sábado, 1 de abril de 2017

1.500 kilos de lubinas muertas llegan a la costa de Maspalomas





La rotura de una jaula de una piscifactoría del Castillo del Romeral ha hecho que aparezcan más de 1.500 kilos de lubinas muertas principalmente en la orilla de la playa de Maspalomas, aunque también se detectaron en la playa del Inglés y en la del Cochino.

El fuerte oleaje y el mar de fondo de la semana pasada rompieron esta nasa y al no ser el mar abierto su medio natural, los peces murieron de hambre. Unos ejemplares que pesan entre kilo y medio y dos kilos y que han tenido que ser recogidos de manera progresiva y con operarios ayudados de palas de tractores.

Según el concejal de Playas del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, José Carlos Álamo, señala que estos peces "tienen muchas dificultades para alimentarse en libertad y por ello aparecen muertos". En un primer momento se pensó que podría haber algún problema con el agua del mar y por ello se tomaron muestras. "Inmediatamente nuestros técnicos de Sanidad analizaron las mismas y se descartó que hubiera cualquier tipo de sustancia contaminante", ha afirmado el edil.

Aunque ya llegan a cuenta gotas, este martes pasado fue el peor día de esta fuga. Álamo indica que el lunes se recogieron 300 kilos, mientras que el martes fueron 1.200.  El concejal afirma que ya la imagen de esta zona turística está recuperando la normalidad, ya que "se ha actuado con rapidez para que las lubinas no se descompusiesen al sol y generasen mal olor".




Fuente: Cadenaser.com

«O purín baixaba polo río coma un sunami»





«Varios pescadores estabamos en Silva, na Ponte de Andión, empezando a tempada. Aínda estaba amencendo. Pillaran dúas troitas dous compañeiros nada máis chegar, e de repente o purín chegou polo río abaixo coma un sunami. Aquilo metía medo. Nos primeiros metros da mancha ata parecía algo blanqueciña ou espumosa, e despois xa era todo turbio e negruzco. E cheiraba a purín que non se paraba na beira da auga. Os pescadores escapamos do río e quedamos espantados. Despois xa chegou o Seprona, e a Garda Civil, e os de Medio Ambiente. Supoño que algo averiguarían». Así cuenta la experiencia uno de los pescadores que estaba en el río Azúmara el domingo por la mañana cuando apareció la mancha de purín que contaminó los 20 kilómetros de cauce. Ayer estuvo cortada el agua de cuatro parroquias de Castro de Rei que tienen la captación en el río Azúmara para limpiar los depósitos.


El único partido político que por ahora pidió que se investigase el asunto fue En Marea. El diputado nacional Miguel Anxo Fernán Vello presentará varias preguntas en el Congreso para saber si la investigación del Seprona ya tiene resultados, y para preguntar si se tomaron algunas precauciones para que la contaminación no llegase al río Miño, como así ocurrió. Además, el diputado nacional, natural del vecino municipio de Cospeito, preguntará por otra contaminación similar con purín al mismo río que ocurrió en agosto, procedente de Barxa, Santa Locaia, sobre la que la Xunta no aclaró nada en su momento, y que mató miles de truchas a lo largo de un tramo de varios kilómetros del río Azúmara, precisamente en una zona donde hay un coto sin muerte y por tanto la cantidad de trucha era muy elevada.

Sin embargo, en el caso de este fin de semana, las fuertes lluvias de ayer pueden contribuir a que el río se limpie pronto y no llegue a producirse mortandad.

Algunos vecinos aseguraron ayer que Medio Ambiente debería extremar la vigilancia en la zona y no solo de los ríos, porque al parecer recientemente algún transportista de lodos de depuradoras pudo tirar en una vieja pedreira de Santa Locaia varios camiones de lodos que por su alto grado de contaminación o por otros motivos, nadie quiso. Piden que se investigue el asunto por su grado de peligrosidad.




Fuente: La Voz de Galicia

Cuarenta años de guardarríos





José Brandariz, José O Gardarríos, recaló en Baio en el 70. «Encontreime moi ben aquí. É un pobo acolledor. Ten moi boa xente», detalla. Sin embargo, su llegada a la localidad en la que hoy sigue viviendo a los 89 años responde a una curiosa anécdota que recuerda al detalle. Ocurrió en Betanzos, en el coto de Chelo. Lo explica: «Alí ía pescar o caudillo, Franco, cando viña a Meirás. Vedábaselle o río. ‘Dicen que aquí hay muchos reos, pero yo nunca los vi’, dixo el. Entón eu leveino ver os reos, pero non pescou ningún. Comentoulle ao administrador que buscase dous pescadores para ver como se podían pescar, e viu... Viu aquela capa de reos, nin se vía o fondo do río», evoca Brandariz.

Los pescadores llegaron por intermediación de Ricardo Catoira, autorizado para tomar tal decisión, pero alguien denunció a Brandariz por acompañar a dos pescadores por un coto en el que supuestamente no podrían estar, dado que estaba vedado para todos, «salvo para o caudillo». Al día siguiente recibió un telegrama del ingeniero jefe regional, para que se personase en la jefatura: «O que menos pensei era que fose para chamarme a atención por iso, pero así foi, e díxome: ‘Usted viene aquí para escuchar, no para hablar’». Le pidió a Brandariz que solicitase inmediatamente el traslado y este, como pudo, le remitió a Ricardo Catoira y trató de explicarle lo ocurrido. Pese a ello, y pese a que su interlocutor le pidió que olvidase toda la conversación tras saber de dónde venía el asunto, Brandariz solicitó su traslado: «Aos poucos días xa me mandaron para aquí», dice refiriéndose a Baio. Al jefe regional lo enviaron a Madrid: «Funo ver e non puiden. Estaba nunha casa vella. Non souben máis nada del».

José nació en Anceis (Cambre). Desde el 52 hasta el 92, fecha en la que se jubiló con 65 años, recibiendo de su sus compañeros del servicio de medio ambiente natural un homenaje, ejerció la profesión de guardarríos. Fueron 40 años que empezaron en Sigüeiro. Viajó después a Inglaterra, tras pedir una excedencia. Transcurrió allí un período relativamente corto y, de regreso, solicitó el reingreso y lo mandaron a Os Peares: «Aquilo era un inferno. Había unhas culebras tremendas e un frío que non se soportaba». Después, lo trasladaron a Celanova, «un sitio estupendo» en el que era muy apreciado por los vecinos. De Celanova pasó a Betanzos (unos cuatro años), y ahí fue donde ocurrió la anécdota que lo acabaría trayendo a Baio. Su oficio consistía en controlar la pesca que salía del río, y a los pescadores, de modo que se cometiesen las menos infracciones posibles.

Vivencias de su profesión tiene unas cuantas. De Franco dice que ya cuando pescaba en Chelo era mayor. «Levábanlle a cana e máis o cesto, levábano polo brazo», recuerda. Dice que es mentira que se le colocasen los reos en el anzuelo: «O que se poñía era o cebo na caña. El lanzaba. Cando se cansaba, lanzaba o garda con el. Ía escoltado, aínda que á Garda Civil no río non a podía ver». Con ello tiene alguna anécdota bien graciosa, así como con un comandante de la Marina, nieto del Ministro de ese mismo ramo, al que tuvo que convencer para que desistiese de su intención de pescar en el río vedado, con la conocida excepción. En Betanzos coincidió asimismo con Manuel Fraga: «Non quería que lle chamasen señor Ministro», dice Brandariz. Seis o siete años más tarde se volvieron a encontrar en el río Grande, en las inmediaciones de Mosquetín:

-¡Y usted por aquí, Brandariz!, le dijo el mandatario.

Se acordaba de él y hasta bromeaba con lo que «pescaba». No truchas, que era lo que había, pero sí buenas mojaduras en el río: «Aquí Fraga veu varias veces. Non quería que o río estivese pechado para el só, el no río quería ser un máis».

En 40 años no se llevó grandes sustos, aunque alguna se buscó. Estando en Sigüeiro salió a eso las dos de la madrugada, y se topó con un carro cargado de lino: «Cando o estaban botando ao río déillelo alto, eu coa lanterna na boca e a carabina arrimada a un carballo». Cuenta Brandariz que el lino no era lino de verdad si no iba al río, «creo que dúas lúas». Para su trabajo, tuvo moto y también un 600. Hasta fue comedido cuando el jefe de Pontevedra le concedió una Vespa. Era lo que había pedido él: «Fun burro, que puiden pedir unha Derbi 250».

Brandariz cree que los cauces, en general, estaban mejor antes: «Se quere que lle sexa sincero, dáme pena o río». Se limpiaban más y, a mayores, guarda el buen recuerdo de verlos crecer en vida: «Por onde eu andaba a cada paso ían a máis». Así, en Betanzos, pasaron de pescarse uno o dos salmones por temporada a 13, guiados por él. También el de Baio creció y dice que desde el puente se veían las truchas: «Este era un coto calquera, pero eu tratei de facerme amigo de moitos, tamén dos pescadores, e chegou a ser un dos mellores cotos da provincia. Pescaban o cupo todos os días, e agora parece que non hai troitas». Llevó tanto el coto de Baio como el de A Ponte do Porto, en el que también había algún reo. Él, aunque alguna vez lanzó la caña de los pescadores, nunca pescó como tal: «Non me gusta».

El control que hacían los guardarríos puede que siga haciéndose, porque hay agentes, aunque es diferente: «Habelos hainos, pero non se ven». Desde que se jubiló, José casi no volvió al río y, de hecho, constata en el momento de ser fotografiado cómo ha cambiado el entorno del Refuxio de Santa Irena, en Vimianzo, en donde él, con «xornaleiros», se ocupó del empedrado que rodea la caseta, la barbacoa y también las mesas, con piedra llegada de Ogas. «Este carballo, cando eu estaba aquí, non levantaba máis que así [un palmo] e estaba rodeado de ladróns. Mira agora... As árbores están máis voluminosas...». También consiguió que le diesen permiso para hacer la carretera hasta la Carballeira baiesa. A sus 89 años, viudo, con dos hijas, tres nietos (entre ellos el presidente de Río e Mar, David Brandariz) y dos bisnietos, José no tiene tiempo a aburrirse. Se levanta, hace el desayuno, se toma su café y lee el periódico. El tiempo se le va bien entre los árboles frutales de la huerta: «¡E se hai que plantar patacas, tamén!».


Fuente: La Voz de Galicia

Medio Ambiente estudia las posibilidades de hacer un coto en Ollares (Ulla)





El Ulla en Ollares, a partir del salto de agua tiene posibilidades de convertirse en coto de pesca intensivo de salmón o de trucha. El lugar cuenta con infraestructura de refugio, área recreativa y mirador planeados ya al construirse el pantano como Aula da Natureza e Refuxio de Pesca.

El alcalde de Cruces hace tiempo que quiere poner en valor los recursos que atesora a finales de diciembre entre las demandas que traslado a la delegación de la Xunta en Pontevedra incluía la de la creación de un coto intensivo de salmón o de trucha. Jesús Otero encontró buena disposición en el delegado provincial Cores Tourís que prometió la visita para estudiar las posibilidades de técnicos de Medio Ambiente de la provincia al lugar.

El jueves pasado los técnicos de la delegación provincial se acercaron a Ollares a la zona indicada para evaluar las posibilidades. Otero anuncia que peleará por que sea coto de salmón.


Fuente: La Voz de Galicia

Un vertido de purín contaminó todo el río Azúmara, casi 20 kilómetros





Un vertido de purín en la zona de Pol contaminó el pasado fin de semana el río Azúmara en toda su longitud, de casi 20 kilómetros. Ayer por la tarde la mancha de purín estaba a punto de llegar al río Miño a su paso por Castro de Rei.


Quienes detectaron la grave contaminación fueron un grupo de pescadores que al amanecer del domingo estaban estrenando la temporada de pesca en la Ponte de Andión, de la parroquia de Silva, Pol. Dos de ellos habían capturado dos piezas cuando se vieron sorprendidos por una gran mancha negruzca -que en su cabeza era más bien blanquecina- bajando por el río, invadiéndolo de un fuerte olor a purín y dejando el agua completamente turbia. Los pescadores abandonaron el río y llamaron a la Guardia Civil. Al poco tiempo se personaron agentes del Seprona que comenzaron a investigar la procedencia de un vertido de tal magnitud. Según algunos de los pescadores, podría provenir de la zona de Caraño, perteneciente a Pol pero limítrofe con Castroverde y Cádavo; y parece que habría llegado hasta el río Azúmara a través del Senra, un riachuelo que recoge las aguas de la zona de Caraño. Sin embargo, estos detalles todavía no se han aclarado ya que por ahora no hubo información oficial.

La mancha continuó bajando por todo el río Azúmara durante la jornada de pesca del domingo. Ayer por la tarde había alcanzado ya las últimas parroquias de Castro de Rei y estaba a punto de desembocar en el Miño, en la parroquia de Oroxe, de Castro de Rei, pero todavía no había contaminado el cauce del Miño.


El color del agua es negruzco y da olor a purín. Cuando atraviesa alguna presa o salto forma espuma y desprende aún más olor.


Por el momento no se ven truchas muertas, pero todo parece indicar que en los próximos días puede producirse la mortandad del río, porque aunque con la temperatura fría se mantiene bastante oxígeno en el agua, este año hay poco caudal por la sequía y eso agrava la contaminación.


Hay que destacar que en el final del río Azúmara, desde Castro de Rei hasta su desembocadura, hay varios kilómetros de pesca sin muerte, y donde la cantidad de truchas es muy elevada.


Curiosamente, en este tramo sin muerte hubo otro vertido de purín el pasado mes de agosto, que provenía de alguna granja del núcleo de Barxa, en Santa Locaia, Castro de Rei. Todo el río quedó sembrado de miles de peces muertos que se pudrieron al sol, pero la Xunta silenció el asunto y no llegó a informar públicamente de si se había identificado al autor o autores de aquel otro atentado ecológico.


El río Azúmara nace en un lugar llamado As Fontes do Azúmara, en la parroquia de Montecubeiro, del municipio de Castroverde. Atraviesa el municipio de Pol, donde recibe varios afluentes de toda la zona de Pol y al poco de cruzar por la capitalidad, Mosteiro, recibe también los aportes del río Pol. Luego pasa por la zona de Silva, donde los pescadores fueron sorprendidos por la llegada del vertido, y entra en el término municipal de Castro de Rei por Couto de A, Reguntille -donde cruza la carretera de Lugo a Meira- y Ramil. Precisamente en esta parroquia hay una captación de agua potable para varias parroquias de la zona, que probablemente recibieron parte del vertido en el agua de sus casas y también en la granjas.




Fuente: La Voz de Galicia

Mucho sol y pocas truchas






Domingo soleado y caluroso por el Día del Padre. Una combinación idónea para una jornada dominical pero poco propicia para la pesca de la trucha y de los ciprínidos autóctonos. Los ríos y embalses de la red fluvial gallega vivieron ayer su primera jornada de la temporada de pesca de 2017, con escasas capturas debido al escaso caudal de los ríos.


Poco oxígeno para la trucha, que se mostró ayer esquiva con los pescadores que madrugaron para lanzar sus cañas al agua. La mayoría quisieron aprovechar la jornada al máximo, por lo que madrugaron para luego compartir el domingo en familia. Lo que pasa es que las truchas no quisieron sumarse a la jornada festiva.


Desde el Domingo pasado y hasta el 30 de septiembre se pone en marcha la campaña de la pesca de trucha y ciprínidos autóctonos (éstos últimos hasta el 31 de julio), para el salmón y el reo habrá que esperar hasta el 1 de mayo todavía. Desde ayer también están autorizadas las capturas de las especies de esteiro como robalizas, mújeles o sollas.


La orden del 23 de febrero de 2017 que establece las normas de pesca en las aguas continentales de la Comunidad Autónoma de Galicia fija una dimensión mínima de 19 centímetros de carácter general con una cuota de captura de 10 ejemplares por persona y día. En el río Eo compartido, la dimensión mínima será de 25 centímetros y la cuota de ocho truchas por pescador y jornada. En otras masas de agua específicas se establece una dimensión mínima de 21 centímetros y una cuota de ocho ejemplares.


La mosca artificial, la cucharilla y los peces artificiales o similares son los cebos artificiales autorizados, mientras que los cebos naturales que se pueden emplear serán todos excepto las huevas de peces o los peces naturales.


El cangrejo de río, la reñosa, el espiñento, la zamborca y la anguila serán las especies vedadas en todas las masas de agua, exceptuando los planes de aprovechamiento específicos aprobados conforme el Decreto 130/2011 por el que se regula la pesca profesional de la anguila en las aguas continentales de Galicia.


Se declaran los lunes como días inhábiles para la pesca, exceptuando los festivos nacionales y autonómicos. Además, los jueves serán hábiles únicamente para la modalidad de pesca sin muerte en todas las masas de agua, excepto el 13 de abril (Jueves Santo), que será hábil según la modalidad de pesca autorizada en cada masa de agua.


Solamente se podrá practicar la pesca en el periodo comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de la puesta. Las horas oficiales serán las publicadas en la web de Meteogalicia (www.meteogalicia.es/web/predicción/orto/ortolndex.action), tomando como referencia la localidad más próxima al punto donde se está pescando.


Se permite únicamente el uso de una caña por persona. Este año sí se permite la pesca con varal y cobra especial relevancia la pesca sin muerte, la gran esperanza de los pescadores para la regneración de los ríos.




Fuente: Faro de Vigo




Plantear y buscar soluciones para ponerle freno a la superpoblación de cormorán grande, concretamente a la subespecie Phalacrocorax carbo sinensis, en los ríos de las cuencas de Galicia y Asturias. Es el objetivo de las asociaciones que agrupan a miles de pescadores deportivos de ambas regiones y que se darán cita el sábado 25 en la Casa da Cultura de A Pontenova (Lugo) a las 17.00 horas en la primera reunión interautonómica para abordar el impacto de una situación que preocupa desde hace siete años. Aseguran que la falta de controles ha permitido que los ejemplares de corvo mariño cristado se conviertan en el mayor depredador de los ríos y esquilmen truchas, salmones y otras especies protegidas, como la anguila o la lamprea


El reciente inicio de la temporada de pesca les ha permitido testar la situación y piden la intervención urgente de las Administraciones. El río Ulla, entre otros muchos, es uno de los más afectados por esta invasión, según relatan los pescadores consultados, que indican que esta especie inverna en distintos espacios de la cornisa cantábrica de octubre a abril o mayo. «Antes vías algún exemplar, pero agora xa nos encontramos con bandadas de 30 ou 40 exemplares», relata Francisco Javier Rois, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de A Pontenova y miembro de una asociación integrada por 240 pescadores.


Esta idea la ratifican las asociaciones de pescadores asturianas que en días pasados iniciaron una campaña para pedir controles más efectivos a los ya iniciados en el 2005. En un escrito dirigido a la Consejería de Desarrollo Rural manifiestan su preocupación por la situación de las poblaciones de salmónidos en todos los ríos de la región y aseguran que la cifra de cormoranes de la especie sinensis en Europa «se considera una amenaza inaceptable e inasumible». Recuerdan que en el 2008 el Parlamento Europeo ya advertía de que el número de estas aves se había multiplicado por veinte en los últimos 25 años, rondando en esa fecha (2008) 1,7 o 1,8 millones de ejemplares como mínimo, y aseguran que cada ave consume entre 250 y 700 gramos de salmónidos al día. Solicitan un plan de actuación para controlar el cormorán en Asturias desde el 1 de septiembre al 1 de abril del 2018, fijando estos períodos para años sucesivos. Indican que, aunque es ahora cuando el problema de superpoblación de cormorán afecta a los ríos gallegos y asturianos, las primeras señales de alerta se dieron en los años 80 y 90 a los gobiernos de Dinamarca y de los Países Bajos. Los pescadores piden medidas de control en zonas de nidificación y de invernada y recuerdan que en Francia se hizo un control de sacrificio en un año de 45.000 aves.




Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 6 de enero de 2017

Subastan un atún por 600.000 euros





Kiyoshi Kimura, el propietario de la cadena de restaurantes Sushizanmai, volvió a adjudicarse el primer atún rojo del año. Por sexta vez consecutiva, su puja fue la más alta realizada en la lonja de Tsukiji. Así es que, a golpe de chequera, Kimura se llevó para sus locales un atún rojo capturado en Oma, en la prefectura de Aomori (norte de Japón), al norte de Japón, de 212 kilos de peso por 606.598 euros (74,2 millones de yenes). Es decir, a 2.863 euros el kilo. 

El precio es el segundo más alto de la historia ofrecido por la primera pieza del año. Y es precisamente el propietario de Sushizanmai el que tiene entre sus logros el haber sido el que más ha pagado nunca por un atún rojo. Al menos ahora se ha ahorrado unos yenes con respecto al 2013, en el que la hazaña le costó 1,27 millones de euros. «El atún me ha salido un poco caro», bromeó, como todos los años, Kimura.

Pero el empresario es consciente de que ese gasto que en la contabilidad de su empresa figura en el capítulo de compras, es, en realidad, un trasvase de la partida de la inversión publicitaria.

Porque eso es lo que busca el restaurador: llamar la atención de los medios y dar publicidad a su cadena de restaurantes de sushi. Esa estrategia de ofrecer cantidades desmesuradas por un atún por el que los minoristas no suelen ofrecer más que 70 euros le sale bastante más económica que lanzar una gran campaña publicitaria.

Falta por saber si la subasta del primer atún del año será la última que se celebre en el mercado de Tsukiji. La lonja debería haber cerrado sus puertas el pasado 7 de noviembre, pero el traslado no pudo hacerse por la contaminación que presenta el terreno de la nueva rula.




Fuente: La Voz de Galicia

sábado, 31 de diciembre de 2016

Una pescadería avilesina exhibe una lubina de diez kilos


Samuel Guillén, con la lubina en sus manos


La pescadería Casapesca, ubicada en la calle de González Abarca, exhibe en su mostrador una descomunal lubina de diez kilos que llama la atención de cuantos entran en la tienda al punto de que muchos no se resisten a hacerse fotos con el pez para compartir su excepcional tamaño en las redes sociales.

La pieza llegó a puerto tras ser pescada por un pinchero de los que vende en la rula y aunque de momento no está a la venta, y por tanto no tiene precio, lo más probable es que acabe en la cámara de un restaurante, pues su gran tamaño la hace ideal para ser cocinada en estas fechas.

Los propietarios de Casapesca suelen adquirir todas las piezas que llegan a la rula y destacan por su rareza, ya sea debido al tamaño u otra circunstancia. En este caso, y pese a que diez kilos son un peso más que respetable para una lubina, aseguran que no es la mayor que pasó por la pescadería, pues hace años llegaron a tener a la venta una de once kilos.




Fuente: La Nueva España

Subastada una robaliza de nueve kilos






El Muro recibió a primeros de mes varias piezas de robaliza pescadas en la Costa da Morte, pero llamó la atención una de ellas que pesó en la báscula casi nueve kilos.

El róbalo fue adquirido por el propietario de la pescadería Seixo Branco, en los Mallos, a 35 euros el kilo.



Fuente: La Voz de Galicia