domingo, 8 de mayo de 2016

El concurso de pesca de salmón del Ulla cierra su primera jornada con tres capturas


Uno de los participantes capturó un ejemplar que saltó de la sacadeira y regresó al Ulla


La primera jornada del concurso de pesca de salmón de la sociedad deportiva Río Ulla se cerró ayer con un balance de tres capturas. Dos de ellas se produjeron en el coto de Ximonde y una en el de Sinde.

El primer ejemplar se rindió a la caña del estradense Xaquín L. Muíños en el puesto de Penedo Redondo (Ximonde). Hubo que esperar hasta las 12.30 horas. El pescador había probado suerte a primera hora en la zona baja del coto. Escapó de las aglomeraciones en los puestos de mejor fama y se asentó en solitario en una zona que «estaba de libro». «Era un sitio boísimo, estaba moi ben de auga e estaba eu solo. Eu vino feito. Ata puxen a sacadeira ó lado para estar preparado porque estaba convencido de que ía sacar un», explica. Pero el pez no picó. El segundo intento lo hizo en una vaguada en la que le costó entrar por la crecida. Pero el agua lo obligó a quedarse a medio metro de la posición idónea. Abandonó el puesto.

A la tercera fue la vencida. En el puesto de Penedo Redondo pidió permiso para situarse entre dos pescadores. En cuanto pudo tomar posiciones correctamente, lanzó una varada alegre -quedaban 10 minutos para el fin de su turno- y el salmón picó. Fue un ejemplar de casi cinco kilos de peso y 83 centímetros.

Xaquín es montador artesano de moscas, pero ayer capturó su ejemplar con un cebo de quisquilla. «Hoxe o río mandaba pescar a cebo ou a cucharilla», comenta.

Tuvo que luchar 27 minutos con el pez. «Era un salmón moi fresco, moi prateado, recién entrado no río», comenta. Lo venció con una caña de 10 metros y con un sedal del año pasado. Xaquín tiene un punto supersticioso y presentía que le daría suerte repetir con el viejo.

El segundo ejemplar del día cayó en el puesto de O Carballo, en el coto de Sinde, y pesó 4,3 kilos. Lo capturó sobre las 17.00 horas Manolo Paz, un vecino de Cuntis afincado en Pontevedra.

El tercero se lo llevó el estradense Manuel Órrea Moure, vecino de Callobre. Fue el más grande de la jornada (5,750 kilos). Picó sobre las 18.00 horas en el puesto de O Poio do Bote, en Ximonde. A Manuel le había partido la caña por la mañana. Para no perder tiempo comprando otra, por la tarde utilizó una de pescar trucha que le prestó su hermano. Le llevó su tiempo doblegar al salmón, pero con las voces de ánimo de sus amigos lo consiguió.

Durante la jornada de ayer otros dos salmones picaron en Ximonde pero consiguieron liberarse. El concurso de pesca se resolverá hoy con una nueva jornada con 48 deportistas en el río.




Fuente: La Voz de Galicia

Salmón




Los salmones son peces marinos y de agua dulce de la familia de los salmónidos distribuidos por los océanos y mares de casi todo el mundo. Su nombre procede del latín salmo, que es como llamaban en la antigua Roma a estos peces.

Las mayoría de las especies de este género son anádromas: nacen en aguas dulces, migran al océano y vuelven al agua dulce para procrear. Se les atribuye la capacidad de volver al mismo sitio donde nacieron para reproducirse, y los estudios recientes muestran que al menos un 90% de los salmones que remontan una corriente nacieron en ella. No se sabe cómo se orientan, pero puede que su fino sentido del olfato reconozca la química de su río natal. Otras especies, las menos, pasan toda su vida en el río o en un lago.

Son especies muy valoradas en la pesca, tanto en la deportiva como para su comercialización como alimento para consumo humano. Muchas especies son muy usadas en acuicultura.

El salmón es un alimento habitual y razonablemente sano por su alto contenido en proteínas y ácidos grasos omega-3, con un contenido moderado en grasas. El salmón es un pescado azul o graso que aporta unos 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne, un contenido similar al de las sardinas, el jurel o el atún. La grasa es rica en ácidos grasos omega-3, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos, y además aumentan la fluidez de la sangre, lo que previene la formación de coágulos o trombos. Por este motivo se recomienda el consumo habitual de salmón a la población general, y en particular en caso de trastornos cardiovasculares. El salmón es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, al igual que el resto de pescados.

Según informes de la revista Science, los salmones de criadero pueden tener altos contenidos de dioxinas. Los niveles de PCB (bifenil policlorinado) pueden ser hasta 8 veces más altos en los criados que en los salvajes, y el contenido en omega-3 puede ser menor. A pesar de esto, la autoridad de alimentación británica (FSA) recomienda el consumo incluso de salmón criado, pues sus beneficios superan los riesgos. Por otra parte, el salmón es uno de los pescados menos afectados por el mercurio (metilmercurio). Entre las enfermedades causadas por su consumo se encuentra la aparición del Diphyllobothrium nihonkaiense.

La cría y producción comercial del salmón apareció en los años setenta. Según un informe solicitado por la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G., en 2007 la producción mundial de salmón (tanto silvestre como cultivado) alcanzó los 2,85 millones de toneladas, de los cuales 1,82 millones correspondieron al salmón cultivado. Los mayores productores de salmón cultivado, según el mismo informe, fueron Noruega con un 43,3% de la producción, y Chile con un 36%, seguidos a distancia por Reino Unido con un 7,6% y Canadá con un 6,5%.

Existen diferentes especies.

Salmón del Atlántico

Es la especie de salmón mas conocida, se la llama también salmón verdadero y casi en su totalidad es de cultivo.

Este es el miembro  más grande de la familia de los salmones, los pescadores lo quieren  por su sabrosa carne, que es a menudo de color rojo anaranjado. El salmón común del norte del Atlántico, tiene normalmente 7 kg de peso, pero se han capturado algunas especies de más de 45 kilogramos. El salmón del Atlántico migra a aguas frías dulces a finales de la primavera o principios del verano, y nada corriente arriba a una velocidad media de 6,5 km diarios. Ya que el salmón es capaz de saltar hasta 3,7 m de altura supera, si no todos, casi todos los obstáculos que encuentre en su camino.

La hembra pone hasta 20.000 huevos en octubre o noviembre, tras lo cual los salmones adultos flotan corriente abajo y regresan al mar.

Al contrario que otras especies de salmones, el salmón del Atlántico no muere tras su primer apareamiento, sino que regresa año tras año a su lugar de reproducción. Las crías recién nacidas o alevines permanecen en el agua dulce durante unos dos años. Cuando transcurre este tiempo, los salmones jóvenes, llamados esguines o murgones, que han adquirido un color plateado, nadarán hasta el mar.

Salmón del Pacífico

Los salmones que viven en el norte del océano Pacífico sólo desovan una vez, y mueren tras depositar y fecundar los huevos.

La especie que más se conoce y la más valiosa es el salmón chinook, también llamado  salmón real. Otras especies son el Sockeye, el coho, cherry, rojo, chum y el rosado

Los ejemplares comercializados de este salmón tienen un peso medio de 9 kg, pero muchas especies miden más de 1,5 m de longitud y tienen más de 45 kg. de peso.

El salmón chinook migra a mayores distancias que cualquier otro salmón, recorriendo a veces entre 1.600 y 3.200 km antes de llegar a su territorio de desove.

Sus huevos suelen abrirse en unos dos meses, y las crías nadan hasta el mar cuando alcanzan una longitud de 5 a 7,5 centímetros.


Salmón del Pacífico

Hucho o salmón del Danubio

El salmón del Danubio es la especie Hucho hucho, un pez de agua dulce de la familia salmónidos, distribuidos por el río Danubio y otros ríos de su cuenca hidrográfica, por buena parte del centro de Europa

La longitud máxima descrita fue de 150 cm., aunque la longitud máxima normal es de unos 70 cm. Presenta de 3 a 5 espinas tanto en la aleta dorsal como en la aleta anal, además de los radios blandos.

En España lo conocemos puesto que ha sido repoblado en Salamanca en el río Tormes.


Hucho o salmón del Danubio

Hucho del río Tormes


Nos centraremos en el salmón atlántico por ser el que habita nuestros ríos.

El salmón común o salmón del Atlántico (Salmo salar; o Salmo salar sebago) es una especie de pez eurihalino (marino y de agua dulce) de la familia de los salmónidos, distribuido por el norte del océano Atlántico, tanto en la costa este de Norteamérica como en la costa de Europa, así como por el océano Ártico, el mar Báltico, el mar Mediterráneo y el mar Negro.

Este pez grande y poderoso, que puede alcanzar los 150 cm. de longitud máxima, tiene de 3 a 4 espinas en la aleta dorsal y otras 3 a 4 en la aleta anal, además de numerosos radios blandos. Presenta cuerpo fusiforme, con escamas pequeñas redondeadas. Los adultos, cuando viven en el mar, tienen el dorso de color verde azulado con un recubrimiento plateado y unos pocos puntos pero, durante el periodo reproductor, en agua dulce, pierden la cubierta de camuflaje plateada y se vuelven de color marrón rojizo a verdoso, con un moteado rojo a naranja, muy patente en los machos. Por el contrario, los alevines que descienden de los ríos (al mar) tienen poco menos de una docena de puntos de color violeta azulado en los laterales, con pequeños puntos rojos entre ellos. También se caracteriza por su carne anaranjada, muy apreciada, color que adquiere en su estado salvaje por los diferentes moluscos y crustáceos de los que se alimenta.. La cabeza es pequeña en proporción al resto del cuerpo.





Son peces de aguas frías y anádromos, que viven en el mar cerca de la costa y remontan los ríos cuando llega la hora de la reproducción, para desovar en la cabecera del río. La mayor parte de sus vidas la pasan en agua dulce cuando son pequeños: hasta seis años pueden pasar en el río, para después descender al mar, donde permanecen menos de cuatro años hasta la edad de reproducirse.

Se ha comprobado que los adultos reproductores regresan al mismo río en el que nacieron y pasaron sus primeros años de vida, donde se reproducen, y vuelven a descender por el río hasta el mar y, aunque algunos mueren en esta migración, la mayoría sobrevive para volver al año siguiente, a una nueva reproducción. Su gran olfato les permite encontrar el camino hasta el río donde nacieron, y se abren paso contra la corriente. La hembra deposita los huevos en el lecho del río, en fondos arenosos, poco profundos, en aguas movidas y con oxígeno.

Los alevines, en el río, se alimentan fundamentalmente de insectos acuáticos, moluscos y crustáceos, siendo esta una fase de crecimiento lento. Los adultos, en el mar, se alimentan de calamares, gambas y peces, siendo los ejemplares de gran tamaño depredadores de grandes peces marinos, que les proporcionan un crecimiento muy rápido durante su fase marina; los adultos que remontan los ríos para reproducirse no se alimentan durante su migración.




Fuente: Wikipedia y elaboración propia

Un barco de Burela coge y libera un caballito de mar






Los tripulantes del pesquero de artes menores Sempre Xiana se llevaron ayer una sorpresa cuando izaron a bordo un caballito de mar vivo. El ejemplar fue «capturado» involuntariamente por la embarcación de Basilio Otero, patrón mayor de Burela.

Cuenta que es el primero que «pesca» en sus 29 años en el mar. Lo devolvió al Cantábrico. Esa especie, en peligro de extinción, suele vivir en aguas más cálidas que las de A Mariña lucense.



Fuente: La Voz de Galicia

Al pulpo gallego le quedan trece días






El aficionado al pulpo gallego ya puede ir pidiendo raciones grandes de aquí al día 20 para quitarse las ganas durante mes y medio. Eso es lo que finalmente durará la veda del cefalópodo en Galicia, que arrancará justo en trece días. Tras un tira y afloja con la Administración -que porfiaba en que el recurso, para recuperarse bien, necesitaba tener lejos las nasas durante al menos 60 días-, el sector consiguió convencer a las autoridades de Mar y a sus técnicos de que 45 jornadas con los aparejos en seco eran suficientes para fortalecer el stock.

Y lo hizo poniendo sobre la mesa la evidencia empírica y los datos estadísticos: que ahora mismo el pulpo goza de buena salud, que se esta extrayendo en cantidad, que las embarcaciones están cubriendo el cupo y que, además, los precios medios que obtienen son estupendos. Así que ya duele bastante poner ahora punto y seguido a la campaña, como para, por encima, prolongarla más tiempo de lo deseado.

Si es o no la duración realmente necesaria, «¿quen sabe?, dice José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu. Como responsable de una de las principales cofradías polbeiras, de la que el cefalópodo sale «con garabata» que lo certifica como Polbo de Rías, conoce bastante a ese animal de ocho tentáculos está «moi pouco estudado» y que ha dado sobradas muestras de que es de lo más imprevisible «en todos os aspectos». Puede que se conozca que de esas ocho extremidades seis son patas y dos son brazos -así lo ha concluido una investigación realizada en 23 acuarios europeos-, pero nada se sabe acerca del motivo por el cual hoy no se encuentra uno en el caladero y en una semana el mar esté plagado de ejemplares.

Rosas admite que los primeros meses después de la veda no fueron «nada bos», pero se veía bastante cantidad de cría. Y así fue que la pesquería fue mejorando poco a poco y así es que ahora hay pulpo de todos los tamaños: «grande, mediano, pequeno e pequeniño, co que se espera que á volta da veda a campaña sexa boa».

Así que dentro de escasas dos semanas comenzará el trasiego de nasas para tierra. Allí permanecerán hasta el 4 de julio, fecha en la que volverán a mojarse para permitir el regreso del pulpo gallego al mercado.

Este año, a diferencia de ejercicios anteriores, la reapertura de la campaña de pulpo no coincidirá con la de la nécora. Tradicionalmente, crustáceo y cefalópodo reestrenaban juntos la temporada. Sin embargo, este año habrá tres días de diferencia, aunque dos coinciden con fin de semana. La veda de la nécora se levantará el 1 de julio, tal y como estaba previsto en el plan xeral de explotación marisqueira de este año, mientras que la prohibición de extraer pulpo se acabará el día 4. Así que, si el primero de julio entra el cefalópodo en el aparejo largado para la nécora, tendrá que ser devuelto al mar, puesto que seguirá estando en veda.

Ahora bien, todo esto es lo que acordó el viernes pasado la comisión de seguimiento del plan del pulpo. Está por ver si la letra de la resolución que dicte Mar lo recoge tal y como se acordó, puesto que «non sería a primeira vez que poñen ‘oído o sector’ e despois nos deixan coa boca aberta», apuntan desde las cofradías.



Fuente: La Voz de Galicia

sábado, 7 de mayo de 2016

Lamprea: feo pero exquisito bocado ancestral



Es el pez más antiguo del planeta. Los romanos la convirtieron en delicia gastronómica y diseñaron los "pescos", que aún se conservan, para su captura en río. Arbo (Pontevedra) es su cuna.



Ejemplar de lamprea recién capturado, un manjar para el paladar



Surgió hace 400 millones de años, dato que avala su DNI como el pez más primitivo del planeta y el único considerado prehistórico (fue el primero en desarrollar una estructura de espinas y aletas radiales y lobuladas). Anterior al dinosaurio, la lamprea es, sin duda, un pez con personalidad: de tonos grises, negros y amarillos y con forma cilíndrica, esta pieza antediluviana y no evolucionada carece de escamas, se distingue por su boca en forma de ventosa (a su vez, con un pequeño pico central para chupar la sangre de sus presas), es mala nadadora y tiene fobia a la luz.



Los "pescos" construidos por los romanos, son multipropiedades hereditarias



Nacida en el río, una vez desarrollada llega al mar, donde vive entre dos años y medio y cinco años, para regresar a las aguas dulces de donde procede con el objetivo de desovar y morir, en el justo momento para convertirse en objetivo de captura. Y, durante toda su existencia, este auténtico chupóptero nace y crece parasitando a otros peces, a los que, como una vampiresa acuática, chupa la sangre para alimentarse. Con una peculiaridad: es un animal exquisito, ya que le gustan las aguas limpias y huye, en cambio, de los ríos contaminados.

A 110 metros sobre el nivel del mar, está la meca de la lamprea: Arbo. En este pueblo de 3.700 habitantes situado en la provincia de Pontevedra, a 50 kilómetros de la costa (con Vigo como capital más cercana) y a 556 de Madrid, nos esperan Loló y Cordobés, que año tras año bajan al río a cumplir un rito entre febrero y mayo. Su destino es el Miño (y sus afluentes Deva y Cea), que, con un cauce de hasta treinta metros de profundidad en su parte central, separa Arbo de Portugal, justo enfrente y unido por un puente construido en 1998, hito que cambió la vida a una localidad convertida históricamente en eje comercial de intercambio con el país vecino, gracias a su localización fronteriza, rol impulsado, además, por el ferrocarril.



Imagen del río Miño, a su paso por el pueblo de Arbo, y de sus viñedos, sus bodegas están adscritas a la Denominación de Origen Rías Baixas


Esta ubicación atrajo a los romanos, auténticos descubridores del sex appeal de la lamprea. Con el fin de capturar estos peces de fea apariencia (que después trasladaban en ánforas a Roma, donde se convertían en bocado de emperadores y se conservaban en viveros), inventaron unas estructuras de piedra construidas entre los siglos XII y XIII. Se instalaron en puntos estratégicos de la orilla (elegidos para provocar la corriente y atraer a estos peces), en sentido oblicuo al río, como bloques paralelos, entre los que se enganchan unas redes de forma cónica (viturón o butrón), que atrapan al pez cuando avanza a contracorriente por la noche y que, al no recurrir al uso de arpones, evitan la pérdida de sangre, lo que ayuda a mantener textura y sabor del pez y eleva su interés gastronómico para convertirlo en manjar. Son los pescos o pesqueiras, todo un símbolo de la cultura del río en la zona y un sistema de captura artesanal made in Arbo. Es una de las artes milenarias con las que se pesca la lamprea en Galicia, única zona de España (con una producción de 10.862 piezas en 2015, en la actividad profesional regulada vía autorizaciones del área de Conservación de Naturaleza de la Xunta) y de las pocas del globo (junto con Portugal o Letonia), en la que algunos de sus ríos siguen albergando lampreas.



Las redes reciben el nombre de viturón o butrón, de forma cónica, atrapan las lampreas desde los "pescos"



Aparte de las pesqueiras de Arbo (donde también se captura con una malla lastrada llamada cabaceira), hay dos sistemas más: en barco con redes de deriva (lampreeiras), en el esteiro del Miño, en su desembocadura en La Guardia; y con fisga (una especie de arpón), desde unas estructuras de madera (estacadas), en el río Tea, en la zona de Salvaterra y Ponteareas (que aglutina 232 pescadores y 88 puestos, de los que este año únicamente se utilizarán 32). A su paso por Herbón (en Padrón), el Ulla también surte de lampreas a través de la captura con redes artesanales (cangallas) desde pesqueiras, con cinco pescadores autorizados en la zona. Es la radiografía global de este pez prehistórico, cuya pesca está regulada en Galicia desde 1980.

En Arbo, el statu quo de la lamprea es una absoluta herencia del pasado: una especie de sector en torno al río Miño, basado en el sistema de pesca ideado por los romanos a partir de los pescos; regulado por concesión administrativa y repartido entre particulares, que han ido heredando, generación tras generación, los derechos sobre estos puestos de pesca. Estas familias se rigen por un calendario que históricamente marca los días en los que cada una puede utilizar los pescos, en realidad, multipropiedades con varios dueños con vez para ir a pescar uno o hasta quince días al mes. Cada propietario puede explotar directamente la pesqueira los días que le toque o arrendárselo a otra persona. En todo caso, no se trata de una actividad profesional, sino que es puro ocio: está regulada como pesca deportiva y catalogada, además, como pesca tradicional o artesanal. Cada pescador tiene licencia para este fin, que debe renovar anualmente y que implica el pago de una cantidad de 30 euros (por propietario en cada pesco).

Este retrato motiva dos características. Una es la falta de control, una libertad atractiva para una actividad de ocio, pero que implica el riesgo de que pueden surgir furtivos dispuestos a pescar en aguas ajenas o a robar las redes llenas de otros. "Cuando pillamos a alguno, llamamos a la Marina o al Seprona", advierten los pescadores más veteranos. Otro rasgo del mercado en este tramo del Miño es la casi imposibilidad de obtener datos sobre un sector de aficionados (eso sí, amateurs muy diestros y realmente vocacionales), que no tienen que estar dados de alta como autónomos y que pescan para autoconsumo (por eso, los dueños de restaurantes tienen pescos propios, que autoabastecen sus cocinas) y, en algún caso, regalan piezas a algún cocinero. En Arbo, la pesca de la lamprea ha sido una actividad históricamente complementaria de la huerta o la actividad vinícola de la zona.

Bajo estas premisas, la lamprea no pasa por una lonja; entonces, ¿cómo se determina cada año el precio? Por la definitiva ley de la oferta y la demanda, que, para 2016, está situando entre 20 y 25 euros la pieza. Cada pez suele pesar entre 1,2 y 1,5 kilos (incluso hasta dos) y medir entre 90 centímetros y 1,20 metros. "Hace muchos años, se llegó a pagar entre 6.000 y 12.000 pesetas el kilo", recuerdan los paisanos.

Pero, en Arbo, una especie de pueblo Twin Peaks a la gallega, entre unos y otros, surgen algunos datos: existen unos 200 pescos activos en el tramo del Miño que ocupa este concello y que suma seis agrupaciones parroquiales (Arbo, Barcela, Cabeiras, Cequeliños, Mourentán y Sela); en cada uno (gestionado por entre dos y hasta 100 pescadores), se pueden capturar hasta 70 lampreas en una sola noche, con entre una y dos redes, una cifra muy por debajo de la habitual centena larga de hace un par de décadas y con el riesgo de hacer ceros alguna jornada. "Una parte muy importante de los vecinos de Arbo son propietarios de pescos en régimen de multipropiedad", recalca su alcalde, Horacio Gil, auténtico valedor de la cultura lampreística.

Son las 20.00 horas y es tiempo de armar los pescos; es decir, de colocar las redes, que los pescadores de Arbo confían recoger con una buena captura al amanecer. Cuando Fuera de Serie visita Arbo, a finales de la primera semana de marzo, la temporada apenas está arrancando: aunque teóricamente empezó el 15 de febrero (se prolonga hasta el 15 de mayo), el temporal de los días previos, que ha generado cuantiosos daños en el pueblo, ha supuesto la crecida del río, con lo que el agua ha tapado la mayoría de los pescos, que, poco a poco, empiezan a asomar para permitir a sus propietarios iniciar la pesca de 2016. Para autoconsumo, regalo o ventas esporádicas, los pescadores son entregados profesionales a la causa común de la lamprea, actividad convertida en reclamo turístico y gastronómico (una docena de restaurantes del pueblo están especializados en este producto), que tiene su principal escaparate en la Fiesta de la Lamprea, que, este año, se celebra el fin de semana del 22 al 24 de abril.



Los pescadores, Manuel Puga, "Loló", (agachado) y JoséManuel Martínez González, "Cordobés", con dos ejemplares de lamprea, en uno de sus "pescos" en el Miño, a su paso por Arbo



De la complicidad entre la lamprea y los vinos del Condado (con 11 bodegas adscritas a la Denominación de Origen Rías Baixas), nació esta feira, declarada en 2005 de interés turístico en Galicia y que aspira a lograr este reconocimiento en el ámbito nacional. "Se forjó en una taberna, en la que hace 56 años unos paisanos de Arbo quisieron dar protagonismo al vino a través de un evento en el que también se comiera la lamprea", explica Horacio Gil.

Los pescadores, auténticos, cazalampreas, son genio y figura. "Pescamos porque nos gusta. No es un negocio. Casi todos perdemos dinero, aparte de los riesgos que tiene bajar al río y de que cada vez hay menos peces", reconoce José Manuel Martínez González, alias Córdobés.

En los últimos años, Arbo ha sufrido un recorte en la pesca de la lamprea, motivado sin duda alguna por la construcción de un salto hidroeléctrico (que implicó la compra de pescos a varios propietarios por parte de Unión Fenosa) y por el aumento de la contaminación del río.



Boca de la lamprea en forma de ventosa para agarrarse a las rocas, con pico central para chupar la sangre de las presas


El plan de saneamiento aplicado a los municipios ribereños ha permitido recuperar la calidad de las aguas y animar la captura de estos peces, al tiempo que existe una acción para restaurar estos históricos y romanos puestos de pesca. "La lamprea forma parte de nuestra cultura, aunque parezca que a las generaciones más jóvenes no les atrae tanto. Este año, la crecida del río vendrá bien para limpiarlo y atraerá lampreas", añade su vecino de pesco, Manuel Puga, conocido como Loló y que, tras desayunar merluza a la plancha y un vaso de vino a primerísima hora de la mañana, acompaña a toda una institución: Alonso Simón, de 82 años.

Apoyado en una garrota, el pescador más veterano de Arbo baja con envidiable agilidad la cuesta que llega hasta el río para saltar sin pestañear a la pesqueira y comprobar que la captura nocturna suma un par de lampreas. "Empecé a venir al río con 11 años. Bajábamos descalzos y era frecuente dormir por la noche en chabolos para ir vaciando las redes que se llenaban mucho más rápidamente que ahora. El río ya no es tan estable como antes", dictamina Simón. Es copropietario en ocho pesqueiras que, según cada caso, le dan derecho a pescar un día, ocho o doce al mes. "Tengo documentación de pescos de 1753", insiste Simón.

En uno de sus puestos, Alonso Simón salta de bloque en bloque de piedra, sin apenas inmutarse. Posa con el pez en la mano, le abre la boca y nos enseña su ventosa. "Arbo es lamprea", sentencia. Pero, como todo pez con personalidad, la lamprea trasciende Arbo: se habla de salmones de Alaska que lucen un chupón de la vampiresa más primitiva.



Lamprea ahumada de tres a siete días con madera de roble o carballo, abierta y sujeta con mimbres



Comprar una lamprea para cocinar en casa es, prácticamente, misión imposible, salvo que se consiga alguna a través de un propietario de un 'pesco'. En Arbo, la cultura en torno a este pez alcanza lo gastronómico, con varias recetas que en este pueblo no dudan en calificar de "ancestrales", conservadas de generación en generación. Son diferentes elaboraciones a partir de este pez utilizado en fresco (conservado en pozos de agua pura instalados en los restaurantes o en casas particulares) o seco y ahumado, lo que permite su congelación para el consumo durante todo el año. Si visita esta localidad, anote esta docena de restaurantes: Casa Grande La Almuiña, Casa Pazos, Casa Barcia, Os Pirús, Mesón da Lamprea, A Rula, A Vila, Casa Cruceiro, Castro, O Barbas, Churrasqería Almuiña y Furancho do Barbas.

En todo caso, el recetario tradicional identifica 7 preparaciones:

Ahumada o escalada y a la brasa. Tras limpiar la lamprea (para retirar el limo o barro), se abre, se sala durante un día y se cuelga para secar y ahumar en un 'fumeiro' (de 3 a 7 días), habitualmente con madera de roble, encina o carballo. Después, esta lamprea fresca y ahumada se puede preparar asada a la brasa de sarmiento (unos 15 minutos), cortada con tijeras en trozos que se asemejan a torreznos. Se aliña con cebolla cruda y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. En Arbo y otros pueblos de la zona, equivale al perfecto acompañamiento de un vino para disfrutar de pie en la barra de una taberna y comerla con la mano y un trozo de pan, todo un exquisito manjar. La otra opción es congelarla una vez ahumada (envasada al vacío), lo que garantiza su conservación durante meses.

A la bordelesa o al 'estilo Arbo'. Receta más conocida y de apariencia no siempre atractiva: la lamprea (mejor, las de menor tamaño) se cocina con su propia sangre (por eso, siempre debe usarse el pez en fresco en este caso), además de vino blanco y tinto, cebolla, pimentón, laurel y pimienta blanca. Se acompaña de arroz blanco y picatostes.

Con fideos y tirabeques. Es una forma de guiso para comer con cuchara, que se suele preparar con lamprea seca y ahumada (puede estar previamente congelada o no).

Rellena. Da lugar a una especie de embutido de río: un rollo de lamprea ahumada, jamón, huevo duro y, a veces, pimiento morón, cortado en lonchas. La empresa Obrador de Lamprea comercializa esta receta envasada.

Frita. El pez ahumado se reboza con huevo y harina y se fríe.

Empanada. Se puede hacer con lamprea seca y ahumada o fresca (esta última es una elaboración que resulta más fuerte de sabor).

Cocido. En la zona de Arbo, este pez se suma al largo listado de ingredientes de un cocido gallego (en donde la lamprea resta protagonismo al tradicional cerdo).



Fuente: Expansion.com

Sale el campanu del río Mandeo 2016





Juan, un miembro de la Sociedad Rio Mandeo, pescó el campanu del citado río, primer ejemplar de la temporada. Fue a cebo natural y ofreció unas dimensiones de 83 cms. y 5 kilos y 600 gramos de peso.



Fuente: Sociedad de pescadores río Mandeo

jueves, 5 de mayo de 2016

Denuncian un nuevo vertido de aguas fecales al río Mendo


El vertido se produjo bajo el puente de madera de O Carregal Pedro Puig



Continúan los vertidos al Mendo. El último, según denunciaron los vecinos, bajo el puente de madera de O Carregal, entre la calle de Bartolomé Cossío y la avenida de Juan García Naveira.

 Una “boa cantidade de augas sucias, aparentemente procedentes da rede municipal de saneamento”, apuntó el portavoz del BNG, Henrique del Río Otero, quien se hizo eco del malestar ciudadano por la proliferación de este tipo de incidentes en el área de As Cascas y O Carregal.

 El edil nacionalista anunció que preguntará por el origen de estos vertidos: “Non era que xa non había verquidos ao río?”, ironizó Del Río, molesto con la respuesta del Gobierno del PSOE a una iniciativa similar presentada por su formación en sesiones anteriores asegurando que “non había fugas da rede de saneamento aos ríos” en Betanzos.

Los betanceiros coinciden con los nacionalistas en que cualquiera que conozca el Mandeo y el Mendo “identifica sen esforzo media ducia de puntos onde se producen verquidos aínda a día de hoxe”, matizó Del Río.

“Se se continúan a permitir este tipo de sucesos, desde logo o da Reserva da Biosfera (As Maruñas Coruñesas e Terras do Mandeo) queda apenas nun eslogan turístico”, lamentó el representante de la formación frentista, que reclama a los de García Vázquez “un esforzo en conservar os ríos e poñer fin aos verquidos” a Mandeo y Mendo.

 El BNG de Betanzos insistió en que, incluso para la salud de las personas, “é preferíbel que os ríos baixen limpos en lugar de que sexan canles para cloacas”, uniéndose así a las reivindicaciones de las decenas de betanceiros que este fin de semana se hicieron eco en las redes sociales del supuesto vertido al Mendo a la altura de O Carregal.


Fuente: El Ideal Gallego

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los tres cotos con muerte del Ulla suman salmones y ratifican el buen inicio de la temporada



Arturo Parada, con el salmón que capturó en Sinde


Los tres cotos salmoneros con muerte del río Ulla a su paso por el término municipal de A Estrada sumaron capturas ayer -segundo día hábil de la temporada de pesca del rey del río- y, por tanto, contribuyen a ratificar el buen inicio de la temporada. Después de que el de Ximonde mostrase músculo el domingo, demostrando muy temprano con el "campanu" y poco después con una segunda captura por qué sigue siendo el coto preferido de los pescadores, ayer Sinde le tomó la delantera. Estrenó su particular marcador con el tercer salmón de la temporada en el Ulla.

Lo capturó un pescador procedente de A Coruña, el médico Arturo Parada López, de 56 años que suma más de 20 pescando Lo extrajo en el segundo lance, al filo de las 7.45 horas de la mañana, desde el puesto denominado O Carballo, cerca de la zona de la presa que rompió. Había comenzado a pescar apenas un cuarto de hora antes. En su segundo lance eligió la cucharilla y picó un ejemplar del pez rosado de 3,850 kilos y 71,5 centímetros de longitud. Era un ejemplar salvaje y hembra que tuvo menos suerte que el que el pasado año se le escapó tras 15 minutos de lucha en el Concurso Internacional de Pesca de Salmón. Ayer, venció él. Tras llevarlo a guiar, siguió pescando trucha todo el día. Se lleva un salmón para degustar con sus amigos y su familia, "cocido, con caldo pobre" y en una olla especial, del tamaño de este ejemplar del rey del río. Su experiencia de ayer le vale como "entrenamiento para el fin de semana". Regresará para competir de nuevo en el Concurso Internacional de Pesca do Salmón organizado por Río Ulla.




El estradense José Carpino capturó el cuarto salmón


Poco después de que Arturo Parada capturase el tercer salmón, el coto de Santeles le brindaba el cuarto ejemplar a un pescador ribereño: José Carpino, vecino de la parroquia estradense de Couso. Capturó con cucharilla un ejemplar de 4,735 kilos de peso y 75,6 centímetros de longitud, también salvaje y hembra, en la zona denominada como Fondo de Cubelas, muy cerca del límite donde termina Ximonde y empieza Santeles.
Esta captura causó especial alegría ayer entre los pescadores que tienen muchas esperanzas depositadas en el coto de Santeles, nuevo, con mucha menos tradición y, por tanto, fama que el de Ximonde.
Este tampoco se quiso quedar atrás ayer. Al filo de las 9.30 horas, caía en sus aguas el quinto salmón de la temporada. Otra hembra, también salvaje,, de 5,269 kilos y 78 centímetros que sucumbía ante un pescador muy experimentado, un viejo conocido del Ulla que lo conoce como la palma de su mano: Julio Gallego, de 71 años y vecino de Cangas. Este jubilado de banca al que el Lérez se le resiste en materia de salmón, lleva más de 40 años viniendo al Ulla. Degustará el ejemplar que capturó ayer con la familia y algún amigo.



Fuente: Faro de Vigo

lunes, 2 de mayo de 2016

En busca del primer salmón del Lérez





El "rey del Lérez" aún busca dueño. El coto de Monte Porreiro, en la parroquia de Bora, abrió ayer la temporada de pesca del salmón sin que ninguno de los cuatro pescadores que tuvieron el privilegio de lanzar sus cebos al agua, tras ganar el sorteo de puestos, tuvieron éxito en sus lances. Al igual que el pasado año, cuando el "campanu" del Lérez no llegó hasta la segunda jornada, y a última hora del día, el estreno de la campaña no fue propicio para los aficionados.

Cinco pescadores disponían de autorización para abrir la temporada en Bora, pero uno de ellos no acudió en toda la mañana. Sus compañeros si estaban desde primera hora probando suerte pero sin éxito. El río baja con gran cantidad de agua, producto de las intensas lluvias registradas en la comarca durante los últimos meses, y también "algo turbio", según confesaban diversos expertos en los días anteriores. El exceso de caudal permite que los salmones remonten el río para desovar, especialmente las presas de Monte Porreiro y Bora, con cierta facilidad, lo que hace pensar que existe una buena población de ellos aguas arriba, pero también dificulta su captura, por lo que se precisan aficionados diestros y veteranos.

Según comentaban los compañeros de uno de los pescadores que acudió ayer a la orilla del Lérez, un ejemplar "de buen tamaño" llegó a picar su cebo, pero finalmente el salmón logró soltarse, al parecer se rompió el sedal, y se frustró la captura en el primer día de campaña.

El Lérez es uno de los ríos salmoneros emblemáticos de la provincia de Pontevedra, junto con el Ulla. La campaña se extiende hasta el 31 de julio, siempre que antes no se cubra el cupo máximo de 15 capturas en toda la temporada. En el Ulla, esa cuota sube a 60 ejemplares.

 

Fuente: Faro de Vigo

Un ferrolano extrae el "campanu" del Ulla 2016 en Ximonde



El pescador ferrolano José Manuel Álvarez Duro, ayer, con el "campanu" del Ulla


El coto salmonero estradense de Ximonde abrió ayer con fuerza la temporada de pesca del rey del río en el Ulla. Después de que Sinde le arrebatase el año pasado el honor de entregar el "campanu", Ximonde volvió a acrecentar ayer su fama como coto predilecto de los pescadores. El experimentado pescador ferrolano José Manuel Álvarez Duro, un empresario del sector de la electrónica de 70 años, extraía al primer ejemplar del pez rey "a cucharilla y con nailon de 35". Era un ejemplar salvaje de 4.452 kilos de peso y 75 centímetros que sucumbió en el puesto denominado O Bote.

Luchó intensamente durante 8 o 9 minutos para salvar su vida pero no pudo ser. Finalmente se entregó a este deportista que hace 40 años fue un habitual del Ulla -y de Ximonde y de Xirimbao- pero que hacía mucho tiempo que no venía porque es más "truchero". No le gusta la pesca de salmón porque es "parada" y, en ocasiones, "desesperante" como le ocurrió en el coto de North Esk de Escocia, donde veía saltar y nadar "en manadas" a "miles de salmones" y no logró extraer ninguno. Ayer tuvo más fortuna. Había madrugado. Comenzó a pescar hacia las 7.20 horas. En apenas media hora, su maestro en el arte de la pesca, Tinito Lopo, tuvo que asistirle para extraer el "campanu". Su logro fue muy celebrado por la docena de amigos que les acompañaban y a los que Álvarez Duro ya había advertido que lograría atrapar al "campanu". Así lo aseguraban ayer su cuñado José Antonio Testa y su amigo César Galán, que vino de Madrid para acompañarle. Con ellos y con sus "amigotes", bromeaba ayer Álvarez Duro, compartirá el "campanu" en el restaurante O Xantar de Ferrol. Allí lo degustarán "hervido" y aderezado con varias salsas.

Será el colofón perfecto para una nueva incursión en la pesca del salmón de este pescador, al que le gusta pescar trucha con cucharilla de precisión. "Más que pesca es caza", afirma. Su secreto reside en que los peces ni le vean ni le escuchen para poder sorprenderles. Tal vez la captura realizada ayer le convenza de que merece la pena seguir volviendo a los cotos salmoneros de A Estrada, muy valorados por Virgilio Alonso González, el deportista asturiano aunque afincado en Madrid que logró extraer al segundo ejemplar de pez rosado de la temporada a las 9.30 horas de ayer, también en Ximonde. Fue uno de los agraciados con el puesto denominado O Penedo, vinculado a uno de los paquetes turísticos de alojamiento más coto en Ximonde que sorteó la casa de turismo rural estradense Torres de Moreda.

Desde esta -donde Alonso se aloja durante un par de días con su mujer Dori Álvarez y sus hijas María y Alejandra (también pescadoras de salmón tras haber tomado "muchos biberones" al lado de los ríos)- se desplazó a primera hora de ayer hasta Ximonde. Le acompañaban su mujer -que ya extrajo 4 ejemplares de salmón en el Lérez en años anteriores -y una de sus hijas. Este pescador -que a sus 49 años suma 25 de experiencia - llegó al río en torno a las 6.00 horas. ras disfrutar del espectáculo natural que ofrece el Ulla en Ximonde, y empezó a pescar pasadas las 7.15 horas. Apenas hora y cuarto más tarde ya picó un salmón pero se le escapó. Menos fortuna tuvo el que picó el cebo natural con el que le tentaba a las 9.30 horas,. Era un ejemplar de 75 centímetros y 4,748 kilogramos de peso. Su mujer y su hija estaban "locas de contentas". Ahora esta familia de deportistas, aficionada a la cocina japonesa, proyecta degustarlo "crudo", en "sashimi" y "en tartar". Así está "riquísimo". Como mucho, lo aliñarán con salsa de soja. "Enamorado de Galicia, de sus salmones y de sus gentes", al igual que su familia, Alonso proclama que "merece la pena venir" al Ulla y a Galicia. Ellos, que llevan seis años viajando a Irlanda para pescar, apuntan que "es una pena que no aprovechemos más estos recursos que tenemos tan cerca".

Virgilio Alonso, el pescador que extrajo el segundo salmón, con su mujer y su hija


José Manuel Álvarez Duro y Virgilio Alonso González son solo dos de los 20 adjudicatarios de los cotos con muerte que había disponibles ayer en el Ulla: 6 en Ximonde, otros 6 en Sinde (donde fallaron dos pescadores) y otros 8 en Santeles. No todos acudieron. También en algunos cotos sin muerte -había 10 permisos en el Ulla-Deza, 8 en Xirimbao y 8 en Pontevea- falló ayer algún pescador. Los guardas de la cuenca del Ulla, el agente territorial de Deza-Tabeirós-Montes Fernando Fernández Lamoso y sus superiores, los jefes del Serivoz de Conservación da Natureza y de la Sección de Pesca de la consellería, Pablo Caballero y Alfonso Barreiro, acudieron ayer a los cotos salmoneros estradenses para velar por un óptimo inicio de la temporada de pesca.



Fuente: Faro de Vigo