martes, 7 de junio de 2011

Triste normativa marítima para los pescadores deportivos


La mayor parte de los pescadores de robaliza y de sargo (y de otras especies) incumplimos muchas veces la normativa de pesca, casi sin saberlo. Una incomprensible normativa pone de cupo máximo de pesca de 5 kilos diarios por pescador. Hoy en día es difícil pescar, pero siempre hay algún día en que suena la campana. En teoría, cuando pescamos una robaliza de 5 ó mas kilos, ya hay que dejar de pescar (o devolverlas al agua). Con el caso del sargo, que los ejemplares que pican suelen pasar del kilo de peso, el cupo se reduce a 3 ó 4 ejemplares. Claro, como somos unos "asesinos" podemos acabar con la pesca y no habría peces en nuestros mares.

Lo malo es que la normativa de los pescadores profesionales no tienen ningún límite (incluso no se persigue la dinamita). Entonces se da la paradoja que en un día de pesca de un "cerquero" (pongo las comillas a propósito), aquí en A Coruña, pesca todos los sargos o robalizas que pescaríamos todos los pescadores gallegos en toda nuestra vida.

Tanto legislar a los pescadores deportivos (todo son prohibiciones) y a los profesionales se les permite el uso de las modernas sondas de pesca y artes de pesca que no dejan un pez vivo en la zona. En fin, un dislate.

A Continuación pongo noticias de la Voz de Galicia, que, tristemente son frecuentes sobre la pesca del sargo y de la robaliza. (Esto es lo que sale en el periódico, que como todos sabemos, solo recoge un uno por mil de los miles de casos que habrá).















 
El sargo volvió a animar la subasta en la lonja de Ribeira 


Hallan una lubina con restos de dinamita cerca de la reserva de Lira


Con la nueva reglamentación pocos reos se guían


Los iluminados de la Xunta, decidieron que esta temporada a partir del 1 de Junio solo se puede pescar, tanto con rapala, como cucharilla y risco, con un anzuelo. Además los reos tienen que ser como mínimo de 35 cms. equiparándolos casi al salmón (la talla mínima del salmón es 40). Decisión absurda porque son dos peces totalmente diferentes en tamaño. Pues bueno, la caída en picado de las capturas de reo es espectacular. Se han guiado muy pocos, y muy pocos se guiarán.

Aún así, el dia 31 de Mayo (un día antes de la entrada en vigor de la nueva reglamentación) se pescaron cuatro en Chelo . Pesaron 700, 950, 550 y 720 gramos respectivamente.

Mas sorprendente es que el día 1 de junio a las 21,30 horas se pescó uno de 850 gramos, ya con la nueva reglamentación.

Pocos reos vamos a ver en las tablas este año.

lunes, 6 de junio de 2011

Cantan las cuarenta en Asturias

Los aficionados a la pesca en Asturias vivieron otra gran jornada en los ríos salmoneros, con un total de 40 capturas. Esta vez fue el Narcea el que dio más satisfacciones a los ribereños, que llegaron a precintar hasta 19 ejemplares, tres de ellos para cubrir el cupo del coto La Figal. El buen estado del río permite aventurar que los 223 salmones que lleva el Narcea en lo que va de temporada irán en progresión.

También el Sella mantiene su buen ritmo, aunque ayer se quedase en doce capturas, la mayoría en el tramo medio y alto de la zona libre. En la zona oriental también fue un buen día para el Cares, ya que de sus aguas salieron ayer seis salmones. Especialmente productivo fue el coto de El Tilu, donde se cubrió el cupo. Los dos ejemplares precintados en el Eo y uno en el Esva completan las cuarenta capturas de ayer.

La animación y el buen tiempo fueron las características predominantes en la jornada dominical, como todo el fin de semana. Los aficionados que tenían como objetivo el salmón madrugaron, mientras que por la tarde tomaron el relevo los pescadores de trucha. Los guardas informan de que todos los ríos bajan limpios y con buen caudal, lo que permite aventurar más jornadas propicias, aunque hoy, lunes, toca descanso.

domingo, 5 de junio de 2011

Unas 800 personas rechazan en Muros la instalación de jaulas para el cultivo de salmón

Unas 800 personas convocadas por la Coordinadora en Defensa da Ría de Muros e Noia se han manifestado este domingo en las calles de la localidad coruñesa de Muros para rechazar la instalación de jaulas en la ría para el cultivo intensivo de salmón.


Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press uno de los integrantes de la coordinadora, que está respaldada por asociaciones como Adega y otros 40 colectivos entre cofradías de pescadores, ecologistas, partidos y sindicatos.

En la manifestación, que ha comenzado minutos después de este mediodía, los participantes han mostrado carteles en los que se pudo leer lemas como 'Con nuestras rías no se juega' o 'Por la defensa de nuestra ría no a las jaulas de salmón'.

Entre las personas que participaron en esta marcha que recorrido unos dos kilómetros del municipio de Muros, ha estado el diputado del BNG Bieito Lobeira, quien ha mostrado su apoyo a las reivindicaciones a favor por el respeto por el medio ambiente.

En esta línea, ha expresado su firme rechazo a la instalación de unas jaulas sobre las que, según ha indicado, un informe "de la propia Consellería do Mar reconoce el impacto negativo" que tendrían sobre "el equilibrio medioambiental y los propios recursos marinos".

En declaraciones a Europa Press, el diputado nacionalista ha añadido que "lo que quiere la gente" de la zona es "defender su puesto de trabajo, su ría, su mar y su vida", así como "una actividad productiva que no quieren que sea sustituida por el modelo de política pesquera del Partido Popular".

Según ha manifestado, el modelo del política pesquera que el PP quiere instaurar es "uno de acuicultura intensiva" y "en manos de empresas foráneas", ante el cual ha instado a "defender el país".

A raiz de la victoria de Álvarez Cascos en Asturias, cobra importancia un artículo escrito por él mismo en el año 2009

 
 
El artículo lleva por título:  "El salmón, por la senda del Urogallo"
 
Se reproduce a continuación:
 
La administración fluvial asturiana -y supongo que muy pronto la cántabra, imitadora incondicional de los yerros de su vecina- acaba de anunciar una nueva vuelta de tuerca en su política de expulsión de los pescadores de las riberas salmoneras, como respuesta al fracaso de su propia política de fomento de las poblaciones más meridionales del salmón del Atlántico en Europa.
 
Al grito de ¡pescadores, culpables! sólo proponen reducir días y cupos de pesca para conservar desde las poltronas, a costa de los pescadores, su penoso disfraz de protectores de unos ecosistemas cada vez más dañados por su incuria y su ineptitud. De las últimas prohibiciones anunciadas a la veda total de la pesca del salmón en los ríos del Cantábrico ya sólo les queda un paso.
 
Ese paso de la veda total de su caza se dio en 1979, como medida de protección del urogallo en la Cordillera Cantábrica. ¿Resultado? Vaya el lector curioso a las páginas de Internet para comprobar que los censos más optimistas acreditan una disminución del 75-80% de las poblaciones contabilizadas hace 30 años. Excluidos los cazadores, ¿a quien le echan la culpa ahora? Pues al cambio climático, ¡faltaría más!
Entre tanto, como el ‘ecolojetismo’ prohibicionista tiene vedada la autocrítica, se siguen derrochando euros para financiar investigaciones, en cantidades directamente proporcionales al ritmo de desaparición de la especie, porque el ’stablishment’ oficial no puede aceptar lo obvio: que, sin las rentas de su caza, es decir, sin cazadores, proliferan cada año que pasa los depredadores (zorros, jabalíes…) del urogallo y de sus nidos en el suelo; han aumentado los competidores (ciervos, gamos…) o ha invadido su territorio la ganadería (caballos, vacas…) arrasando los arandanales, base de su pobre alimentación; y han desaparecido los guardas de vocación que amanecían en los cantaderos para prevenir el ataque de los furtivos en la época de celo.
 
Para llegar a estas conclusiones no hacen falta subvenciones públicas ni tesis doctorales. Basta preguntar a los habitantes de los pueblos de la montaña, en Asturias, en Cantabria o en Rumanía, para saber cómo la caza y los cazadores protegían el urogallo, y por qué la veda y el ecolojetismo prohibicionista están provocando la extinción de su especie.
 
Remontándonos más atrás, recordaré que el último bucardo del Pirineo murió en 2000 en el Parque Nacional de Ordesa, el segundo más antiguo de España (1918) después del de Covadonga, mientras su especie, la cabra hispánica, se salvaba de la extinción gracias al viejo Coto Nacional de Caza de Gredos (de Real creación, pero respetado por la República) o a las Reservas Nacionales de Caza, desde Cazorla a Riaño, pasando por Las Batuecas. Los hechos son tercos y no aceptan manipulaciones.
 
La historia se repite con el salmón. Las estadísticas anuales de capturas del salmón en los ríos del Cantábrico continúan reflejando tercamente el fracaso de las negativas, inoperantes y burocráticas medidas administrativas de los gobiernos regionales, pero sus responsables contestan escondiéndose, señalando a los pescadores como culpables, y castigándolos con la normativa.
 
Estos nuevos iconoclastas de la Naturaleza, instalados cómodamente en sus despachos, y amparados por el poder político de turno, se niegan a aceptar que el pescador es el primer protector porque, sencillamente, su afición nace del amor al río. Donde hay un pescador hay un vigilante y un cuidador del río. Además, el pescador de caña más desaprensivo, el más aficionado a ‘grampinar’, jamás podría acabar con los salmones. Con los salmones acaban los del fusil subacuático, los del arpón y los de las redes, que actúan todo el año cuando no hay pescadores cerca, y cuando un SEPRONA mal dirigido no se molesta en vigilar las riberas, como si su tarea comenzara y acabara en el control de licencias a los pescadores honrados, dejando de paso en mal lugar a la guardería fluvial.
 
Los grandes enemigos de los salmones fueron antaño las grandes presas del franquismo (ver los ejemplos del Navia, Narcea o Nansa), y son ahora con la democracia las jugosas concesiones de minicentrales (como la que amenaza al Pas en Puente Viesgo), los capturaderos (ver el de Batuerto en el Asón) y las minipresas (la última se construye en Carandía en el Pas) que obstaculizan su ascenso; los encauzamientos salvajes que destrozan los ecosistemas ribereños (ver el Pas, el Narcea y el Deva-Cares, o el Sella en Arriondas); la extracción irresponsable de áridos en los cauces fluviales ( con el Pas a la cabeza), o el desastroso impacto ambiental de los acondicionamientos de carreteras (ver la Panes-Niserias en el Cares, o la Soto de los Infantes-Cornellana-Pravia en el Narcea), que acaban por convertir los frondosos ríos norteños en desnudos canales sin vida; y las canoas sin matrícula ni control, libres de impuestos, que hostigan mañana y tarde (ver el Sella) a los salmones en sus posturas de descanso.
 
Pesquerías en el mar aparte, con el salmón están acabando también los envenenamientos incontrolados procedentes de ganaderías e industrias, así como las redes de saneamiento de los pueblos que recogen canalizados los vertidos urbanos, antes diluidos, y ahora los vierten concentrados a los ríos, sin depurar. Con los alevines de salmón están acabando las garzas y cormoranes, desconocidos en las riberas hasta hace 2 ó 3 lustros, y la multiplicación de las nutrias que hoy son plaga en casi todos los antiguos santuarios del salmón. Sin olvidar la creciente contaminación de las aguas de escorrentía en las partes altas de las cuencas fluviales por el uso de abonos químicos sustituyendo a los orgánicos, en paralelo a la falta de piscifactorías de cabecera en aguas puras, que contrarresten este nuevo fenómeno, como hacen en Islandia los administradores de los ríos principales del país con los recursos de la pesca del salmón. ¿Dónde están las piscifactorías que sustituyan en el siglo XXI a las históricas de El Veral (Lugo), Infiesto (Asturias) o Ampuero (Cantabria), protagonistas de la recuperación del salmón a mediados del siglo XX? ¿Porqué no imitamos a los navarros con su Bidasoa regenerado?.
 
¿Qué han hecho o hacen los déspotas de las administraciones regionales y los prohibicionistas del movimiento ‘ecolojeta’ por evitar todo lo anterior? Sencillamente, nada. Miran para otro lado, incrementan la burocracia y las subvenciones, multiplican el parque móvil, levantan los ridículos puestos de precintaje a costa del contribuyente… y ¡leña a los pescadores!.
 
¿Sienten alguna inquietud por preservar la ancestral cultura fluvial, desde la rica toponimia a la conservación de las artes de pesca, pasando por el enaltecimiento de la figura tradicional del ribereño, o por el respeto al pescador aficionado? Ninguna. Nuestros todopoderosos burócratas ni siquiera se molestan en seleccionar a los candidatos a guardarríos por su conocimiento de las orillas, de las posturas y de los hábitos de los peces según las aguas, o por su destreza en el manejo de la caña, oposiciones y pruebas en las que nadie ganaría a los alumnos de las universidades de la ribera, sino que los examinan de derecho administrativo y del estatuto de autonomía. Así, nadie les puede reprochar su ignorancia sobre los peces y los ríos. ¿Se imaginan el resultado, salvo honrosas y contadas excepciones, de este sistema de selección si se aplicara para los médicos, los ingenieros o los maquinistas de tren? Pues en estas manos está la salud física y espiritual de nuestros ríos.
 
Algo de culpa la tenemos también nosotros los pescadores que, organizados en asociaciones cada vez más pequeñas y divididas, hemos entrado en el juego de la normativa negativa y de la burocracia, y nos hemos limitado a negociar las prohibiciones, en lugar de concentrar nuestra fuerza y nuestra voz unitaria ante las administraciones en la denuncia de sus ineptitudes y carencias, y en la exigencia de medidas positivas de defensa y protección de los ríos y los salmones. Si hubiera salmones abundantes en nuestros ríos sobrarían los cupos, los tramos acotados y los sorteos. Bastaría la ley del turno de media hora para que cualquiera pesque en el río que le apetezca, el día que le dé la gana, y a la hora que le convenga. Y que la suerte… y el arte de cada pescador, con permiso de los salmones, haga el resto.
 
Por la senda actual, ya nos conformamos con un coto al año, y con un salmón cada tres años. A menos no podemos ir. ¿No es hora de plantarnos? ¿No es hora de que, antes de que ellos nos echen definitivamente del río a los pescadores, los pescadores los echemos a ellos de sus poltronas? Si nos lo proponemos, podemos hacerlo pronto. Democráticamente, por supuesto.
 
 

El eterno enigma revive. ¿Era Franco un verdadero pescador de salmón?


"He visto a Franco pescar, andar, saltar de peña en peña, levantar a pulso un salmón de nueve kilos". Así lo decía, asombrado, a mediados de los años 60, Carlos Mendo, periodista de la Agencia EFE, despues de acompañar al caudillo en una de sus jornadas de pesca.

Como contraste a esta encomiástica versión, han surgido, después de la muerte del dictador, diversos testimonios de subalternos que le acompañaron en aquellas aventuras fluviales. Son, mayormente, guardas del Servicio Nacional de Pesca del Ministerio de Agricultura, como Andrés López, José Manso, Jesús Rey y José Riveiro. Para Andrés López Franco era un pescador normal, un buen aficionado, lejos de aquel terror de los salmones con que lo etiquetaban los aduladores. Nunca consiguió un record de capturas, pues la toma de salmones estaba limitada por la ley y solo se podían capturar un máximo de tres piezas. Lo que pasaba es que luego la prensa y los admiradores atribuian al Caudillo las tomas de los demás. Respecto a ello puede citarse que La Voz informaba, el 23-03-1970, que Franco había pescado el día anterior, en los cotos de Ximonde y Louro, en el Ulla, un total de nueve salmones. Y al día siguiente 5 más. Le acompañaba su amigo personal Max Borrell.


Lo que más le gustaba al militar ferrolano, apuntaba Andrés López, era dominar el pez cuando estaba bien enganchado en el anzuelo. Franco solía pescar en Galicia en el Eo, el Eume, el Mandeo y el Ulla. Cuando selecionaba el coto, solo entraban allí él y sus invitados y desde dos semanas antes, para preservarle la pesca, se prohibía rigurosamente actuar en el lugar.


El artículo 17 de la ley de Pesca disponía que no se podía pescar en las presas de los ríos a menos de 50 metros del muro de contención, que es la zona donde se concentra masivamente los salmones a la espera de la crecidas que les permita remontar el río hacia el punto de desove. Pero en el artículo se añadía: "excepto que se tenga autorización de la Dirección General de Montes, Caza y pesca Fluvial". y Franco, obviamente, la tenía.


Al revés de López, para Jesús Rey el Caudillo era un gran pescador, dominando la especialidad de "mosca". Respecto a las moscas, un día, su dentista, el doctor Yveas, le regaló una mosca americana. Franco, muy patriota, le respondió: "Estas moscas hablan inglés y no las entienden las truchas españolas".



A José Manso Vázquez, en sus noches de insomnio, su cerebro le regalaba la moviola de sus días de pesca en Chelo. El reo que se le escapó en el último instante, el salmón que se resistía a rendirse sacando las fuerzas de un río transparente, la imagen de ir de piedra en piedra sin temor a resbalarse... En las noches de insomnio de este pescador de ochenta años también surge la figura de un tipo que hablaba poco y pescaba bastante. José Manso tenía a su lado a ese tipo que solía salir en el Nodo inaugurando pantanos, hablando a una multitud en la Plaza de Oriente. Lo veía infundado en unas botas de agua, concentrado en cada movimiento sospechoso en la superficie verde esmeralda, buscando el torso plateado del rey del río. José Manso, en sus tiempos de guardia, acompañó y aconsejó a Francisco Franco en sus jornadas de pesca en el Mandeo, el Ulla y el Eume. Por las noches cuando el reuma por haber pasado tanto tiempo en el agua fría le pasa factura, se le aparece Franco a la orilla del Mandeo.


José hablaba del río como si estuviera en el, mueve las manos como si un salmón escurridizo se le escapara de los dedos. "Hace ya dos años que no pesco, pero no hay día que no vaya al río. Me gusta ver como saltan los peces; pescando los años pasaron como días". Frente a las fotos de su padre con un salmón de nueve kilos, el hijo que perdió hace tres años y que heredó su gusto por la paciencia en las orillas, José Manso hace añicos el mito popular de un Franco al que le amañaban las capturas. "Jamás le amarraban los peces ni soltaban camionadas de salmones. Eso es mentira". "Lo que si es verdad es que quince días antes de que el anterior Jefe de Estado se asomara a los recodos, en el río no pescaba nadie.". "Nos llamaba el ingeniero y acotábamos la zona del río donde iba a pescar". Como buen guarda, Manso vigilaba que nadie pusiera en aviso a los salmones. "Hombre si yo voy a un río donde nadie echó la cucharilla en quince días, no le digo lo que pesco; los salmones están tranquilos y no están avisados".


En la jerga de los guardianes de ríos, los salmones no están escaramonados. La cucharilla es una novedad. No hay sospecha. Pican como ingenuos. A Manso le apodan El Lindrín porque su abuelo era mejor cazador que pescador, lider en atizar golondrinas en un muro de Coirós que era un vivero de pájaros. Cuando se encontraba con Franco el saludo del general siempre era el mismo.

-Qué, ¿ dónde están los peces ?.

Durante sus vacaciones de agosto en el Pazo de Meirás, Franco recurría al Lindrín porque sabía dónde estaban los peces del Mandeo. Vaya si lo sabía. Podía verlos en aguas turbias, en los recodos más oscuros, como un radar. "Muchas veces iba a pescar con gente y les decía que en tal sitio había salmones. Lo sé por el caudal del río y otras cosas. Conozco todas las piedras del Mandeo".

Ellos se quedaban parados mirando con los ojos bien abiertos las corrientes, con cara de anfibios incrédulos. Pero solo veian agua.

Un día a Franco se le complicó la captura de un reo, uno de esos enormes reos que antes circulaban en manadas por el cauce del Mandeo. El pez estaba al lado de unos hierbajos, en la orilla del río, y la técnica de pesca con mosca se ponía complicada. Para que la mosca parezca una mosca, deslizándose a vuela pluma por la superficie del agua, hay que ser un profesional. "Franco sabía lanzar con mosca, pero no lo hacía demasiado bien.". El reo estaba arrimado a la roca, las hierbas se movian. Franco le dió la caña a José y el pez picó. "Luego le devolví la caña para que él lo pescara". Cuando por fin el reo fue capturado, alguien del séquito comentó que era un buen ejemplar para una foto. "Sí; el guarda le puso el cebo en la boca", dijo el general.

"Franco hablaba poco cuando pescaba y nunca le escuché una palabra de política", recuerda. Pero hablaba lo justo. Cuando una vez la cucharilla se le quedó enganchada en las raices de un árbol, un guardia se ofreció voluntario para recuperarla.

-Vale usted más que la cucharilla, dijo el general.

"Pero el guarda como quería quedar bien, no le hizo caso, y se la entregó". Franco se enfadó bastante y fue entonces cuando Manso se encontró por primera vez con la cara dictatorial del personaje.

-Cuando doy una orden es para que se cumpla.

Y es que el Lindrín guarda la imagen familiar de un abuelo. Un pescador cariñoso que dejaba que su nieto Francis se le subiera a la espalda sin inmutarse en las largas horas de espera entre los alisos. Aunque también recuerda los fusilamientos que oía por las noches en su destino en un cuartel de Tenerife. Y alguien tenía que dar las órdenes. Pero él no pensaba en esas cosas cuando, un día antes de que llegara el militar, iba al Ulla para comprobar si picaban los salmones. Porque si la cosa estaba mala, se aconsejaba al general que no se desplazara hasta el río. En ese mismo cauce, un día de Semana Santa, a un miembro de la escolta de Franco se le disparó el arma. "No sé lo que pasó, pero sí recuerdo que el general no se inmutó". Era uno de esos días en los que Manso vio como el militar se cobraba hasta tres piezas de buen tamaño, desde una de esas atalayas de hormigón que le construian para que no tuviese que meterse en el río. "No se metía en el agua porque ya no era un chaval y tenía miedo a resbalar", comenta José Manso. "Franco le tenía miedo al agua, pero ni se inmutaba con los tiros".


El Lindrín era demasiado buen pescador para los poderosos. Tanto, que le dieron un puesto de Guarda del Gobierno para que no pudiera pescar. Hasta que pidió la excedencia, se hizo taxista y tuvo que aguantar algún comentario de los ingenieros, como él los llamaba, insinuando que Franco apenas cobraba piezas en el Mandeo "porque el Lindrín lo pescaba todo". Pero Franco no pescaba porque no tenía a nadie que le dijera dónde estaban los reos. Ahora, José Manso tiene todo el río para él. Pero prefiere ver a los peces saltar.


Hay que destacar que en los tiempos que pescaba Franco los ríos Ulla, Mandeo  y el Eume , por los años 1950 - 1960, el Ulla, por ejemplo daba al año sobre 300 salmones pescados con caña, el Mandeo normalmente soltaba entre 30 y 50 salmones. Los reos eran incontables y muy abundantes.

Hoy son un auténtico desastre estos ríos. El Ulla da algunos salmones, el Mandeo contados con los dedos de una mano y en el Eume han desaparecido.

Por cierto, es curioso ver a Franco pescando con traje y corbata.

Hoy a las 12, manifestación en Muros en contra de las jaulas de salmón

Bajo el lema Coas nosas rías non se xoga, la Coordinadora en Defensa da Ría de Muros e Noia se manifestará hoy en Muros contra el cultivo intensivo de salmón en sus aguas y la instalación de jaulas para su cría. La organización aprovecha la celebración hoy del Día Mundial del Medio Ambiente para mostrar su rechazo a las jaulas, dado que entiende que colisionan con el sector artesanal. La coordinadora exige a la Xunta la retirada de los proyectos de acuicultura intensiva de salmón en las rías y de los peces planos en el litoral y reclama un modelo extractivo sostenible basado en la pesca artesanal.

La movilización ha sido respaldada por Adega y otros 40 colectivos entre cofradías de pescadores, productores, ecologistas, sindicatos y partidos, como el BNG, cuyo responsable de Pesca, Bieito Lobeira, asistirá a la protesta. La marcha partirá a las 12 horas del puerto de Muros y concluirá en los molinos de marea del Pozo do Cachón.

Los viernes, fiesta del salmón en Asturias

 
 
El viernes es fiesta para los pescadores de salmón. Tras la dura normativa de 2010, puesta en vigor por la alarmante caída del balance con sólo 356 capturas, la Administración y las sociedades de pescadores minoritarias consensuaron para el presente ejercicio que este día de la semana tenía que ser de pesca total en el río.
 
Y los resultados no han podido ser más positivos, porque de sólo poder pescar el año pasado en zonas acotadas (parciales y tradicionales), ahora las partes libres de las riberas ya gozan de un gran ambiente de aficionados en el correspondiente turno desde primera hora de la mañana.
 
 
Las diferencias son claras. La temporada pasada, los viernes del mes de mayo y el primero de junio arrojaron un pobre balance de 28 capturas, mientras que en la actual se han precintado 205 ejemplares, siete veces más salmones que la campaña de 2010.
 
Además, el hecho de haber una jornada más de pesca durante siete días ha propiciado que el Principado haya dejado de recaudar un dinero por la venta de cotos. De las 2.271 solicitudes registradas en 2010 ha pasado ahora a 1.889, casi un 20% menos.
 
También, el último día laboral de la semana conlleva la presencia de una mayor número de cañas en el río. Son muchos los pescadores de otras comunidades y de distintos puntos de la región que se trasladan a las proximidades de Arriondas, Cangas de Onís, Cabrales, Cornellana, Trevías y a la ribera del Eo para disfrutar del río, prolongando su estancia el sábado y el domingo.
 
 
Sin duda, todo ello ha beneficiado a la hostelería de las citadas zonas, que había visto descender en gran medida sus ingresos en los últimos años.
 
Sobre el efecto de dos temporadas de pesca sin muerte desde el tercer domingo de marzo al 1 de mayo, nadie se atreve a dar pronósticos. «Los ciclos son aproximadamente de cuatro años, por lo que los resultados no se verán hasta el próximo año o el siguiente», asegura José Antonio Suárez, de la Sociedad Las Mestas del Narcea.
 
Lo que sí asegura este estudioso de la especie es que «al menos con el conteo que se hizo el pasado septiembre, sabemos cuantos salmones quedan en los ríos, porque antes sólo se conocía los que se precintaban en las guarderías».
 
 
En este sentido, las sociedades de pescadores quieren volver a controlar el número de ejemplares una vez concluida la campaña.
 
El dirigente de Las Mestas también comenta otro aspecto positivo, como es el peso de los salmones en este 2011. Su argumento es que «se han pescado ejemplares de hasta 13,300 kilogramos y se prendieron unos cuantos entre 8 y 10 kilogramos», a lo que añade que «esta circunstancia ayuda en gran medida a su preservación y protección, porque propicia un buen desove por su excelente efecto en las zonas de freza».
 
Por otra parte, la presente temporada ofrece unos aceptables resultados, con cerca de 700 capturas, pero el incremento de las mismas hasta mediados de julio descenderá de forma sustancial en poco más de una semana, puesto que desde el próximo día 15 sólo se podrá utilizar como cebo la mosca y un determinado tipo de cucharilla.
 
Ello repercutirá en un balance que tuvo un tirón importante con los viernes de pesca libre en todo el río.
En lo que se refiere al cupo por pescador, sólo dos han conseguido los tres que marca la normativa hasta el momento. Se trata de José Manuel Sánchez Crespo, de Onís, que logró echar a tierra en la zona libre del Sella su tercer ejemplar, que pesó 5,9 kilos. Curiosamente lo prendió un viernes, el 20 de mayo. Hay un buen número de pescadores, con dos, por lo que antes de finalizar ejercicio serán muchos los que hayan conseguido esta cifra.
 
El segundo también fue en jornada de viernes. Lo echó a tierra el moscón Fructuoso Álvarez en la zona libre media del Sella, con un peso de 5 kilos.

El BNG apoya la manifestación del Domingo contra las jaulas de salmón

El portavoz de Pesca del Grupo Parlamentario del BNG, Bieito Lobeira, apoyará la manifestación que tendrá lugar este domingo, coincidiendo con el Día del Medio Ambiente, en la localidad coruñesa de Muros, y que está convocada por el movimiento ecologista gallego y el sector pesquero de la ría de Muros y Noia.

La convocatoria se centra este año en el rechazo a la instalación de jaulas de salmón en la ría que comparten esas dos localidades, una cuestión que fue llevada en distintas ocasiones a la Cámara gallega a través de diferentes iniciativas.

El Bloque, con la presencia de Bieito Lobeira, quiere mostrar así su apoyo a las distintas reivindicaciones a favor del respeto por el medio ambiente del país y, en concreto, a las peticiones para que la Xunta "reconsidere" la instalación de jaulas, que "tan perjudicial sería" para la riqueza productiva de la ría, advierte.

Otros 46 salmones para Asturias. ¡Que paraíso!

Los ríos asturianos volvieron a cerrar la jornada con un balance muy positivo. En total, se precintaron 46 salmones, repartidos entre el Narcea (21), Sella (16), Cares (7), Esva (1) y Eo (1). Además, el buen tiempo hizo que todos los cotos estuvieran ocupados y que los pescadores acudieran a la orilla en busca de los preciados ejemplares.

El Narcea cerró ayer la jornada con 21 nuevos salmones. Así, José Luis Álvarez y Carlos Ordás Álvarez se llevaron los ejemplares de mayor peso con 6,7 y 6,3 kilos, respectivamente. El primero lo sacó en lo libre, mientras que el segundo lo echó a tierra en La Figal.

En el Sella salieron 16 salmones y en el cómputo global ya acumula 245 ejemplares precintados. José Manuel Quesada, de Lieres, echó a tierra la pieza de mayor peso (6,5 kg), en la zona libre. Por su parte, el Cares aportó siete capturas. Fernando Pidal Blanco se llevó un salmón de 7 kilos (zona libre).
En el Esva tan sólo se precintó un ejemplar. Esteban José García de Castro Rosal, de Gijón), sacó un salmón de 5,8 kilos en el coto Piedrablanca.

Por último, en el Eo sólo Merodio Borja García (Bilbao) sacó un salmón (5,150 kg). Fue en el Lote 3 de Ponte Nova.