sábado, 6 de febrero de 2016

Pescado un congrio de más de 25 kilos






Bajo el mar se pueden encontrar muchas cosas, ya lo decía en su canción un famoso cangrejo de una película de animación. Los diferentes documentales grabados en los puntos más remotos del mundo muestran especies increíbles, pero para ver algo fuera de lo común no hace falta salir de viaje ni buscar animales exóticos. Lo impresionante puede estar en la ría de Arousa y ser un congrio, cuando este pesa 25 kilos y mide más de dos metros. Un ejemplar de estas características lo capturó Eugenio López Herbón, natural del lugar de San Martiño, en la parroquia boirense de Abanqueiro, cerca del islote de Areoso.


«Na báscula marcaba 24,8 quilos porque xa lle sacara as tripas», asegura orgulloso López para dar fe que el pez superaba los 25 kilos. En cuestión de longitud, solo hay que ver la fotografía para creerse que alcanza los dos metros. Eugenio y su amigo Rogelio, son dos aficionados a la pesca submarina, la que se practica sin ninguna ayuda para aguantar debajo del agua sin tener que salir a la superficie para respirar. «O ano pasado fomos a Vigo para facer un curso de apnea a 20 metros, non está de máis asistir a eles. Este ano se podemos iremos a un de 40 metros», afirma este boirense de 55 años, que no tiene pensado renunciar a su afición hasta dentro de bastante tiempo.


Capturar a un congrio de estas dimensiones no es una tarea fácil. El animal no es particularmente dócil cuando se siente amenazado y su boca repleta de dientes afilados no anima a jugar demasiado con él: «Estamos acostumados a ver este tipo de peixes e outros que tampouco son pequenos. Aínda así ver a este alá abaixo abrindo e cerrando a boca impresiona», reconoce Eugenio. El pez se encontraba «metido nun burato» a siete u ocho metros de profundidad. «A loita debeu durar entre 15 e 20 minutos, coas súas saídas lóxicas a respirar», asegura este boirense que tiene su récord personal bajo el agua en tres minutos y medio.

El proceso para capturar a este congrio fue laborioso, «tes que disparar á cabeza e ter o arpón sempre tenso, aínda que esteas arriba porque se se encerra no burato é moi difícil sacalo». Pero el esfuerzo valió la pena: «Non se colle un así todos os días e mergullando menos. Conseguiramos algún de 10 ou 15 quilos, pero non destas dimensións».


Para comer este congrio que Eugenio López capturó hace poco más de una semana haría falta una gran mesa, para poder servir todo el pez y para que los comensales no estuvieran apretados: «Facendo unha caldeirada con patacas podería dar para vinte persoas polo menos».

Los amigos de Eugenio que quieran probar este llamativo ejemplar tendrán que esperar, si es que el autor de la pesca quiere compartirlo. En estos momentos está troceado y en el congelador ya que «se o preparas sen que pase polo conxelador o sabor non é moi bo, pero se o deixas unha semana cambia a cousa. Tiven que meter moitas bolsas no meu conxelador», resalta sin poder disimular una pequeña carcajada para añadir, «e iso que tirei preto de corenta centímetros de rabo».

La pesca submarina ya le ha reportado a Eugenio y a sus allegados algún que otro manjar: «Pescamos moitos sargos de máis de dous quilos, pintas ou maragotas. Isto é o máis habitual». López también recuerda la lucha que mantuvo contra un pulpo, aunque en aquella ocasión el que se llevó los méritos fue su amigo Rogelio. «Era un exemplar de dez quilos. O polbo é un animal que tamén hai que facerse con el abaixo, tes que procurar cansalo e achegarte co coitelo. Son moi perigosos porque se te pillan unha man e están agarrados a unha pedra é moi difícil soltarse, teñen moita forza»

Porque la práctica de la pesca submarina tiene sus riesgos, Eugenio López declara que él y su compañero rara vez se sumergen solos, aunque ese peligro es también lo que le da emoción.




Fuente: La Voz de Galicia

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