de la pesca en el mar, sea esta embarcada, desde espigón o especialmente en la playa debemos de redoblar nuestros esfuerzos por realizar una limpieza exterior a conciencia tras cada salida. 

Un buen hábito con la jornada finalizada y en el mismo escenario de pesca es realizar un último lance lo más lejos posible para posteriormente e interponiendo un trapo o un pañuelo desechable humedecido en agua dulce o vaselina neutra antes de la entrada del sedal en la bobina, recogeremos suavemente nuestro hilo consiguiendo así eliminar gran parte del agua salada que el sedal pueda retener. Este saludable hábito eliminara en buena medida la sal depositada en la zona expuesta. 

A continuación “endulzaremos” el carrete bajo agua tibia (ya que prácticamente sólo el agua con cierta temperatura es capaz de disolver la sal) para eliminar los restos de salitre o arena y posteriormente lo secaremos al aire libre fuera de la acción directa del sol. 

Cada cierto tiempo debemos lubricarlo externamente en sus partes móviles, pues la falta aceite acelerará el desgaste que se acentúa en un entorno especialmente corrosivo como el marino especialmente si vamos a tener los carretes “parados” durante un tiempo prolongado.









LA LUBRICACIÓN DEL CARRETE 

Que el carrete esté correctamente engrasado y lubricado resulta fundamental para que funcione de la forma adecuada. Lubricar un carrete de pesca no es una labor del todo sencilla, sin embargo se recomienda que se realice al menos una vez al año, preferiblemente al comienzo de cada temporada. Antes de lubricar el carrete hay dos cosas fundamentales a tener en cuenta:

– Nunca desmontaremos el carrete por completo si no tenemos la seguridad de que podremos volver a montarlo. 

– Debemos tener bien claro cuáles son los puntos en los que echar grasa y cuáles los que necesitan aceite. Esto es: 

  • – Grasa: para los engranajes. 
  • – Aceite: para los rodamientos. 









En el mercado encontraremos múltiples opciones tanto de grasas como de aceites, algunos modelos incluso específicamente diseñados para lubricar carretes de pesca. Una alternativa económica y muy eficaz es la grasa para máquinas de coser que en caso de no disponer de grasa específica para carretes de pesca puede desarrollar su función perfectamente. Si ya ha probado alguno puede que ya tenga su “preferido”, sino debe tener en cuenta que, normalmente, cada marca tiene sus propios lubricantes por lo que será cuestión de probar con cuál se encuentra cómodo. Sea cual sea la grasa que utilicemos, lo más importante es que la utilicemos en muy pequeñas cantidades, ya que los excesos aquí son realmente contraproducentes.











Dicho todo esto, conviene que comentemos los pasos a seguir a la hora de desmontar un carrete:


  • Lo primero que debemos hacer antes de proceder con el desmontaje, es colocar un tapete sobre el que iremos colocando todas las piezas. Hay que tener en cuenta que algunas de estas piezas pueden tener un tamaño realmente pequeño y, si las perdemos, podemos dar también el carrete por “perdido”. 
  • Es muy importante que sigamos un orden de desmontaje muy estricto, que después realizaremos a la inversa, para garantizar un correcto montaje. Para que no existan dudas posteriores, no estará de más que vayamos tomando nota de los pasos que damos.
  • Lo primero a desmontar es la carcasa del carrete, retirando con cuidado la bobina. 
  • Después vendrá la manivela que se quitará tras sacar los tornillos y tuercas que la sujetan (lo normal es que el fabricante nos proporcione una llave adecuada con la que hacerlo).
  • De esta forma, sacamos el muelle, la manivela y el freno.
  • Sacamos los tornillos de la carcasa y vemos el interior de los engranajes, que procederemos primero a limpiar, retirando el posible exceso de grasa anterior, para después engrasarlos adecuadamente. 
  • No conviene pasarnos con el aceite: una única gota de de aceite en cada rodamiento resulta más que suficiente. 
  • En caso de que el carrete en concreto disponga de freno de disco, no deberemos engrasar nunca las balatas. 
  • Para engrasar el eje del carrete, extenderemos la grasa a lo largo del mismo, insertaremos la bobina y daremos unas vueltas en un sentido y luego otras en el contrario. Para los engranajes del freno podemos usar un pincel de cerdas duras como los utilizados en la pintura al óleo. 
  • Hecho esto, procederemos a montar de nuevo el carrete.





Fuente: a-alvarez

No hay comentarios:

Publicar un comentario