sábado, 18 de agosto de 2018

Inventan una máquina que puede acabar con el anisakis en los pescados




Uno de cada tres pescados que se venden en España está infestado por el parásito anisakis, según la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) que, en el caso de la merluza, eleva la tasa al 90% de las capturas. Para evitar la alarma, muchos pescaderos ya retiran la parte contaminada, principalmente la zona de las ijadas, y la descuentan de la factura, al tiempo que nos recuerdan que eliminar el riesgo es sencillo: basta por cocinarlo (más de 60º durante un mínimo de 15 minutos) o congelarlo previamente (al menos 24 horas) para que desaparezca completamente el parásito. Aún así, sospechar que el dichoso gusanillo, aunque sea muerto, permanece enroscado en las partes nobles de nuestra merluza a la koskera puede acabar aguándonos el festín.

Un estudio publicado recientemente en la revista científica Nature apunta a España como el país europeo con mayor incidencia de los casos de intoxicación por anisakis, situación que no parece vaya a revertirse a corto plazo: la carga parasitaria en las capturas es cada vez mayor, hasta el punto de que, en muchos casos, la presencia de las larvas es tan abundante en la zona de la cabeza que han pasado a colonizar la masa muscular del pescado. Anisakis ha habido siempre pero, ¿por qué en los últimos años está creciendo de forma exponencial? La explicación hay que buscarla a bordo de los buques pesqueros que evisceran los pescados en alta mar, como paso previo a su congelación o refrigeración. Los restos, contaminados, se tiran por la borda y son ingeridos por otros peces, lo que acelera por la vía rápida la cadena de contagio.

Diversos estudios han puesto de acuerdo a la comunidad científica al concluir que el desproporcionado incremento en los valores de parasitación de los pescados que llegan a nuestras pescaderías está relacionado con la «sobrexplotación» en los caladeros del nordeste atlántico: las capturas aumentan y cada vez son más los restos infestados de anisakis que regresan al mar, multiplicando los contagios e incluso extendiendo la contaminación a especies que nunca hasta ahora habían servido de alojamiento al parásito. La única manera de romper con este círculo vicioso sería acabar con la práctica de tirar al mar las vísceras contaminadas, algo hoy en día improbable.

Tras más de una década de investigaciones, una empresa gallega ha dado con una solución que no obligaría a la flota a guardar a bordo ingentes cantidades de desechos contaminados de anisakis. En colaboración con el CSIC, expertos de Marexi, firma fabricante de equipos radicada en Vigo, han desarrollado una máquina que permite tratar en los propios buques las vísceras hasta eliminar cualquier resto del parásito antes de devolverlas al mar. Se trata de una tecnología innovadora que, mediante un proceso de microondas, es capaz de destruir completamente la carga parasitaria.

«Después de probar muchos prototipos, instalados y testados en distintos barcos durante distintas campañas, ya disponemos de un equipo comercial que cuenta con el aval del CSIC y está homologado por las autoridades europeas», se felicita Iñaki Miniño director de Marexi, un biólogo y científico marino que es, junto al tecnólogo Joaquín Gracia, alma máter del proyecto. En la actualidad, dos barcos de la flota gallega y uno de la irlandesa ya faenan en el Gran Sol con una de estas máquinas a bordo. El modelo, que cuenta con tres variaciones en función del tipo de embarcación en la que vaya a ser instalado (de cerco, arrastre o palangre), ha sido desarrollado con financiación de la Xunta gallega través del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.

Los resultados son «muy satisfactorios». Los test realizados hasta la fecha han demostrado que estos equipos son capaces de «inertizar al 100% las vísceras con anisakis, hasta hacerlas completamente inofensivas». «Si se generalizase su uso en toda la flota, los resultados en las capturas podrían observarse a muy corto plazo», considera Miniño.

El funcionamiento del Tedepad es completamente automático. Su instalación a bordo no requiere de importantes modificaciones, ya que se intercala directamente en las tuberías de extracción de residuos. Armadores de la flota de Ondarroa, que asistieron recientemente a una presentación del Tedepad, se han mostrado muy interesados por este sistema; el problema es que para que esta tecnología resulte eficaz sería necesaria su implantación a gran escala. «O se instala de manera masiva o el objetivo de eliminar el anisakis quedará en manos de armadores con verdadera conciencia del problema».

Porque, como reconoce Miniño, el hándicap es el precio: dotar a cada barco de esta tecnología rondaría los 30.000 euros. Una cuantiosa inversión que, a su juicio, debería ser subvencionada por las instituciones públicas, «las primeras interesadas en acabar con un grave problema que puede considerarse ya de salud pública», señala Miniño. En este sentido, recuerda que los fondos europeos a la pesca están paralizados y no llegan a la flota por cuestiones meramente burocráticas. «Hay una partida de 100 millones para ayuda de las que solo se ha ejecutado un 14%», apunta.

El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una campaña para informar a la ciudadanía de forma «veraz» y «contrastada» de todas las pautas que debe seguir para consumir pescado de forma segura y evitar el parásito anisakis. La iniciativa distribuirá 382.000 trípticos y 11.000 carteles informativos que se podrán encontrar en los puntos de venta de pescado, además de un vídeo didáctico, con un claro mensaje: «Comer pescado es seguro y saludable, la anisakiasis es fácil de evitar».

«Si el pescado se cocina, no hay problema, la gente tiene que saberlo, porque muchos piensan que tienen que congelar todo el pescado cuando realmente el cocinado, bien sea cocción, en plancha, fritura u horno es suficiente, siempre que no se deje crudo», ha señalado el subdirector general de Promoción de la Seguridad Alimentaria de la Aecosan, Victorio Teruel,

En el caso de que de se vaya a consumir el pescado crudo o con una preparación que no baste para matar al parásito, entonces sí hay que congelarlo y la recomendación de la Aecosan es que se haga en un frigorífico de tres o más estrellas que consiga una temperatura de menos 20 grados o inferior.


Fuente: elcorreo.com

lunes, 6 de agosto de 2018

Guían en Ximonde un reo muy "raro"





El silledense Ramón Insua capturó en el río Ulla un ejemplar que fue dado como reo macho de 3,5 kilogramos de peso y de 66 centímetros de longitud durante una jornada de pesca en el coto de Ximonde de la parroquia estradense de Paradela.
Juzguen vds. si es reo o trucha.


Fuente: Faro de Vigo

El anisakis infunde pavor entre los consumidores





Una semana después de que armadores, marineros, comercializadores y placeros lanzasen su grito de socorro al Ministerio de Agricultura y Pesca para que contrarrestase institucionalmente de forma contundente la campaña de desprestigio contra la merluza, e indirectamente contra todo el pescado fresco, Madrid sigue guardando silencio. Parece no haber nadie en los despachos que dirige Luis Planas. Y sucede que, mientras tanto, el consumidor sigue comprando menos, para desesperación de todo el sector, guiado por el pánico a ingerir anisakis tras la recomendación lanzada a mediados de julio por las autoridades sanitarias de ampliar de tres a cinco días el tiempo de congelación del pescado. La alarma sigue activa. Los precios de la merluza en lonja no se recuperan, aunque ha habido algunos días que sí han repuntado levemente, y las pescaderas se las ven y se las desean para vender. 

Lo dice de forma irónica Ángela Barrán, placera en el mercado de San Agustín, en A Coruña: «No sé a quién tengo que darle las gracias por cargarse la campaña de verano». Denuncia que hasta sus clientes habituales, los más entendidos, se han contagiado del miedo al anisakis. Se acercan temerosos, mirando de reojo no solo a la merluza que expone Ángela en su puesto de Mariscos Dory, sino a todos sus semejantes.

Las ventas han bajado desde mediados de julio, cuando saltó la polémica, y todavía no se han recuperado. Y, lo peor, aclara Barrán, es que el bache está contagiando a todo el mercado, no solo a los puestos de pescado, porque se acercan menos compradores. Ángela tiene merluza a la venta, pero ha tenido que ponerla casi de saldo para conseguir venderla, y además compra menos cantidad en la lonja para que no le sobre: «Hace un año, el kilo se cotizaba a 15 euros; ahora, a 10». 

«No entiendo qué ha pasado, el anisakis ha existido siempre, pero salvo que se coma el pescado fresco crudo, no hay peligro», reivindica la vendedora coruñesa. Las recomendaciones que lanzan las placeras a los clientes que se acercan a preguntar son las de toda la vida: cocinar el pescado, y, si se quiere comer crudo, congelarlo antes durante 72 horas y a -20 grados en un frigorífico adecuado. Tres semanas después de que estallase la alarma social, totalmente infundada y generada artificialmente a ojos del sector, tampoco levantan cabeza armadores, marineros y las lonjas, donde se mantiene la depreciación del pescado.




Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 3 de agosto de 2018

Amplían análisis en el Tambre por la turbidez del agua y la muerte de peces





Las aguas del Tambre presentan unos niveles normales, según las muestras recogidas por el Ayuntamiento de Ames en la playa fluvial de Tapia, pero mantendrá la recomendación de evitar el baño hasta que lleguen al Concello los resultados de las analíticas que encargó a la empresa Espina e Delfín y los de los servicios de Sanidade de la Xunta. Estos análisis más detallados incluyen parámetros que no se conocen en las pruebas instantáneas que se realizan in situ en la playa fluvial, explicó el concejal de Medio Ambiente de Ames, Blas García. Las analíticas detalladas fueron solicitadas con carácter de urgencia para poder levantar las restricciones lo antes posible, siempre que las aguas no estén contaminadas. El gobierno local amiense espera tener los resultados definitivos hoy o mañana.

La alerta saltó al detectarse la presencia de peces muertos y moribundos con heridas tanto en Tapia como en otros puntos del río, en Ponte Alvar (Trazo). Algo similar había ocurrido hace quince días, y motivó la denuncia pública de los vecinos de la zona de Ponte Alvar. Estos señalaron que se realizaron inspecciones con resultado negativo.El alcalde de Ames, José Miñones, indicó que los resultados de los análisis no detallados del fin de semana daban un PH del agua muy bajo, y también los niveles de oxígeno eran menores de lo normal. Con solo estos datos se podría justificar la mortandad de peces, de acuerdo con el regidor. Aun así, ante estos resultados, se optó por prevenir prohibiendo el baño y pedir análisis más completos. En la recogida de muestras de ayer, el PH estaba ya dentro de parámetros normales, pero aún era bajo; y el oxígeno también tenía resultados aceptables. Miñones explicó que todo apunta a que el problema podría no ser consecuencia de un vertido, sino de otro fenómeno que suele ocurrir cuando se producen alzas bruscas de la temperatura o debido a la lluvia ácida, que se produce con las altas temperaturas.

También los responsables técnicos del Concello de Santiago realizaron análisis del agua del Tambre en las playas fluviales de Chaián y en el Refugio, y los resultados tampoco arrojan contaminación, por lo que no se prohibirá el uso de la zona de baño. Asimismo se realizaron comprobaciones en la planta potabilizadora del Tambre, con igual resultado. Donde se mantiene la preocupación es en Ponte Alvar (Trazo). Según pescadores que frecuentan esa zona, se volvieron a encontrar truchas y escalos muertos. Ante esta situación, alertaron a Protección Civil por temor a que se trate de vertidos incontrolados al río de Tambre. 

Por su parte, la plataforma vecinal contra el vertedero de Miramontes, en Santiago, reclamó «unha investigación rápida e eficaz» y aseguró que el 22 de junio aparecieron en Ponte Alvar «gran cantidade de peixes mortos» y el río «presentaba unha tonaliade moi escura, con escuma e desprendía mal cheiro». La bandera roja que advertía del peligro y de la prohibición del baño en la playa de Tapia no estaba colocada ayer por la mañana en el recinto. Esta circunstancia, y el hecho de que tampoco hubiera carteles informativos recomendando no bañarse en el río, hizo que algunos vecinos que acudieron a primeras horas de la mañana se dieran un chapuzón en el Tambre.

Un grupo de vecinos, entre los que había varios niños, se quejaron del hecho de que faltara información y apuntaron que un operario del Concello les avisó del problema cuando vieron a los niños bañarse. A otra pareja, con un bebé, también les indicaron que tiraran el agua de la pequeña piscina de plástico que habían preparado para el pequeño, y aseguraron que tampoco sabían que la playa tenía problemas. Muy cerca de ellos, un hombre hacía oídos sordos a las recomendaciones y se daba un largo chapuzón en el río. Según informó el concejal amiense de Medio Ambiente, Blas García, la bandera se iza solo en los horarios en los que están los socorristas de la playa, porque no puede dejarse durante toda la noche. El servicio de socorrismo está en la playa de 11 a 21 horas durante los fines de semana; y de lunes a viernes, solo entre las 15 y 21 horas. En este horario, los socorristas se encargan de colocar la bandera en el mástil, pero se retira fuera de ese margen para evitar su sustracción. El edil indicó que se estaban preparando unos carteles para colocar en la playa fluvial. Aun así, insistió en que el Concello de Ames recomienda no usar las zonas de playa hasta que se tengan todos los resultados de las analíticas de las aguas.



Fuente: La Voz de Galicia

Vecinos recogen chapapote y peces del río Catasol





El río Catasol, un afluente del río Furelos de Melide, se convirtió hace diez años en una versión a pequeña escala del desastre del Prestige. Tal día como hoy vecinos y pescadores empezaban a recoger chapapote y peces muertos del río. Siete toneladas de alquitrán sedimentaron en un tramo de cuatro kilómetros del cauce a causa de un accidente.

Los que conocían el río avisaban de que el ecosistema tardaría años en recuperarse, porque el vertido iba a diezmar la vida vegetal, lo que provocaría que las truchas que lo traspasasen para desovar muriesen sin remedio. «A troita que naceu no río este ano está toda morta», se lamentaba la Asociación de Troiteiros Río Furelos, que apoyó en las labores de limpieza.



Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 20 de julio de 2018

Nuevas especies aparecen en aguas de Galicia





Las aguas gallegas se están acostumbrando a recibir cada vez con mayor frecuencia a especímenes marinos más propios de otras latitudes. Si en lo que va de año ya se han encontrado barracudas o langostinos más propios de África y del Mediterráneo, el pasado 11 de julio se capturó por primera vez en la ría de Vigo un ejemplar de Halobatrachus didactylus, conocido como sapo lusitano. Se trata de una especie similar al rape y que se distribuye más habitualmente entre Ghana y, como muy al norte, Portugal.

Según informó a FARO el biólogo Rafael Bañón, fue el pescador José Manuel González, patrón de la embarcación María José (con base en Panxón), el que capturó en la ría de Vigo este "extraño pez con la apariencia de un pequeño rape o pez sapo" ( Lophius sp.). Después de ponerse en contacto con el Instituto de Investigacións Mariñas (IIM) para su recogida y estudio, Bañón identificó esta especie, que pese a su parecido con el rape "pertenece a un orden y a una familia distintas".

"Se trata de la primera cita de esta especie para Galicia", comenta el biólogo, que insiste en que "su distribución habitual incluye el Atlántico este, desde Ghana hasta Portugal", aunque existe autores que aseguran que llega "hasta el Golfo de Vizcaya, existiendo "una cita antigua en el sur de Noruega, y también en el Mediterráneo". 


"Esta captura se suma a las ya muchas especies tropicales de peces que están apareciendo en nuestras aguas en los últimos años por efectos del cambio climático", aseguró Rafael Bañón. A su juicio, el aumento de la temperatura del agua "provoca un desplazamiento hacia el norte de muchas especies de peces, alcanzando nuevas zonas que antes evitaban porque estaban fuera de su rango óptimo de temperatura".



Fuente: Faro de Vigo

Los únicos pescados que debes pedir en verano si comes fuera o vas al mercado





Hay tanta oferta de pescados debido a las capturas en todas las costas del mundo, los congelados y las especies que se crían en las piscifactorías que es difícil saber cuál es el mejor en cada momento. Nos gusta el pescado y aún más si elegimos como lugar de vacaciones la costa, pero a menudo no somos conscientes de que cada pieza tiene su temporada y que por mucho que nos apetezca un bacalao, no es buena idea ya que no es su momento. No se captura ni en julio ni en agosto, porque es un pescado de invierno. Tampoco el atún rojo, el lenguado o el besugo, entre otros muchos.

Las especies más indicadas para los meses de julio y agosto en España son indiscutiblemente el bonito en la zona del Cantábrico y el San Pedro o San Martín -diferentes nombres según la zona de España-, además de las sardinas, claras protagonistas del verano. No es casualidad que las fiestas de San Juan, que marcan el inicio del verano, se celebren a menudo en las playas con las sardinas asadas: un manjar puramente veraniego. Hay además una extensa variedad de pescados de roca o playa que depende de cada región, pero que son habitualmente los que ofrecerán como pescado del día en los restaurantes de la costa.




Según explica a Alimente Celia Ojeda, de Greenpeace y experta en sostenibilidad de mares y océanos, "una buena opción son los pescados de roca o de playa que ofrecen como captura del día en los restaurantes de las diferentes zonas costeras. Suelen ser ejemplares de pesca local, que corresponden con la temporada y que son frescos además por su proximidad. Muchas CCAA los están incluyendo en sus guías turísticas, debido a la variedad de nombres que tienen según la localidad, como el cabracho en el Mediterráneo, típico en las Baleares por ejemplo, o el San Pedro, un pescado hasta hace no mucho tiempo desconocido".

La realidad es que, debido al ultracongelado y capturas procedentes de otros países, podemos disfrutar de estos pescados todo el año, y en algunas ocasiones, si su temporada es cercana, es posible que encontremos el pescado que nos apetece, como un lenguado en junio o incluso julio, aunque no va a estar en su estado óptimo. Si en vez de consumirlo en un restaurante en la orilla del mar, optamos por ir a los supermercados, se pueden adquirir especies que no correspondan con la temporada de captura en España: lo que significa que son de otros países.

Según la ley, deberían indicar en la etiqueta el día y el país de la captura, pero rara vez lo hacen, como ya explicó a Alimente el profesor del IESE Gerard Costa Guix: "En el caso del pescado, por ley se tiene que indicar el origen y la fecha de captura". Lo corrobora Celia Ojeda, quien añade que a menudo no están en la etiqueta con el precio, pero el consumidor tiene el derecho de pedir el etiquetado donde se indica, ya que todas las cajas de las lonjas lo incluyen.

Otras especies propias de los meses de julio y agosto son el salmonete, el cabracho y la melva, además del sargo y el pargo -denominado 'machote en Cantabria-: dos especies de pescado blanco muy sabrosos, de la misma familia que la dorada y el besugo -cuya captura es en diciembre y enero fundamentalmente por lo que se convirtió en un plato de lujo durante las navidades- y que son menos conocidos. Es bueno informarse en cada localidad costera de cuáles son estas especies y que nombres tienen. La merluza o el rape se pueden comer todo el año, así que también son una buena elección y por supuesto los de piscifactoría como la lubina o el salmón que siempre estarán disponibles, aunque no sean salvajes.

Aunque según el informe del Ministerio de Agricultura se ha consumido menos pescado en 2017 respecto al año anterior, durante el verano se consumen muchos pescados y mariscos, y a veces sin que seamos conscientes de que no es su mejor momento. Existe un dicho gastronómico, por ejemplo, que indica que las ostras no se podían comer en los meses sin 'r', es decir, mayo, junio, julio y agosto, aunque ahora, debido a su cultivo, están disponibles todo el año. Menos conocido es lo que señala Celia Ojeda: "En Galicia todo el mundo está deseando comer pulpo en verano, pero no se da cuenta de que este no es de las costas gallegas, porque en ese periodo es precisamente cuando se deja que los caladeros se recuperen. El pulpo sí es un producto de temporada, pero en el Mediterráneo".

El consumo más espinoso y no por su cantidad de espinas es el del atún rojo del mediterráneo. Su captura se produce en primavera fundamentalmente, pero está permitido que se pesquen ejemplares que aún no han alcanzado su tamaño óptimo de la madurez por lo que según Celia Ojeda "son luego mantenidos y engordados por una serie de empresas que así disponen del preciado manjar también en verano. Es legal, pero desde Greenpeace consideramos que es una práctica que no se ajusta con la pesca sostenible al igual que cualquier pez en el que se utilice el método de la pesca de arrastre".



Fuente: elconfidencial.com

La Xunta no tiene previsto reparar la presa de Sinde, en el río Ulla





La Consellería de Medio Ambiente no tiene previsto reparar la presa del río Ulla en el tramo del coto salmonero de Sinde, en la parroquia de Carcacía (Padrón), tal y como reclaman los pescadores para que este punto deje de ser inhábil para la pesca de esta especie. La parte central de la presa se derrumbó en enero del año 2016 y, según explican desde la consellería, ello facilitó el remonte de los peces y produjo una disminución del número de salmones que se pescaban hasta entonces en este coto, una vez que esta especie dejó de parar en este punto a descansar.

No obstante, el número de sabogas, también conocidas como zamborcas y que son controladas por la estación de Ximonde, «multiplicouse exponencialmente pasando da captura dun escaso número de individuos anual á captura de máis de 200 sabogas nos últimos dous anos», según Medio Ambiente. Por ello, la consellería habla de que «a mellora que o derrube da presa de Sinde produciu sobre o remonte dos peixes migradores no río Ulla foi positiva para este ecosistema enclavado na Rede Natura 2.000».

Añade que, en este contexto, «débese ter en conta que a saboga é unha especie bastante escasa en Galicia, que só se atopa nos ríos Ulla, Eo e Miño» y que aparece incluida en una directiva europea de conservación de los hábitats naturales, así como de la fauna y flora silvestres, según explica Medio Ambiente. La consellería recuerda que en el año 2015 entró en vigor el plan técnico de gestión de aguas salmoneras en el río Ulla y que uno de sus objetivos es «facer que a pesca do salmón neste río sexa sostible; para iso se abriron novos coutos de pesca, co gallo de tentar cambiar a pesca tradicional do salmón neste río tentando ofrecer alternativas a pesca vantaxosa augas abaixo de obstáculos».

Por tanto, el coto de Sinde seguirá con la rota presa, para disgusto de pescadores, que recuerdan que este fue uno de los mejores cotos salmoneros de España. Y quienes, seguramente, lamenten también que no se repare la presa del río son las casas de turismo rural de Padrón, que dejaron de alojar clientes que llegaban a la zona atraídos por la pesca del salmón en Sinde.





Fuente: La Voz de Galicia

miércoles, 18 de julio de 2018

La 'fuga' de casi un millón de salmones de un criadero pone en peligro el ecosistema de Chile






Los salmones y truchas del Atlántico y del Viejo Mundo (el género Salmo) son peces marinos y de agua dulce (eurihalinos) de la familia de los salmónidos distribuidos por los océanos y mares de casi todo el mundo excepto el Océano Pacífico, con algunas especies que sólo viven en agua dulce en Europa y Asia. Su nombre procede del latín salmo, que es como llamaban en la antigua Roma a estos peces.​ En cuanto a la genética son parientes cercanos de los salmones y truchas del Pacífico (el género Oncorhynchus), y tienen una anatomía similar, aunque el análisis de ADN mitocondrial ha mostrado diferencias entre estos dos géneros, según wp.

Más de 900.000 salmones escaparon el pasado 5 de julio de un criadero en la isla Huar, en el sur de Chile, a causa de una tormenta, lo que "generó un daño irreversible" en el ecosistema de dicho país latinoamericano, informan medios locales, según rt.

La 'fuga' tuvo lugar cuando, a raíz de un temporal, los salmones salieron de sus jaulas en el criadero de la empresa noruega Marina Harvest. "El escape se considera una fatalidad, creemos que esto generó un daño ecosistémico irreversible", dijo Lisbeth Van der Meer, veterinaria especializada en salmonicultura, manejo de recursos naturales y economía pesquera.

Debido a la gran cantidad de ejemplares huidos, Van der Meer teme que el daño será muy grande en las cercanías de dicha isla, ya que esta especie consumirá "cualquier otra especie que sea más pequeña que ella". Según la experta, cada ejemplar pesa unos 3,4 kilos, lo que se traduce en la pérdida de tres millones de kilos de salmón.

Van der Meer también cuestionó la versión ofrecida por la empresa noruega y denunció su "falta de seriedad" para llevar a cabo los protocolos y fiscalizaciones de seguridad de dicho ámbito en Chile.

Varias organizaciones dedicadas a la protección del medioambiente calificaron la situación de "máxima gravedad" debido al daño que producirán los salmones en el hábitat, así como porque la mitad de los ejemplares escapados estaban siendo tratados con elevadas dosis de antibiótico florfenicol.

La empresa noruega tiene un mes de plazo para recuperar al menos el 10% de los peces extraviados, so pena de perder la licencia en el país sudamericano, que es el segundo mayor productor de salmón del mundo, solo por detrás de Noruega. Hasta el momento, durante la operación de captura se han recuperado, hasta este jueves, apenas unos 28.000 ejemplares.



Fuente: periodistadigital.com

El pulpo gallego se paga hoy en lonja a más del doble que hace cinco años





A de Lola dejó hace un año de vender pulpo. «Estaba muy caro y hasta me daba apuro cobrar casi 50 euros por una pieza de dos kilos y pico», comenta María Abuín, propietaria de un ultramarinos en Boiro. En frente, cruzando la carretera, sobre la mesa de un concurrido restaurante, una etiqueta adhesiva actualizando el precio de la ración desluce las flamantes cartas nuevas. No ha quedado otra que remendarlas para hacer frente a la escalada de un producto que su gerente adquiere en la lonja de Ribeira. Tiene la ración a 17 euros; a 18 si se le ordena a la plancha. El año pasado, más o menos por estas fechas, se pagaba a 13.

Dejando aparte el oasis de la provincia de Ourense -donde el precio ha subido, pero ni por asomo en la medida que lo ha hecho en el resto de Galicia, pues se vende como mucho a 10 lo que antes valía 8 u 8,50-, la horquilla de precios que el verano pasado se movía entre los 10 y 13 euros rozando los 14, se ha desplazado en la hostelería a los 13 y 18, cuando no 19. Y no solo en Sanxenxo, meca del turismo. También en Barbanza e, incluso, O Cebreiro, que ya recibe con pulpo a los peregrinos. 

Porque avidez y demanda sigue habiendo. Que se lo digan a José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu, que anteayer quiso ponerle colofón a la fiesta del Carmen con una ración de pulpo y en el local al que fueron «xa non quedaba». Lo mismo ocurrió ayer en la pescadería de un supermercado de la zona coruñesa de Panaderas, que a las 11.30 ya habían despachado todo el pulpo del expositor. «Acabó la veda y la gente tiene ganas de él». Tantas que no le importó que estuviese a 15,95 euros el kilo el de tamaño más pequeño, entorno a kilo y medio, «no quiero imaginar a cómo puede estar el de más de dos», decía la pescadera. Allí no lo dispensaban. Sí lo había en el arcón de enfrente al mostrador de fresco. Un pulpo de 3,195 kilos, con el sello de la compañía viguesa interproveedora de cefalópodos para esa cadena, con la etiqueta de 54,16 euros, a razón de 16,95 euros el kilo. Procede del Atlántico central -no especifica si de Marruecos, Mauritania o Senegal-. No lleva alarma antirrobo, pero porque nada en ese supermercado lo tiene. De ser en otro rival que guarda en vitrinas con llave desde la pasta de dientes hasta la ventresca de bonito, sin duda la tendría. 




La subida del precio del pulpo viene cociéndose desde hace cuatro o cinco años, al calor de la caída de capturas en Marruecos y Mauritania, principales proveedores de pulpeiras y hosteleros; un aumento de la demanda interna alentada por el turismo; la incorporación de nuevos países a la cartera de clientes, como Francia, Alemania, Polonia y Corea, con EE. UU. a la cabeza; la apertura del grifo del crédito a las empresas, que pudieron comprar más; y, sobre todo, las modas, que han puesto pulpeiras y pulpadas en el in. 

Y todo esto ha tenido su reflejo en la cotización del pulpo gallego. Porque por más que pese admitirlo, no es Galicia la que lleva la batuta en el mercado del cefalópodo: «Desgraciadamente son Marrocos e Mauritania os que marcan o prezo», señala José Manuel Rosas. Lo que se está pagando por kilo este año se mueve en medias inéditas. A estas alturas roza los 11 euros, más del doble del pecio que llevaba hace cinco años, cuando no se ofrecían más de 4 o 5 euros por kilo. Con todo, no está en sus máximos, señala Rosas, que hace hincapié en que ha bajado casi un euro por kilo en las piezas grandes y 80 céntimos en las pequeñas con respecto a antes de la veda, a mediados de mayo.

Ni que decir tiene que los naseiros están contentos con las cotizaciones del pulpo. Pero el éxito tiene una cara B. Y esa es la escasez. A los profesionales les resulta muy difícil reunir el tope, de 30 kilos por tripulante y día, a lo que hay que sumar otros 30 diarios por barco. «Eu non auguro unha boa campaña», avanzó el patrón mayor de Bueu con el aval de quien lleva «anos neste mundiño». Y ve que «hai moita cría, pero ten que medrar e nunca o vai facer toda xunta». Por eso, en cuanto se acaben los que dan la talla, va a ser más difícil reunir el cupo. 

Eso permite inducir nuevas subidas, por más que Rosas sea de la opinión de que «todo ten un teito» y se sorprenda con que «ás veces vala máis que a cigala». Cierto que en la lonja son más a pujar. Hay nuevos compradores, a los que se exige, eso sí, que se adapten a lo que hay.



Fuente: La Voz de Galicia