viernes, 26 de julio de 2013

El río de O Con, en Vilagarcía, sin vida en su tramo final


Un grupo de biólogos recogen mújeles en O Con para un estudio sobre la lamprea



Los expertos constatan la práctica desaparición de los peces en el tramo final del río de O Con. Un cauce fluvial que según Fernando Cobo, profesor de la facultad de Bioloxía de la Universidade de Santiago y director de la Estación de Hidrobioloxía situada en el embalse, "es un ejemplo de río urbano sin gestión ambiental y muy degradado". Incluso lo describe más gráficamente al afirmar que "es un río en la UVI". El principal cauce fluvial de Vilagarcía podría dividirse en tres partes. Desde su nacimiento, en el monte Xiabre, hasta el embalse, situado en Castroagudín. Desde allí hasta As Martices, que es a partir de donde empieza el casco urbano. Y desde As Martices hasta la desembocadura, frente a la plaza de abastos.

Fernando Cobo apunta al respecto que la parte alta del río todavía podría recuperarse desde un punto de vista ambiental poniendo en marcha un plan de restauración. Entre el embalse y As Martices "tiene un estado de moderado a malo", mientras que en el tramo final sería "de malo a muy malo".

"El río perdió naturalidad porque se convirtió en un canal de desagüe. Es un río invadido por una ciudad", manifiesta el director de la Estación de Hidrobioloxía. Además, la situación sigue empeorando, hasta el extremo de que en el curso bajo han desaparecido algunas especies que sí se veían hasta hace unos años, como la anguila o el "espiñento" o picón, que es un pez pequeño con unas espinas dorsales. Un lento e inexorable deterioro que se debe a una conjunción de factores, como los vertidos de aguas residuales, la inexistencia de vegetación de ribera, la excesiva urbanización del entorno del cauce, la falta de un plan de conservación hecho con criterios ambientales, o la realización de obras que alteran el hábitat de los animales.

En este sentido, Fernando Cobo cuenta que es probable que la desaparición del "espiñento" se debiese a los dragados que se hicieron tras las inundaciones de 2006, pues destruyeron los bancos de arena que este pez necesita para las puestas.

Así las cosas, la fauna natural del río se reduce en la actualidad en su tramo final a los mújeles, un pez marino con una enorme resistencia a la contaminación, mientras que entre las aves destacan los patos, que son una especie introducida, y que también tienen un efecto negativo sobre el ecosistema -aunque moderado con respecto a los otros factores-, pues sus deposiciones contienen fosfato, que es contaminante. Fernando Cobo considera que aunque la situación actual es muy mala "sí existen medidas correctoras que permitirían hacer de O Con un río más amigable desde un punto de vista ambiental", aunque eso exigiría poner en marcha un costoso plan de restauración.

La situación ambiental en el río de O Con es algo mejor desde As Martices para arriba, aunque tampoco pueda calificarse de buena. Cobo sostiene que en el tramo medio del cauce sí existen poblaciones "estables, aunque pequeñas", de trucha, reo o anguila.

Asimismo, ya se ha detectado la presencia de especies invasoras, como el cangrejo rojo americano, la gambusia o la penca, que es una especie habitual en otros ríos de la península, pero poco usual en Galicia. Se trata de especies introducidas a menudo adrede por el hombre, y cuya presencia puede alterar notablemente el ecosistema.

El cangrejo americano, de hecho, es una de las 20 especies invasoras más peligrosas que existen, y puede provocar la extinción fulminante del cangrejo autóctono, aunque en O Con éste último ya no existía. Por el momento el cangrejo americano solo ha sido visto en el embalse, aunque es probablemente que también esté río abajo.

También la vegetación de ribera está muy mermada. Hasta As Martices se encuentran especies invasoras, como acacias o eucaliptos, así como prados y fincas agrícolas que llegan a la orilla. En cambio hay pocos alisos (ameneiros), que sí es un árbol propio de los márgenes fluviales.
15 meses en el mar

La Estación de Hidrobioloxía están realizando una investigación sobre la lamprea. Ésta se hace en muchos casos rémora de los mújeles, que la introducen en los ríos. Así, los técnicos pescaron esta especie y marcaron las lampreas, para después soltarlas de nuevo. Una de ellas volvió a entrar después en un río, y fue capturada en Pontecesures, por donde pasa el Ulla. Gracias a eso el equipo de Cobo supo que aquella lamprea había echado 15 meses en el mar antes de volver al agua dulce, puesto que hasta entonces nadie sabía con certeza cuanto tiempo pasan la lamprea en el mar.

  

El coto salmonero de Couso, en el río Ulla, 7 años en blanco


El ganador del concurso de Río Ulla, Julio Gallego, pescó el mayor salmón desde 1981


Los tres cotos salmoneros de A Estrada afrontan la recta final de la temporada de pesca de salmón viendo cómo los datos corroboran, en la práctica, la sequía de capturas que padece el coto de Couso desde hace más de 7 años. A la espera de que un salmón se anime a picar en los últimos días de mes en uno de los puestos de Couso para romper esta larga mala racha, Ximonde y Sinde siguen demostrando que son mucho más afortunados en capturas.

De hecho, según pudo saber la Voz de Galicia, desde que se inició la temporada el 1 de mayo el coto de Ximonde ha aportado ya 14 ejemplares del pez rey al total de 20 contabilizados, de los que 17 eran ejemplares salvajes y 3 de repoblación. Por su parte, Sinde ha contribuido a engrosar el volumen de capturas con 6 salmones. Dentro de estos dos cotos, el puesto más afortunado -con bastante diferencia- es Penedo Redondo de Ximonde, en el que han picado ya 11 ejemplares del rey del río. Muy cerca, también en el coto de Ximonde, el puesto de Poio do Bote suma 2 capturas y el denominado Reboredo, una. Ya en Sinde, O Carballo gana a los demás puestos por abrumadora mayoría, al haber aportado 5 ejemplares frente al único que picó en O Pociño.

De ahí que los pescadores prefieran los cotos salmoneros de Ximonde y de Sinde frente al de Couso, que sigue con el marcador a cero. Muchos pescadores lo atribuyen a la escala de peces que se habilitó hace años en el río para favorecer el remonte de los salmones aguas arriba en busca de un lugar adecuado para realizar el desove.

En cualquier caso, las capturas en los cotos estradenses van decreciendo a medida que avanza la temporada. Mayo se cerró con 12 capturas frente a las 7 de junio y a la única de lo que va de julio. De todas ellas, la más llamativa fue la del único ejemplar que se capturó en el Concurso Internacional de Pesca do Salmón de Río Ulla. El vigués, aunque residente en Cangas Julio Gallego, pescó el salmón de mayor tamaño capturado en el Ulla desde 1981: pesó 10,191 kilos de peso y midió 97 centímetros.

El cebo más usado en las capturas fue la cucharilla (13) frente a 5 de "miñoca" y quisquilla, una de rapala y otra de "miñoca". Los miércoles fueron los días más tocados por la fortuna.

  

jueves, 25 de julio de 2013

Cebos para el surfcasting y pesca al fondo (Tercera parte)


Iremos ahora con la tercera parte de esta entrega. Podéis ver documentos anteriores en:

http://www.elpescador56.blogspot.com.es/2012/08/gusanos-para-el-surfcasting.html

http://www.elpescador56.blogspot.com.es/2013/07/cebos-para-el-surfasting-y-pesca-al.html

http://www.elpescador56.blogspot.com.es/2013/07/cebos-para-el-surfcasting-y-pesca-al.html





Cigala

Únicamente se emplea en pequeño tamaño, no es muy usada por los pescadores.

Cigala nombre común de un crustáceo decápodo de tamaño medio que alcanza unos 24 cm de longitud máxima, medida desde el rostro hasta la cola, excluyendo las pinzas. Presenta el caparazón de color rosáceo con manchas blancas y recubierto de pilosidades.

Habita en los fondos de arena y fango de mares y océanos, donde se alimenta de anélidos, crustáceos, moluscos y pequeños peces. Se distribuye al norte del océano Atlántico, desde Marruecos hasta Islandia. Normalmente habita entre los cien y los 300 metros. Gusta de fondos cenagosos o arenosos desprovistos de algas.

Después de la fecundación, las hembras transportan los huevos durante meses hasta la eclosión en verano. La madurez sexual la alcanzan a los 5 años, algo más tarde de lo que suele ser habitual en los crustáceos.

Días de conservación y temperatura en fresco:



El arte de pesca utilizada habitualmente para su captura es el arrastre de fondo.

Para anzuelar es exactamente igual que la galera.

Como cebo de pesca, al igual que su prima hermana la Galera, es excelente para grandes espáridos y en general para todas las especies, las cuales se tirarían de boca (mejor  dicho imposible) si titubear hacia un manjar de estas características.






Gamba

Gamba es el nombre que reciben los crustáceos marinos del orden decapoda, abdomen desarrollado y caparazón flexible.

Este marisco, es una opción como cebo muy buena para salir a buscar grandes sargos. Además es relativamente barato, pues comprándolo congelado en las grandes superficies nos puede salir 24 o 30 lances por poco mas de 5 0 6 euros. Usarlas preferentemente frescas o si son congeladas salarlas si es necesario. 

Días de conservación y temperatura en fresco:




Se suele usar la variedad de gamba arrocera por su tamaño mas pequeño para la boya.

A la hora de anzuelar la gamba, al igual que la quisquilla, dependemos del tipo de anzuelo, del tamaño del crustáceo y de la técnica a emplear. Se ensarta de la misma manera que el camarón y si se practica lance pesado se atan con hilo elástico. El único "pero" del uso de la gamba como cebo es su fragilidad, pero las capturas, sea cual sea el fondo, estarán aseguradas.

Normalmente se usa a boya para capturar espáridos, lábridos y serránidos, siendo muy habitual usarla para la captura del sargo, tiene la ventaja que le gusta a la gran mayoría de los peces.





Langostino

Es un crustáceo de unos 15 centímetros de longitud de carne blanda y blanquecina, muy jugosa. Está recubierto por una cascara a modo de coraza que le sirve de protección.

Cebo muy bueno para el sargo. Aunque también para pequeños y molestos depredadores como la boga. 

Su uso es en crudo, tanto fresco como congelado, y mejor de pequeño tamaño.

Lo más normal (por motivos de precio, fundamentalmente), es que adquiramos estos pequeños langostinos congelados. Eso supone que, una vez descongelados para su uso, no podemos volver a congelar lo que nos sobre y eso es algo que debe tenerse muy en cuenta si no queremos tirar parte de nuestro cebo.

Como hemos comentado, quizás no sea el cebo estrella ni se lleve todos los halagos que mereciera, sin embargo el hecho de que algunos pescadores no consigan los resultados esperados con este cebo viene dado por utilizarlo en situaciones en las que este cebo no es el idóneo. Es un cebo a tener en cuanta cuando salimos a pescar a muelles, puertos, escolleras y roquedos. Su fuerte es su precio económico y la facilidad de disponer de él. 

Como contrapartida hemos de destacar que la fragilidad de su carne puede plantearnos algún problema a la hora de encarnarlo, lo que podemos solventar congelándolo previamente y salándolo el día que vallamos a pescar para que adquiera más consistencia. En su preparación se hace prácticamente indispensable licrarlo previamente con hilo elástico.

Días de conservación y temperatura en fresco:




El langostino se utiliza principalmente para dos tipos de pesca: a fondo y con boya.

Especialmente eficaz cuando estas técnicas se realizan desde muelles, escolleras y pequeñas embarcaciones. También dará buen resultado al surfcasting.

El modo de anzuelarlo es, o bien sin cabeza u pelado o bien entero. Además y en el caso del surfcasting, se recomienda asegurar el cebo con varias vueltas de hilo de seda

Se pueden capturar con este cebo, espáridos como sargos, chopas, mojarras..., pescado de roca, lubinas, corvinas, etc.




Arola

Cebo autóctono y exclusivo de las Rías Bajas Gallegas. Es muy efectivo e imprescindible en la playa de La Lanzada, en Pontevedra, y alrededores.

Este gigante de los moluscos bivalvos autóctonos, con sus 15 centímetros de radio máximo, de concha sólida, ovalada y valvas simétricas - muy pulidas y con finísimas esculturas concéntricas- de coloración gris brillante guarda, en su interior, un exquisito manjar capaz de frenar la apetencia de numerosos especies en nuestras aguas.

Confundidas a veces con otras especies como los langostillos  o corrucos (acanthocardia tuberculata) o las llamadas papas (panopea glycymeris ), se presenta como una opción mas a tener en cuenta. 

Aunque su uso habitual será lo más fresco que nos sea posible, si nos vemos obligados, las podremos conservar vivas durante algunas jornadas en zona refrigerada sobre 14 a 18 º grados, agradeciendo que las cubramos con un paño humedecido en agua de mar.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Así mismo, y despojadas de sus valvas, permiten la congelación para mejores ocasiones siempre que la misma se realice mientras el animal esta aún del todo fresco y, como en otros casos, mejorando enormemente el resultado final sí, el proceso de congelación, se realiza un vez envasadas al vacío.

Una vez desprovistas de sus valvas, y dependiendo de su tamaño, las podremos usar cortándolas en tiras longitudinales o, bien, enteras auxiliándonos, en ambos casos, del socorrido hilo de licra para fijarlo, previamente, a una aguja de anzuelar desde donde la trasladaremos a nuestros anzuelos como si de cualquier otro cebo voluminoso y delicado se tratara.

Curiosamente, existen numerosas discrepancias sobre la correcta colocación de su parte roja o anaranjada, conocida como "lengua", y que no es más que el pie ambulacral de este bivalvo. Mientras unos aseguran que debe presentarse sobre el anzuelo, otros afirman lo contrario e, incluso, hay quienes apuestan por retirarlo completamente. 

Nuestra experiencia, en último caso, será quien deba resolver este pequeño dilema.

Todo tipo de espáridos, e incluso robalos y corvinas, son presa de este llamativo engaño pero, es su uso en zonas mixtas donde la máxima productividad da frutos. Permitiéndonos numerosas capturas de peces acostumbrados a no despreciar un suculento bocado de almeja en la difícil competencia trófica del roqueo.




Pez vivo

En este género incluimos a los pequeños peces tales como la parrocha, peón, bolo, etc.

Su uso, exclusivamente dedicado al vivo, obliga a su mantenimiento y transporte en viveros de agua salada o semisalobre provistas de un sistema de aireación.

Debemos tener oxigenada el agua de forma constante para que el cebo no se muera. Es habitual que los oxigenadores se obstruyan o rompan la membrana interna y por ello debemos comprobar a menudo que realmente están bombeando aire al agua.

Se recomienda el cambio de agua cada seis horas aproximadamente no sólo para que se mantenga la temperatura sino que ayudará a renovarla por limpieza y oxigenación.

Días de conservación y temperatura en fresco:




Siendo primordial hacer llegar vivo a nuestro cebo, y en las mejores condiciones para asegurarnos su máxima eficacia, será el anzuelado lo más liviano que nos sea posible evitando, por tanto, perforarlas con nuestros anzuelos ya que se las condenaría a una rápida muerte.

Para este fin será siempre preferible el uso del atado directo al anzuelo mediante un licrado suave qué, en conjunción con el uso de los escudos protectores de cebo, nos permita asegurar su pervivencia durante el lance y la espera.

Tradicionalmente usadas como cebos  específicos para la captura del  robalo, evidentemente, muestran resultados óptimos ante cualquier predador litoral de pequeño o mediano tamaño.

En especial bailas y corvinas, así como grandes peces planos predadores como el rodaballo, no pocas veces sorprenden a nuestros punteros cuando, al final de nuestras líneas, descansan los peces a la espera de una nueva presa.





Mincha

Este molusco gasterópodo, al que muchos conocemos como “caracolillo” es el más conocido de los caracoles marinos, aperitivo habitual en bastantes regiones españolas.

Es mucho más empleado como alimento humano que como cebo, pero esto no quita para que podamos encarnarlo en el anzuelo, sobre todo cuando perseguimos pequeños peces de roca en las escolleras.

No obstante, no es un cebo “de primera categoría”, comparable con los gusanos de mar, ni con los ermitaños o las quisquillas; eso sí, debido a su profusión en todas nuestras costas pedregosas, puede sacarnos de un apuro cuando, por falta de cebo nos vemos impelidos a terminar nuestra jornada de pesca.

Habita las zonas a veces incluso en el límite superior del radio de acción de la marea, pero siempre en su área de influencia. Lo más habitual, sin embargo, es encontrarlo adherido a las rocas que quedan durante bastantes horas sumergidas. Suele encontrarse en resquicios de las peñas, en grietas y otras anfractuosidades que le sirven para protegerse del oleaje y las corrientes.

Su concha es dura, de color negruzco, y, si queremos emplearlo como cebo, debemos romperla con cuidado para no desmenuzar su frágil y carnoso cuerpo.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Para recolectar minchas, basta con darse un paseo por las zonas intermareales y escudriñar las grietas de las grandes piedras o dar vuelta a las más pequeñas, en las que acostumbra a estar en su cara no visible.

Recoger caracolillos es entretenido y podemos pasar un buen rato con la excusa de hacernos con un puñado. Es una actividad ideal para llevarla a cabo en familia, pues a los niños les encanta, y con esta distracción observarán todos esos animalillos, como quisquillas, cangrejillos, blénidos y otros muchos que comparten el fascinante mundo acuático.

Este molusco la verdad que no se utiliza mucho por las infinidades de alternativas que hay pero es bueno para sargos, doradas, besugos, serranos y cualquier pez de roca

La forma de anzuelarlo es igual que la cañailla, sacamos la carne y licramos en el anzuelo





Pulga de mar

La pulga de mar (Talitrus saltator) es una especie de crustáceo anfípodo de la familia Talitridae. Debe su nombre común a que cuando se cree en peligro o se le molesta da grandes e inconfundibles saltos.

Es de pequeño tamaño, de hasta 16-22 mm los machos, abundante en la zona intermareal de las playas de la península Ibérica. Cava galerías en la arena. Su alimentación consiste en algas y desechos orgánicos en descomposición realizando una limpieza de los granos de arena uno a uno. Forma parte de la dieta de muchas especies de peces y aves. La hembra se caracteriza por ingerir a sus propias crías para que se alimenten de su propio cuerpo.

Estos pequeños crustáceos viven cerca de la orilla junto a rocas o algas. Se alimenta de algas muertas y su actividad es nocturna. La pulga de mar es un cebo bastante bueno y un gran desconocido.

Resulta adecuado disponer de un caldero con un buen puñado de algas húmedas que ayudarán a mantener las pulgas en perfecto estado.

Días de conservación y temperatura en fresco:





La forma de anzuelarla es poner varios ejemplares según tamaño con la ayuda de una aguja, aunque sus mejores resultados es utilizarla de engodo para mantener los peces en la zona de pesca.

Muchos pescadores las ensartan "contranatura", esto es, forzando su chepa de tal forma que las patas quedan por fuera del anzuelo, resultando así mucho más atrayentes. Su pequeño tamaño a veces nos obliga a colocar varias en el anzuelo.

Presa frecuente de los peces, tiene buena acogida por estos.





Cañailla

Muy usada en el sur de España y desconocida en Galicia.

La cañailla es una caracola de color blanquecina a la que le salen unos pinchos, en el interior encontramos su carne, un buen bocado y oloroso. En casi todas las  pescaderías del sur las encontramos. Las cañaillas son buenas para la pesca de doradas y sargos.

Se les despoja de la concha con una piedra o martillo y se anzuela directamente. Se pueden poner varias y licrarlas para que ganen algo de consistencia, sobretodo si vamos a utilizarlas para pescar a surfcasting. Si pescamos desde espigones y los fuertes lances no son necesarios, recomiendo ponerlas sin licra.

Días de conservación y temperatura en fresco:





Como curiosidad decir que de estos moluscos se extrae un tinte púrpura muy apreciado en la industria textil, descubierto por los antiguos romanos. Poneos guantes si no queréis ir varios días con las manos manchadas.

Con este cebo se puede pescar un abanico grande de especies, que no desdeñarán su carne.



  

Cebos para el surfcasting y pesca al fondo (Segunda parte)


Continuamos con la segunda parte de los cebos par el surfcasting y pesca al fondo.

Si queréis ver la primera parte, pinchad aquí:  http://www.elpescador56.blogspot.com.es/2013/07/cebos-para-el-surfasting-y-pesca-al.html







Choco

Uno de los cebos todo terreno que gozan de mas tradición desde antaño y que, día a día, sigue sumando adeptos es nuestro querido y apreciado choco de trasmallo o choco sucio.

La subespecie que mas  interesa a nuestra actividad es la sepia officinalis, conocida en el atlántico como choco e identificada en otros lugares como sepia o jibia.

Esta, perteneciente al genero de los moluscos cefalópodos, alcanza de 30 a 40 cm de longitud de media y gusta vivir en fondos poco profundos provistos de bosques de posidonias u otras zonas de abundantes algas, manteniendo una constante querencia a lugares cercanos a zonas mixtas de arenas, rocas y cascajos.

La máxima efectividad del choco de trasmallo reside, precisamente, en preservar su máxima frescura. Así pues, su uso ha de ser inmediato a la adquisición o transcurrido el mínimo tiempo posible.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Hemos de evitar a toda costa, bajo pérdida de sus características, que entre en contacto con agua dulce (incluso la procedente del propio hielo) ya que, una vez "lavado" su efectividad quedará drásticamente mermada. Aun así,  permite su congelación, envuelto en una bolsa plástica eliminando el máximo de aire en su interior  para evitar la creación de escarcha o, preferiblemente, mediante el envasado al vacío.

Habremos de acudir, normalmente, al sector profesional para su adquisición y, para asegurarnos su máxima efectividad, evitaremos aquellos que se nos presenten desprovisto de concha y sin piel (choco limpio).

Descartaremos los que presenten color rosado, señal inequívoca de haber sido lavados con agua dulce, y observaremos atentamente el brillo y la reacción de los cromatóforos (células que dan color y camuflaje al animal). 

Así mismo, los tonos tornasolados verdosos que debe presentar el cuerpo - que garantizan la presencia del fundamental fósforo -  y, por supuesto, su olor característico a marisco nos conduce a la certeza sobre la adquisición de un autentico choco sucio que nos puede deparar  jornadas imborrables a lo largo de nuestra afición.

Habitualmente el choco, dependiendo de su tamaño y de la especie que buscamos tentar, podrá ser dispuestos de dos maneras.

• Entero. Lamentablemente, para la pesca desde costa, deberán ser de tamaños realmente pequeños a no ser que nos dispongamos a tentar a la gran corvina o a ejemplares de merito de grandes robalos. En esta variedad de encarnado, existe la posibilidad de hacer uso del choco "al vivo" en zonas de considerable profundidad con métodos como la técnica del ascensor o haciendo uso de los innovadores montajes de tipo slideaway.

•  Troceado, que será el método mas utilizado por nosotros. Bien en pequeñas tiras alargadas y cosidas varias veces en el anzuelo, emulando pequeñas anguilas, bien anzuelándolas mediante agujas para grandes gusanos y, a su vez, ligeramente licradas ( tal y como si de grandes titas, por ejemplo, se tratase).

Pero sea de un modo u otro, el gran secreto de este cebo es su uso sin limpiar manteniendo así todo su atractivo y, por supuesto, sin enjuagar jamás en agua dulce.

Cebo realmente polivalente, y de irresistible atracción para casi todas nuestras presas, hace innecesaria un relación completa de las que se sienten atraídas por él pero, cierto es que algunas muestran  una irresistible predilección por nuestros chocos sucios.

Corvinas, róbalos, grandes sargos y doradas, amén del omnipresente congrio (sobre todo durante la noche, especialmente en los reparos de marea con gran luna), nos dan idea del amplio abanico de especies que presentan su apetencia por este increíble y tradicional engaño.




Pulpo

De manto o cabeza grande y musculosa de aspecto rugoso de la que nacen sus ocho brazos o tentáculos - que dan nombre al género octopus- en los que se hacen presentes dos hileras de ventosas que los  hacen destacar de otras especies similares.

Con coloraciones que abarcan desde los tonos anaranjados al marrón y amarillo -alterables a voluntad para mimetizarse o mostrar su estado de animo - y su metro y medio de longitud total, nos dan somero esbozo del considerado más inteligente invertebrado marino.

La experiencia nos advierte que, los resultados, difieren enormemente al usar pulpos capturados en otras zonas y  los obtenidos por pulpos propios de las zonas limítrofes al escenario de pesca elegido.

Esta evidencia nos impone la necesidad de adquirir este durísimo cebo a prueba de morralla lo antes posible -vivo preferiblemente- y usarlos sin mayor demora que el propio traslado al puesto de pesca.

Durante la jornada, si este se hallara aun vivo, extremaremos los cuidados para evitar que se puede escapar ya que, al carecer de esqueleto interno y ser dueños de unas demostradas habilidades escapistas, aprovechara cualquier resquicio para desaparecer.

Días de conservación y temperatura en fresco:





Lo mantendremos, si las condiciones climáticas lo exigieran, refrigerado mediante bolsas de hielo en el mismo contenedor o nevera donde lo transportamos evitando el contacto directo del hielo o de agua sobre el animal que le haría perder su grasa exterior y, con ella, gran parte de sus cualidades. 

No obstante el interior de su cabeza (las llamadas tripas de pulpo), que merecen mención aparte, pueden ser congeladas en caso de necesidad prevista evitando, siempre, el contacto directo con el hielo mediante un correcto envasado, preferiblemente, realizado al vacío.

Para su adquisición, y asegurarnos la mayor eficacia posible,  es preferible su compra directa bien en mercado local bien a los propios pescadores de bajura, evitando los capturados por flotas industriales y los tratados o limpiados previamente.

El pulpo puede ser presentado de diferentes maneras que comprenden, desde el más básico de los troceos, hasta el aprovechamiento de la piel exclusivamente. No obstante, dos métodos destacan del resto por su demostrada eficacia en situaciones de búsqueda de grandes peces. El uso de los tentáculos y las eficaces tripas de pulpo. En ambos casos, utilizaremos anzuelos acordes (normalmente oscilando en tamaños del 3/0 y el 7/0) de pala larga y demostrada clavada.

Para el uso de los tentáculos, procedemos a cortar un trozo de 8/12  centímetros al que retiraremos la parte final del mismo e introduciremos nuestro anzuelo dejando, siempre, liberado tanto la punta como el codo. Bastará, simplemente, un par de vueltas con hilo de licra que lo asegure para obtener un perfecto engaño.

El anzuelado de las llamadas "tripas de choco", compuestas por dos bolsas blancas situadas en el interior de la cabeza del animal, difiere poco del procedimiento para otros cebos similares. Para ello y, situando el anzuelo en la parte más dura de las mismas y dejando liberado gran parte del anzuelo, se fijara el resto de la carnada mediante licra para evitar que se desprendan durante el lance.

Cebo realmente elitista, pensado casi en exclusividad para la búsqueda de grandes robalos y sargos durante el invierno y poderosos espáridos en zonas de roquedos profundos, permite hacer frente a cangrejos, pequeños peces y piezas de menor rango permaneciendo a salvo durante toda la jornada.





Lapa

La lapa común presenta una concha cónica, sin abertura apical y con costillas radiales bien patentes. Por la parte externa es de color azul verdoso o grisáceo, mientras que la cara interna es de color blanco amarillento. El pie es verdoso o grisáceo, aunque también puede ser naranja.

Aunque parece que estos animales pasan toda su existencia fijadas sólidamente a un roca de la zona intermareal, lo cierto es que estos moluscos salen por la noche a buscar algas y otras partículas comestibles. Lo realmente curioso es que vuelven al mismo lugar exacto cada día, parece ser que siguiendo el rastro de mucus que dejan sobre las rocas.

Al principio de su vida, todas las lapas comunes son machos, y presentan actividad sexual desde los nueve meses. A los dos o tres años de vida, una gran parte de la población se vuelven hembras. La puesta y la fecundación, que es externa, tiene lugar una sola vez al año, normalmente entre octubre y diciembre.

La lapa es un cebo habitual, casi un clásico de los cebos para pescar en la costa. Pero eso no significa que sea el mejor cebo, ni siquiera que sea bueno para un amplio grupo de peces.

Días de conservación y temperatura en fresco:




De hecho, la lapa es más que nada una carnada de urgencia, un animal que está siempre disponible en cualquier punto de nuestras costas, incapaz de escapar y, generalmente, a nuestro alcance. Y, si es cierto que algunos peces picarán a este cebo, también lo es que muchos lo despreciarán, o sólo lo atacarán cuando no tengan posibilidad de conseguir otro sustento. La lapa nos recuerda a un caracol, con sus minúsculos cuernecillos y su concha durísima que preserva sus órganos internos. Se pega a las rocas mediante un pie carnoso convertido en ventosa, precisamente la parte con la que encarnaremos. Es quizás, su dureza la que más desanima a sus posibles presas.

No obstante, para algunos espáridos de cierta talla y, especialmente en invierno, cuando escasea el alimento, la lapa pueda ser una alternativa razonable. Funciona mejor a fondo, en aparejos robustos destinados, por ejemplo, a grandes sargos. De hecho, en las entrañas de estos peces suelen abundar los restos de lapas jóvenes, lo que también nos proporciona pistas sobre la potencia de sus mandíbulas y su acerada dentición.

En nuestras costas existen varios tipos de lapas, aunque, a efectos de su utilización como cebo, no cabe hacer muchos distingos. Todas ellas son de régimen litoral y se alimentan de las algas que revisten las rocas. Las lapas son moluscos comestibles que se desplazan muy lentamente, sobre todo de noche. Su consumo es mínimo, restringido únicamente a algunas personas, generalmente habitantes de pueblos pesqueros. Se pueden condimentar con limón, en crudo, pero también admiten distintos guisos, hoy en día casi olvidados.

Se anzuela por la cola y cuando llega a la parte de la cabeza se le saca la punta del anzuelo por el lado, se asegura con hilo elástico, queda viva y aguanta perfectamente el lance.





Mejillón

Todo un clásico dentro del mundo de los cebos. Abundante, muy fácil de encontrar y muy polivalente.

De sobra conocido por todos, muy buen cebo y a veces menospreciado por pescadores "profesionales", este cebo en zonas rocosas o en arenales frecuentados por Sargos es todo un exterminador.

Si lo usamos con la concha es perfecto para especies de buena mandíbula, como el sargo, la dorada, la herrera. No suelen entrarle peces de poco tamaño. Sin sus valvas suele ser un cebo casi irresistible para prácticamente cualquier tipo de pez.

Días de conservación y temperatura en fresco:




El mejillón es un manjar para la dorada, aunque a sargos y pargos también le gusta este cebo. El mejillón es un molusco de color castaño oscuro en su concha y de color naranjoso en su carne. Lo encontraremos con facilidad en las pescaderías, y tampoco es difícil encontrarlo en su hábitat, roquedales, espigones, bloques de hormigón, etc.

Muy efectivo pero muy frágil, se abre con una navaja con cuidado que me salga la carne lo menos rota posible, se le pasa la aguja y sobre ella se licra formando un tubo. Después se pasa al anzuelo, sin miedo pues no se rompe.

Desde que se inventó la licra, cualquier molusco y cualquier crustáceo se pueden utilizar como cebos, es cuestión de maña y de saber asegurarlos sobre la aguja con este material, una vez hecho esto, el resto es fácil, se ajusta lo licrado al anzuelo con la aguja y ya está. En otras palabras con la licra no hay cebo blando.

Podemos usarlo de dos formas:

 Con concha: utilizaremos los ejemplares más pequeños. Deberemos abrir las valvas y colocar el anzuelo en su interior para después cerrarlas. Para asegurar que no se vuelvan a abrir las ataremos con hilo de licra.

 Sin las valvas: sacamos la carne del mejillón de su interior y la insertamos en el anzuelo con varios pares de vueltas con un hilo de lycra, para hacerlo más resistente a los constantes ataques que sin duda sufrirá.





Erizo de mar

De la familia de los Equinodermos (Invertebrados), como las estrellas de mar o los pepinos de mar.

En su interior porta unas huevas que utilizamos como cebo; la época en la que estas huevas están más grandes es desde el comienzo del otoño hasta el final del invierno.

Gran cebo para Doradas, Sargos y demás espáridos, ya que el erizo entra en su dieta habitual.

Este cebo, no suele ser muy conocido. En tierras Lusas lo conocen bastante bien, suele dar buenos resultados en zonas rocosas y con rompiente suaves. Para anzuelar este cebo,  tendremos que coger varios erizos grandes, los abriremos con sumo cuidado de no pincharnos, por lo que es necesario usar guantes, y usaremos las huevas. Al abrirlo tendremos cuidado de no romperlas, las sacaremos, y procederemos a hacer una bola del tamaño de una pelota de ping pong como máximo, hacemos una bolsita con una media y la fijamos al anzuelo con hilo elástico y a pescar. 

En Portugal son comercializadas en algunas tiendas de pesca. Los erizos,  no se pegan a las rocas como las lapas, tienen unos pequeños “pies” con los cuales se desplazan por ellas. El erizo, puede utilizarse como engodo (si lo trituramos un poco). Aunque luego pesquemos con otros cebos.

En un cubo con agua marina, en un lugar fresco aguantará 1 día. El saquito puede durarnos en la nevera un par de días, también podemos congelar las huevas.

Días de conservación y temperatura en fresco:




Si los dejamos sin agua, en unas horas habrá escurrido parte del agua que almacena dentro, endureciendo sus huevas. Siendo así más fácil el anzuelado. Podemos crear un saquito con un trozo de media de unos 10 cm2; así mismo este saquito produce un efecto atrayente, filtrando por sus poros el fuerte aroma de las huevas.

Otro modo de anzuelarlo, es cortando con unas tijeras sus puntas y clavando un tándem de anzuelos directamente en el caparazón. Si utilizamos este modo lo recomendable es la pesca en zona rocosa ya que si lo hacemos en un arenal no se encuentra en su hábitat, resultando así sospechoso para Doradas y Sargos.

Si tenemos las huevas medianamente duras (podemos dejarlas un rato al sol), se pueden introducir directamente al anzuelo. Aunque este método solo será viable para la pesca a boya dada su fragilidad.

Este cebo es bueno para todo tipo de especies, pero en especial a los grandes espáridos como la dorada, que las vuelven locas.





Camarón

Los carídeos (Caridea) son un infraorden de crustáceos decápodos marinos o de agua dulce, conocidos vulgarmente como camarones, quisquillas o esquilas. Su tamaño oscila entre los 2 y los 35 centímetros de longitud, tienen las patas pequeñas, los bordes de las mandíbulas fibrosos, el cuerpo comprimido, la cola muy prolongada respecto al cuerpo, la coraza poco consistente y son de color variable, transparente o grisáceo. Son relativamente fáciles de encontrar en todo el mundo, tanto en agua dulce como en agua salada. Son mucho más pequeños que las gambas y los langostinos.

Cebo muy bueno y aunque parezca raro, muy barato, ya que comprando 100 gramos, tenemos para toda una jornada de pesca.

Se debe emplear estando vivo, aún cuando, en el proceso de anzuelado, muera. Los peces distinguen perfectamente un camarón recién muerto a uno muerto hace una hora. Al primero le entrarán, al segundo lo ignorarán.

Debemos tener oxigenada el agua de forma constante para que el cebo no se muera. Es habitual que los oxigenadores se obstruyan o rompan la membrana interna y por ello debemos comprobar a menudo que realmente están bombeando aire al agua.

Se recomienda el cambio de agua cada seis horas aproximadamente no sólo para que se mantenga la temperatura sino que ayudará a renovarla por limpieza y oxigenación.

Días de conservación y temperatura en fresco:




Este pequeño crustáceo gregario habita en las zonas de influencia de las mareas o zonas intermareales, tanto de las rías, marismas, pozas o balsas y vegas como de la costa. El camarón o quisquilla ha sido tradicionalmente uno de los cebos mas utilizados por los pescadores en general dada su abundancia a lo largo de la costa, dependiendo del tamaño puede usarse en distintos tipos de anzuelos, utilizando las de menor tamaño para lances largos y las mayores para pesca con corcho, de forma que la gamba permanece a cierta altura, contoneándose y siendo un reclamo que a ningún pez pasara desapercibido, especialmente a las grandes lubinas que merodean las zonas someras. Es un cebo universal ya que cualquier pez se sentirá tentado a tan delicado bocado.

El camarón debe ser encarnado vivo y entero (la cabeza, con sus antenas y sus ojos que brillan, es muy efectiva), comenzando por la cola, para situar la punta del anzuelo lo más cerca de la cabeza. Para conseguir el mejor encarnado, es conveniente acomodar la forma y tamaño del anzuelo a la talla del propio camarón, de manera que no sobresalga nada, pero que tampoco quede parte alguna de su cuerpo sin su correspondiente porción de acero.

Sin duda el mejor cebo para pescar bicudas y pintos. Los sargos se sienten tremendamente atraídos, al igual que pargos y lubinas.

Ahora, vuelvo a repetir que tiene que estar vivo. Si se posee camarón muerto, mejor comerlo antes de ir a perder el tiempo en el mar.





Calamar

Los téutidos (Teuthida) son un orden de moluscos cefalópodos conocidos vulgarmente como calamares (debido a su "hueso" calcáreo, conocido como pluma o caña = calamus en latín). Contiene dos subórdenes, Myopsina y Oegopsina (el último incluye a Architeuthis dux, el calamar gigante y a Mesonychoteuthis hamiltoni o calamar colosal). Son animales marinos y carnívoros.

El calamar es sin duda uno de los mejores cebos tanto por la versatilidad de especies que sienten predilección por él, como por su eficiencia en la pesca de determinadas especies.

El calamar, tanto un manjar para nosotros como para las doradas. Estamos delante de un cebo muy polivalente, con el que podremos pescar muchas especies distintas si logramos una buena presentación.

En la naturaleza el calamar es una de las presas favoritas de los grandes depredadores, atunes, marlines, tiburones, etc. También, el resto de especies de litoral, doradas, robalos, meros, pargos, sargos y, salvo los hervívoros, todas las especies carnívoras son susceptibles de ser pescadas con esta carnada.

Su facilidad de encontrarlos desde frescos en mercados o congelados en supermercados, junto con un precio no demasiado desorbitado, lo hacen idóneo para la pesca. Su uso y forma de preparación es muy variado. Dependiendo de la especie a pescar se pone entero, en tiras, en trozos e incluso en donde está permitido pescar al vivo ( o no prohibido), se pone vivo.  La cabeza es muy utilizada por muchos pescadores por su buen resultado, puesto que el movimiento de los tentáculos en el agua resulta muy llamativo para el pez. En épocas de calamares algunos pescadores optan por a primeras horas de la mañana pescar algunos calamares y mantenerlos vivos para usarlos como cebo de grandes meros y dentones.

Como detalles importantes tendremos especial cuidado en dos aspectos, el primero es que como más fresco sea el calamar mejor que mejor, así que si lo podemos pescar nosotros mismos el día antes o el mismo día será perfecto. Y en segundo lugar será importante ir cambiando cada cierto rato la tira de calamar aún que no hayan picado, ya que esta irá perdiendo aroma al estar mucho rato dentro del agua.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Hemos de evitar a toda costa, al igual que el choco, y bajo pérdida de sus características, que entre en contacto con agua dulce (incluso la procedente del propio hielo) ya que, una vez "lavado" su efectividad quedará drásticamente mermada. Aun así,  permite su congelación, envuelto en una bolsa plástica eliminando el máximo de aire en su interior  para evitar la creación de escarcha o, preferiblemente, mediante el envasado al vacío.

Hay que distinguir entre calamar y pota. La pota (muchas veces vendida como calamar en los mercados, con la consiguiente estafa a los consumidores y pescadores), es de color rojiza y moteada, su carne es mucho más dura que la del calamar y normalmente menos apreciada por los peces. No obstante, su uso es aconsejado para la pesca del besugo e incluso si en la jornada de pesca nos encontramos con mucha “ morralla” que no deja comer al pez grande, se puede utilizar la pota para evitar que nos dejen sin cebo en unos segundos.

Muy fácil de preparar, simplemente tenemos que cortar la tira de calamar a la medida deseada, por ejemplo, para tentar a  la dorada cortamos una tira de entre 7 y 10 cm. Luego con la ayuda de una aguja la ponemos en el anzuelo, hay que prestar especial atención en este punto, ya que es muy importante que más de la mitad de la tira quede suelta para que tenga un movimiento natural. Finalmente ya solo nos queda licrarla con hilo elástico para que quede firme y aguante el lance.

La práctica totalidad de las especies que habitan en nuestro litoral son susceptibles de ser pescadas utilizando como cebo el calamar. Citaremos, entre las más importantes la lubina, dorada, atún, cabracho, chopa, pargo y la defenestrada boga.

En resumen, el calamar es indiscutiblemente uno de los mejores cebos para la pesca e incluso su propia pesca resulta muy apasionante.


  

miércoles, 24 de julio de 2013

Cebos para el surfcasting y pesca al fondo (Primera parte)


Vamos a hacer un repaso a los cebos existentes en el mercado para la pesca de surfcasting y al fondo desde roca. Seguro que se nos escapa alguno.

Estos son:




Gusanos

Dada la gran variedad, ya hemos hablado de los gusanos para la pesca del surfcasting. Sin duda, son los mejores cebos para esta especialidad. Si queréis ver su análisis, pinchad aquí:    http://www.elpescador56.blogspot.com.es/2012/08/gusanos-para-el-surfcasting.html

Con lo cual no vamos a hablar mas de ellos.





Navaja y longueirón

Nuestros longueirones y navajas, los ensis minor y solen marginatus de biólogos y taxónomos, destacan por méritos propios de entre los cebos autóctonos más apreciados  para la práctica de nuestra actividad.

Provistos de dos valvas simétricas, ligeramente cóncavas y con el extremo anterior recto y oblicuo, pensadas para proteger su  suculento interior, de un color blanco nacarado que puede llegar a alcanzar hasta 20 cm de longitud, proporciona un espléndido cebo para tentar a grandes espáridos y evitar, gracias a su protección natural, el incansable desgaste producido por la morralla en las jornadas mas intensas.

Su mayor efectividad la encontraremos en su uso inmediato o en su utilización durante las horas siguientes a su recolección. No obstante se pueden agrupar mediante gomas elásticas en pequeños paquetes para forzar el cerrado de sus valvas evitando la  perdida de agua de su interior y logrando, de esta manera, mantenerlos intactos en cualidades en un zona refrigerada entre 12 y 16º durante un par de jornadas sobre todo si tenemos la precaución de envolverlos en un trapo humedecido con agua de mar.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Así mismo, su conservación desprovisto de valvas -sea en salazón o en salmuera - nos permite su mantenimiento de manera indefinida, convirtiendo en uno de los más apropiados para su uso ante imprevistos. 

Estos tradicionales métodos de conservación, aunque con la innegable perdida de efectividad resultado del proceso, quedan contrarrestados por  el logro de una mayor dureza del mismo. Resultado que, tratándose de un cebo tan expuesto,  puede llegar a ser  interesante en ocasiones de máxima abundancia de peces.

Su recolección, bien a mano o bien el buceo en apnea, nos permite disfrutar de este cebo durante todo el año sin demasiadas dificultades salvo las propias carencias producidas por grandes temporales o jornadas extremadamente adversas. 

Estos, expendidos al peso o bien servidos por docenas en cualquiera de sus dos variedades, siguen proporcionando resultados óptimos en la búsqueda de nuestras presas, muy por encima de otros cebos foráneos de mayor renombre y coste.

De todos es ámpliamente conocido su tradicional uso para la pesca de grandes sargos y doradas utilizándolos enteros e introduciéndoles uno o dos anzuelos en su interior mediante montaje en tándem para, posteriormente, ser asegurados mediante el atado con licra que nos proporcione la necesaria consistencia en el lance, evite el ataque de pequeños peces, y disminuya la posibilidad de su desprendimiento durante el vuelo.

No obstante, en muchas ocasiones, la pesca nos exigirá su uso limpio y sin valvas para tentar especies menores, mas reacias a comer, o ante la fortuna de la ausencia de la temida boga o morralla que, de otro modo, nos desproveería de tan exquisito bocado en décimas de segundo.

Para ello, procederemos a retirar uno o varios cuerpos de este molusco de sus valvas, y procedemos a ensartarlos, uno tras otro, limpios ya de cascara en una aguja acorde para, posteriormente y tras ser fijados mediante el atado por hilo de licra,  trasladar el resultado al anzuelo dando, como resultado un apetitoso bocado difícil de igualar en cuanto a olor y atractivo para nuestras indecisas capturas.

Reconocido como el cebo autóctono tradicional por excelencia para la gran dorada, se muestra generoso en sus resultados ante todo tipo de espáridos y cualquier otra especie de carácter bentónico.

Sus cualidades, incrementadas al máximo en  efectividad durante la rudeza del inverno, para tentar con garantías de éxito al gran robalo atlántico, nos muestra uno de los  engaños más perfectos a nuestra disposición y que, aún, conserva la perdida pureza de los métodos mas tradicionales de la pesca a surfcasting en nuestro país.







Caracola

Provistas de una solida concha, redondeada en los individuos jóvenes y más angulosa en los adultos, formada por  una espiral de seis vueltas rematadas por un canal corto. 

De coloración marrón, con tres bandas oscuras que se traslucen en el interior de un cuerpo nacarado con tonos violeta y con sus ocho centímetros de longitud máxima, nuestras caracolas nos proveen de un espléndido cebo para tentar a los espáridos de mayor tamaño desde roquedales y mixtos. 

Permite su conservación durante varias jornadas, eliminando cualquier individuo deteriorado, en zona refrigerada que mantenga unos mínimos comprendidos entre 12 y 16º.

Días de conservación y temperatura en fresco:






Conservación que mejorará, notablemente, sí optamos por tener la precaución de cubrir el recipiente donde los depositemos con un trapo humedecido con agua de mar. 

De igual manera, y aun con la consabida perdida de cualidades debidas a la rotura de fibras por el proceso del frío y la creación de cristales de sal en su interior, podremos optar a su conservación desprovistas de concha en una ligera salmuera que, incluso, podemos llegar a congelar para preservarlas durante tiempo indefinido.

Su recolección, mediante métodos tradicionales como el marisqueo a pie o el buceo en apnea, junto a las cada vez menor frecuencia con que estas llegan a nuestros mercado destinadas al consumo humano originarias de las flotilla de arrastre, hacen que sea un cebo difícil de conseguir.

Extremadamente parcos en cuanto a  su perdurabilidad, una vez extraídas de su concha, el uso de nuestras caracolas impone  su necesaria preparación sobre el terreno. 

Para ello, y habitualmente utilizando dos piedras planas a modo de yunque y martillo, romperemos delicadamente la concha hasta acceder al propio molusco qué, una vez liberado de restos y retirado el callo, colocaremos sobre una aguja de cebado envolviéndolo con algunas vueltas de licra a fin de asegurar su consistencia  para trasladarlo, a continuación, hasta nuestros anzuelos.

Cebo por excelencia para la captura de grandes pargos desde tierra, la caracola es bocado apetecido por todos los grandes espáridos en cualquier circunstancia que bien hacen merecer el trabajo previo de su preparación ante la posibilidad de la gran picada al filo de nuestros roquedales y mixtos.

Hace muchos años que no las veo por las costas gallegas.





Sardina

De cuerpo comprimido lateralmente, con una sola aleta dorsal y escamas grandes muy caedizas, presentan nuestras sabrosas sardinas un color azul verdoso por el dorso, rematado por una característica hilera de 6 u 8 manchas negras, que resaltan sobre los resplandecientes tonos plateados presentes en costados y vientre.

Nuestras sardinas comunes, sardina pilchardus,  son una especie gregaria que pueden llegar a concentrar bancos de miles de ejemplares dando, aun así, la impresión de actuar como una sola entidad dotada de inteligencia común una vez generado el cardumen.

Conforman la dieta principal de numerosos predadores pelágicos que aprovechan sus  desplazamientos, muy especialmente durante la primavera cuando suelen acceder a zonas más costeras, para utilizarlas como nutrientes extremadamente ricos en proteínas y grasas, aporte irreemplazable necesario para superar la cercana fase de reproducción que, tanto desgaste, les producirá en breve plazo. 

Muy longevas, se les calcula un tiempo de vida aproximado de ocho años, alcanzan una longitud máxima de 20/25 cm en cardúmenes que llegan a generar verdaderos espectáculos de mareas de plata. 

De rápido deterioro, se impone su uso inmediato si se va a utilizar como cebo fresco. Así pues su conservación, e incluso traslado hasta la zona de pesca, ha de ser refrigerado especialmente durante los meses que coincidan con las mayores temperaturas.

Días de conservación y temperatura en fresco:



No obstante, y una vez evisceradas, permiten su conservación en salazón o en salmuera de forma indefinida, añadiendo un grado mayor de dureza al cebo que no nos viene nada mal en muchas ocasiones. 

Aunque, hoy día, suelen estar presentes casi todo el año gracias a la importación para consumo humano las procedentes de mercado local, coincidentes de forma habitual con la primavera y el estío, se caracterizan por una mayor riqueza en contenidos grasos. Extremo, que será de agradecer para obtener la mayor eficacia de este cebo.

En función de su tamaño, y en especial de la presa que busquemos,  podemos optar por anzuelar nuestras sardinas bien optando por presentarlas fileteadas, en pequeños trozos o, bien, colocándolas enteras en nuestros anzuelos, siempre acordes en tamaños que oscilan del 2/0 a 5/0.

Normalmente, el uso de este cebo troceado, suele estar destinado a especies omnívoras que, desde los grandes sargos hasta incluso alguna dorada hambrienta no suelen despreciar, reservándonos el uso de la sardina entera para predadores de medio y gran tamaño.

No obstante, y sea cual fuere la presentación elegida, el uso del licrado mediante hilo elástico es obligatorio para preservar nuestro cebo durante el lance del que se desprenderá, inevitablemente, si no tomamos esta precaución.

Polivalente como pocos y capaz de atraer al más lejano e indeciso predador es la sardina, para muchos de nosotros, cebo talismán en aguas aparentemente carentes de grandes presas.

Irresistible para doradas, róbalos, grandes sargos, y de los siempre tan deliciosos congrios,  este tradicional engaño, con el más humilde de los cebos, nos demuestra día a día su inequívoca eficacia allá donde, los más sofisticados, evidencian sus carencias.






Xarda o Caballa

De cuerpo alargado y fusiforme, con característicos ojos de párpado adiposo, presenta nuestra caballa los claros rasgos de un potente nadador de mar abierto.

Sus  dos aletas dorsales, la primera con 12 radios duros y la segunda aleta dorsal -que  junto a la anal están seguidas de 5 pínulas- trasmiten la sensación de potencia e hidrodinámica que, una estilizada caudal carente de quilla central, termina por rematar.

De coloración azul verdosa, adornada por anchas y sinuosas líneas oblicuas negras, y de flancos y vientre de un blanco plateado intenso  todo, en los 50 cm de longitud de este animal,  se nos antoja haber sido expresamente diseñado al milímetro para su vida en alta mar.

Extremadamente frágiles en cuanto a su conservación, su uso habrá de ser inmediato si se pretende utilizar manteniendo el máximo de sus características.  Habiendo, siempre, de proveernos de la necesaria  refrigeración  para su traslado hasta el enclave de pesca.

Días de conservación y temperatura en fresco:



No obstante,  y al igual que otros cebos procedentes de peces ricos en grasas, permiten su conservación en salazón o en salmuera de manera indefinida, prestando una especial atención en esta especie a la retirada de vísceras antes del propio proceso de salado.

Normalmente coincidentes con la llegada del buen tiempo y el calentamiento de las aguas litorales en los meses de primavera y verano y fácilmente disponibles en el mercado local, lonjas y pescaderías con destino al consumo humano.

Para su elección, en acción de pesca, escogernos siempre  las más frescas evitando, en lo posible, las refrigeradas por la posible adición de diversos productos químico para su conservación.

Dependiendo de su tamaño podremos presentarlas fileteadas, troceadas o enteras en anzuelos siempre acordes al tamaño del cebo y la presa perseguida, que oscilaran en numeraciones del 3/0 al 7/0.

Para su presentación, mantendremos nuestros hierros bien sujetos al cebo, cosiendo, si fuere necesario, varias veces la porción elegida con el propio anzuelo o introduciendo éste en el interior del mismo.

Incrementaremos la estabilidad del conjunto mediante el licrado con hilo elástico sobre nuestros anzuelos que, habitualmente presentados sobre terminales de tipo acerado, estarán orientados para la búsqueda de las mandíbulas más potentes de nuestro litoral.

Alternativa valida al uso de la sardina, obtiene la caballa protagonismo único en la búsqueda de grandes lubinas convirtiéndose, de igual manera, en el irresistible capricho de jureles,  palometas, y cazones de medio y gran tamaño.






Mújel o lisa

De cuerpo alargado, de aspecto claramente fusiforme,  y cabezas potentes y redondeadas nuestras lisas y albures pueblan todos los entornos semisalobre y  litorales de nuestras costas y marismas.

Con comprobada capacidad eurihalina, propiedad que les permite transitar desde zonas saladas a semisalobres o incluso mayoritariamente dulces, no es nada extraño encontrar remontando algunas de sus especies los cauces de nuestros ríos. 

Cinco son las especies presentes de la familia de los mugílidos en nuestro rico entorno. El chelón o corcón (chelon labrosus),  afín siempre a puertos y muelles; la lisa dorada o busel (liza aurata) con su característica mancha amarilla, objeto de búsqueda permanente por el valor de sus huevas con artes que se pierden en el principio de los tiempos como la tarraya o tarraya; el autentico albur (liza ramada), capaz de remontar sin mayor problemas ríos de cauces dulces;  la galúa (liza saliens), dueña de una característica macha cobriza con tonos de oro viejo en su opérculo y, por ultimo,  el múgil, capitán o serranillo (mugil cephalus), gigante de la familia con sus 75 centímetros.

Dependiendo de su uso habremos de ser rápidos y cuidadosos sí, nuestra pretensión, es la de utilizarlas como cebo vivo. Imponiéndose, para estos casos, el uso de un pequeño vivero proviso de un aireador que nos provea de la suficiente oxigenación.

Aún así, y debido a lo delicado de su conservación muchos optan por la captura previa del cebo en el mismo puesto, o pocas horas antes de la propia jornada, evitando el  inconveniente posterior de un mantenimiento siempre tan delicado.

No obstante,  y aunque no se lleguen a conservar vivas, las lisas frescas son un espléndido cebo que podremos aprovechar para tentar numerosas especies.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Normalmente presentes todo el año en mercado local y pescaderías para consumo humano provenientes, en gran parte, de la producción masiva generada en piscifactorías y granjas piscícolas.

Evidentemente estos ejemplares, alimentados de forma artificial mediante piensos y sometidos a procesos farmacológicos y químicos con objeto de evitar plagas y enfermedades, poco pueden compararse con los procedentes de la captura artesanal y, mucho menos, con aquellos obtenidos por nosotros mismos a pie de orilla.

En función del  fin previsto, optaremos por un anzuelado suave en el caso de su uso al vivo. Este será realizado insertando un primer anzuelo bajo la aleta dorsal  a la qué, previamente, habremos reforzado colocando un palillo de dientes bajo la piel de la propia aleta, utilizando un segundo anzuelo - si su tamaño nos invita- que deberá ser colocado en el nacimiento de la aleta caudal.

Fijas ya en nuestro tándem, alguna vuelta de licra -evitando que estas entorpezcan el normal movimiento de las agallas y del propio pez- bastaran para qué, con el uso de los slideaway y la ayuda de la conocida como técnica del ascensor, hagamos descender nuestro preciado y coleante cebo a la espera de la mayor de las picadas.

Al igual que otros cebos, también podemos  optar por presentarlas fileteadas o enteras en anzuelos acordes al tamaño de la porción elegida. Estos, que deberán quedar parcialmente descubiertos para asegurar su clavado, oscilaran en tamaños desde el 2/0 hasta 7/0.

Recomendadas -como pocos cebos-  para la captura al vivo de la gran robaliza, demuestran un fabuloso poder de atracción capaz de incitar, hasta nuestros anzuelos, a numerosos grupo de predadores siempre dispuestos ante el suculento bocado qué, nuestras lisas y albures, proponen como pocos engaños a nuestro alcance.






Saboga

Son, estos otros clupeidos, parientes cercanos de nuestras sardinas.

Algo más esporádicas en nuestra bolsa de cebos, no obstante, pueden suplir perfectamente la carencia de éstas o compensar, por su precio siempre inferior, su alternancia con sus cercanas primas. Conozcamos un poco más a estas familias que constituyen buena parte de la alimentación de los grandes predadores litorales. 

De cuerpo ancho y comprimido lateralmente, presenta las alosas grandes escamas caedizas. De color azul verdoso por el dorso, y plateado por los lados y el vientre, presenta tras el opérculo una gran mancha negra que puede ir seguida de 4 o 5 manchas más pequeñas.  Además de su tamaño, hasta 50 cm de longitud, una característica la diferencia inmediatamente de sus otras primas.

La presencia en la boca de una muesca central, situada en el maxilar superior, acabará  con cualquier duda que nos pudiera surgir.

Sin embargo, en nuestras sabogas, habremos de observar la presencia de su característica banda longitudinal dorada, muy patente en los más ejemplares cuanto más frescos sean, así como su única mancha negra en el borde del opérculo para evitar mayor confusión con sus más codiciados parientes.

Al igual que el resto de cebos provenientes de otros peces, el rápido deterioro que presentan, nos impone su uso de  forma inmediata si se pretendemos sacar el máximo rendimiento de sus cualidades. Debiendo procurar mantenerlas refrigeradas hasta el último momento y procurando, siempre, que se conserven lo más frescas posibles durante la jornada de pesca con ayuda de bolsas de hielo.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Aún así, y si pretendemos aprovechar las bonanzas esporádicas que se producen en las capturas de este cebo para ser utilizado posteriormente, podremos, siempre limpias de vísceras, optar por  conservarlas en salazón o en salmueras de forma indefinida.

Esporádicas a lo largo del año, serán frecuentes durante los meses de la primavera y el estío en que llegaran a nuestros mercados locales y lonjas frecuentemente mezcladas con sardinas, jurelas y caballas.

Siendo estas especies menos grasientas y ricas en aceites que sus primas las sardinas si su tamaño lo permite, es muy recomendable su uso conservando sus intestinos como parte del atrayente natural del mismo, procurando usarlas enteras siempre que nos sea posible.

Al igual que cualquier cebo proveniente de otros peces, y sea cual sea la presentación que escojamos, el uso de la  licra vuelve a ser del todo imprescindible si queremos que se conserven a salvo nuestros sabrosos bocados durante la ejecución y recorrido del lance.

Aunque no tan eficaz como pueden llegar a ser nuestras sabrosas sardinas no podemos obviar qué, como ellas, estas especies se constituyen en elementos primordiales de la dieta de todos los grandes predadores litorales.

Peces planos predadores, así como róbalos, congrios y morenas dan buena cuenta de un cebo, aún mas económico que la propia sardina, y temporalmente  abundante en cualquier mercado local de nuestro amplio litoral.






Cangrejo

Nuestros cangrejos atlánticos, conocidos también como cangrejos verdes o coñetas, se caracterizan por presentar su cuerpo, el cefalotórax,  más ancho que largo.  Amigos de la poca profundidad, su presencia es frecuente sobre fondos arenosos o embarrados de las aguas remansadas de nuestras ensenadas y estuarios a lo largo de nuestros litoral. 

Buenos corredores, y de patente agresividad, nuestra especie maenas (de latín rabioso) hace gala de un singular mal genio que nos recuerda lo bien avenido de su nombre científico cuando procedemos a su manipulación o trasiego.

De carácter omnívoro, su alimentación abarca la practica totalidad de aquel ser vivo que quede a su alcance. Y, aún demostrando gran apetencia por  los restos de peces y moluscos muertos, mantiene sin embargo, en su dieta habitual, pequeños peces y crustáceos que captura  sin dilación gracias a sus dos potentes pinzas delanteras.

Al igual que otros cangrejos, podremos conservarlos varios días humedeciendo ligeramente el fondo del deposito donde los mantengamos.  

Pero, si nuestro interés por conservarlo supera este margen, lo podremos ampliar manteniéndolos en un recipiente con agua de mar, a la que proveeremos de una aireación ligera, conservándolos a una temperatura de entre 16 a  20º en un ambiente oscuro, retirando los ejemplares muertos, y cambiándoles el agua cada 3/4 días.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Tres son los métodos de anzuelado habituales. El primero, utilizado siempre con cangrejos de gran tamaño, consiste en desproveer el cuerpo de todas sus patas para, posteriormente, introducir nuestro anzuelo en su interior que será fijado, si fuese necesario, con licra.

Este sistema se muestra eficaz especialmente en zonas rocosas de cierta profundidad donde, nuestro interés, radique en presentar un cebo voluminoso sin importar especialmente la distancia alcanzada.

Los otras dos presentaciones, orientadas a la pesca a grandes distancias, consiste en hacer llegar vivos, e íntegros en la medida de lo posible, nuestros engaños al agua.

Para ello escogeremos un cangrejo acorde en tamaño y, colocando nuestro anzuelo sobre el caparazón, procederemos a fijarlos bien por la esquina delantera derecha o izquierda, bien optando por fijarlo mediante hilo de licra. En ambos casos, cuidaremos dejar siempre libres los opérculos del cangrejo para el normal flujo de su respiración que prolongará la duración, y efectividad, de nuestro cebo en acción de pesca.

El cangrejo es un  cebo especializado pero no podemos olvidar qué, como tal, su presas también lo son. Grandes doradas, sargos, dentones, pargos, robalos e incluso rodaballos y corvinas se encentran entre ellas disfrutando, gracias a sus  características de  dureza y vitalidad, de un extraordinario cebo a salvo de la morralla.






Cangrejo ermitaño

Presente en numerosos mares del planeta e, incluso presentando especies exclusivamente terrestres o arborícolas, pocas familias de decápodos se nos presentan más curiosas que las de estos interesantísimos animales.

Carentes de exoesqueleto rígido en su abdomen, los ermitaños han de buscar su protección en las conchas abandonadas de diversos moluscos que ocupan, y desocupan, a medida que el propio crecimiento de su organismo les  impone. 

Curiosamente el nombre de la familia que los recoge, diogenidae, hace referencia a otra singularidad común a la especie que nos interesa y qué, no es otra, que la frecuencia en que encontraremos a nuestros ermitaños con una pequeña colección de trofeos sobre la concha en uso. 

Este hábito por coleccionar, pensado para su mejor  enmascaramiento en el sustrato que habita, comprende normalmente la colocación de una, o varias anémonas, qué él mismo busca fijar en su exterior llegando a extremos realmente asombrosos de mimetismo.

Sin retirarlos de la concha,  y a temperaturas de entre 14º a 16º, soportan varios días si tenemos la precaución de mantenerlos cubiertos por un paño bien humedecido en agua de mar.

Días de conservación y temperatura en fresco:




Una vez retirado de las conchas, permiten su conservación indefinida en salmuera liviana o incluso, su congelación posterior, con la consabida pérdida de propiedades.

Eventualmente en muelles de pesca, tras los procesos de limpieza de redes, o en comercios especializados, donde suelen hallarse ya limpios de concha y expendidos en bolsas de salmuera.

Previo al anzuelado, habremos de retirar, forzosamente, el propio cangrejo de su alojamiento.

Para este menester podremos utilizar el método más tradicional, mediante la rotura de la concha ocupada con el uso de un útil o, en su defecto, utilizando dos piedras planas a modo de yunque y martillo o bien, el preferido por muchos de nosotros, consístente en  secar totalmente de humedad la concha donde se encuentra y, una vez seca, proceder a dar calor a la parte trasera de la misma mediante un encendedor, invitando a nuestro inquilino a salir de casa, algo que ocurrirá en pocos minutos.

Sea como fuere, y una vez eliminados los posibles restos de concha, anzuelaremos nuestro cangrejo con sumo cuidado introduciendo la punta del anzuelo, desde la parte posterior del abdomen hasta la cabeza, y dejando fija la muerte del anzuelo en la misma o en el tórax si el tamaño del cebo lo requiere.

Siendo este, una vez desalojado de la concha, un engaño muy delicado habremos de fijar una vueltas de licra para asegurarnos de su integridad en el lance que, procuraremos, sea lo menos brusco posible.

Cebo especialmente indicado ante la, cada vez más difícil ocasión de carencia de morralla, goza de merecida fama de infalible para la captura de las más preciadas presas, qué como sargos, doradas y pargos, abundan en las zonas del mixto y los roquedales dispersos.






Patexo

Cebo extraordinario para la pesca de grandes robálos, doradas y sargos.

De caparazón aplastado, más ancho que largo y con el dorso rugoso, de borde lateral anterior más largo que el posterior y con cinco dientes iguales y curvados hacia delante presentan, nuestros liocarcinus depurator, una coloración rojiza a pardo oscura donde destacan sus placas remadoras de vivos colores azul violeta. 

Permanentemente enredados en las artes de pesca de bajura por su habito natatorio, donde llegan a  considerarse un verdadero estorbo -origen de su sobrenombre de pataliao-,  pueden llegar a  confundirse con sus primos, comunes en las zonas intermareales de nuestras playas, los llamados calaveteras o fantasmas (liocarcinus marmoreus), verdadera filigrana del mimetismo en nuestras arenas.

Delicados en su mantenimiento, optaremos por usarlos lo antes posible tras su adquisición o captura. 

Aún así, podemos conservarlos algunas horas -o incluso, con suerte, alguna jornada- humedeciéndoles el fondo del deposito donde los mantengamos con agua salada y, manteniéndolos a temperaturas cercanas a los 16-18º.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Siendo enemigos del frío intenso, que les produce rápidamente un estado letárgico profundo y del que sólo a veces son rescatados proveyéndoles de agua salada a temperatura ambiente, evitaremos su contacto directo con bolsas de hielo.

En el caso del pataliao, no nos quedará mas remedio que acudir a la zona de limpieza de redes en puertos tradicionales y solicitárselos a los profesionales del cerco o el arrastre.  Sin embargo, en cuanto a los llamados calaveteras -y siempre que nos lo permitan las regulaciones locales- pueden ser capturados a la linde de las zonas intermareales introduciendo un trozo de pescado (sardina o similar) que, fijada a una estaca y enterrada al filo del agua, nos proporcionara suficientes ejemplares para toda la jornada.

Al igual que en otros casos, se realizará el anzuelado preservando la  integridad de nuestros cangrejos para posibilitar su máxima eficiencia bajo el agua. Evitaremos, por tanto, la colocación directa del anzuelo perforándolo y optaremos por el uso de un licrado suave que mantenga intacta la movilidad de sus branquias con objeto de evitar su ahogamiento rápido ante la imposibilidad de expulsar el agua una vez respirada. En todo caso, si no queremos usar la licra, lo perforaremos por un extremo del caparazón sin dañar los órganos internos. De esta manera es como colocan el patexo los pescadores profesionales en los palangres.

Así mismo, el relativo pequeño tamaño -en el caso de los de arena-, permite su uso junto a otros cebos qué, emulando la captura y predación de los mismos, incrementan enormemente su interés.

Un espléndido ejemplo de este montaje, es la colocación previa de un anélido (americano o tita fundamentalmente) a la que se incorporan el cangrejo atado a la altura del anzuelo obteniendo, con este método, resultados extraordinarios en la búsqueda de grandes espáridos.

Autentico sustento de los peces bentónicos que acuden a nuestras playas en su búsqueda, contemplan entre sus predadores a la casi totalidad de nuestras habituales presas, siendo irresistibles para las grandes doradas y  para todo tipo de espáridos de gran tamaño. Además, es el plato mas apetitoso para las robalizas, que caen en ellos sin remisión.






Galera

Conocidas también bajo los nombres de cigalitas o cangrejillos, nuestra upogebia deltaura,  es uno de los crustáceos de menor tamaño -entre los 5 a 8 cms-  que aún sigue siendo ampliamente demandando como cebo de interés para nuestra actividad.

De tonalidades  anaranjadas a verdosas, nuestras cigalitas habitan galerías en forma de U que, excavadas en la arena o el fango, son  fácilmente reconocibles por los promontorios que en forma de cráter, como si de pequeños volcanes se tratase, muestran a su entrada. 

Su recolección, realizada de forma totalmente artesanal, se realiza  socavando el lugar donde se detecta la galería, retirando el fango o la arena hasta dar con el animal, o, a lo sumo, succionándolas con bombas de agua artesanales que ayudan a una recolección más rápida, aunque con mayor deterioro del cangrejillo.

Podemos conservarlos durante algunas jornadas depositándolas sobre un lecho de algas (preferiblemente del género lactuca, también conocidas como lechugas de mar o papilejos) humedecidas en agua salada en una zona oscura y húmeda o, incluso durante semanas, en viveros de agua salada, ligeramente aireados, y a temperaturas comprendidas entre los 14 y 18 grados.

Días de conservación y temperatura en fresco:



Asimismo, este cebo, permite su conservación en salmuera y, como en otros casos, incluso su congelación de manera indefinida bajo esta presentación.

Exclusivamente en comercios dedicados a la venta de cebos donde suelen dispensarlos vivos, expendidos por unidades o docenas, y donde es fácil encontrarlas ya envasadas en frascos con salmuera.

La forma de anzuelarlas es del todo similar a la que solemos usar cuando, de quisquillas, camarones o ermitaños, se trata.

Para ello introduciremos el anzuelo por la cola, y procurando no llegar hasta la cabeza -acción que provocaría su muerte instantánea-, procederemos a sacar la punta del mismo por el tórax.

No obstante, y debido a lo liviano de este cebo, es preferible optar por atarlas exclusivamente con hilo de licra, evitando así el daño y deterioro que el anzuelado directo produce.

Para ello, situaremos  la cabeza hacia el hilo de bajo y la cola en dirección al anzuelo, asegurando el nuestro cebo con varias vueltas suaves de licra.

A este método se le concede, tradicionalmente, mayor efectividad al considerarse que, gran parte de los peces, suelen preferir iniciar el ataque del cebo de atrás hacia delante para facilitar así su ingesta.

Manjar exquisito para todas las especies litorales, lamentablemente también lo es de la morralla, que deberemos evitar para lograr la máxima efectividad que, muy especialmente sobre espáridos y serránidos, nuestras pequeñas galeras llegan a ejercer. En definitiva muy buen cebo, aunque algo escaso de encontrar.