sábado, 16 de enero de 2016

Un arrastrero de Celeiro captura un kraken





A unos 400 metros de profundidad, en el caladero de Codillo, ha sido capturado el último calamar gigante aparecido en el mar Cantábrico. Lo pescó un arrastrero de Celeiro (Viveiro), el Minchos Sexto. Como otras veces, lo ha cedido a la Coordinadora para el Estudio y Protección de los Mamíferos Marinos, con sede en Luarca. Este último kraken es una hembra de 150 kilos de peso y más de 10 metros de largo, tentáculos incluidos. De la especie Architeuthis Dux, será conservado y expuesto.
«Es un ejemplar extraordinario, es de los más grandes que se han localizado en estos últimos años», ha explicado a Efe el presidente de CEPESMA, Luis Laria. El calamar gigante fue capturado con el arte de arrastre a unos 500 metros de profundidad y fue toda una sorpresa para la tripulación. «Ver un ejemplar de ese tamaño impone a cualquier persona, incluso a los que faenan diariamente y lleven años en el mar», ha comentado Laria. CEPESMA practicará la necropsia a este ejemplar, junto a otros dos que tiene congelados, antes de que finalice el año. La previsión es que el centro de divulgación científica Parque de la Vida, de Luarca, exhiba un total de ocho calamares gigantes a partir de principios del próximo año.

Fuente: La Voz de Galicia

Asturias: Dos cerqueros pescan 18.200 kilos de lubina





En la rula lo llaman 'campanada'. Es cuando, de repente, se produce una descarga inhabitual de cualquier especie después de que un pesquero se encuentre con algún banco grande. No se produce de una forma periódica, pero siempre que llega una 'campanada' es comentada en toda la rula, como sucedió esta semana con la lubina.
Entre el jueves y el viernes se descargaron en la lonja de Avilés 18.200 kilos de lubina. Nadie se atreve a certificar que se trate de una de las mayores descargas ni un récord histórico, pero las personas consultadas describen la captura como «excepcional». Sirva como referencia que, a lo largo del pasado mes de octubre se descargaron 5.289,64 kilos de lubina en la rula avilesina y en toda Asturias la cantidad ascendió a 10.841,94 kilos.
La 'campanada' comenzó el pasado jueves, cuando el cerquero avilesino 'Nuevo San Mateo' descargó 12.000 kilos de esta especie. Una captura excepcional y que, además, se ruló a un buen precio como lo demuestran los siete euros el kilo.
Es menos de la mitad que el precio medio de octubre (15,74 euros), pero también más del doble de las capturas. El buen tamaño de las piezas es uno de las razones de esos precios.
Los ejemplares jóvenes de lubina se desplazan en bancos, volviéndose solitarios cuando se hacen mayores. Es decir, todo indicaba que el 'Nuevo San Mateo' había encontrado un buen banco de la especie.
Con todo, el tamaño del banco de lubina aún fue rentabilizado por la flota avilesina y el pasado viernes se descargaron otros 6.000 kilos. La mayor parte de ellos, en concreto 5.014 kilos, fueron capturados por el cerquero avilesino 'Nuevo Santanina'. El resto fue aportado por otras embarcaciones.
El viernes también ofreció buenos precios para la flota, que vio como se vendía a 10 euros el kilo.
Con estas cifras, se cerraban dos jornadas que bien pudieran ser un récord en las cifras de capturas de esta especie en los últimos años. Con independencia de que fuese o no récord, los profesionales comentaban estos días lo espectacular de los números.


Fuente: El comercio

Pescan una chopa de 6,22 kilos






Gerardo Martínez (Cedeira, La Coruña, 1971) aprendió a pescar hace treinta años gracias a los conocimientos heredados de su padre. Y profundizó en ellos gracias a varios asturianos: Pepe Viña -excampeón del mundo de pesca submarina-, con quien compartió jornadas de deporte, y Alesandro Picasso, pero su gran mentor fue Rafael Puga "Falo". Todos estarían orgullosos al comprobar que su pupilo ha logrado un récord mundial tras pescar una chopa de 6,22 kilos. Ya tiene en su mano la acreditación europea que lo certifica y la mundial se está tramitando.

"Estaba a unos catorce metros, buscando lubina, en una grieta cercana a Cedeira, en aguas del Atlántico. De pronto me encontré con la chopa y salí detrás de ella hasta unos 17 metros, y logré pescarla", recuerda orgulloso Gerardo Martínez quien pronto reconoció de lo que se trataba. "Es una especie que abunda en esa zona. Pero no imaginé que el gran tamaño supondría un reconocimiento así", revela Martínez que no sabía que tenía entre manos el pasaporte para el diploma que reconoce su hazaña homologado. Un diploma que valida la Asociación Europea de Récords de Pesca Submarina, que en Gijón tiene a Constancio Herrera. La entidad promueve, sobre todo, la colaboración con las organizaciones científicas y administrativas y promocionar la pesca más selectiva y responsable.

La generosidad de Gerardo Martínez y esos lazos pesqueros con Asturias le ha llevado a donar su captura al Centro de Experimentación Pesquera de Gijón. "Tengo mucho aprecio a esta tierra", sostiene mientras se separa de la chopa que continúa inmersa en las labores de conservación para su exposición en el museo de la Casa del Mar. La "Spondyliosoma cantharus", conocida popularmente como chopa, compartirá espacio con crustáceos, cetáceos, tortugas y focas y otros pescados en lo que supone una oda a la fauna marítima del Cantábrico. Antes debe someterse a un proceso de puesta a punto hasta su exhibición final en el centro museístico gijonés.

Una vez descongelada la chopa, al ser de gran tamaño, se eviscera. La parte muscular puede mantenerse pero no así las vísceras porque podría provocar la podredumbre total. Luego se extiende completamente para que sean visibles todos los detalles y rasgos relevantes para poder clasificarla. Se mete en formol al 4%, en un volumen diez veces mayor que el del animal. En este caso reposará en formol alrededor de dos meses hasta que se paralicen los procesos celulares y así evitar la descomposición. En última instancia se introduce en alcohol, concretamente alcohol isopropílico, y perdurará así de forma indefinida aun a riesgo de perder parte de su coloración.

Por último es el momento de su exposición. Un convenio internacional estipula que los peces siempre deben ser expuestos por su lado izquierdo. "Salvo que esté muy dañado o que sea un pez plano. No obstante las excepciones son pocas", explica José Antonio Pis, responsable del montaje del museo.

Él se encarga de las visitas. Conoce cada especie y cada recoveco de un museo que ya empieza a quedarse pequeño. Lo hace sencillo, acostumbrado a las preguntas de los escolares. Las especies que forman parte de la muestra pertenecen al mar que baña las costas asturianas en un 99%. O bien por ser autóctonos del Cantábrico, de hábitat continuo o debido a migraciones, o bien aquellas especies que sorpresivamente aparecieron en aguas del Principado.

En el fondo del mar aguardan nuevas especies por descubrir. Algunas se creían extinguidas en estas costas y, de pronto, emergen a la superficie para sorpresa de todos. Todo apunta a que los récords no han hecho más que empezar.

Fuente: La Nueva España

Biólogos al rescate de la lubina salvaje





Que la lubina salvaje es un bien escaso lo dice el precio que esta luce en la etiqueta del expositor de la pescadería. No es una situación exclusiva de Galicia, ni mucho menos. De hecho, el drástico descenso de las poblaciones de esta especie ya ha obligado a la Comisión Europea a adoptar medidas de emergencia y, entre otras restricciones, limitar la pesca tanto a los marineros profesionales en el Reino Unido, Irlanda y aguas del Canal de la Mancha, como a los pescadores deportivos, que desde enero pasado solo tienen autorización para capturar tres piezas por persona y día.

La situación es tan crítica que, al margen de las medidas dictadas por Bruselas, Irlanda ya decidió prohibir la pesca comercial de lubina en aguas de su competencia, y Reino Unido no descarta aplicar el año que viene más restricciones por su cuenta y riesgo si considera que las que dictan desde la UE no son suficientes o no son las más adecuadas, según su criterio.

Por el momento se desconoce el impacto que tendrán sobre los stock de lubina las acciones de emergencia, y ni siquiera si se van a mantener o endurecer en próximos ejercicios. Pero, según cálculos de la propia Comisión, las medidas adoptadas reducirán alrededor del 40 % de los desembarques medios reconocidos en la UE (de 5.668 a 3.456 toneladas). El problema reside precisamente en ese reconocidos. Según Alejo Carballeira, catedrático de Ecología de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), para gestionar y predecir la evolución de la población es fundamental conocer cómo progresa la biomasa reproductora y la tasa de mortalidad, natural y por pesca. Esta última se calcula a partir de las estadísticas de desembarcos y «en algunos casos se comprobó que se registraban menos del 20 % de las capturas reales». Y no siempre por ocultar datos, como a veces se reprocha a la flota, sino porque la normativa de muchos Estados no obliga a declarar el desembarco. Es el caso del Reino Unido, donde los buques de menos de diez metros no tienen que anotar las capturas inferiores a 50 kilos y ahí se pierden muchas toneladas.

Los biólogos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) rebajan el optimismo de Bruselas y advierten de que, a pesar de esa drástica reducción de las capturas -gracias a la veda impuesta para el arrastre pelágico durante la época de desove, la limitación de capturas y el aumento de la talla mínima de 36 a 48 centímetros-, se estaría todavía muy lejos de conseguir la explotación sostenible de la especie y para esquivar la necesidad de imponer una veda total, el ICES calcula que habría que reducir un 80 % las capturas, hasta quedar en 541 toneladas y, por supuesto, mantener la veda durante la reproducción de la especie.

Por ahora, las aguas gallegas se han librado de las duras restricciones impuestas a la pesca de la lubina salvaje. Pero Carballeira, desde la USC, apela a la responsabilidad de sector y Administraciones y recomienda que se adopten medidas preventivas «antes de llegar a una situación crítica de la población ibérica de nuestra icónica lobita», como el catedrático prefiere referirse a la robaliza, adoptando el apelativo derivado de su denominación francesa: loup de mer.

El ecólogo de la USC aboga por trasladar a aguas gallegas los límites a la pesca comercial y deportiva impuestos en Irlanda, Francia y el Reino Unido. «Vigilar y hacer cumplir la ley poniendo multas y castigos ejemplares es necesario, pero no suficiente, porque de poco sirve si se pescan ejemplares inmaduros, ovados o si no se limita la captura», explica Carballeira, al que le cuesta entender que haya cupos para la sardina, jurel o la xarda y no para especies menos abundantes y económicamente más valiosas por sus características culinarias y deportivas, como la lubina.

Dicentrarchus labrax es el nombre científico de una especie de la que el año pasado se descargaron en Galicia casi 300 toneladas y por las que se ingresaron 3,5 millones de euros: lubina en castellano, robaliza en gallego o seabass, en inglés. El catedrático Alejo Carballeira explica que su nombre vernáculo es griego (Labraki) y expresa la suerte percibida por un pescador que atrapa este pez. Ahora ya es solo por su escasez, pero es que, además, la lobita «es hermosa, astuta y luchadora, de ahí su gran interés deportivo». Tan hermosa como delicada, dice Carballeira, pues se deteriora fácilmente si no se captura con anzuelo.

Es una especie de crecimiento lento y larga vida. Puede superar el metro de largo y los 15 kilos de peso, siempre que viva más de 15 años. La especie soporta un amplio rango de salinidades y de temperaturas. Por lo que tiene de eurihalina, su hábitat se extiende desde aguas libres costeras a más de cien metros de profundidad a las desembocaduras de los ríos. Y por lo que tiene de euriterma (soporta temperaturas de entre 5 y 28 grados) madura sexualmente más o menos. En el Atlántico tarda 4 o 5 años en poder reproducirse, cosa que hace una vez al año.

Pocas alcanzan la madurez sexual a los 42 centímetros y, sin embargo, la talla mínima legal es de 36 centímetros. Solo si se sube a 48, la mayoría tendría la oportunidad de madurar y desovar al menos una vez antes de ser capturada. Además, con la edad se hace más fértil. Para que la fecundación sea efectiva, antes de realizar la puesta, las lobitas se reúnen formando grandes cardúmenes en las denominadas zonas de reproducción.


Fuente: La Voz de Galicia

Etiquetas satelitales ayudan a estudiar migración de la lubina






Pesca Continental Irlanda (IFI) ha desarrollado un innovador estudio de marcado con etiquetas satelitales para investigar las migraciones de la población desovante de lubina.

Un gran número de ejemplares adultos fueron marcados en Puerto Cork, y el estudio se llevó a cabo en colaboración con Finn Okland, del Instituto Noruego para la Investigación de la Naturaleza (NINA), Wildlife Computers -una empresa líder en el marcado electrónico-, y expertos de pesca locales.

Es poco lo que se sabe en la actualidad sobre los patrones de migración y el comportamiento de las poblaciones de reproductores de lubina. Este estudio fue diseñado para contribuir a llenar este vacío de conocimiento y proporcionar una mejor información para gestionar esta icónica especie de la pesca deportiva.

Para realizar la investigación, se les colocaron a los peces etiquetas satelitales en miniatura, desarrollados por Wildlife Computers, y se los volvió a arrojar agua en cuestión de minutos. Las etiquetas livianas están programadas para desprenderse de los peces a finales de la primavera de 2016, cuando transmitirán datos sobre la localización de peces y otra información científica al satélite ARGOS.

El sistema de satélites ARGOS recoge, procesa y difunde datos ambientales desde plataformas fijas y móviles en todo el mundo.

"La lubina es una de las especies más interesantes y valiosas de la pesca recreativa presente en aguas irlandesas", dijo el CEO de IFI, el Dr. Ciaran Byrne.

"Este proyecto es muy oportuno dada la gran atención internacional sobre la distribución de la lubina y las preocupaciones en torno a su estado. Desentrañar más sobre sus migraciones a través de esta asociación representa una excelente oportunidad para obtener nuevos conocimientos, que son esenciales cuando se consideran en el contexto del papel nacional del IFI en la protección y la conservación de esta importante, pero vulnerable especie", añadió.

Finn Okland, un experto internacional en telemetría de peces, brinda asesoramiento para este proyecto, y estuvo presente en el lugar donde durante cuatro días se tomaron muestras y etiquetaron ejemplares de lubina Puerto Cork.

En 2014 se realizó un esfuerzo similar, y la información obtenida se utilizó para mejorar las etiquetas y el estudio de este año.

Este estudio de marcado es un elemento del Programa Nacional de Conservación de la Lubina, un plan de largo plazo desarrollado con instituciones financieras internacionales con el objetivo de determinar el estado de las lubinas juveniles, preadultas y adulta alrededor de la costa irlandesa.

La estrecha colaboración con los pescadores es un elemento clave del programa, dado que la lubina es la única especie de peces marinos que se gestiona exclusivamente para la pesca recreativa. La experiencia de los pescadores locales, que capturan los peces que fueron etiquetados, es esencial para el éxito del proyecto.


Fuente: FIS.com

lunes, 9 de noviembre de 2015

Pescan un sargo de 6,2 kilos






Gerardo Martínez tiene 44 años y lleva desde los 17 practicando pesca submarina. Conoce bien la costa cedeiresa y aún así ayer se topó con un sargo impresionante que se convirtió en una captura récord, ya que pesa 6,2 kilos cuando los más grandes de esta especie no suelen superar los dos. «Estaba a 18 metros de fondo en una de las grietas que hay ante el faro de Punta Candieira, salió cogiendo profundidad y bajo el agua parecía más grande aún», explica este cedeirés que puede haber conseguido una marca mundial apenas un mes después de que el ferrolano Iván González se llevase a casa otro sargo de 6,1 kilos y que -hasta que no se homologue el peso del de ayer- es el más grande jamás documentado.

Bajo el agua Gerardo se quedó impresionado con el tamaño de este pez, pero en tierra le restó importancia. Sin embargo, ya en casa fue su mujer la que lo animó a llevarlo a algún lugar para certificar las dimensiones extraordinarias del animal.

Al igual que sucedió con el capturado hace un mes, no es probable que este ejemplar termine en la mesa de ningún restaurante, porque la intención de Gerardo es que lo examinen los expertos y biólogos de la Xunta, para poder estudiarlo. Gerardo no sabe qué hacer aún, pero Iván, el pescador que disparó su fusil contra otro hace un mes, baraja varias opciones como quedárselo, donarlo a la Estación Biolóxica de A Graña o a la Sociedade Galega de Historia Natural.

Tanto Gerardo como Iván habían conseguido otros botines con rarezas como meros mediterráneos o corvinas en unas inmersiones de pesca submarina muy prolíficas. Ahora esperarán a que las autoridades certifiquen

«Pasé por un restaurante donde les sorprendió mucho y finalmente contacté con la presidenta de la cofradía de pescadores, donde lo pesaron», explica. Ahora comenzará los trámites para certificar el peso de esta captura que se trata, casi con toda probabilidad, de un sargo picudo (Diplodus puntazo).
 

Fuente: La Voz de Galicia

miércoles, 14 de octubre de 2015

Pescan un sargo de seis kilos







Quién le iba a decir a Iván González (Ferrol, 1981) que una jornada de pesca submarina con dos compañeros de su club, el Grupo Bazán, iba a acabar con un récord europeo y mundial. Hasta dos inmersiones necesitó este soldador de Navantia para llevarse consigo a tierra un sargo picudo (Diplodus puntazzo) de más de seis kilos. El más grande jamás documentado. Se le puso el corazón «a 200 pulsaciones». No es para menos.

-¿De dónde salió ese ejemplar?
-Lo capturé el lunes, entre las doce y media y la una de la tarde. Salimos de infantería -a nado- desde la playa de Lobadiz (Ferrol). Con la marea a medio subir, llegamos a las Illas Gabeiras. Hacia su lado sur, bajé unos 10 o 15 metros. Estaba haciendo una espera y vi dos siluetas.
-¿Se olía un sargo de campeonato?
-La verdad es que me parecieron de otra especie. Salpas, que no son comestibles. Me acerqué y ya vi que eran dos sargos enormes. Le disparé al más grande en la cabeza. Pero la varilla del fusil no lo atravesó. Quedó apoyado en el fondo, por el golpe. Subí a coger aire y cargué de nuevo el fusil. A la segunda, lo capturé.

-Entonces, ¿sí vio que era de récord?
-Creía que rondaría los cuatro kilos. Un buen ejemplar, pero no que superase los seis. Mis compañeros de pesca, Diego Santiago y Fernando Conles me dijeron «esto tienes que contarlo».

-Y superó incluso a todo un campeón del mundo como Pepe Viña.
-Creo que él capturó uno de cinco kilos y pico, y un catalán otro de un peso similar. Este pesó 6,160 kilos.

-¿Pero ya es oficialmente el más grande?
-Todavía tienen que recibir los documentos para validarlos. Se le han enviado a la ESRA, que expide las certificaciones europeas, y a la IUSA, que es el organismo que fija el récord mundial. Con los técnicos que he hablado ya me han confirmado que es el más grande. Por la mañana se pesó en las básculas del mercado de Ferrol y en la lonja, que están reconocidas por la Xunta. Además, las asociaciones pueden pedir testigos reconocidos, fotos, vídeos...

-Para sacar un ejemplar así, se necesitará mucha experiencia.
-Soy aficionado a la pesca submarina desde los 11 años, pero llevo tres tomándomelo más en serio. Compito en el circuito gallego y salgo al mar siempre que puedo y el tiempo lo permite.

-Buena cantera tiene su club.
-En el Grupo Bazán tenemos a los campeones gallegos por equipos y el campeón del circuito gallego, Pablo Otero.

-¿Una zona para pescar?
-Desde Ferrol a Cedeira. Buceamos en Prior, Campelo, A Herbosa, A Gabeira, San Andrés... Cuanto más hacia arriba, mejor.

-¿Y cuál será el destino de su gran captura?
-Lo va a examinar un biólogo de la Xunta, para determinar su edad, el porqué de semejante peso... Hará un estudio completo. Pero mi intención es quedármelo o bien donarlo a la Estación Biolóxica de A Graña o a la Sociedade Galega de Historia Natural.


Fuente: La Voz de Galicia

jueves, 17 de septiembre de 2015

La invasión de Castiñeiras






El lago de Castiñeiras, el espacio natural más conocido del monte de O Morrazo, sufre una agresión silenciosa y constante, que está poniendo en peligro la biodiversidad tanto de su fauna como de su flora. Numerosas especies invasoras han aparecido en los últimos años en el entorno acuífero y no hay mejor oportunidad que septiembre, el mes con menos agua en el lago, para que se puedan observar cómo estos verdaderos invasores campan por el terreno con total impunidad.

Es fácil determinar hasta qué punto el lago está pasando a convertirse en un vertedero de animales. Hace años, los saltos de las ranas al agua al acercarse los viandantes delataban la vida que palpitaba bajo sus aguas. Ahora, en medio de la turbidez del lago -que sigue sin limpiar pese a las promesas de la Xunta-, se pueden ver peces de un llamativo color naranja y alguno hasta blanco. Sí, lo han leído bien, peces naranjas, y claro está las truchas no tienen ese color, ni tampoco las anguilas. Se trata de carpas asiáticas, esos pececillos de colores que adornan las peceras de los niños. Cuando crecen o sencillamente estorban, algunos de sus propietarios deciden soltarlas en el medio natural y así, ocupó el lugar de la trucha. Y por el tamaño de los que se ven nadando en el lago, no les va nada mal.

Estos días de verano se ha visto tomando el sol a un enorme ejemplar de galápago de Florida. La tortuguita de pecera, liberada por su dueño en Castiñeiras, ha crecido hasta tener unos 25 centímetros de diámetro, es decir, es ya más grande que algunos patos del entorno. Y hablando de patos, a este paso en el lago habrá de todo menos especies silvestres europeas. A los ejemplares del doméstico, liberados no se sabe muy bien por qué, se le han sumado el pato mudo o criollo, de Sudamérica. Y esta lista remata con el cangrejo de río americano, un depredador en toda regla. Con tantos inquilinos no invitados, milagro es que todavía haya alguna que otra trucha en el agua. Son dignas de un premio del concurso Supervivientes.


Fuente: La Voz de Galicia

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Nuevos hallazgos indican que el pescado es beneficioso para el cerebro






Una nueva investigación sobre los posibles efectos que una dieta abundante en pescado podrían tener sobre el riesgo de que una persona sufra de depresión revela que existe una clara relación entre el consumo de una cantidad importante de pescado y la salud mental, tanto en hombres como en mujeres.

Los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Qingdao que trabajaron en este estudio analizaron 26 trabajos publicados entre 2001 y 2014, en los que participaron 150.278 personas, informó Medical Daily.

Los resultados de su trabajo fueron publicados en la revista Journal of Epidemiology & Community Health.

Los investigadores explican que, tras un análisis exhaustivo de todos los resultados de los estudios seleccionados, encontraron que 12 mostraban una asociación significativa entre el consumo de pescado y la depresión, que representaba una reducción del 17 % en el riesgo de depresión entre aquellos que comían más pescado.

Además, sostienen que el consumo de pescado podría ser utilizado como una forma de prevenir o evitar los síntomas de depresión antes de que comiencen.

Estos nuevos resultados ofrecen una posible explicación de este vínculo: que los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en el pescado pueden ser fundamentales en la actividad de la dopamina y la serotonina, dos sustancias químicas de señalización en el cerebro que se cree participan en la depresión.

Otra posibilidad es que las personas que comen mucho pescado tengan una dieta general más saludable, y que sus proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales resulten beneficiosas para la salud mental.

"La asociación entre el consumo de pescado y el riesgo de depresión es controvertida", reconoce uno de los investigadores que participó en el nuevo análisis, el profesor Dongfeng Zhang.

"Además, un meta-análisis publicado recientemente indica que un patrón de dieta saludable, caracterizado por un alto consumo de frutas, verduras, pescado y granos enteros, está asociado de manera significativa con un menor riesgo de depresión. Sin embargo, todavía no está claro qué componente del patrón de la dieta sería responsable del efecto protector", explica Zhang.

"Se han publicado varios estudios en los que el pescado, como una fuente importante de ácidos grasos poliinsaturados-n3 (AGPI n-3), que pueden desempeñar papeles importantes en la estructura y función neural, es asociado con la depresión."

"Sin embargo, otros no han hallado una asociación entre el consumo de pescado y el riesgo de depresión", agrega el profesor.

Uno de los estudios anteriores sobre relación entre el consumo de pescado y el cerebro, publicado en Nature Communications, centrado en el estudio de jóvenes que se encontraban en situación de riesgo de padecer esquizofrenia psiquiátrica, determinó que el consumo de aceite de pescado los ayudó a prevenir la aparición de esta grave enfermedad, informó el periódico inglés The Mirror.

En otro estudio, un equipo de científicos de la Universidad de California en San Francisco encontró que con una dieta rica en pescados grasos se pueden reducir los factores de riesgo más comunes para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral irreversible y progresivo que destruye la memoria y las habilidades de pensamiento.

Estos científicos determinaron los nueve factores de alto riesgo después de examinar 300 estudios, y al hacerlo descubrieron también que la mejor manera de proteger el cerebro era comiendo sano. Por eso, el equipo de investigación recomendó seguir la dieta mediterránea, que es rica en pescados grasos que contienen omega-3, como el salmón, las sardinas y las anchoas.


Fuente: Fis.com

viernes, 11 de septiembre de 2015

El pez globo hallado en aguas gallegas es tóxico, pero no letal







Hay peces globo y peces globo. Se han identificado más de 350 especies distintas, de las que unas 80 son tóxicas, y la que se ha localizado estos días en Galicia, en las costas de A Coruña y de A Mariña lucense, dista mucho de pertenecer al temido género Takifugu, que contienen una elevada concentración de una toxina con capacidad para matar hasta 30 personas.

El Lagocephalus lagocephalus hallado en Galicia también es tóxico, pero no mata si se consume su carne. «Desde luego que se recomienda no comerlos, pero no provocan la muerte, aunque sí pueden casar daños en el hígado a largo plazo», explica el ictiólogo Rafael Bañón, que desde el año 1996 realiza un censo de las especies exóticas identificadas en la comunidad. Aunque, en realidad, el también conocido como tamboril, no está catalogado como un pez exótico. Es más, Galicia forma parte de su área de distribución natural, ya que se trata de un ejemplar de aguas templadas y cálidas que se reparte fundamentalmente por el Atlántico oeste. Hacia el norte, también se le ha visto en Francia y sus apariciones se han documentado en toda la costa española. En comunidades como Asturias hay años en los que incluso se captura con bastante frecuencia. Es raro, eso sí, ya que en aguas gallegas fue pescado por primera vez en Laxe en el 2006, y desde entonces se ha recogido en otras tres ocasiones, a las que habría que sumar las dos esta semana.

«No tiene nada de excepcional, porque está por casi todo el Atlántico y el Mediterráneo. Es nativo de nuestra zona», corrobora Bañón. Más extraordinaria fue la presencia en el 2009, en las islas Cíes, de otra especie de pez globo, el Lagocephalus laevigatus. En este caso sí se puede hablar de exótico, ya que es un pez de aguas cálidas que tiene su área de distribución en la costa africana. Galicia es el punto hacia el norte más alejado en el que se le he visto, lo que ha sido documentado por el ictiólogo Rafael Bañón.

Existe otro tipo de pez globo propio de aguas españolas, el Lagocephalus sceleratus, aunque su presencia todavía no se ha registrado en Galicia. Es originario del Índico, pero a través del canal de Suez ha llegado al Mediterráneo. El Gobierno catalán, de hecho, ha activado una alerta y ha remitido información a sus lonjas para advertir de su toxicidad. Aunque tampoco tiene la peligrosidad de los miembros del género Takifugu. Al Lagocephalus lagocephalus hallado en Galicia se le identifica por su piel sin escamas, salvo en el vientre, donde tiene pequeñas espinas en la piel que se muestran cuando se hincha. Es azul plateado por el dorso, pero blanquecino por el vientre.

 

Fuente: La Voz de Galicia