domingo, 23 de agosto de 2015

Artes de arrastre, el otro espectáculo de la ría de Arousa



El bou de vara, el bou de man, boliche o chinchorro... son muchas las artes empleadas por la flota artesanal de la ría a lo largo de la historia. Algunas ya desaparecieron y otras están ahora de plena actualidad, pues su manejo diario se convierte en todo un espectáculo del que disfrutan arousanos y visitantes. El largado de los aparejos y su recogida se hace relativamente cerca de la costa, de ahí que puedan seguirse estas operaciones con facilidad. Es así como llegan al mercado y al plato lenguados, sollas, fanecas, salmonetes, nécoras, pulpos, jureles, calamares y otros muchos productos.






FARO DE VIGO ha tenido la oportunidad de pasar un par de mañanas con armadores y tripulantes de barcos arrastreros, prestando especial atención a las consideradas "artes de arrastre artesanales", como pueden ser el bou de vara y el chinchorro, también conocido como boliche y en su momento sustituto del bou de mano o rapeta, ahora prohibido.

En el entorno de Vilanova, Cambados, A Illa y O Grove resulta especialmente llamativa en las últimas jornadas la utilización del chinchorro y la captura de una especie por encima de las demás, el calamar.

La actividad resulta casi tan llamativa a bordo como si se contempla desde tierra firme, que es algo que tienen oportunidad de hacer arousanos y visitantes en las últimas semanas, ya que el largado de los aparejos y el momento en que estos se suben a bordo para revisar las capturas son acciones que tienen lugar relativamente cerca de la costa.

Tanto es así que antiguamente el chinchorro o boliche se empleaba prácticamente sobre la playa, tal y como se demostró en O Grove con motivo de la "Festa da Salga" llevada a cabo durante los últimos veranos en el Museo de la Pesca y la Salazón de Punta Moreiras y también durante el encuentro de embarcaciones tradicionales desarrollado en dicho lugar.

Lo que se hacía era escenificar sobre la arena el trabajo de largado del boliche que se realizaba antiguamente desde las playas, recordando así aquellos tiempos en los que este aparejo era arrastrado desde tierra firme por varias personas.

En la actualidad esta forma de trabajo está prohibida, permitiéndose exclusivamente la modalidad "pombeira", es decir, desde embarcación.

Y es así cómo se está utilizando en los últimos días en la ría, para satisfacción de quienes pueden ver de cerca el manejo de este arte similar a la rapeta, aunque de mayor longitud.

Ambas son artes mixtas de arrastre y cerco, pues al tiempo que se arrastra la red con el barco se van cerrado sus alas o extremos, estrechando así el cerco sobre las especies situadas en el área de acción del aparejo.

Con este tipo de útiles no solo se pescan calamares, sino también pulpo, jurel, faneca, besugo e incluso centollo, camarón, sardina y salmonete.

El boliche o chinchorro fue el arte que sustituyó a la rapeta o bou de mano, y explican los expertos en la materia que las maniobras de largado y recogida de ambas artes también son similares.

En el caso del primer aparejo, puede decirse que el largado se hace de forma manual, siempre partiendo desde el punto de menor profundidad en la zona de pesca y avanzando hacia el más profundo, situando previamente en el lecho marino un rizón sujeto con una boya de la que parte uno de los extremos de la red.

Lo que hace la embarcación a medida que avanza en el proceso de largado es describir una trayectoria oval, hasta depositar en el agua todo el paño.

Es en ese instante cuando comienza la maniobra de arrastre, poniendo proa hacia la boya colocada inicialmente, de tal forma que se realiza el cerco de las capturas.

Hay que puntualizar que el arrastre debe efectuarse siempre hacia tierra y a favor de la corriente. Una vez alcanzada la boya ésta se sube a bordo y empieza la recogida del aparejo.

Para saber más de éstas y otras artes, e incluso de las ya prohibidas, es recomendable visitar el Museo de la Pesca de Punta Moreiras -la entrada más cara cuesta 2 euros-, donde se exponen algunas de ellas y donde su director, Joaquín González Escalante, puede ofrecer todo tipo de explicaciones.

Hace unos años, el entonces alcalde de O Grove, Miguel Pérez, anunciaba la incorporación de nuevos elementos expositivos en las antiguas naves salazoneras de Moreiras, y a modo de ejemplo citaba artes de pesca que desde tiempos ancestrales fueron utilizadas en la ría, como la rapeta o el bou de vara.

Ya aclaraba que es un arte actualmente prohibida que dio paso a otras como el chinchorro y que se empleó para pescar especies como la sardina.


Fuente: Faro de Vigo

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