domingo, 3 de septiembre de 2017

Pontevedra es la única provincia de Galicia donde aumentaron las sanciones en pesca fluvial, con un 26 por ciento






Pontevedra es la única provincia gallega en la que el número de expedientes administrativos sancionadores resueltos en materia de pesca fluvial aumentó en el último año. En concreto, en casi un 26 por ciento, según los datos aportados por la Consellería de Medio Ambiente.

Se trata de información relativa a expedientes resueltos a través de las jefaturas territoriales y la Dirección Xeral de Patrimonio Natural por infracciones administrativas tipificadas.

En 2016 el número de expedientes resueltos en la provincia de Pontevedra fue de 34, con un importe de sanciones cercano a los 14.518 euros. Estas cifras suponen un 26 por ciento más en el número de casos respecto al año anterior, 2015, cuando habían sido 27. Entonces, el importe total de las sanciones fue de 8.900 euros, lo que significa que han aumentado algo más de un 63 por ciento en un año.

Entre las causas más frecuentes de las sanciones destaca la ausencia de licencia para pescar o la realización de esta práctica en espacios protegidos y no habilitados para tal fin. También son numerosas las relacionadas con la pesca de especies prohibidas por la Consellería de Medio Ambiente.

Las sanciones leves se castigan con multas de hasta 300 euros, pero las calificadas como muy graves pueden superar los 300.000. En estos últimos casos, puede conllevar la inhabilitación, desde uno a diez años.

En toda la provincia de Pontevedra las licencias de pesca fluvial ascendieron este año a 8.616. Por ciudades, la de Ourense fue la que expidió más permiso, seguida de Lugo, A Coruña y Santiago. Pontevedra se encuentra en el sexto puesto, entre Vigo y Ferrol.

La cifra de expedientes sancionadores en la provincia, aunque es la única en la que aumentaron en el último año, sigue siendo la más baja de toda Galicia.

Muy por encima de los 34 casos de Pontevedra se encuentran los 48 de A Coruña, con un importe de 17.777 euros en 2016. En esta provincia el descenso en el número de casos fue de más de un 11 por ciento, pero el de importe por las sanciones fue muy elevado, de más de un 56 por ciento, ya que pasó de 40.618 euros en 2015 a 17.778 el año pasado. Esto se debe a que las sanciones registradas en 2016 fueron de menor gravedad o leves.

El tercer puesto, después de Pontevedra y A Coruña, corresponde a la provincia de Lugo, donde se dieron el año pasado 55 expedientes administrativos sancionadores resueltos con 32.139 euros. Es esta provincia la que encabeza el ranking de disminución de casos, con más de un 51 por ciento, ya que en 2015 se habían registrado 113, más del doble. En el último año se pagaron por estas sanciones 32.139 euros, frente a los 47.963 del anterior, esto es un 33 por ciento menos.

Por último, Ourense volvió a ser la provincia con más casos el año pasado, al igual que había ocurrido en 2015. Fueron 91 expedientes administrativos sancionadores que se resolvieron con un importe de 35.129 euros. En el período anterior habían sido 129 infracciones y 42.963 euros. A la vista de estas cifras se puede hablar de una reducción de más de un 29 por ciento en el número de casos y de un 17 por ciento en el de pago de multas.

En el conjunto de Galicia, el año pasado el número de expedientes fue de 228, frente a los 323 de 2015, lo que supone un descenso de más de un 29 por ciento. En lo que respecta al importe de sanciones también disminuyó, aunque algo menos, de 136.905 a 99.564 euros, un 27 por ciento.

La temporada de pesca fluvial de 2017 ofreció más tramos de modalidad libre sin muerte. Los espacios destinados para la práctica de esta modalidad se incrementaron en las cuatro provincias gallegas, de modo que los interesados dispusieron de 328 kilómetros de río para la pesca sin muerte, frente a los 199 que había en 2012. La práctica de este deporte se puede realizar en 30.000 kilómetros de ríos, embalses y 148 cotos.





Fuente: Faro de Vigo

El alucinante mundo de los videojuegos de pesca





Bien, estás en tu casa, y te apetece divertirte un rato echando unas partidas a la videoconsola. ¿Quizá echar un torneo al FIFA?, ¿jugar un poco al Call of Duty, liberar adrenalina con el San Andreas?

Para nada, lo mejor que puedes hacer, es jugar a un juego de pesca.

Fishing Planet es un videojuego de pesca que al parecer es el mejor en su temática. Es de descarga gratuita en Steam, así que tienes pocas excusas para no probarlo. Pero hay más, debido a su popularidad (por los comentarios en Steam vemos que hay mucho jugador ruso) Fishing Planet llegó a PS4 a finales de este mes de agosto, y para celebrarlo ha lanzado un trailer que es toda una declaración de intenciones.

Música de videojuego de acción, una caña, un hombre, y una lucioperca. Ese es el anzuelo con el que nos 'pesca' (je,je...) Fishing Planet, en un trailer que para los que ignorábamos la existencia de videojuegos de este deporte puede parecer algo bizarro.

Pero echemos el freno. Fishing Planet cuenta con más de 70 especies y multitud de combinaciones de anzuelos, además de haber dotado de mayor movilidad real a los peces. Es, sin lugar a dudas, un cúmulo de acción desenfrenada.

Fuera ya de bromas, para sorpresa de algunos el mundo de los videojuegos de pesca está más extendido de lo que parece. Desde 1995 Virtual Fishing fue un videojuego lanzado de propio para Virtual Boy, una consola de Nintendo que en esa época ya contaba con una especie de gafas a lo realidad virtual para ver en 3D. Y sí, como te puedes imaginar, fue uno de los mayores fracasos de Nintendo.

Pero Fishing Planet parece sin embargo un éxito rotundo, como muestra además de su llegada a PS4 este activo grupo de debate que tiene en Reddit.



Fuente: As.com

martes, 15 de agosto de 2017

El pulpo, mero y merluza en camino de ser de piscifactoría





Dieciséis años han pasado desde que el Centro Oceanográfico de Vigo logró, por vez primera en el mundo, cerrar el ciclo de reproducción del pulpo en cautividad. Pero lo conseguido en el laboratorio y en los tanques de cultivo experimental no ha podido dar el salto a la industria porque la elevada mortalidad de las larvas hace inviable la producción comercial. Es un cuello de botella que están tratando de superar.
El problema radica en la alimentación de las paralarvas. «Mueren en torno al 80 % y eso no hay empresa que lo resista», afirma Montserrat Pérez, una de las investigadoras del centro que trabaja en la preparación de una patente que confían en que pueda ser la solución que llevan lustros buscando.

Conscientes de que están en una carrera de fondo, no se atreve a poner fecha a la llegada al mercado del pulpo de piscifactoría. Pero de lo que sí están seguros en el Oceanográfico vigués es de que, si de verdad han dado con la fórmula para acabar con las elevadas tasas de mortalidad y se garantiza la rentabilidad de su explotación, el cultivo se extendería pronto por Galicia, ya que el producto no solo estaría garantizado todo el año, sino que el precio sería más asequible.

La artemia (crustáceo diminuto) es la base de la alimentación de la práctica totalidad de las larvas de las especies que se crían en granjas, desde el rodaballo al lenguado, pasando por la lubina o la dorada. Sin embargo, explica Montserrat Pérez, «al pulpo no le aporta los nutrientes que necesita, lo que provoca el alto porcentaje de muertes». Mejores resultados se han obtenido con una dieta a base de huevos de centollo. Y ese parece ser el hilo del que han decidido tirar para preparar la patente de la que, como es obvio, no adelantan nada hasta que no esté presentada, pero creen que han dado con el componente que faltaba y que estaban buscando. Si la mezcla de nutrientes y aminoácidos que realizan en el laboratorio es la solución, se aplicará también a los ejemplares adultos, ya que la alimentación de estos supone otro hándicap para la industria. Y es que su menú favorito se compone precisamente de centollos y nécoras, lo que complica sobremanera una mínima rentabilidad.
Existe un problema añadido que no se da en otras especies de cultivo, y es que los reproductores se mueren cuando los huevos de su prole eclosionan. No se mueven del lado de aquellos desde el momento de la puesta, ni siquiera para buscar comida, con el fin de evitar que puedan ser atacados por depredadores. «El resultados es que cuando al fin abandonan el escondrijo elegido están tan débiles que se mueren, lo que obliga a una reposición continua de reproductores», dice la investigadora.

El equipo científico del Oceanográfico en el que participa Montserrat Pérez, en colaboración con el Centro de Investigación Marina de la Universidad de Vigo, acaba de solicitar al Ministerio de Economía un proyecto para profundizar en el en el estudio de los cultivos. «Si nos lo conceden serán tres años de trabajo y una inversión de 200.000 euros», dice.


Asiduos desde hace años en los mercados los rodaballos, lenguados, salmones o lubinas de piscifactoría, y pendientes de salvar el escollo de la alimentación en el caso de pulpo, se investigan las posibilidades de cultivo en granja que ofrecen otras especies, entre las que el mero es uno de los más firmes candidatos en dar el salto a la industria. El Centro Oceanográfico de Vigo lidera parte del proyecto europeo Diversify, cuyo objetivo es desarrollar nuevos sistemas de cultivo, métodos de procesado y márketing para seis especies de acuicultura: mero, fletán, seriola, corvina, perca y mújol. Precisamente el mero es de la que se encargan los científicos vigueses, coordinados por José Benito Peleteiro. Si se cumplen sus predicciones, el consumidor podrá adquirir mero de cultivo en el 2025.

El proyecto, que tiene un plazo de ejecución de cinco años, se encuentra en el ecuador. Los investigadores califican de «esperanzadores» los resultados obtenidos. El programa completo, en el que participan 38 socios de una docena de países, está dotado con 11,8 millones de euros. En los tanques del Oceanográfico vigués ya nadan meros de 22 kilos, aunque la investigadora Montserrat Pérez, señala que «todavía no está cerrado el ciclo reproductivo».

El que sí lograron cerrar fue el de la merluza. En el 2009 registraron la primera puesta espontánea de España a partir de animales salvajes. Sin embargo, en este momento es una producción que tienen parada porque carecen de stock de reproductores, una tarea que no resulta fácil, ya que son animales muy delicados que se estresan con facilidad.




Fuente: La Voz de Galicia

La campaña de pesca en el Bidasoa baja a 33 salmones por los 60 del pasado año





La temporada de pesca del salmón en el Bidasoa ha finalizado con la captura de un total de 33 ejemplares, una cifra muy baja y muy inferior, casi la mitad, que la del ejercicio pasado cuando se totalizaron 60 capturas. La campaña se cerró el lunes, día 31 de julio, que coincidió precisamente con la pesca del salmón número 33 a cargo del beratarra Ernesto Gainza.

El primer salmón lo capturó Ignacio Zalakain, el mismo día de la apertura (el día 1º de mayo) en el paraje de Montoia. El lehenbiziko (el primero) dio un peso de 4,700 kilos, se pescó a cucharilla y el afortunado lo vendió al Restaurante Rekondo de San Sebastián, un prestigioso establecimiento que siempre intenta hacerse con el ejemplar que abre la campaña y por el que pagó 1.800 euros.

La temporada, de acuerdo con el sentir general de los aficionados salmoneros “ha sido paupérrima”, comparada con la pasada y con la de 2015 en la que también se totalizaron medio centenar de salmones. La temporada ha transcurrido con expectación por lo que pudiera influir en el río y en la pesca de salmónidos el derribo de las presas de los 50 en Endarlatsa y de la antigua central de Bera, y no ha contribuido a despejar la incógnita.

Además, la temporada ha sido muy seca y el río lleva muy poco caudal lo que ha supuesto un problema insalvable ya que con la falta de agua “los salmones no sienten la llamada del río”. Por otro lado, el derribo de las presas ha causado la desaparición de pozos en los que los salmones han buscado refugio “toda la vida”, y el caso es que entre ambas cuestiones las capturas han resultado tan escasas como ya casi no se esperaba tras dos temporadas aceptables.

Igualmente, cabe significar que la pesca de los tres últimos ejemplares se ha producido también en los últimos tres días. El día 29, Rafa Echeverría capturaba el salmón número 31 (de 5 kilos), el día 30 Carlos Gallo lograba el salmón número 32 y el último día de la temporada ha sido Ernesto Gainza, de Bera, un salmón de 1,700 kilos que fue pescado en los túneles.




Fuente: noticiasdenavarra.com

Concluye la temporada del salmón con 17 capturas en el río Ulla





Pese a los avistamientos de salmones en las últimas jornadas, con alguna picada el domingo en Santeles, la temporada de pesca se cierra sin variar el marcador de 17 capturas en el río Ulla. Así lo indicaba el ribereño Salvador Ortega, quien atribuye a la falta de agua en el río la escasez de capturas este año, frente al anterior ejercicio en que se agotó el cupo de 60 salmones.

Los pescadores pueden seguir practicando en el Ulla. En este caso, la pesca sin muerte, que es posible en todos los cotos estradenses hasta el día 30 de septiembre. Ortega señala que los cotos para esta modalidad suponen un coste de 2 euros, frente a los 13 que se pagan para pescar con capturas. Y resalta que los meses de agosto y septiembre son fechas con amplia presencia en el cauce del Ulla de reos, y también truchas, con más facilidad para picar. Eso sí, en todos los casos deberán devolverse al agua los ejemplares.





Fuente: La Voz de Galicia

domingo, 23 de julio de 2017

Pésima temporada de salmón en Asturias






La pasada semana se bajó el telón de la temporada de pesca de salmón en los ríos de Asturias. Como novedad en la normativa de 2017, del 16 al 31 de julio se podrá seguir practicando su pesca en la modalidad sin muerte, tanto en los cotos de reo como en las zonas libres. Es obligatorio hacerlo con equipo de cola de rata y utilizando una sola mosca de anzuelo simple y sin arponcillo. En los tramos compartidos con Galicia del río Eo se podrá seguir pescando con muerte y con todos los cebos hasta el 31 de julio.

La última semana se capturaron un total de 46 salmones. Solo se pudieron precintar salmones martes, miércoles, viernes y sábado, día en que finalizó el período hábil de pesca con muerte. La cifra semanal es algo inferior a los 60 que se consiguieron la temporada pasada en estos mismos días, pero superior a los 17 de 2015.

El total de capturas de la temporada asciende a 538 salmones, lo que supone el peor registro de los últimos siete años, y el tercero peor de la historia de la pesca en Asturias desde 1949. Es importante señalar, en este sentido, que las restricciones de los últimos años en cuanto a fechas y cebos hábiles para la pesca con muerte, limita mucho los ejemplares que pueden sumarse a las estadísticas anuales. Ninguno de los ríos logró mejorar sus cifras respecto a 2016, y en el cómputo general se consiguieron 603 salmones menos que en el ejercicio anterior.

La temporada se ha caracterizado por el escaso caudal que han presentado los distintos ríos que, sin duda, no ha favorecido que remontase un número superior de salmones. Pero lejos de buscar excusas y ampararse en este aspecto para justificar esta aciaga campaña, sería necesario hacer una profunda reflexión, analizar la situación y ver hacia dónde queremos que evolucione la pesca del salmón en Asturias. Todo ello sin entrar en banales discusiones sobre pesca con o sin muerte, a cebo o a mosca, etc. Todos somos pescadores y todos queremos lo mismo. Mientras, la Administración, una vez más, ni está ni se la espera, no han dado la cara en toda la temporada, como si esto no fuera con ella. Están obligados a gestionar de la mejor manera posible un recurso que no es suyo; ellos son los únicos que pueden tomar decisiones, y por ello, los mayores responsables.

Generalizando, pocos salmones han quedado en los ríos, al menos si lo comparamos con los últimos años. Aún quedan días de verano y todo el otoño para que sigan remontando ejemplares, pero las perspectivas de un buen desove, a día de hoy, no son buenas. Por ello es imprescindible que los pocos o los muchos salmones que haya en los ríos lleguen en las mejores condiciones posibles al mes de diciembre. El futuro de la especie, como cada año, depende de ello.



Fuente: La Nueva España

sábado, 15 de julio de 2017

Una trucha de 3,2 kilos en el Sil





El joven quirogués, Luis Rodríguez Núñez, salió a primera hora de la mañana de su casa rumbo al río Sil para practicar una de las aficiones que más le gustan, la pesca. Durante la mañana logró atrapar varias piezas, pero el principal botín llegó a última hora. A la una del mediodía, Rodríguez vio como picaba un ejemplar, pero no era una pieza cualquiera. Levantó la caña y de pronto emergió de las aguas del río Sil a su paso por la parroquia de A Barca do Castelo una trucha de dimensiones considerables.

Nada más sacarla del agua, la midió y pesó. En total 3,2 kilos. Era el mejor botín de su larga trayectoria como pescador. Nada más llegar a casa, Luis Rodríguez se la dio a su abuela, que ya puso en marcha toda la maquinaria para cocinarla. A sus 26 años, es un gran aficionado a la pesca.

Se lo inculcaron hace bastantes años sus amigos, y todos los días aprovecha el tiempo libre que tiene para irse al río. Este joven pescador tiene buena mano, porque siempre regresa a casa con varias piezas. Considera esta modalidad como un deporte muy completo, que sirve para estar bien física y anímicamente.



Fuente: La Voz de Galicia

Los cotos de salmón de Lugo escandalizan a pescadores de toda España






Escandalosas fotos como la que ilustra esta información circulan por las redes sociales de comunidades de pescadores de salmón de toda España porque les escandalizan. Ese es el estado de los tres cotos de salmón de la provincia de Lugo, casi los únicos junto con el Eo, y muchos pescadores de esta selectiva modalidad que este verano iban a venir a Galicia para pescar salmón ya han cancelado sus visitas ante el estado dantesco de los ríos salmoneros de la comarca lucense de A Mariña.

Algunos incluso protestan porque compraron en las subastas permisos o lotes para la pesca del salmón que realizó la Xunta de Galicia, pero esas autorizaciones ahora no sirven para nada porque los ríos están impracticables. Algunos aficionados y expertos en la pesca del salmónido dicen incluso que el estado de los ríos va a suponer un daño muy importante para la vida de esta especie, que necesita cauces limpios y cristalinos para prosperar.

Sin embargo, los ríos Ouro, Masma y Landro, que riegan la zona comprendida entre Mondoñedo Foz y Viveiro, están completamente impracticables, bajo grandes montones de troncos y ramas que quedaron del verano y que Augas de Galicia no retiró en su momento. Algunos de los más destacados pescadores de salmón de España dicen en sus foros que este panorama «dañará claramente la imagen de la Galicia verde de los mil ríos y será un lastre para la Xunta cuando quiera seguir vendiendo esa imagen».

La Asociación de pescadores del río Masma fue una de las que envió hace tiempo un escrito a la Xunta de Galicia para denunciar que desde el pasado mes de marzo la situación se había vuelto dantesca. La consellería de Medio Ambiente le contestó que ya había autorizado los permisos necesarios para que se realizase la limpieza y retirada de los árboles, pero tras varios meses de espera, el trabajo que debe realizar Augas de Galicia no se produjo y a punto de terminar la nueva temporada de pesca la situación de los ríos es esta. Además, el colectivo de pescadores tiene constancia de que la Xunta de Galicia elaboró un informe al respecto, y en él se recogen más de 70 lugares en los ríos Ouro, Landro y Masma en los que Augas de Galicia debería intervenir con labores de limpieza para retirar montañas de maleza y madera.



Fuente: La Voz de Galicia

domingo, 28 de mayo de 2017

Na ría non queda rabo de peixe




Los jubilados se rindieron ante tanta escasez. No quedan ni miñocas en la playa, ni chopos, ni calamares, ni un triste pulpo, apenas unas pobres fanecas sobreviven en algunas postas.

El cambio climatológico ha llegado a las rías, pero no ese del que habla todo el mundo, sino el otro. El otro es la renuncia de la Xunta a defender los caladeros de cría y a autorizar todo tipo de artes.

Mientras los pescadores claman contra Bruselas y su limitación de topes en las capturas, en aguas interiores se autoriza barra libre. Después de 200 años de prohibición, se permite y autoriza a cientos de barcos a faenar con artes prohibidas: el bou de vara, las rapetas, las rapetillas, el medio mundo, las betas y las caceas de nasas por cientos y por miles. ¿Cómo puede quedar algo?

La Consellería de Pesca encarga estudios y defiende el aumento de cuotas en las aguas comunitarias, pero en las de su competencia no queda rabo de can ni rabo de besta. ¿Acaso nadie les informa de la invasión de la alga japónica, arrasando todos los fondos de la ría a su paso? Cualquier submarinista podría confirmarlo: las praderías de algas dejan su nicho edafológico en beneficio de los nuevos invasores, que transforman el lecho marino en una selva tropical sin vida animal.
La culpa es del cambio climático, o del chachachá decían las jóvenes que regresaban preñadas tras el baile dominical, pero lo inequívocamente cierto es la desertización de las rías gallegas a consecuencia de un esfuerzo pesquero descontrolado y fuera de cuestión.


La prensa diaria publica mareas de diez mil kilos de sargos o de robalizas, pero se olvida de destacar que están ovadas y son capturadas al acudir a las playas para frezar. ¿No puede prohibirse su captura en estas fechas? ¿No existen estudios que lo certifiquen? ¿A qué se dedican los múltiples centros de investigación marina de Galicia? ¿Nadie sabe nada?

Los viejos pescadores, pobres ellos que no tuvieron escuela, repetían una máxima: «As rías pechadas no verán son o pan da invernía». Qué poco sabían frente a los nuevos Atilas: todo está permitido porque el pueblo ya fue consultado y contestó. Amén. ¡Y nadie dimite!

Miento, algo si plantean las autoridades, prohibir a los pescadores deportivos salir a pescar, salvo los fines de semana y fiestas de guardar. Bravo.





Fuente: José Antonio Ventoso Mariño La Voz de Galicia

Subasta de 2.000 kilos de sargo en el Muro






El día 12 se subastaron más de 2.000 kilos de sargos en el Muro. El pescado fue capturado por la flota de cerco que prefirió quedarse en aguas gallegas y no navegar hasta el Cantábrico para faenar al bocarte. Los pesqueros encontraron el cardumen entre Langosteira y Malpica.

 El precio del sargo en primera subasta osciló entre los 8,80 y los 5 euros el kilo.



Fuente: La Voz de Galicia