miércoles, 26 de agosto de 2015

Augas de Galicia comienza en Caldas el muestreo previo a la limpieza del río Umia






Los técnicos de Augas de Galicia se desplazaron ayer a la Carballeira de Caldas para comprobar en qué estado se encuentra el río esta zona. Una visita dentro de la actuación que se está llevando a cabo desde la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras para proceder a la limpieza del río. El anuncio fue generalmente celebrado por parte de los afectados, aunque estos piden que se realice una actuación definitiva y no "un parche".

Era en torno de las 10.00 horas cuando los técnicos de la administración autonómica visitaban las orillas del Umia, donde comprobaron el estado del río, además de la gran rama de roble caído en la Carballeira durante la jornada del domingo. Allí pudieron recoger la información sobre el alga Eggeria Densa, cuya proliferación descontrolada motivó protestas vecinales en Caldas, especialmente en las últimas tres semanas, debido al mal estado que presenta el río. Los afectados pusieron en marcha dos campañas, una de ellas recogió más de 750 firmas en una semana, mientras que otra sigue en marcha y superaba ayer las 250 en apenas cuatro días.

Desde el Concello, el alcalde, Juan Manuel Rey, señalaba ayer que en ningún momento los técnicos se dirigieron al personal municipal, por lo que desconocían los trabajos que estuvieron realizando. El regidor valoró positivamente el anuncio aunque realizaba una segunda lectura. "Creo que lo que quieren es entretenernos un poco, para rebajar la presión mediática y las protestas... es un parche y no una solución definitiva", lamentaba.

Una opinión que coincidía con la del principal impulsor de la primera campaña de recogida de firmas, Jesús Piñeiro. "Augas de Galicia dice que está en estudio cuando llevamos años de protesta; será un parche y lo que hace falta es una solución", dice. "Desde luego no estaremos contentos hasta que no solucionen definitivamente", señalaba. Así, sopesa dejar un "mes de gracia" a las autoridades. "Si realmente no toman ninguna medida, continuarán las protestas", comenta Piñeiro, que pide que sea el Concello quien lidere las demandas y matiza que "el río está enfermo a raíz del encoro; y tampoco se mantiene el cauce ecológico".

"El tramo urbano requiere medidas de profundidad, son solo unos 500 metros, entre los Llorones y hasta la desembocadura del Bermaña, que es lo que está peor", apuntaba ayer Rey. Y es que en el Concello temen que la actuación se centre únicamente en la zona del Malecón con las algas y no en aguas abajo del puente de A Ferrería. "En algunos islotes, la maleza alcanza una altura de entre dos y tres metros, la vegetación no es invasiva en este caso, es de materia orgánica y flora autóctona, pero cubre a una persona. Si continúa puede que se acumulen restos sólidos y con la lluvia podría provocar las inundaciones", apuntaba el alcalde en referencia a los continuados episodios de desbordamiento del Umia en el pasado.

"La noticia es buena; si es un comienzo sí que estamos contentos, pero la cosa no puede quedar solo en la intención", afirmaba Juan Lourido, del Club Náutico Umia, que destacaba que realicen ahora los trabajos "cuando llevamos 7 meses pidiendo medidas". En el club de kayak polo se sienten aludidos por la respuesta de Augas de Galicia, que señalaba que la limpieza se hacía "para evitar que gente sin experiencia perjudique aún más la situación del cauce del Umia". "Está fuera de lugar. Nosotros somos quienes usamos el río, ellos no y parece que no sepan cómo está. Desde luego no somos el causante de que empeore el estado del río", señala.

En los últimos años la proliferación del alga Eggeria Densa proliferó descontroladamente por el cauce urbano del río Umia en Caldas. Buena parte de la aclimatización tan rápida se debe a que se trata de una especie foránea que produce cambios importantes en la composición, estructura o los procesos de los ecosistemas naturales, desplazando a las especies autóctonas.

La Eggeria Densa procede la zona tropical de Brasil, aunque se popularizó en todo el mundo como planta decorativa en acuarios y hoy en día se encuentran en tiendas online como Ebay en precios entre los 5 y los 40 euros, dependiendo del tamaño y forma de la planta. Fue usada como elemento decorativo en el estanque de peces del Parque-Xardín. "Dicen que en una limpieza del estanque las echaron ahí, pero no hay que echarle la culpa a nadie, es el momento de encontrar una solución", señalaba Jesús Piñeiro, que impulsó una recogida de firmas para que se actuase en el río Umia.

Desde el Club Náutico Umia apuntan que Augas de Galicia no se aconseja la limpieza porque al cortarla se distribuye su semilla, empeorando la situación. Por otro lado, la periodicidad de la limpieza del cauce del Umia se rompió, pasando ya varios años desde su última importante intervención. Una de las más recientes actuaciones se realizó en 2012, con autorización de Augas de Galicia, aunque los trabajos realizados por operarios municipales se centraron en la limpieza de maleza existente en el lateral de la casa consistorial pegada al Umia, en la zona próxima al puente de A Ferrería.

 

Fuente: Faro de Vigo

domingo, 23 de agosto de 2015

Desarrollan prueba de toxicidad del agua 'amigable' para los peces






Científicos de la Universidad de York ayudaron a desarrollar una nueva prueba para detectar contaminantes en el agua que evita la utilización de peces vivos.

Los investigadores destacan que el nuevo procedimiento, que utiliza células de las branquias de trucha arco iris cultivadas en laboratorio, no sólo es más sostenible, sino también más rentable.

Cada año, en la Unión Europea se emplean más de un millón de peces para llevar a cabo pruebas de toxicidad e investigaciones científicas, y se necesitan alrededor de 400 peces para una sola prueba en la etapa temprana de un pez.

Las autoridades reguladoras a menudo solicitan estas pruebas de toxicidad para nuevas sustancias químicas, dado que los peces son particularmente sensibles a los contaminantes en el agua en el inicio de su vida y cuando empiezan a desarrollarse.

El equipo de científicos afirma que pueden predecir el crecimiento de los peces usando células de las branquias cultivadas, en combinación con un programa informático, después de sólo cinco días de experimentos.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Science Avances.

"La forma tradicional de trabajar en la evaluación de un riesgo químico consiste en una primera prueba y su posterior interpretación", explica el Dr. Romano Ashauer, del Departamento de Medio Ambiente de la Universidad de York.

"Hemos adoptado un enfoque diferente, que consiste en modificar primero un modelo matemático relativamente simple de crecimiento de los peces y en usar después los datos experimentales necesarios para alimentar ese modelo", agrega.

"El tema es que la experimentación con animales es éticamente controvertida y costosa. Las pruebas tradicionales requieren un gran número de experimentos con animales, lo cual no es práctico. Se necesita contar con test que pueda hacerse de forma rápida y en el laboratorio, y a bajo costo."

"Para nuestros experimentos sólo se necesitan cinco días de pruebas, y el modelo de simulación nos permite predecir los efectos sobre los peces después de 30 días o 60 días", detalla el Dr. Ashaue, quien utilizó para la investigación datos sin procesar proporcionados por la compañía de investigación agrícola Syngenta.

El investigador también pone de relieve que la técnica podría tener aplicaciones más amplias y reducir la necesidad de realizar experimentos con animales.

"Creemos que también se puede usar para las ratas y ratones, para cualquier cosa de la que queramos probar los efectos sobre su crecimiento. La idea general detrás de este tipo de modelo es que puede ser transferido a pequeños mamíferos", añade.

El proyecto financiado por la UE fue desarrollado por el Instituto Federal Suizo de Ciencia Acuática y Tecnología, en colaboración con el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich, la Escuela Politécnica Federal de Lausana y la Universidad de York.



Fuente: Fis.com

Artes de arrastre, el otro espectáculo de la ría de Arousa



El bou de vara, el bou de man, boliche o chinchorro... son muchas las artes empleadas por la flota artesanal de la ría a lo largo de la historia. Algunas ya desaparecieron y otras están ahora de plena actualidad, pues su manejo diario se convierte en todo un espectáculo del que disfrutan arousanos y visitantes. El largado de los aparejos y su recogida se hace relativamente cerca de la costa, de ahí que puedan seguirse estas operaciones con facilidad. Es así como llegan al mercado y al plato lenguados, sollas, fanecas, salmonetes, nécoras, pulpos, jureles, calamares y otros muchos productos.






FARO DE VIGO ha tenido la oportunidad de pasar un par de mañanas con armadores y tripulantes de barcos arrastreros, prestando especial atención a las consideradas "artes de arrastre artesanales", como pueden ser el bou de vara y el chinchorro, también conocido como boliche y en su momento sustituto del bou de mano o rapeta, ahora prohibido.

En el entorno de Vilanova, Cambados, A Illa y O Grove resulta especialmente llamativa en las últimas jornadas la utilización del chinchorro y la captura de una especie por encima de las demás, el calamar.

La actividad resulta casi tan llamativa a bordo como si se contempla desde tierra firme, que es algo que tienen oportunidad de hacer arousanos y visitantes en las últimas semanas, ya que el largado de los aparejos y el momento en que estos se suben a bordo para revisar las capturas son acciones que tienen lugar relativamente cerca de la costa.

Tanto es así que antiguamente el chinchorro o boliche se empleaba prácticamente sobre la playa, tal y como se demostró en O Grove con motivo de la "Festa da Salga" llevada a cabo durante los últimos veranos en el Museo de la Pesca y la Salazón de Punta Moreiras y también durante el encuentro de embarcaciones tradicionales desarrollado en dicho lugar.

Lo que se hacía era escenificar sobre la arena el trabajo de largado del boliche que se realizaba antiguamente desde las playas, recordando así aquellos tiempos en los que este aparejo era arrastrado desde tierra firme por varias personas.

En la actualidad esta forma de trabajo está prohibida, permitiéndose exclusivamente la modalidad "pombeira", es decir, desde embarcación.

Y es así cómo se está utilizando en los últimos días en la ría, para satisfacción de quienes pueden ver de cerca el manejo de este arte similar a la rapeta, aunque de mayor longitud.

Ambas son artes mixtas de arrastre y cerco, pues al tiempo que se arrastra la red con el barco se van cerrado sus alas o extremos, estrechando así el cerco sobre las especies situadas en el área de acción del aparejo.

Con este tipo de útiles no solo se pescan calamares, sino también pulpo, jurel, faneca, besugo e incluso centollo, camarón, sardina y salmonete.

El boliche o chinchorro fue el arte que sustituyó a la rapeta o bou de mano, y explican los expertos en la materia que las maniobras de largado y recogida de ambas artes también son similares.

En el caso del primer aparejo, puede decirse que el largado se hace de forma manual, siempre partiendo desde el punto de menor profundidad en la zona de pesca y avanzando hacia el más profundo, situando previamente en el lecho marino un rizón sujeto con una boya de la que parte uno de los extremos de la red.

Lo que hace la embarcación a medida que avanza en el proceso de largado es describir una trayectoria oval, hasta depositar en el agua todo el paño.

Es en ese instante cuando comienza la maniobra de arrastre, poniendo proa hacia la boya colocada inicialmente, de tal forma que se realiza el cerco de las capturas.

Hay que puntualizar que el arrastre debe efectuarse siempre hacia tierra y a favor de la corriente. Una vez alcanzada la boya ésta se sube a bordo y empieza la recogida del aparejo.

Para saber más de éstas y otras artes, e incluso de las ya prohibidas, es recomendable visitar el Museo de la Pesca de Punta Moreiras -la entrada más cara cuesta 2 euros-, donde se exponen algunas de ellas y donde su director, Joaquín González Escalante, puede ofrecer todo tipo de explicaciones.

Hace unos años, el entonces alcalde de O Grove, Miguel Pérez, anunciaba la incorporación de nuevos elementos expositivos en las antiguas naves salazoneras de Moreiras, y a modo de ejemplo citaba artes de pesca que desde tiempos ancestrales fueron utilizadas en la ría, como la rapeta o el bou de vara.

Ya aclaraba que es un arte actualmente prohibida que dio paso a otras como el chinchorro y que se empleó para pescar especies como la sardina.


Fuente: Faro de Vigo

El Club Náutico Umia impulsa una nueva campaña para pedir la recuperación del río en Caldas







No solo por el uso deportivo, también por el social. El Club Náutico Umia iniciaba ayer una nueva campaña de captación de firmas a través de la plataforma virtual Change.org en la que se insta directamente a Augas de Galicia a que tome medidas para regenerar el río Umia a su paso por Caldas. La medida, se suma a otra iniciativa que concluía el pasado jueves con la recogida de más de 750 firmas en siete días en el municipio para pedir al Concello que liderase la protesta vecinal para que Augas de Galicia recuperase el cauce del Umia.

La campaña, con el nombre "Unha actuación eficiente para a recuperación do río Umia", mantiene que desde hace unos años, el estado del Umia "va empeorando paulatinamente" y que los efectos negativos del embalse de A Baxe y la miscroctistina, se le suma la proliferación de un alga invasora a partir de la zona del Malecón "y las consecuencias que tiene abrir las compuertas de las chorreras situadas antes del puente de A Ferrería".

"Los efectos del embalse y la microcistina son de sobra conocidos, la pérdida de calidad del agua que supuso la presa de A Baxe convierte al río Umia en uno de los más contaminados de Galicia, poniendo en riesgo la salud de los vecinos que se abastecen del agua del río e incluso de los miles de bañistas que año tras año quieren disfrutar de las aguas del río", continúa.

Así, desde el Náutico Umia explican que esta alga invasora produce una acumulación de sedimentos, materia orgánica como hojas, ramas e incluso animales muertos "ya que muchos peces y pequeños mamíferos quedan atrapados entre ellas, que junto con la propia descomposición de las algas cuando quedan fuera del agua, producen mal olor, además de las consecuencias para el medio ambiente".

Señalan además que esta situación se ve agravado por la obligación que impone el organismo autonómico de abrir las compuertas de las chorreras en el invierno y primavera, por la pérdida del caudal del río en el Malecón, por la que las citadas algas invasores aceleran su proceso descomposición al quedar fuera del agua. En el cierre de esta edición, la campaña superaba las 70 firmas.


Fuente: Faro de Vigo

Los pescadores de solla en el Ulla denuncian que la cofradía quiere quitarles su medio de vida






Los pescadores de solla en el río Ulla se sienten amenazados, denuncian que quieren acabar con su medio de vida, se aferran a la historia y la tradición para defenderlo, apelan a su respeto a las normas y muestran su indignación con una situación de la que responsabilizan directamente a la cofradía de Rianxo.

Son habitualmente pescadores de ese puerto y de Carril (Vilagarcía) los que se dedican a la pesca de dicho recurso, y son trece de ellos -armadores y tripulantes- los que ahora firman un escrito para denunciar el "agravio" al que dicen verse sometidos.

Y es que "quieren quitarnos nuestro pan y el de nuestros hijos para dárselo a quien no cumple con los criterios y baremos establecidos por la Administración, en una acción que puede considerarse oportunista, tendenciosa y caciquil", denuncian.

Estos pescadores aseguran que "desde hace varios meses se nos ha evitado y ninguneado", pues sus escritos no fueron atendidos y el patrón mayor ni siquiera quiso recibirlos, "en un ejercicio absolutamente antidemocrático y en un claro incumplimiento de las obligaciones legales de la cofradía como organismo colaborador de la Administración".

Protestan porque "han intentado sacarnos del mar y apartarnos de nuestro medio de vida para dárselo a otros, estableciendo sin autoridad para ello normas para sacar a concurso esta actividad en las que se valora, por ejemplo, la 'falta de experiencia' para sumar puntos para pescar este recurso".

Indignados, pescadores como Juan Bautista Vicente Romero, Juan Francisco Vicente Patiño, Serafín Rubio Collazo o José Ángel Somoza Eiras se oponen a que en la cofradía "quieran facilitar la llegada de otros expulsándonos a nosotros de una pesca en la que llevamos trabajando toda nuestra vida".

De ahí que lamenten que no se tenga en cuenta el carácter histórico de la actividad, "intentando ningunear el trabajo de más de cincuenta años en los que se mejoró la pesca de la solla y su sostenibilidad".

En este sentido, hacen hincapié en que "durante más de veinte años hemos colaborado con los técnicos y biólogos de la Administración en el estudio de la sostenibilidad de la pesca de esta especie, con aportaciones y trabajo de campo básicos para tener conciencia de la realidad de este recurso".

Además, este colectivo integrado también por Manuel Vidal Alcalde, Manuel Vidal Galbán, Jorge Rubio Collazo y Paula Comojo Moares, incide en que capturan el citado pez plano "durante cinco meses y medio del año para ganar un sueldo que, a veces, no conseguimos llevar a casa".

Y dicho esto cargan de nuevo contra la cofradía al decir que "desprecia un principio consolidado en la gestión de la pesca como es el de los derechos históricos y que sirve de regla en todas las pesquerías, incluido el marisqueo, y es aplicado a nivel internacional".

Para denunciar el "trato feudal" de aquellos que, supuestamente, quieren apartarlos del Ulla, marineros y armadores como José Luis Silva, Obdulia Conde Rañó, Eloy Vidal Galbán, Vanesa Pérez Abuín y Joaquín Rubio Gómez dicen también que han tenido que soportar "lamentables acusaciones", a pesar de formar parte de "un colectivo impoluto, sin una sola incidencia en todos estos años".

En definitiva, que condenan enérgicamente "esta forma de atacarnos e intentar desacreditarnos, a pesar de que por nuestro trabajo siempre hemos sido respetados y apoyados por todos".

La solla es un producto abundante en Galicia que tiene una importante presencia en las lonjas arousanas, aunque lógicamente sin llegar a los extremos de otras especies mucho más populares.

Prueba de ello es que en lo que va de año se comercializaron en Galicia 27 toneladas, por valor de 114.000 euros; y de esas cantidades nada menos que 10 toneladas y 58.000 euros correspondieron a su venta en la ría.

Destaca la rula de Ribeira, donde vendieron cuatro toneladas (24.000 euros), Cambados, que se acercó a las tres toneladas y Rianxo, que superó las dos tonelada de solla. Incluso en la rula de O Grove se despachó algo de producto (800 kilos). Su precio máximo hasta ahora se sitúa en torno a los 17 euros por kilo.

Para entender mejor el papel que desempeña este pez en Galicia, hay que decir que el año pasado se comercializaron en la comunidad 47 toneladas (176.000 euros), también con un precio máximo de 17 euros por kilogramo.
 
El "rastro da solla" es empleado desde pequeñas embarcaciones que suelen utilizarse también en el río Ulla y la ría de Arousa para el marisqueo a flote. Son dos o tres tripulantes a bordo de cada una de esas naves los que salen a faenar en la zona comprendida entre la isla vilagarciana de Cortegada y las inmediaciones de Catoira, capturando con sus aparejos tanto solla como lenguado y rodaballo, entre otras especies. La pesca de la solla está regulada por la Consellería de Medio Ambiente, que establece una talla mínima de 25 centímetros.

De esta especie, abundante y bien valorada, puede decirse que llega a alcanzar el medio metro de longitud y se distingue de la platija o solla de altura por su cuerpo ovalado y asimétrico. Tiene color pardo-oliváceo, frecuentemente punteado con manchas oscuras y claras; la cara inferior de la solla es blanca.

Se reproduce en primavera y habita "fondos arenosos de hasta 40 metros de profundidad, soportando bien las diferencias de salinidad, por lo que puede internarse en los ríos", explican los técnicos. Se captura habitualmente al trasmallo o también a pie, con espejo y útiles de pesca por ensarte.


Fuente: Faro de Vigo

jueves, 13 de agosto de 2015

Dos barcos de Portosín pescan 10 toneladas de lubina en un día

 



 
Dos barcos cerqueros con base en Portosín llegaron al puerto con cerca de 10.000 kilos de lubina, conocido en la zona como róbalo, un pescado blanco muy apreciado que se destina a su venta como producto fresco. Además, otras tres embarcaciones pudieron desembarcar en otros puertos otros tantos kilos, según informaron desde la cofradía de pescadores.

Estas diez toneladas de pescado se puede considerar que es una de las más grandes obtenidas por dos embarcaciones en un sólo día y en lo que llevamos de año, según las mismas fuentes del pósito. A primeras horas de la mañana, los dos barcos de cerco entraron en el puerto. Pesaron la captura y pusieron el producto de camino para la lonja. Allí, el subastero comenzó la puja de las lubinas que se cotizaron entre los 18 euros, que alcanzó de máximo el kilo de las piezas de mayor tamaño, y los ocho euros, de las más pequeñas.

El suceso ocurrió a primeros del mes de Julio del presente año.
 

Fuente: elcorreogallego.es

Aprueban inversiones para demoler diez presas de viejos molinos en Deza y Tabeirós





La Consellería de Medio Ambiente ha adjudicado a la empresa Copcisa S. A. las obras de eliminación de obstáculos en la cuenca del río Ulla con el objetivo de favorecer la recuperación de las poblaciones de náyade o mejillón de río (Margaritifera Margaritifera) y del desmán ibérico o topillo de río (Galemys Pyrenaicus). El coste total de las obras -contempladas dentro del proyecto Life+Margal Ulla- ascenderá a 171.772 euros. Serán cofinanciadas por la Unión Europea en un 49,39 % a través del programa Life+. El resto de los fondos serán aportados por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras.

En las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes, el proyecto contempla la demolición de diez presas de viejos molinos en desuso. Las presas -también denominadas tostas en algunas zonas- son pequeños muros de contención que retienen el agua del río para dar servicio a los molinos. No obstante, las estructuras que se derribarán corresponden todas ellas a molinos que en la actualidad carecen de concesiones de agua, bien porque no se tramitaron nunca o porque no fueron renovadas.

En concreto, en el Concello de A Estrada está previsto eliminar tres presas en el río Oca y una en el Liñares. En Silleda se eliminarán dos en el río Deza, en la parroquia de Cira. Se trata de la Tosta de Martínez -el punto que marca el límite superior del actual coto de pesca sin muerte habilitado en la zona- y de la Tosta de García, en una zona libre situada aguas arriba.

Asimismo, en la zona alta del río Ulla se demolerá una presa de molino en la parroquia de Galegos, en Agolada. Por último, en el río Arnego se derribarán dos: una de un molino en Ponte Carmoega (Agolada) y otra de uno en Tuiriz (Vila de Cruces).

El objetivo del proyecto es eliminar obstáculos para que las dos especies puedan recuperar su presencia en la zona. El topillo de río se desplaza mucho y las presas de los molinos son obstáculos para su libre mobilidad. Por su parte, el mejillón de río, en su etapa inicial, vive adherido a las branquias de los salmónidos, por lo que se buscará facilitar también el paso de truchas y salmones.

El proyecto Margal Ulla está coordinado por la Consellería de Medio Ambiente y cuenta con la colaboración de la Universidade de Santiago de Compostela y Augas de Galicia. Su meta es contribuir a la mejora de la conservación de la náyade y el desmán ibérico, asegurando las poblaciones existentes en el Ulla y estableciendo las condiciones más óptimas para la recuperación de las originales. Ambas especies necesitan medios fluviales con buena calidad ecológica y su actual declive se debe a las presiones cada vez más acusadas que están sufriendo estos medios.

 

Fuente: La Voz de Galicia

Científicos secuencian el genoma del pulpo y descifran los misterios de su cerebro

 




Un equipo internacional de científicos ha secuenciado el genoma de un pulpo, lo que ha permitido a los investigadores a situarse más cerca de descubrir los genes implicados en la biología inusual de la criatura, incluyendo su capacidad para cambiar de color de piel y textura, así como su cerebro distribuido, que permite a sus ocho brazos se muevan de forma independiente.

En un trabajo publicado en Nature, los investigadores descubrieron diferencias notables entre los genomas de los pulpos y otros invertebrados, incluyendo reordenamientos generalizadas de los genes y una expansión dramática de una familia de genes implicados en el desarrollo neuronal, que se pensaba que era exclusiva de los vertebrados.

«El sistema nervioso pulpo está organizado de una manera totalmente diferente a la nuestra: el cerebro central rodea el esófago, algo típico en los invertebrados, pero también tiene grupos de neuronas en los brazos que pueden trabajar de manera autónoma, además de grandes lóbulos ópticos involucrados en visión», ha explicado uno de los autores, Daniel Rokhsar.

Para el investigador, «la secuenciación ha sido una oportunidad para mirar el genoma y ver lo que se puede aprender sobre el cerebro único y morfología del pulpo».

La comprensión de cómo está distribuido el cerebro del pulpo y de cómo éste interactúa con sus ocho brazos podría, por ejemplo, ayudar a los ingenieros a diseñar brazos prensiles flexibles para robots. En algunos entornos, como bajo el agua, estos sistemas podrían funcionar mejor que los brazos y las piernas articuladas.

Con grandes cerebros, altamente desarrolladas, los cefalópodos son los invertebrados más inteligentes en el planeta y han demostrado tener comportamientos complejos para, por ejemplo, la resolución de problemas o el aprendizaje.

«Ya hemos encontrado varios tipos de genes que se expanden de manera espectacular en el pulpo en relación con otros vertebrados, y creemos que juegan un papel crítico que les sitúa en un nuevo nivel de complejidad neuronal con respecto al resto de invertebrados», ha añadido el investigador.
 
 

Fuente: La Voz de Galicia

Un centenar de marineros protestan en O Berbés por la cuota de la anchoa






Los marineros de cerco protestaron esta mañana en O Berbés por la baja cuota de anchoa, el bocarte, que afecta a los pescadores de las Rías Baixas. A las 9:00 horas los patrones hicieron sonar las bocinas de sus barcos, en los que colgaban pancartas reclamando a la administración más pesca. Actualmente, 150 barcos gallegos se reparten 6.000 kg de esta especie para todo el año. Tras la sonora pitada, tiraron 16 cajas de bocarte por tierra en señal de reivindicación.

Desde la Asociación de pescadores de  Cerco se pidió a una solución para una captura con la que «deixamos de gañar un millón de euros diario», según expresó su representante Andrés García. Los pescadores de las Rías Baixas podrían faenar en las aguas del sector 9A, que comprende desde Fisterra hasta los puertos bilbaínos.



Fuente: La Voz de Galicia

domingo, 9 de agosto de 2015

Nadando con extraños invitados






Xosé se llama el pescador correveidile del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en A Coruña. Él es el que alerta a los investigadores si ve algo raro, algo que no debería estar donde está. El año pasado no se topó con ninguna especie marina extraña, pero este verano, tanto Xosé como otros marineros, han observado que sí, que han vuelto a acercarse a la costa gallega visitantes exóticos.

¿Por qué? ¿Qué son? ¿A qué vienen? ¿Serán peligrosos? Jaime Mejuto, investigador del IEO, satisface todas las dudas. Explica que por estos lares aparecen de vez en cuando especies impropias de aquí, muchas en busca de alimento. Y lo hacen en verano.

Entre los intrusos que menos le sorprenden están los tiburones azules, también conocidos como tintoreras, o quenllas, en gallego. Las hembras de esta especie de escualo son especialmente fértiles, pues suelen parir en torno a cuarenta crías. Por eso es la especie de tiburón oceánico más abundante del mundo. Están por todas partes, aunque no en la costa. Pero cuando les llega el momento de alumbrar a sus pequeños buscan zonas con mucho alimento. Es decir, cerca de la costa y en las rías. Por eso ya no resulta una excepción ver a alguna cría aislada de quenlla.

Este verano ha sido así, aunque nada que ver con lo que ocurrió hace dos años, cuando los avistamientos de juveniles fueron inusualmente importantes y, además, incluso dentro del puerto de A Coruña.

Mejuto explica que los científicos no tienen bien identificadas esas zonas donde las hembras se acercan a parir, pero su presencia es habitual en las costas francesas, británicas, en Irlanda... Pero en cuanto la tintorera alcanza el metro y pico de longitud se va a las zonas oceánicas.

Aparte de la quenlla, «si sales unas millas puedes encontrar también marrajos y hasta tiburones peregrino», explica Mejuto. Este último viene también a comer y puede aparecer en verano en el Cantábrico y en Galicia... El investigador destaca que esta especie protegida es totalmente inofensiva, aunque puede asustar, no solo porque asoma la aleta, sino también por su gran tamaño, que puede alcanzar los cuatro metros de largo.

A Jaime Mejuto ya casi no le llama la atención que un pescador cuente que ha visto una tintorera o un tiburón peregrino, pero sí se sorprende de que con relativa frecuencia se deje ver cerca de estas costas el pez ballesta, que es de aguas subtropicales. Algún individuo ha sido visto en los polígonos de bateas de mejillón de las Rías Baixas y en algunos puertos... Mejuto destaca que seguramente también busca aquí comida.

Además, le llama la atención que en el 2013 se llegaran a capturar aquí 600 toneladas de dos especie de pequeños túnidos, como la melva y la bacoreta. «Fue algo totalmente inusual, porque raramente superan el cabo San Vicente y el estrecho de Gibraltar», subraya el experto.

Pero lo hicieron y estas apariciones se registran casi siempre en verano, cuando se produce el calentamiento de las aguas.

Para el investigador del IEO no se trata de un cambio radical, sino de eventos puntuales, pequeños síntomas de que o bien se está produciendo un cambio global o simplemente es una fase ambiental que pasará.

Sin embargo, Mejuto recuerda fenómenos parecidos que no han tenido vuelta atrás, como el cambio de ruta del atún blanco, que se ha ido más al norte, al oeste de Irlanda. La caballa y la merluza también se ha movido a mayores latitudes. Mejuto explica que son especies termodependientes que buscan un hábitat adecuado a su rango de temperatura (18 grados) y ahora lo encuentran más al norte.


Fuente: La Voz de Galicia