sábado, 4 de abril de 2015
El PP quiere pepino de mar en toda Galicia
El Grupo Popular en el Parlamento de Galicia, a través del portavoz de mar, José Manuel Balseiro, presentó una iniciaitva para que se generalice al conjunto de Galicia la explotación marisquera y comercial del pepino de mar, científicamente denominado holothuria forskali y al que también se conoce como carallo de mar, un equinodermo que está presente en el litoral gallego y que desde enero explota la Cofradía de Cangas, aunque de forma muy experimental.
A través de una proposición no de ley, los populares instan a la Xunta a estudiar la situación de este recurso y, en función de sus resultados, autorizar la posibilidad de expandir su explotación a otras áreas de Galicia. Hay que recordar que, como novedad, el Gobierno gallego incluyó en diciembre pasado, en el Plan de Explotación Marisquera para 2015, el aprovechamiento de este recurso, de forma experimental, por parte de embarcaciones de Cangas.
Balseiro considera que sumar el pepino de mar a la oferta marisquera de Galicia "tan só traerá vantaxes" pues se trata de un producto muy demandado en el mercado asiático, en donde llega a alcanzar precios de hasta 150 euros por kilo en el caso de las especies más valoradas. También destaca su consideración de exquisitez gastronómica en comunidades españolas como Cataluña y Levante. Balseiro considera que la demanda de esta especie en Galicia es escasa, pese a ser un recurso abundante en el litoral gallego y en Gran Sol y que por eso desde el PP consideran conveniente la puesta en valor de este producto por parte de los sectores pesquero y transformador gallego y su posibilidad de expandir la explotación a otras áreas.
Desde la Cofradía de Cangas entienden que lo primero que habría que plantearse, al margen de que sería positivo ampliar la extracción a otras partes de Galicia, es incrementar los kilos de capturas. En Cangas sólo se autorizaron 5 por embarcación al día, y aseguran que con esta cantidad a los compradores no les resulta rentable porque tienen gastos de elaboración en planta y transporte: "No van a abrir una planta de elaboración para 10 kilos al día. Con esta cantidad no se llena un container". Desde Cangas creen más conveniente que en lugar de permitir una campaña larga y con poca cuota como hasta ahora, se concentre, por ejemplo, la extracción en un mes y con cantidades rentables para su comercialización".
En lo que va de año, Cangas comercializó 505 kilos de pepino de mar, por un importe de 3.144 euros y un precio medio de 6,23 euros el kilo. El máximo llegó a 8 euros y el mínimo a 4. También la lonja de Vigo comercializó pepino en enero y febrero. Fueron 5.224 kilos por importe de 10.970 euros, pero el precio fue mucho más bajo, a 2,10 euros. Se trata de pepino de barcos de altura.
Fuente: Faro de Vigo
Un pescador salva la vida a un buzo
Un pescador deportivo ha salvado esta mañana la vida de un buceador en las costas de Oia. Santiago Gavían, de 43 años de edad, estaba pasando el sábado en Cabo Silleiro con su familia.
Sobre la una menos cuarto del mediodía, observó un flotador de señalización suelto y sospechó que su propietario debía encontrarse en una situación problemática. Observó por los alrededores y finalmente pudo ver al buzo en el agua inconsciente. Solo asomaba la cabeza del hombre y estaba subiendo la marea. Rápidamente lo sacó del agua y, con ayuda de un vigilante del percebe, lo arrastró hasta las rocas.
Un helicóptero medicalizado del 061 se desplazó hasta el lugar y recogió a la víctima, que fue trasladada a un centro hospitalario. Al lugar de los hechos también acudieron una ambulancia, guardia civil, policía local de Baiona y el GES de O Val Miñor.
El hombre rescatado es un vecino de Gondomar de 33 años de edad.
Fuente: La Voz de Galicia
viernes, 3 de abril de 2015
Un vertido mata miles de alevines y truchas cerca del río Miño
Un vertido en un arroyo de Robra, que posiblemente se produjo el pasado miércoles, fue el causante de la muerte de miles de ejemplares de peces entre truchas adultas y alevines.
La presencia de los animales muertos fue detectada por una pareja de pescadores que se encontraba en la zona y que inmediatamente dieron el aviso a los agentes de la Guardia Civil. En pocos minutos una patrulla del Seprona y personal de Medio Ambiente de la Xunta se personaron en el lugar y constataron que se había producido la muerte de miles de peces. A la zona también acudieron miembros del gobierno local de Outeiro de Rei.
El tramo en el que aparecieron ejemplares muertos es el que se encuentra ya cerca de la desembocadura del arroyo en el Miño, en lasa proximidades del área recreativa de Santa Isabel.
La presencia de los animales en el agua no era fácil de detectar, ya que cuando llevan alrededor de 24 horas muertos se hunden y quedan atrapados en el fango del lecho del río, hasta que vuelven a flotar pasados unos días. El lugar en el que se registro una mayor mortandad fue en la confluencia entre ambas corrientes en la que se encontraba grupos de decenas de truchas y alevines muertos.
Los representantes de una empresa láctea situada en la zona manifestaron, al ser consultados, que el agua en las inmediaciones de la fábrica estaba transparente según las pruebas efectuadas y que disponían de poca información sobre el caso.
Los agentes encargados de realizar las diligencias tomaron muestras de varios lugares en los que hallaron ejemplares muertos, y ahora estudiarán si el caso constituye un delito medioambiental.
Fuente: La Voz de Galicia
jueves, 2 de abril de 2015
La ciudad que dejó de mirar a sus tres ríos
Desde antes de existir el tiempo, tres ríos muestran a quien pase por Pontevedra como ser a un tiempo fugitivo y eterno. Se llaman Lérez, Gafos y Rons y a ellos se dedica la exposición que ultima la Asociación de Vecinos San Roque, una muestra con más de medio centenar de imágenes que también busca ser un homenaje a los fotógrafos clásicos, como Pintos, Zagala o Novás Rarís, que documentaron el pasado de la ciudad.
El único consuelo al observar las fotografías de la exposición "Pontevedra dende os ríos" será para el espectador saber que el dolor, como recordó Dostoievski, nos hace más inteligentes por muy pobres de espíritu que seamos. A ello conviene acogerse para asumir que en apenas un siglo Pontevedra, que fue un gigantesco Combarro con hórreos y fincas de labranza pegadas al río, destruyó buena parte de sus principales signos de identidad.
La exposición propone un recorrido por la historia de la ciudad del Lérez desde hace más de 125 años, mediante imágenes en las que se ve un Lérez en el que no había un solo puente, ni siquera el peatonal de madera inaugurado en la primavera de 1871.
La Xunqueira de Alba, en la desembocadura del Rons, aparece magnífica en varias imágenes. Ante ellas se detiene Sabino Martínez, presidente de la Asociación de Vecinos San Roque y perteneciente a la familia de los Panderetas, como eran conocidos en el barrio sus numerosos antepasados pescadores y, especialmente, su tío, protagonista, con sus largas barbas blancas, de una icónica imagen de la Pontevedra de la época.
Sabino Martínez todavía recuerda "poner alguna entallada" en el Rons, un sistema de pesca para capturar el mujel, la robaliza y las anguilas en un riquísimo ecosistema que el mal entendido progreso (lo posterior a un tiempo determinado no siempre significa evolución) se encargó de destruir.
Precisamente una de las imágenes muestra el hórreo de Panderetas pegado al Lérez. Y es que hasta 1905, cuando se concluyó el primer malecón, las propiedades daban directamente al entonces anchísimo río, que sería achicado en varias ocasiones: la más reciente, para la construcción de la autopista, que le robó aproximadamente 17 metros.
La exposición también permitirá ver los antiguos barcos xeiteiros, que se dedicaban al arte del xeito, un aparejo atravesado en la ría que se empleaba antes del cerco.
Después vinieron las motoras a vapor, que traían la caliza que se horneaba y, convertida en cal, se empleaba en la construcción y como desinfectante.
En una las imágenes puede observarse el horno, que aún pervive en pie en Mollabao, perteneciente a la familia Casalderrei, cuyo chalé también se conserva en la antigua carretera de Marín.
La fábrica se llamaba Caleras del Lérez y es una de las construcciones que aparece en las imágenes.
También está la fábrica de Pazó y su chimenea de la máquina a vapor. En esta factoría primero se hacían reparaciones navales, posteriormente motores e incluso durante la guerra fundió pistones para reparar motores de aviación.
Pazó obtuvo autorización para rellenar una antigua ensenada que podrá verse, aún intacta, en algunas de las fotografías.
Asimismo, no faltarán en ella los muelles de atraque de Os Gafos (Teseláns, Vilas, Ogando, Forniños...) que quedaron sepultados bajo la actual calle Ribeira dos Peiraos o la antigua carroceta con caballo, que era el gran medio de transporte del barrio de A Moureira, incluso fue ambulancia cuando se quemaron los obreros que trabajaban en la fundición.
Tendrán cabida también las imágenes del primer puente de hierro peatonal sobre el Gafos, que unía Corbaceiras y Mollabao, o el segundo que se construyó en hormigón frente a la antigua fábrica de conservas Ural.
Podrá verse la Casa de Baños de la familia Fonseca, en la que se instaló en la Guerra Civil el ejército con la banda de música y una cuadra de mulas.
La exposición rinde homenaje a los antiguos fotógrafos que documentaron la historia de Pontevedra y también retrata buena parte del día a día de un barrio en donde más del 80% de los vecinos dependía del mar.
Había armadores, patrones y, en su mayoría, marineros, no solo procedentes de Pontevedra sino también de Portosanto, Lourido y Campelo.
Éstos nutrían las tripulaciones de los xeiteiros (6 hombres dedicados a la captura de xouba o sardina) y posteriormente los vapores (con más de 30 integrantes para pescar jurel y robaliza y que llegaban hasta Matosinhos).
Los barcos desembarcaban directamente en los muelles del Lérez y el Gafos y la línea de agua estaba situada varios metros más arriba del límite actual.
Así, en varias de las fotografías puede comprobarse como el mar se situaba a unos escasos cinco metros de la actual Casa Digna, en As Corbaceiras.
En este primer frente a la ría estaba la entonces taberna Rache, ante la que se subastaban, aún en el año 1940, los lotes de percebes que los vecinos de Ons traían en barcos.
De hecho, aún se conserva en la zona una agarradera a la que solía atarse el ganado que los isleños habían adquirido en Pontevedra y que llevaban de vuelta tras la venta de su captura.
Los trabajos vinculados a la pesca no eran exclusivamente masculinos. Las mujeres también participaban en las actividades relacionadas, de hecho su segunda ocupación era vender en las subastas de la plaza de abastos.
El lañado de la sardina, la recepción del marisco etc eran otros de los trabajos femeninos e infantiles en el momento, a mayores del cuidado de la casa, la huerta etc.
Y es que A Moureira era hace poco más de un siglo una perfecta simbiosis entre la vida del campo (representada por los hórreos o las parras que lindaban con el río) y el mar, como lo es aún hoy Combarro.
No obstante, los sucesivos rellenos y canalizaciones (el caso más dramático es el Gafos, sepultado en su tramo urbano) hirieron los ríos y destruyeron el entonces ingente patrimonio ribereño.
Si A Moureira no se libró de la piqueta, tampoco A Puntada ni el mismo centro del Lérez, en donde se construyó una isla artificial para soportar el pilar central del puente de la AP-9
Y a todo ello se sumó una política urbanística basada en la especulación que posibilitó, aún en la pasada década de los noventa, levantar una barrera de edificios en el frente del Lérez
Todos, humanos, barcos, muelles, hórreos, el Lérez, el Gafos, el Rons y también los errores desfilan ante el espectador, que lamenta que desgraciadamente nunca nos es posible descender dos veces el mismo río.
Fuente: Faro de Vigo
Salmón del Danubio ¿especie en extinción?
El salmón del Danubio puede alcanzar el tamaño de una persona y vivir hasta 30 años. Pero el último lugar en que puede pescarse, en los Balcanes, está amenazado por la construcción de una represa.
"Es muy veloz, esbelto y elegante. Y es muy hermoso", dice Ulrich Eichelmann.
La descripción parece adecuada para un auto de carreras, pero de hecho, el director del grupo ambientalista Riverwatch se refiere a un pez: Hucho Hucho en latín, Huchen en alemán, más conocido como el salmón del Danubio porque antaño podía encontrarse en su cuenca.
Hoy, su principal refugio es en los Balcanes, en los ríos y arroyuelos que recorren las montañas y serpentean los valles entre Eslovenia y Montenegro.
"Nosotros los europeos nos indignamos con los problemas que enfrentan los últimos tigres salvajes en Asia y exigimos que se hagan esfuerzos por salvarlos", dice Eichelmann mientras atravesamos tierras pantanosas hasta llegar a las orillas del río Sava en Eslovenia.
"Pero parecemos ciegos ante la amenaza que sufre esta suerte de tigre nuestro: el salmón del Danubio".
Delante de él se encuentra un hombre con un balde blanco que camina con cautela entre copos de nieve que adornan el suelo de este bosque, que empieza a despertar tras el invierno.
En el balde lleva cinco criaturas de tonalidades plateadas y verde azulado. Tienen 3 años de edad y 40 centímetros de largo.
Se sacuden en su reducido espacio como adolescentes en una pista de baile. Presienten que su liberación es inminente.
"Este pez es un buen indicador de la salud de nuestros ríos", explica Steven Weiss, científico estadounidense radicado en Graz, Austria, y uno de los autores de un nuevo estudio que advierte que la construcción de nuevas represas podría acabar con muchos de los peces que habitan allí.
Estos necesitan mucho espacio, agua limpia que fluya con rapidez y un hábitat muy específico para reproducirse y mantener una población autosustentable.
Para el lanzamiento de la campaña destinada a salvarlos, ecologistas, en colaboración con la Asociación de Pescadores Eslovenos, trajeron unos salmones del Danubio para entretener a los periodistas.
Llegamos a la orilla rocosa. Despliegan una bandera que dice: "Salvemos al Sava". Y, en cuestión de minutos, liberan a los peces del balde.
Estos comienzan a moverse a toda velocidad por las aguas poco profundas que corren sobre un fondo pedregoso en dirección a unas cascadas cercanas.
La primera vez que supe de estos peces fue hace varios años en el jardín de Josef Fischer, cerca del Danubio, en la región de Wachau, en Austria.
Fischer es viticultor y pescador, y cría miles de estos peces al año en tanques distribuidos entre sus viñedos.
Hay un tanque para los que tienen pocos meses. Otros para los de uno, dos y tres años.
Lo miro mientras vacía parcialmente el tanque donde nada su preciado espécimen hembra. La lleva con delicadeza a un contendor azul. Está sedada.
Con sus grandes manos de agricultor acaricia varias veces todo el largo de su cuerpo, tratando de hacerla expulsar sus huevos.
Si lo logra, debe traer luego a un macho de otro tanque para fertilizarla.
Fischer tiene cerca de 10.000 peces. Cada año libera miles en el Danubio para repoblar el río con una especie noble que antes surcaba el río arriba y abajo.
Pero las represas hidroeléctricas que se construyeron mayormente en las décadas del 50 y 60 destruyeron los sitios de desove y convirtieron al río en una sucesión de lagos.
Más tarde, ya sin las galochas, nos sentamos a beber una copa de vino blanco y a mirar el sol de la tarde caer sobre las ruinas del castillo en el que el rey Ricardo de Inglaterra fuera una vez encarcelado.
"No he comido este pescado por 10 años", confiesa. "Los quiero demasiado".
En la ribera del río Sava, Weiss me explica cómo el salmón se reproduce en la naturaleza. La reina busca una sección del lecho del río que le gusta. Y el rey se acomoda al lado.
Juntos hace una danza. Barren los finos granos de arenilla para hacer un nido para depositar los huevos.
Mientras ella lo hace, él deposita sus semillas sobre estos que caen como una repentina nube submarina.
Cuando terminan, ella los cubre con una delgada capa de arena.
Un mes más tarde, emergen los pequeños peces. Las princesas y príncipes de los Balcanes.
Fuente: el-nacional.com
Reinaguración del acuario del Grove
Ya no está el gran tiburón toro. Pero sí cinco meros de cerca de veinte kilos, cuatro especies de tiburón propias de las costas gallegas y hasta las primeras agujas en cautividad. Esta es la nueva lista de atractivos del acuario de O Grove, que ayer inauguró por todo lo alto la remodelación de su tanque central. El cambio es notable y el nuevo acuario es más diáfano y se ve mucho más claro. Con su puesta en funcionamiento finaliza una parte importante de las obras que la nueva concesionaria de estas instalaciones quiso acometer para ponerlas a punto.
Mostrar al visitante las especies propias de las costas gallegas es uno de los objetivos del acuario meco. Con ese fin se puso en marcha una completa remodelación, que ha llegado hasta el tanque central. Para poder poner en marcha esta última fase de la reforma fue preciso, en primer lugar, sacar al gran tiburón que allí residía. Una vez salvado ese escollo, se llevó a cabo una profunda remodelación de ese espacio. Se cambió el panel frontal y toda la decoración, también se mejoraron todos los sistemas precisos para el correcto funcionamiento del tanque y se instalaron en su interior nuevas especies.
Otra de las novedades es que el nuevo tanque tiene una vista pequeña a través de otra sala, es como una burbuja que permite un primer acercamiento a los peces que allí habitan. En su interior residen ya 17 especies distintas, pero a ellas se irán incorporando algunas más con el paso del tiempo.
Vuelve a haber tiburones, aunque de proporciones mucho menores. Se han colocado hasta cuatro especies distintas, más propias de las costas gallegas. Hay musolas comunes y blancas, alitanes y pintarrojas. Llaman también la atención los cinco meros de casi veinte kilos de peso cada uno y las rayas. Hay un congrio y agujas, «que creemos que son las primeras que hay en cautividad», explica el director de este centro. Asegura que, actualmente, se sigue buscando un tiburón de grandes dimensiones para que vuelva a convertirse en el atractivo de este acuario. Pero por ahora no se ha encontrado uno adecuado para O Grove.
Xoana fue durante años el gran atractivo del acuario de O Grove. Era un tiburón toro de grandes dimensiones que llamaba la atención de los visitantes. Residía en el acuario central. Pero este se le quedó un poco pequeño. Entre eso y que era preciso reformar esa instalación, los nuevos propietarios de este centro decidieron enviarlo a Sevilla. Allí reside actualmente y está mucho más feliz. Vive en un acuario de más de dos millones de litros de agua, cuando el de O Grove es de 250.000 litros.
Explican los responsables del acuario meco que trasladar al animal no fue tarea sencilla. Medía ya casi tres metros de largo y eso hacía imposible que pudieran quedarse en las instalaciones mecas con total seguridad mientras se reparaba el tanque central, pues no había un lugar en el que poder depositarlo. Por eso se optó por su traslado. Pero los responsables de este centro esperan que, en breve, pueda haber otro escualo de grandes dimensiones que venga a llenar el hueco que dejó Xoana. Mientras, habrá que conformarse con las cuatro especies de tiburón. Son mucho más pequeñas. Pero son propias de la costa gallega.
Fuente: La Voz de Galicia
domingo, 8 de febrero de 2015
La UE prohíbe hasta abril la pesca de arrastre de la lubina
La pesca de
la lubina (róbalo) con arrastre pelágico, utilizado sobre todo por los
pesqueros franceses en el canal de la Mancha, estará prohibida hasta abril en
aguas europeas para garantizar la preservación de la especie, anunció este
lunes la Comisión Europea.
Esta medida
pretende "proteger el stock cuando es más vulnerable" durante su
periodo de reproducción, subrayó el Ejecutivo comunitario en un comunicado. La
decisión entrará en vigor "antes de que termine el mes", una vez que
se adopte formalmente.
La pesca de
arrastre pelágico (a una profundidad intermedia) "representa 25% del
impacto en el stock, durante el periodo de reproducción", precisó la
Comisión.
Esta
prohibición provisional de la pesca de lubina "será completado por otras
medidas, que la Comisión y los países concernidos -Gran Bretaña, Francia,
Bélgica y Holanda- preparan en conjunto", en vistas de su adopción por los
ministros de Pesca. "Incluirá medidas de gestión de la pesca deportiva y
del límite de capturas para todas las otras formas de pesca comercial",
añadió.
La Comisión
hizo uso de su derecho a imponer medidas de urgencia para proteger a las
especies amenazadas, a falta de un acuerdo entre los Estados para tomar en
cuenta las advertencias lanzadas por los expertos.
El CIEM
(Consejo Internacional para la Exploración del Mar) recomendó para 2015 una
reducción de 80% de las capturas en el canal de la Mancha y en el mar del Norte
.
Fuente: Deperu.com
Investigadores portugueses del CCMAR secuencian genoma de la lubina
Un equipo
internacional de investigadores, en el que participan científicos portugueses,
ha logrado secuenciar el genoma de la lubina e identificar una base genética de
adaptación a la salinidad y diferenciación de las poblaciones mediterráneas y
atlánticas.
Investigadores
del Centro de Ciencias del Mar (CCMAR) de la Universidade del Algarve, junto
con científicos del Instituto de Biología Molecular Max Planck de Berlín, del
Centro de Genómica de Colonia (Alemania) y de la Universidad de Montpellier
(Francia), consiguieron secuenciar y decodificar el genoma de la lubina. Esto
ha permitido conocer más datos sobre su pasado y determinar que las poblaciones
del Atlántico y del Mediterráneo empezaron a separarse hace unos 270.000 años.
La lubina
(Dicentrachus labrax) se distribuye por el noroeste Atlántico, el Mediterráneo
y el Mar Negro, y es una de las especies más importantes en términos de valor
para la pesca y la acuicultura. Se reproduce en el mar, por lo general, en la
desembocadura de los ríos. Los juveniles ingresan en los ríos y lagunas
costeras, y pueden tolerar salinidades que van casi desde agua dulce a agua
hipersalina.
El genoma
del lubina tiene 800 millones de pares de nucleótidos (las unidades más simples
de ADN), alrededor de una cuarta parte del genoma humano, distribuidos en 24
cromosomas. El número total de genes se estima en 31.500, aproximadamente el 30
% del genoma humano.
El
conocimiento del genoma, es decir, el conjunto de códigos introducidos en el
ADN cromosómico de las células, que regula la formación y el funcionamiento de
un individuo, es extremadamente valioso en muchas áreas del conocimiento, desde
la medicina a la producción animal. Facilita, por ejemplo, el descubrimiento de
las causas de ciertas condiciones, la aplicación de tecnologías de selección
genética en la acuicultura, o la identificación de poblaciones pesqueras.
El equipo de
endocrinología comparada y biología integrativa del CCMAR analizó la relación
entre el genoma y su fisiología. Los investigadores descubrieron que en el
genoma de la lubina hay varios grupos de genes con funciones relacionadas con
el control del flujo de agua en el cuerpo, y que, en conjunto, su número es
mayor que en otros peces, en especial en los que viven en forma permanente en
agua dulce o salada.
Mientras que
en el agua salada los peces tienden a perder agua, por lo que tienen que beber
agua salada y excretar las sales, que son tóxicas, en el agua dulce sucede lo
contrario. La abundancia de genes relacionados con la osmorregulación permite
al lubina adaptarse rápidamente a medios con salinidades muy diferentes.
El estudio
también mostró que la diferenciación de las poblaciones está muy ligada a las
tasas de cambio de ADN que, junto con la lejanía, dictan la diversidad
genética.
La
disponibilidad de la secuencia del genoma del lubina es considerada un paso
importante en el desarrollo de diversas tecnologías, como la selección
genética, dado que puede ayudar a mejorar la productividad y la sostenibilidad
de sus sistemas de producción.
Los
resultados de esta investigación fueron publicados en la prestigiosa revista
Nature Communications.
Fuente: Fis.com
Galicia recurre a la selección genética para lograr berberecho resistente a la bacteria
Los
científicos y biólogos gallegos han presentado un proyecto pionero mediante el
que realizar una selección genética del berberecho. Se trata de encontrar
individuos resistentes a la enfermedad que ha aniquilado casi por completo a
dicha especie en la ría de Arousa y va camino de hacerlo también en Pontevedra
y Vigo.
Antonio
Villalba, uno de los miembros del Centro de Investigaciones Marinas (CIMA) que
actualmente estudia la incidencia de la Marteiliosis en el berberecho gallego,
presenta esta nueva iniciativa científica como "un proyecto que tenemos
garantías de que van a ser financiado para seguir conociendo distintos aspectos
de la epidemiología y buscar marcadores moleculares de resistencia, es decir,
proteínas, genes u otros marcadores que indiquen qué berberechos pueden ser
resistentes a la enfermedad".
Si esto se
logra se desarrollarán programas de selección "más eficaces que los
programas clásicos, que se basan exclusivamente en seleccionar individuos que
han sobrevivido a la enfermedad".
Es una
apuesta arriesgada, y sobre todo un plan que llevará tiempo, pero los
científicos insisten en que ahora mismo "la única vía que vemos para
minimizar los efectos de la Marteilia es con estirpes resistentes de
berberecho, bien porque nacen de manera natural, fruto de la selección de la
especie, o bien con programas de mejora genética para obtener estirpes
resistentes en laboratorio, siguiendo procedimientos de mejora animal".
Para ello el
CIMA colabora con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
"Y ya tenemos varias líneas abiertas buscando flancos débiles con los que
atacar a la enfermedad", resalta Villalba, sabedor de que, en cualquier
caso, la selección genética de los berberechos más fuertes es una solución a
medio y largo plazo.
"Puede
ocurrir que tengamos suerte y entre en juego la selección natural, de tal forma
que empiecen a nacer berberechos resistentes -reflexiona-; si esto sucede y hay
berberechos que por si solos consigan sobrevivir la población puede recuperarse
con esos organismos tolerantes o resistentes, pero en cualquier caso también
queremos buscar esta vía en laboratorio, con programas rigurosos que nos
permitan seleccionar genéticamente ese bivalvo resistente a la Marteilia y
usarlo para repoblar los bancos".
Para lograr
en laboratorio algo parecido a la selección natural que permite resistir a los
ejemplares mejor dotados, el CIMA implica a los equipos de Patología, de
Recursos Marinos -que se ocupa de analizar la dinámica de las poblaciones de
las distintas especies- y de Acuicultura, que es el que pone a punto la
tecnología de reproducción del berberecho en criadero, para poder producir la
semilla necesaria.
"Ese es
el primer ladrillo para iniciar un programa de selección de estirpes
resistente, es decir, seleccionar los reproductores adecuados y poder sembrar
los bancos marisqueros", manifiesta este biólogo de la plantilla del CIMA.
Y en
relación con la selección genética perseguida apunta que "el berberecho
birollo ocupa las mismas zonas que el berberecho común, y sin embargo no se ve
afectado, de ahí que la investigación también trate de encontrar las bases
moleculares que determinen por qué uno es infectado y muere mientras que el
otro resiste a la infección".
Son, como
puede verse, diferentes líneas de trabajo con un objetivo común, "y
obviamente vamos a tardar en conseguir resultados que permitan luchar de manera
definitiva contra la enfermedad, pero tenemos que hacerlo y trabajamos
contrarreloj".
Paralelamente,
los investigadores gallegos mantienen el programa de vigilancia que les
permitió constatar inmediatamente que la enfermedad se había extendido desde
Arousa a Pontevedra y Vigo, válido igualmente para determinar si también
alcanza la ría de Noia, que sigue "limpia".
"Hacemos
muestreos continuos", destaca Antonio Villalba antes de explicar que
"en el CIMA también estamos colaborando estrechamente con el Intecmar
(Instituto para el Control del Medio Marino) porque tiene una red de muestreos
en todo el litoral gallego que resulta fundamental". En definitiva, que
"estamos trabajando con todos aquellos equipos y centros que nos pueden
aportar recursos que nosotros no tenemos".
Y lo mismo
opina Edgar No Couto, un biólogo de 37 años que también investiga los ataques
de Marteiliosis al berberecho y ratifica todo lo apuntado por Villalba,
haciendo hincapié en que "cada cohorte nueva de berberecho que aparece
está parasitada y ninguna de esas generaciones ha sobrevivido a este protozoo
que afecta al tubo digestivo del berberecho y le impide alimentarse
convenientemente, por lo que acaba muriéndose de inanición".
Antonio
Villalba: ´Es un parásito muy específico que de ningún modo afecta a los
humanos´
-El
berberecho se muere. ¿La situación es tan grave como parece?
-Si. La ría
de Arousa está completamente afectada por la Marteilia Cochillia y hemos
detectado también su presencia, el año pasado, en las rías de Pontevedra y
Vigo. Es un parásito que ha provocado mortandades masivas, tal y como
sospechábamos, porque se trata de una enfermedad letal. Para seguir de cerca a
esta especie de Marteilia en concreto trabajamos en varias líneas. Una de ellas
se centra en el ciclo de vida del parásito. Estamos viendo si ataca
directamente al berberecho o parasita a otro transmisor de la enfermedad.
Tenemos indicios sólidos de ello, y esto es una complicación para luchar contra
la enfermedad, pues que el parásito se encuentre exclusivamente en un bivalvo
al que le cuesta desplazarse, como es el berberecho, no es lo mismo que si
parasita a una especie móvil del zooplancton, porque ésta se puede mover y recorrer
largas distancias con las corrientes. Así es más complejo luchar contra esta
enfermedad. Incluso hemos introducido lotes sanos de berberecho de otras rías
en varias áreas afectadas, para ver si se infecta y cómo evoluciona la
enfermedad, y los resultados son desalentadores, porque se infectan rápidamente
y mueren, lo cual impide cualquier estrategia de repoblación, salvo que fuera
con berberechos resistentes o inmunes a la enfermedad, es decir, seleccionados
genéticamente. Otra cuestión muy importante y que también juega en contra del
sector y del berberecho es que esta enfermedad afecta tanto a juveniles como a
los adultos, de manera que cuando hay una nueva cohorte de reclutamiento se
infecta y mueren desde muy jóvenes, como ha ocurrido en los bancos de Os Lombos
do Ulla (Arousa), donde detectamos parásitos en febrero de 2012 y vimos que en
mayo de aquel año el 100% de los berberechos estaban infectados; en junio la
mortalidad ya era total. Cuando hubo una nuevo reclutamiento, ese mismo año,
gracias a las puestas de otras zonas de la ría, se infectaron rápidamente y en
2013 ya no hubo tampoco berberecho que explotar porque la nueva cohorte estaba
muerta. En 2014 volvimos a detectar una nueva generación de berberecho que
también murió rápido.
-¿Y cómo
afecta todo esto a la salud pública? ¿Hay algún riesgo en caso de consumo de
berberecho enfermo?
-En
absoluto. No hay ni el mínimo riesgo. La Marteilia es una parásito tan
específico que del berberecho común y ni siquiera afecta a otros moluscos que
viven con él; como tampoco a una especie del mismo género, como el berberecho
birollo. Es un parásito muy específico y de ningún modo puede afectar a los
humanos, por lo que se puede comer berberecho incluso estando infectado.
Fuente: Faro
de Vigo
Val Miñor pide fondos a la UE para recuperar el río Miñor e integrarlo en la Rede Natura
La
biodiversidad del río Miñor ha sufrido importantes pérdidas en las últimas
décadas, pero todavía es posible frenar su deterioro. Así lo creen los biólogos
Anxo Rajó y Miguel Fernández, autores del proyecto para la recuperación del
principal cauce de la comarca y sus ecosistemas húmedos asociados. Los
concellos de Baiona, Nigrán y Gondomar lo han presentado al programa Life+ de
la Unión Europea con el fin de restituir el esplendor de los bosques de ribera,
los trechos fluviales y la marisma, hábitats de cientos de especies de fauna y
flora singulares y desconocidos para muchos. El principal objetivo es integrar
los 16 kilómetros del caudal, desde su nacimiento en el Monte Galiñeiro, en la
Rede Natura 2000, de la que ya forma parte su desembocadura, en A Foz da
Ramallosa.
Es la
segunda vez que la iniciativa llega a Bruselas. Gondomar y Nigrán la enviaron
en julio de 2013 sin éxito. Ahora lo intentan de nuevo con el apoyo de Baiona,
cuyo territorio también alcanza las riberas del cauce. Así lo confirma el
alcalde gondomareño, Fernando Guitián, presidente de la Mancomunidade do Val
Miñor desde enero.
Tras
realizar las correcciones recomendadas por el programa europeo, la firma que
dirigen los mencionados biólogos, Estela Loxística e Proxectos S.L., ha vuelto
a proponer el proyecto para las ayudas que se otorgarán este año.
Las líneas
básicas de la intervención recogen la retirada de especies invasoras que
destruyen las autóctonas y la restauración del bosque de ribera.
La puesta en
valor del espacio también resulta fundamental en la filosofía del proyecto, que
contempla la apertura de una senda natural señalizada con paneles informativos
para dar a conocer las peculiaridades de su biodiversidad.
La
sensibilización sobre la necesidad de proteger el cauce y sus proximidades es
otro de los pilares de esta iniciativa. No solo a nivel vecinal, sino también
en el ámbito empresarial. "Habería que acadar o apoio das firmas que se
ubican xunto ao río, para que retranqueen muros ou almacéns e colaboren no
coidado das ribeiras. Iso require unha labor de concienciación", explica
Anxo Rajó.
Visitas
escolares y merchandising sobre el río contribuirían además a la divulgación
del espacio entre las generaciones más jóvenes. Precisamente ayer se desarrolló
una ruta guiada por el cauce para conmemorar el Día dos Humidais, en la que
participaron una veintena de personas.
Además de la
contaminación de aguas fecales procedentes de la depuradora de Gondomar y otros
vertidos a lo largo del cauce -todavía sin resolver- que mantienen la
prohibición de mariscar en A Foz, las principales amenazas del río Miñor son el
visón americano, que extermina poblaciones de aves y animales acuáticos, y la
hierba de la Pampa, esa especie de plumeros vegetales que ocupa el espacio de
especies de flora propias. El proyecto incluye su eliminación y la recuperación
de los animales y plantas autóctonos. "Se recuperasemos o paíño europeo,
que aniñaba nas illas Estelas, ou o sapoconcho europeo que había no río, xa
desaparecidos, sería un grande éxito", señala Rajó.
Mantener las
poblaciones actuales es otra de las metas de la iniciativa, que pretende habilitar
hábitats artificiales para especies como el murciélago. "Poriamos caixas
especiais con microhábitats baixo o vial elevado do acceso á autopista desde
Vilariño a Baiona", añade el biólogo.
Fuente: Faro
de Vigo
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