sábado, 14 de julio de 2018

Diez sencillos consejos para comer pescado evitando los metales pesados






Comer pescado tiene tantos beneficios que compensa sobradamente el riesgo que comporta la ingesta de posibles metales pesados acumulados en sus vísceras y su carne, sobre todo en el caso de que esta sea grasa, como en el pescado azul. Curiosamente, este tipo es el más beneficioso por su aporte en ácidos grasos omega, pero también el que más riesgo tiene de aportar compuestos altos en mercurio, un elemento tóxico a altas dosis.

El peligro no está en la ingesta puntual de pescado azul, marisco o incluso algunas especies de blanco, tal como comentábamos cuando explicamos qué pescados tienen más metales y cuáles menos, sino en hacer de una determinada especie o zona de captura un plato habitual en nuestra mesa, que nos lleve a acumular a la larga más metales de los recomendables.

También debemos saber que la mayoría de especies capturadas contienen niveles aceptables de metales, y que de otro modo no llegarían a la pescadería, por lo que la ingesta puntual o variada de especies de más riesgo con otras menores, nos protege. También que el pescado de piscifactoría, a pesar de los perjuicios ecológicos que comporta, suele tener un nivel menor de algunos metales, aunque no de otras sustancias como disruptores endocrinos.

De este modo, si seguimos los siguientes diez consejos, que son prácticos y sencillos, conseguiremos en buena medida sortear la ingesta de metales cuya acumulación pueda resultar a la larga tóxica para nuestro organismo.

1. Eviscera siempre el pescado antes de cocinarlo

Los metales se acumulan sobre todo en las vísceras como el hígado, los intestinos, etc., por lo que además de por una cuestión de higiene, hay que evitar comer las vísceras por precaución. Eventualmente en el pescado, al horno o frito, lo evisceraremos para evitar migraciones de metales a la carne a través de los jugos.

2. No uses ni cabezas y ni hígados para el fumet

El fumet es un caldito blanco hecho de restos de marisco y pescado que se usa para reforzar arroces o sopas de pescado y es la base de muchas paellas. Se usa tradicionalmente la espina, los hígados de rape, las cabezas de merluza y otros peces, así como piezas enteras de marisco o pequeños peces de morralla.

En el caso de las cabezas de merluza, besugo y otras especies, así como hígados, se aconseja prescindir de ellas porque concentran los metales, siempre que seamos muy de hacer arroces con frecuencia. Si los hacemos de vez en cuando el peligro desciende considerablemente. Como siempre en el caso de los metales del pescado, el secreto es variar y el problema reside en la frecuencia.

3. No chupes las cabezas del marisco

Las cabezas de gambas, gambones, cigalas y langostinos acumulan la mayoría de los metales de su cuerpo, y además son la parte donde se encuentran la mayoría de sus vísceras. Es mejor no chuparlas si somos consumidores muy frecuentes.

4. No abuses de las gambas

La gamba es uno de los grandes acumuladores de mercurio, aunque sus niveles están dentro de lo aceptable. El problema es que es uno de los mariscos más frecuentes en nuestra mesa y solemos chupar las cabezas.

5. Espacia el consumo de grandes túnidos, tiburón y lucio

Tal como explicamos en el artículo Verano y pescado azul: ¿hasta qué punto es saludable?, el mercurio y otros metales se van acumulando en la cadena trófica a medida que nos acercamos a los grandes predadores marinos, que son los túnidos grandes -atún rojo, amarillo, emperador, etc., así como el lucio y el salmón en los ríos contaminados y los tiburones. Su carne es buena y beneficiosa, pero conviene que no sea un plato frecuente de nuestra dieta.

6. No abuses del atún ni del bonito en lata o bote

Por el mismo motivo, el lomo de atún o de bonito en lata o bote no debe ser un recurso fácil de bocadillos o ensaladas, aunque esté muy rico. Probemos con otros ingredientes para variar.

7. Apuesta por pescado azul de pequeño tamaño

Sardinas, anchoas y boquerones -que son el mismo pescado- o incluso la caballa o el chicharro, pueden ser un buen recurso de pescado azul, ya que se sitúan en puntos bajos de la cadena trófica y acumulan menos metales.

8. Consume especies pequeñas blancas de playa alternadas con otras grandes

Las especies de playa como el sargo, las doradas o las lubinas pequeñas, aunque no son frecuentes en pescaderías, son un buen recurso siempre que provengan de zonas donde no haya actividad industrial cercana. Son una buena alternativa al bacalao, el rape o la merluza que pueden haber acumulado metales. Cuidado con el salmonete, que aunque su carne es exquisita, acumula arsénico en su cabeza.

9. Evita especies baratas de países exóticos

Hace unos días saltaba la noticia de que el consumo de panga entrañaba riesgos por su alto contenido en metales. Lo cierto es que la misma utiliza datos de 2006 y en la actualidad su importación desde los contaminados ríos y piscifactorías de Vietnam ha descendido mucho, pero sigue siendo recomendable eventualizar su consumo.

10. Los mejillones y almejas sí, pero no por norma

Los moluscos bivalvos son filtradores de fondo, con lo cual recogen y acumulan todos los metales procedentes de la contaminación de la zona. Es por ello que aunque son perfectamente comestibles y muy sanos, no conviene hacer de ellos una comida regular y muy frecuente.



Fuente: eldiario.es

Galicia cierra el ciclo de cultivo del mero






Lo hizo con el rodaballo, con el lenguado, con el abadejo -aunque esta especie tiene su propia historia-... y ahora está a punto de lograrlo con el mero, que en realidad es la cherna (Polyprion americanus). Galicia ha conseguido cerrar el ciclo de su cultivo por primera vez en el mundo, tras el éxito de haber podido llevar de larvas a alevines ejemplares nacidos en cautividad. Ese tránsito biológico constituía el principal cuello de botella en el intento de domesticar una especie de la que se han obtenido puestas espontáneas en cautividad, se ha avanzado en la cría de individuos salvajes, se ha dado con la clave de la alimentación y se tienen datos de su engorde y evolución. Pero subsistía el problema de la supervivencia larvaria. Ninguna llegaba a alcanzar los 4 o 5 gramos de peso, una consistencia que ya permite decir que se está ante un pez y, sobre todo, es la puerta para pasar de la alimentación viva a la tradicional en acuicultura: el pienso.

Y del mismo modo que las gestantes evitan dar la buena nueva hasta que las crías superan la barrera de las 12 semanas, el grupo del Igafa (Instituto Galego de Acuicultura) y del CIMA (Centro de Investigación do Medio Mariño) que ha logrado tal gesta ha tardado tres meses en lanzar las campanas al vuelo y dar la feliz noticia: «Nas instalación do Igafa hai nove exemplares que teñen 94 días de vida e outros 30 que xa cumpriron os 54», explica José Luis Rodríguez Villanueva, profesor del instituto dependiente de la Consellería do Mar, enormemente satisfecho del logro alcanzado «cun traballo en equipo». En colaboración con el CIMA, pero también con el IEO de Vigo -de hecho, 9 de los alevines de más de 90 días proceden de una puesta cedida por el oceanográfico vigués- y el Aquarium Finisterrae de A Coruña -donde nacieron los supervivientes de la hornada de más 50 días-, socios todos en el proyecto europeo Diversify, lanzado para buscar nuevas especies de acuicultura.

Durante cuatro años, IEO, el acuario coruñés, CIMA e Igafa han estado intentando repetir lo que la empresa Isidro de la Cal consiguió en el 2013 con un único ejemplar, el único superviviente de una puesta en las instalaciones de la compañía. Esa cherna nacida en cautividad es hoy un adulto de 5 años y 11 kilos y medio que mora en el Aquarium Finisterrae.Que ahora el Igafa haya conseguido reproducir aquella gesta supone «un paso de xigante para pechar o ciclo de cultivo», pues «de non ter nada, pasouse a ter alevíns», resume un Rodríguez Villanueva que al fin ve recompensados sus desvelos con estos peces.

Puestas las ha habido en todas las instalaciones implicadas, pero solo en las de Niño do Corvo (A Illa) crecieron hasta abandonar la fase larvaria. El porqué en el Igafa y no en el IEO o en el Aquarium está por estudiar. Los procesos son los mismos y la única diferencia entre ambos cultivos es que «no IEO fan o engorde en circuíto aberto e no Igafa facémolo en recirculación». Si ahí está o no la clave del éxito es algo que «haberá confirmar nos seguintes anos».

Porque si el programa Diversify llega este año a su final, la pretensión de los investigadores es continuar trabajando para consolidar los resultados obtenidos y avanzar en lo que es el cultivo del mero. De ahí que el CIMA y el Igafa hayan enviado una propuesta a la Consellería do Mar planteando una prórroga del estudio por dos años más, un proyecto en el que seguirían yendo de la mano del IEO y de las demás instituciones que en Galicia ahora están involucradas en la domesticación del mero.

En lo que va del proceso, los participantes han logrado valiosos datos, como que las aguas gallegas, con una temperatura de entre 15 y 16 grados durante 9 o 10 meses al año, son óptimas para la cría de la especie, de la que ahora se podrá tener un stock de reproductores nacidos en cautividad. Que su cultivo se podría hacer en tierra, pero lo ideal si se consigue dar el salto comercial sería en jaulas en el mar. Que es una especie de crecimiento rápido y que puede alcanzar el tamaño comercial, de 5 kilos, en 3 años y llegar a los 8 si se cría un año más. Que, además, alcanza esa talla óptima para el mercado antes de la madurez sexual y, por tanto, todo el gasto energético lo emplea en engordar. Y, sobre todo, que será un cultivo económicamente interesante, pues el kilo del escaso salvaje se está vendiendo a una media de 20 euros. ¿Y para cuándo en el mercado? Aun con los resultados prometedores, todavía quedan «5 ou 6 anos para poder dar o salto industrial».



Fuente: La Voz de Galicia

¿La mayor comilona del año? Ocho comensales y 49.292 euros de factura






Una comilona épica, digna de Nerón, pero en el siglo XXI y en un restaurante asturiano de Madrid. La factura de los ocho clientes que el pasado 22 de junio se reunieron alrededor de una mesa  en Casa Parrondo, uno de los emporios asturianos en la capital, se disparó a los 49.292 euros, iva incluido. No faltó de nada, desde botellas de champán de 15.000 euros, angulas del Nalón, cigalas y solomillo de buey. La cena finalizó a las siete de la mañana tras una partida de póker. ¿Los paganinis? Un grupo de empresarios, alguno también asturiano. Si pagaron a escote, tocaron a 6.161 euros.

La factura ha estado circulando estos últimos días en internet. Un camarero fue el responsable de su difusión. Según Nicolás Parrondo, el dueño del negocio, fue una venganza tras haber sido despedido. El recibo es el testimonio de una fartura de órdago. El festín comienza con dos kilos de angulas del Nalón, de cepa asturiana, a razón de 1.500 euros el kilo. 250 gramos la ración, una buena cazuela. Total: 3.000. Continúa con cuatro kilos de percebes de gran calibre, medio kilo por comensal. La broma sale a 150 euros el kilo. Y sigue con productos de mar: cuatro kilos de cigalas de anilla roja por un total de 6.000 euros, a precio de lingote. Cada comensal se mete además entre pecho y espalda una lubina a la sal a 30 euros la pieza y acaba la estomagada con carne, para romper el paladar: tres kilos de solomillo de buey por un total de 600 euros. De postre, un soufflé especial de 120 euros.

Y bien regado. Cuatro botellas de Flor de Pingus colección, el gran vino elaborado por el enólogo Peter Sissek, a 2.000 euros la botella. Y con espacio para las burbujas: champán francés, Louis Roderer, criado en el Valle del Marne y difícil de encontrar, a 15.000 euros la botella. Los empresarios se trasegaron dos botellas y también otra de whisky, Johnnie Walker, a 400 euros. Sumen además ocho gin tonics Hendrick’s (15 euros la copa) cuatro cajetillas de tabaco, cinco puros Romeo y Julieta y 16 cafés por 48 euros.«Me están criticando porque les cobré el tabaco; no se lo iba a pagar yo», afirma Nicolás Parrondo desde su local, en pleno centro de Madrid, en la calle Trujillos. Se trata de un restaurante asturiano de mucha tradición. «No me sorprende la factura. He tenido alguna de hasta 90.000 euros», añade. Parrondo niega un bulo extendido por las redes que afirmaba que los comensales eran sindicalistas. «Eran empresarios, del metal, uno de ellos de Laviana», aclara. Los empresarios son muy buenos clientes. Todavía quedan clientes fuertes con dinero».  

Cuatro décadas lleva Parrondo en Madrid. El hostelero es también conocido por sus pujas por el primer salmón del año, el campanu, por el que ha llegado a pagar 13.000 euros. «Lo que me piden yo lo consigo. Tengo por si acaso el rincón del Gourmet de El Corte Inglés al lado. Todavía ayer tuve una mesa que me pidieron caviar de beluga. Esta noche tengo otra cena que no me va a bajar de 15.000 o 20.000 euros». Y sentencia con una frase de lujo: «Esta vida no la para nadie».



Fuente: La Voz de Asturias

Fin de la temporada de pesca de salmón






«Es el primer año que me he animado a probar suerte con el salmón gracias a un amigo. Hasta ahora he sido pescador de trucha y también de lubinas en el mar. He venido bastante esta temporada y este es mi segundo ejemplar, el primero pesó casi cinco kilos», explicaba ayer por la mañana el donostiarra residente en Hernani Alberto Bartolomé. Con su captura de ayer, un ejemplar de 1,77 kilos de peso y 602 mm de longitud, pescado a cucharilla y salvaje (sin aleta adiposa cortada ni microchip) que conseguía sacar en el paraje de Montoia sobre las siete y media de la mañana, se cerraba la temporada de pesca de salmón en el río Bidasoa. «Pesco normalmente a cucharilla, porque siempre he sido pescador de trucha y es lo que utilizo habitualmente», contaba.

Con ese ejemplar se alcanzaban los 66 permitidos este año y se adelantaba el cierre que estaba previsto para el 31 de julio, aunque en realidad se hubiese cerrado el 30 de julio porque el 31 es martes no festivo y no se puede pescar.

A Alberto le acompañaba su hija Afrika, de 6 años, que era la encargada de grabar con el móvil de su padre todo el lance. «Se ha despertado esta mañana antes que yo, sabiendo que íbamos a venir, yo creo que estaba hasta nerviosa», afirmaba.

Con la captura en el río Bidasoa de ese salmón, el número 66 de los pescados desde el inicio de la temporada, se ha completado el cupo establecido para este año y, en consecuencia, ha quedado cerrada la campaña de pesca de salmones de 2018, que se ha caracterizado por unas condiciones meteorológicas que han favorecido las capturas.

En 2017, con un cupo de 78 salmones, el último salmón se pescó el día 31 de julio. Cada año el número de salmones que remontan el río Bidasoa hasta finales de año es el que marca los que se permitirán pescar la siguiente temporada.

La normativa establecía que la actual temporada concluiría el 31 de julio si antes no se había alcanzado el cupo de salmones capturados, fijado en 66. El adelanto del cierre de la temporada podría deberse, según afirma el personal técnico de Medio Ambiente, «a la primavera excepcionalmente lluviosa de 2018, que ha provocado riadas que han podido actuar como un efecto llamada para los salmones a la hora de buscar la desembocadura del río para después remontarlo hasta los lugares de desove».

Este año la temporada de pesca de salmón en el Bidasoa comenzó antes de lo habitual, el 15 de abril, con una novedad respecto a años anteriores, ya que por primera vez se ha instaurado un sistema de concesión de permisos similar al utilizado en los últimos años para la pesca de la trucha. Es decir, que a parte de la licencia para la pesca del salmón, los aficionados han tenido que pedir otro permiso diario los días que iban a acudir al Bidasoa a probar fortuna.

El pescador Xabier Lanz, de Bera, capturó el 18 de abril el primer salmón de la temporada en el pozo denominado Las Nazas, en el término de Endarlatsa. Se trataba de un ejemplar marcado con micro marca que pesó 4,750 kg y medía 775 mm de largo y 150 mm de altura. En el momento de su pesca tenía 3 años de edad (1 de río y 2 de mar). La determinación del sexo está pendiente del análisis de la muestra de tejido que se tomó, aunque parece que se trataba de una hembra.

A la temporada le costó arrancar, y hasta pasadas varias semanas no se produjeron las mayores capturas. De hecho, al principio de la misma los pescadores apuntaban a que se veían «pocos salmones este año en el río».

De los 66 salmones pescados, un total de 51 son ejemplares multi-invierno y 15 son añales, el peso medio ha sido de 4,18 kg y 733 mm de longitud, siendo el mayor un ejemplar con un peso de 7,63 kg y 930 mm y el más pequeño con 1,60 kg y 540 mm.

Del total de ejemplares, 30 eran ejemplares repoblados de la piscifactoría de Mugairi, que supone el 45% del total (19 con ablación de la aleta adiposa y además otros 11 provistos de micromarca).

La mayoría fueron pescados a quisquilla (26) o quisquilla con lombriz (6), y los demás, por orden de importancia: a mosca (19), lombriz (7), cucharilla (5) y ninfa (3). Durante el mes de abril fueron extraídos 3 ejemplares, en mayo 12, en junio 39 y el resto, 12, entre el 1 de julio y el 12 del mismo mes.

En total, 34 pescadores han conseguido capturar algún ejemplar. El pescador que más salmones ha obtenido es David Miranda, que ha conseguido 6. La mayor parte de los aficionados han sido navarros, seguidos por los guipuzcoanos.

Durante la temporada 2018 se ha mantenido el mismo sistema sostenible de pesca aplicado el año pasado con el que el Gobierno de Navarra pretende asegurar la viabilidad de las especies pescables, a la vez que garantiza el disfrute de su actividad a todos los pescadores con licencia.

Como indicaba la normativa de este año, con la captura del 12º salmón multi-invierno, (de varios años de mar y de más de 70 centímetros de longitud) desde el 18 de mayo se cerraba temporalmente durante una semana la pesca del salmón en el río Bidasoa, «como medida de protección de los ejemplares más grandes». El 25 de mayo se volvía a abrir, pero tan solo se podía pescar durante tres días, porque la normativa de este año también fijaba un periodo de veda a mitad de temporada.

La veda se volvía a abrir el pasado 14 de junio y finalmente la temporada finalizaba ayer, momento en que se capturó el ejemplar número 66.



Fuente: el diario vasco

El pulpo, hasta a 16 euros la ración, cada vez más un plato de lujo






Para los turistas, el pulpo sigue siendo un referente. Ellos son los principales consumidores en verano en los bares y pulperías de la zona. El motivo es su elevado precio. A pesar de que en las fiestas gallegas lo más típico sea acompañar la jornada de ocio con una tapa de pulpo á feira, los mariñanos se decantan cada vez más por otros productos más baratos. En Viveiro, la tradicional pulpería A Taciña y el bar Kopas, son dos puntos típicos para degustar esta especialidad de nuestra tierra. Desde el primero, su responsable, Mari Carmen Docal, apunta que a pesar de que el precio se eleva levemente cada año, la gente lo consume igual. No deja de ser un plato obligatorio en las visitas a Galicia y en la gastronomía de aquí.

El bar Kopas, por su parte, tiene estos días una relación con el pulpo muy especial. En su puerta pueden encontrarse un pulpeiro do Carballiño, con calderos para su cocción, en plena calle, y con los platos de madera preparados para que los visitantes disfruten del mejor sabor. ¿El perfil de consumidor? Principalmente familias, con un nivel adquisitivo medio-alto. En Ribadeo, algún hostelero apunta a que al tener que ajustar los precios, el margen que deja el pulpo es cada vez menor, de modo que se decantan por desplazarlo a un segundo plano en sus cartas. Con todo, reconocen que es un clásico. Imprescindible.



Fuente: La Voz de Galicia

Galicia se queda sin sardina






«Imos á ruína», afirmaba ayer el patrón mayor de Rianxo, Miguel Ángel Iglesias, tras recibir en la cofradía la notificación de cierre de la pesquería por haberse rebasado -y parece que con creces- las 63 toneladas de cupo que tenía el xeito para los meses de mayo, junio y julio. Con esta nueva restricción, Galicia se queda sin sardina, dado que la flota del cerco tampoco puede capturar esta especie, al haber también agotado su tope. La noticia ha caído como un mazazo y avanza tiempos de guerra en el sector. Al menos si no se acepta la solución que propone la comisión de seguimiento del xeito, en la que están representados pósitos como A Illa, Cambados o Rianxo, con importante presencia de esta flota: que se permita a los xeiteiros volver a faenar con cargo al cupo del próximo trimestre -agosto, septiembre y octubre-, que es de otras 63 toneladas. Claro que de esa cantidad solo se puede disponer si se comprueba que la biomasa de la especie ha crecido por encima de un 10 %, algo que aún debe certificar Bruselas. Con todo, la petición ya ha sido cursada, confirmó ayer el presidente de la Federación Galega de Confrarías, Tomás Fajardo. Y los profesionales dan por hecho que se aceptará el adelanto en base a criterios socioeconómicos, pues se deja en la estacada a 103 embarcaciones, las que este año despacharon para trabajar con esa arte.

«O peche do xeito é a noticia máis desastrosa que nos podía chegar nestes momentos, coa xouba e a sardiña a tope de prezo». Ruperto Costa, patrón mayor de Cambados, no entiende un cierre así cuando hay pruebas de que «na nosa ría de Arousa hai peixe dende a quilla ata o fondo», pescado que el último que se vendió se paró a 6,60 euros el kilo en el caso de la xouba y a 8 la sardina, «porque non colleron tanta».Que los barcos no puedan ir al xeito provocará una saturación sobre otros recursos, advierten. Eso, siempre que la embarcación pueda emplear otra arte en esta temporada. No es el caso del cambadés Luis Martínez. Su Bolero, en el que faenan tres personas, «só ten artes de inverno», así que no le queda otra que esperar al lunes a ver si se acepta la propuesta de adelantar a este mes parte de las toneladas que les corresponderían en agosto.

Su indignación por un cierre «cando máis demanda de sardiña hai» era la del resto de xeiteiros de Cambados. «Pon no titular: ‘Rías fóra dos TAC (total admisible de capturas)’». Martínez incidía así en la idea apuntada también por el patrón mayor de Rianxo, de que la presión de la pesca artesanal sobre el recurso -126 toneladas este año- no va a poner en peligro la supervivencia del stock. Es más, Martínez recela de una mano negra para acabar con el xeito, al recordar que Bruselas ya trató de prohibir su uso y que tuvieron que ir los xeiteiros a la capital belga a mostrarles el aparejo.

Pese al malestar y la indignación, la flota gallega, en el fondo, guarda firmes esperanzas en poder disponer de otras 63 toneladas a partir de agosto. Primero, porque nota la mejoría «no día a día», dice Costa. Y porque, afirman, los científicos españoles y portugueses han visto más sardina en el caladero. Pero su optimismo choca con la propuesta que ayer lanzó el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), que es que las capturas de sardina en aguas ibéricas se reduzcan a cero en el 2019 por la fuerte disminución del stock en los últimos años, en datos históricamente bajos.

 Los biólogos han detectado escasez de individuos adultos, de más de un año, y ese es el principal argumento para proponer a la Comisión el cierre de la pesquería. Según apuntan, hay menos de 0,4 millones de toneladas, una cantidad que es menos de la mitad del límite biológico seguro. Además, la cantidad peces en edad reproductiva fue en el 2017 de menos de 5.000 millones de toneladas, la cifra más baja en un decenio.

El cierre de la sardina para cerco, racú, piobardeira y xeito ya ha tenido efectos colaterales en el calendario de las fiestas gastronómicas gallegas. Sigue la del percebe de O Roncudo en Ponteceso, la del pulpo en Mugardos, la del pemento do Couto en Narón, pero ya se ha caído la Festa da Xouba de Rianxo, que este año llegaba a su 26 edición. La exaltación del producto por excelencia con apellido rianxeiro se ha cancelado ante la imposibilidad de contar con la cantidad de producto necesaria para realizarla, apuntaron desde la Asociación Rianxeira de Empresarios, promotora de la cita. Para la tradicional celebración, los profesionales ponían a disposición de los cocineros unos 250 kilos de xoubiña, algo imposible en esta ocasión. La entidad empresarial recalca que la finalidad de la fiesta es «exaltar a xouba de Rianxo pescada coa tradicional e selectiva arte do xeito», dado que esto no puede ser carece de sentido mantener la cita.

No es la única entidad que ha tenido que cambiar de planes. El Club de Campo de Ferrol ha tenido que suspender la sardiñada que había programado para hoy. En este caso, la entidad dispone de un plan B y, así, en lugar de sardinas, habrá una degustación de arroces.

Las consecuencias del cierre de la sardina también han llegado a plazas de abastos y supermercados. Ayer mismo, las placeras de Ribeira lamentaban haber tenido que recurrir a xoubas de «fóra da ría» para sus puestos. Eso sí, no eran «de moi lonxe», como algunas que dispensan grandes cadenas y que vienen del Adriático.



Fuente: La Voz de Galicia

jueves, 12 de julio de 2018

El pulpo y la nécora gallega escasean en la Lonja y disparan los precios de los primeros ejemplares






El fin de la veda del pulpo y de la nécora esta semana no ha salido tan a cuenta a la Lonja coruñesa como a otros pósitos gallegos. Mientras en muelles como el de Bueu se descargaron grandes cantidades ya el primer día, en el Muro han sido pocos los barcos que han podido sacar a subasta estos productos tan apreciados. La escasez ha tenido su fiel reflejo en los mercados municipales, en donde ayer el pulpo se podía encontrar solo a partir de los 14 euros el kilo y las nécoras estaban a precios casi de Navidad.

Al pulpo se le dieron unas seis semanas de descanso, con la prohibición de pescarlo, pero la nueva temporada ha comenzado tal y como había terminado la anterior. Si antes de la veda el cefalópodo era ya una rara avis en las pescaderías de las plazas, tras intentar que la especie se reprodujera y hubiese mayor cantidad durante el último mes y medio, apenas se ha notado el cambio. El responsable del departamento de Cancha del Muro, Ignacio Iglesias, explicaba ayer que no “ha habido gran cosa”, pues el martes salieron a la venta tan solo unos 500 kilos de pulpo y ayer la cifra fue muy similar. En consecuencia, los costes de lo poco que se subastó fueron al alza.

Lo mismo ha ocurrido con la nécora cuya captura –junto con el bogavante y el camarón– se ha restablecido esta semana. El marisco desapareció de los mercados una vez pasadas las fiestas de Navidad pero en las dos primeras jornadas la flota apenas ha encontrado. Por ejemplo, según Iglesias, el martes solo salieron al mercado “unos 120 kilos” a pesar de que era el día que iniciaba la nueva temporada.

El volumen reducido de las capturas ha implicado más inversión para las pescaderías y también un mayor perjuicio para los consumidores finales, que se han encontrado con facturas muy elevadas. Por ejemplo, en la plaza de Elviña comentaban que el pulpo pequeño de kilo y medio o menos salía a 14,90 euros por kilo “y sin margen de ganancia porque lo tienes que tener”.

En el caso de los grandes –pero no mucho más allá de los dos kilos– los costes se fueron a los 20 o 22 euros por kilo “porque en la Lonja había poquito”. En la plaza de Lugo, la media de unos y otros ejemplares, se situó en los 18 euros el kilo.

En cuanto a la nécora, fueron pocos los clientes que se animaron a probar las primeras y esperarán a que las tarifas bajen un poco. Y es que si en Elviña advertían que “las primeras siempre van caras”, en la plaza de Lugo comentaban que el precio de las mejores rondaba los 30 euros. Eso sí, también se podían encontrar algunas a 18 euros el kilo, por ejemplo, porque dependía del tamaño y de cada subasta.



Fuente: el ideal gallego

¿De verdad peligra el pulpo gallego?






“Nunca había visto una temporada tan floja”. Manolo El Maletas tiene una de esas voces ásperas que parecen curtidas por el salitre del mar. La primera vez que cogió una nasa de pulpo -una especie de caja con un agujero central por el que entran las capturas- tenía 16 años; lleva pescando casi 30. Cuando empezó, el pulpo costaba unos tres euros el kilo, “500 pesetas, fíjate”. Ahora mismo el kilo está en unos 16 euros de media. “Ha subido mucho respecto al año pasado. Por eso aguantamos: lo único que nos da un poco de vida es el precio”.

De Bueu, un pueblo marinero en la provincia de Pontevedra, parten a diario varios barcos hasta la Isla de Ons, la vecina norteña de las Cíes. Las Ons muestran en una de sus caras acantilados escarpados donde bate el Océano Atlántico con fuerza. Del otro lado, la costa dibuja un paisaje contrapuesto de playas cristalinas. Con esta visión privilegiada navega la embarcación de Manolo, la Virxe dos Mares, que lleva amarrada desde las cuatro de la tarde del pasado 18 de mayo, justo cuando comenzó la veda en las capturas que durará hasta el próximo 2 de julio. Son 45 días que van cayendo a cuentagotas para las 150 familias que viven directamente del pulpo en la localidad.

José Manuel Rosas, patrón mayor de la Cofradía de Bueu, recita los datos de memoria, como si fuese la tabla de multiplicar del cinco: “Aquí en la campaña del 2015/2016 se vendieron 232 toneladas. La campaña pasada 2016/2017 ascendieron a 330 toneladas de pulpo. Y este año llevamos 125 toneladas”. Es el volumen más bajo de desembarcos desde que comenzó el decenio. José mira al mar, ahora en calma tras un invierno inclemente en el que se combinaron temporales como avances de una máquina tragaperras. Eso parecía el Candy Crush de la lluvia. “Claro que hay preocupación, está siendo un año de vacas flacas para muchos”, nos dice. “Pero también sabemos que esto entra dentro de la normalidad. Siempre hay oscilaciones: yo mismo sufrí varios descensos fuertes en los años noventa”.

En Galicia ya hay quien bromea con que tener varios pulpos en los arcones de casa equivale a una hipoteca pagada. “A ti, filliño, te dejo en herencia veinte pulpos”. En el mercado de O Berbés, frente al puerto de Vigo, se ha llegado a vender a 17 euros el kilo. Nos lo cuenta Maite desde el otro lado de un puesto arrebatado de merluzas, xoubas y rapantes. Si subes la calle del mercado, en pleno Casco Vello, llegas a la Rúa Pescadería, más conocida como la Rúa das Ostras, uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. El olor a molusco se extiende por las aceras de piedra, pero dentro de los restaurantes la estrella sigue sirviéndose á feira, con cachelos y palillos. El pulpo gusta a veces sí, y a veces también. “Tenemos el pulpo un poco por compromiso, porque sigue siendo lo más demandado. Pero ahora mismo es de todo menos rentable”. Habla apoyado en la barra Basilio. Él es el encargado del restaurante Casa Vella, que solo en verano triplica su plantilla. Será ahí cuando más se note la crisis de este año. En el restaurante mantienen el mismo precio de venta a costa de la cantidad, “nos vemos obligados a reducir un poco el pulpo de las raciones”. Vamos, que el pulpo ya no se corta tan alegremente y el DNI de los tentáculos que se sirven es de Marruecos o Mauritania.




El pulpo es y siempre será uno de los símbolos socioeconómicos de Galicia. Por eso que vaya camino de convertirse en un artículo de lujo, o que todo lo que se consuma provenga de caladeros africanos, preocupa. ¿Pero se puede decir que esté en peligro, en peligro de extinción? “No”, responde categórico desde el otro lado del teléfono Ángel González, vicerrector del IIM, el Instituto de Investigaciones Marinas e investigador científico del CSIC. “Actualmente se están pescando más de cuatro millones de toneladas y media de cefalópodos a escala global. La cantidad se ha ido incrementando con los años, casi en paralelo al descenso en la captura de otras especies. Esto no quiere decir que en algunas áreas no se produzcan descensos, como es el caso de Galicia. Pero en la comunidad estos descensos ya han ocurrido en el pasado: siempre es preocupante, pero no significa que el pulpo esté en peligro, lo que significa es que debemos controlarlo".

Que haya más o menos pulpo en las rías gallegas depende, en primer lugar, de factores climáticos. El pulpo es una especie con un ciclo de vida muy corto, de uno y dos años, y por tanto está muy expuesto a los cambios del entorno. "Las larvas necesitan alimento adecuado, que tiene que ver con el enriquecimiento de las aguas: que surjan aguas profundas ricas en nutrientes, que a su vez alimenten las primeras fases del fitoplancton, y que este a su vez haga aumentar el zooplancton. Este zooplancton es el alimento más importante en las primeras fases del pulpo: si no se produce ese enriquecimiento -porque ha sido un año atípico, de mucha lluvia, mucha presencia de aguas fluviales- puede darse una elevada mortalidad". Estos factores climáticos pueden y deben ser controlados, nos dice, "es muy importante la monitorización, que no supondría un gran esfuerzo económico y depende exclusivamente de los proyectos de investigación. Si tuviésemos la posibilidad de que los muestreos fuesen más rutinarios, podríamos conocer mucho mejor lo que está pasando".

Por supuesto, una mayor o menor presencia del pulpo también depende de factores pesqueros. La captura del pulpo está regulada en Galicia de manera estricta por vedas y tamaños. Por ejemplo, la talla mínima legal de los pulpos es de un kilo, los de menor tamaño han de devolverse al mar para que completen su crecimiento. Pero esto no siempre ocurre en el caso de la pesca furtiva. “Debemos controlar el esfuerzo pesquero, que se ha reducido, por lo que vamos en el buen camino. Hay que ser conscientes de que lo que pesquemos provocará que las oscilaciones naturales se puedan minimizar", añade Ángel.

El pulpo puede con todo, el investigador está convencido. "La plasticidad de los cefalópodos permitirá que se recuperen, estoy seguro. Cuando se produjo el vertido del Prestige se paró la monitorización durante meses, y la siguiente vez que hicimos los muestreos ya aparecían hembras de cuatro, cinco, o seis kilos. Fue una recuperación espectacular que demostró que tan solo con disminuir el esfuerzo en pocos meses los animales aumentan exponencialmente. En larvas de calamar ha habido un decrecimiento alarmante, pero en el caso del pulpo se mantiene bastante estable durante los años. Somos optimistas”.

Si el pulpo logró sortear el chapapote, cómo no va a poder con este 2018. O como dice Basilio, “mira, maloserá”. Pues eso.



Fuente: elcomidista.elpais.com

¿Qué le pasa al pulpo que está tan caro?






Los compradores habituales de pulpo, ya sea fresco o congelado, saben bien cómo en el último año su precio se ha puesto casi por las nubes. Hace meses que parece un producto de lujo. Encontrarlos en las pescaderías y en los mercados de abastos se ha convertido en una tarea casi imposible. Tampoco resulta fácil en las tiendas de productos congelados, donde el producto también ha experimentado la misma subida de precios. Muchos minoristas evitan arriesgarse y no lo ofrecen para no quedarse con el producto colgado sin poder venderlo debido a su precio, toda vez que el kilo ha experimentado un incremento de casi un 26 por ciento en lonja con relación a la pasada campaña y en las empresas mayoristas, y de casi un 45% respecto a 2016.

El valor medio del kilo de pulpo en las lonjas de pescado de la provincia en 2015 se situó en los 4,61 euros, y en 2016 en torno a los 4,55 euros. Sin embargo, en 2017 la cotización media se situó en 7,65, alcanzando en esta campaña, que abarca desde el 1 de octubre de 2017 a 30 de junio de 2018, los 8,81 euros en Andalucía y entre los 9,34 y los 10,26 euros el kilo en las lonjas malagueñas, lo que significa que el precio de venta al público supera los 15 euros, si se trata de un ejemplar pequeño (de alrededor de un kilo). Conforme el pulpo tiene más peso, el precio se eleva más. Hace unas semanas un barco de pesca de Fuengirola llegó a vender un pulpo de seis kilos por más de 90 euros.

Los pescadores de la flota de artes menores con licencia para esta especie –en torno a medio centenar de embarcaciones en la provincia– no se lo terminan creer. De hecho, es la primera vez que la facturación de esta captura ha sido la más alta en los cinco puertos pesqueros de la provincia en lo que va de año.

«Los precios en las subastas han estado muy altos. Ha sido brutal, pero además se han mantenido durante toda la campaña», según el presidente de la Federación de Cofradías de Pecadores de la provincia, Miguel Ángel Carmona.

Sólo de enero a junio de este año las capturas de pulpo han permitido al sector pesquero facturar en las lonjas de la provincia 4.679.955 euros, lo que representa el 43 por ciento de la facturación total alcanzada por el sector pesquero malagueño en sus conjunto este primer semestre (10.888.698 euros).

En total, la flota ha capturado 484.181 kilos de pulpo en lo que va de año, siendo el de Caleta de Vélez el que más capturas ha realizado de esta especie (146.947 kilos), seguido del de Estepona, con 111.787 kilos; Marbella, con 111.164; Fuengirola, con 81.532, y Málaga, con 22.751. A estas alturas del año, la flota ha superado ya la facturación alcanzada en las lonjas respecto a todo 2017 (4.310.893 euros) con unas capturas de 563.436 kilos.

¿Pero qué ha sucedido para que estén tan caros? Desde el sector se apuntan diversos factores que han confluido durante la campaña. De un lado, ha habido caladeros españoles donde las capturas han descendido. Este es el caso de Galicia, donde existe además un consumo muy elevado. Al menos, así lo señala la patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Caleta de Vélez, María del Carmen Navas. Ello no ha sucedido en Málaga, donde las capturas son similares. «Con menos capturas la oferta ha descendido, mientras que la demanda se ha mantenido e incluso aumentado debido al crecimiento experimentado en otros mercados del exterior. Eso explica que aunque hayamos capturado casi lo mismo los precios superen los 10 euros el kilo en lonja», señala Navas.

Para el gerente de Sanamar Alimentación, empresa mayorista radicada en Mercamálaga y dedicada a la comercialización de pescados y mariscos congelados, Francisco Gutiérrez, el problema es que no hay pulpo suficiente para atender la demanda, lo que explica que lo que antes tenía un precio de entre 5 y 6 euros el kilo ahora supera los 12. Según Gutiérrez, los incrementos se han dejado notar también en el pulpo congelado.

Por otra parte, según el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de la provincia, Miguel Ángel Carmona, buena parte del pulpo que se captura en nuestras costas, en torno al 90%, va a la industria para su transformación, y sólo el resto se comercializa en fresco.

Las capturas de la flota de la provincia no son suficientes tampoco para atender la demanda, por lo que gran parte del que se consume en Málaga y en otras ciudades y comunidades españolas como Galicia procede de Marruecos, Mauritania e incluso Portugal.

«También los hay de Sudamérica y China, pero el de mejor calidad y más valorado es el de Marruecos porque merma menos», explica Francisco Gutiérrez, para quien lo que está incidiendo en el incremento de los precios es sobre todo la falta de producto.

En el sector nadie espera que la dinámica actual se frene. Además este verano la cosa no va a mejorar. La flota malagueña de artes menores está desde el pasado 1 de julio y hasta el 30 de septiembre de veda para la pesca del pulpo con artes. Esto significa que no se podrán capturar con nasas y alcatruces durante estos meses, y que los únicos que podrán pescar son las embarcaciones de arrastre con sus redes. Si hasta el comienzo de la parada biológica, que abarca todo el Mediterráneo andaluz, las capturas han sido insuficientes, está será bastante menor hasta tanto no se reanuda la próxima campaña (1 de octubre).

En el sector de la restauración, también se ha elevado el precio de la ración de pulpo a la gallega, a la brasa o a la plancha, ya que ha pasado de unos 14 o 15 euros a situarse entre los 18 y 20 euros. En las tiendas de productos congelados, la pata de pulpo ya cocida y lista para hacer a la gallega no se encuentra por menos 38 euros el kilo.

La falta de pulpo y su elevado precio está llevando a algunos establecimientos hosteleros a vender como pulpo frito otros productos como potón de Perú, según señalan algunos establecimientos de congelados. «Una vez fritos los consumidores no aprecian la diferencia», aseguran.

El mayor proveedor de pulpo de España es Marruecos. Las importaciones españolas de productos pesqueros originarios de Marruecos, en el año 2013 alcanzaron un total de 97.680 toneladas. El pulpo es una especie común en todo el litoral andaluz. Se pesca con arrastre, potera, nasas, alcatruz y tablillas.

Los puertos con mayor volumen de capturas en el litoral suratlántico son Huelva, Isla Cristina, El Puerto de Santa María y Conil de la Frontera. En el Mediterráneo están los de Estepona, Fuengirola, Marbella, Málaga, Caleta de Vélez y Motril.



Fuente: diariosur.es

Pescan en Asturias una dorada de más de seis kilos de peso






Cuando David Pedrayes echó la caña en El Puntal (Villaviciosa) la pasada madrugada lo que menos se podía imaginar era que iba a capturar una dorada gigante. El ejemplar pesó más de seis kilogramos, casi el doble de lo habitual para esta especie en el Norte. El joven, de 32 años, que regenta una tienda de pesca en el concejo, ya ha decidido el destino de tan notable captura: servirá para llenar el estómago de una veintena de amigos.


Fuente: La Nueva España