lunes, 6 de agosto de 2018

El anisakis infunde pavor entre los consumidores





Una semana después de que armadores, marineros, comercializadores y placeros lanzasen su grito de socorro al Ministerio de Agricultura y Pesca para que contrarrestase institucionalmente de forma contundente la campaña de desprestigio contra la merluza, e indirectamente contra todo el pescado fresco, Madrid sigue guardando silencio. Parece no haber nadie en los despachos que dirige Luis Planas. Y sucede que, mientras tanto, el consumidor sigue comprando menos, para desesperación de todo el sector, guiado por el pánico a ingerir anisakis tras la recomendación lanzada a mediados de julio por las autoridades sanitarias de ampliar de tres a cinco días el tiempo de congelación del pescado. La alarma sigue activa. Los precios de la merluza en lonja no se recuperan, aunque ha habido algunos días que sí han repuntado levemente, y las pescaderas se las ven y se las desean para vender. 

Lo dice de forma irónica Ángela Barrán, placera en el mercado de San Agustín, en A Coruña: «No sé a quién tengo que darle las gracias por cargarse la campaña de verano». Denuncia que hasta sus clientes habituales, los más entendidos, se han contagiado del miedo al anisakis. Se acercan temerosos, mirando de reojo no solo a la merluza que expone Ángela en su puesto de Mariscos Dory, sino a todos sus semejantes.

Las ventas han bajado desde mediados de julio, cuando saltó la polémica, y todavía no se han recuperado. Y, lo peor, aclara Barrán, es que el bache está contagiando a todo el mercado, no solo a los puestos de pescado, porque se acercan menos compradores. Ángela tiene merluza a la venta, pero ha tenido que ponerla casi de saldo para conseguir venderla, y además compra menos cantidad en la lonja para que no le sobre: «Hace un año, el kilo se cotizaba a 15 euros; ahora, a 10». 

«No entiendo qué ha pasado, el anisakis ha existido siempre, pero salvo que se coma el pescado fresco crudo, no hay peligro», reivindica la vendedora coruñesa. Las recomendaciones que lanzan las placeras a los clientes que se acercan a preguntar son las de toda la vida: cocinar el pescado, y, si se quiere comer crudo, congelarlo antes durante 72 horas y a -20 grados en un frigorífico adecuado. Tres semanas después de que estallase la alarma social, totalmente infundada y generada artificialmente a ojos del sector, tampoco levantan cabeza armadores, marineros y las lonjas, donde se mantiene la depreciación del pescado.




Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 3 de agosto de 2018

Amplían análisis en el Tambre por la turbidez del agua y la muerte de peces





Las aguas del Tambre presentan unos niveles normales, según las muestras recogidas por el Ayuntamiento de Ames en la playa fluvial de Tapia, pero mantendrá la recomendación de evitar el baño hasta que lleguen al Concello los resultados de las analíticas que encargó a la empresa Espina e Delfín y los de los servicios de Sanidade de la Xunta. Estos análisis más detallados incluyen parámetros que no se conocen en las pruebas instantáneas que se realizan in situ en la playa fluvial, explicó el concejal de Medio Ambiente de Ames, Blas García. Las analíticas detalladas fueron solicitadas con carácter de urgencia para poder levantar las restricciones lo antes posible, siempre que las aguas no estén contaminadas. El gobierno local amiense espera tener los resultados definitivos hoy o mañana.

La alerta saltó al detectarse la presencia de peces muertos y moribundos con heridas tanto en Tapia como en otros puntos del río, en Ponte Alvar (Trazo). Algo similar había ocurrido hace quince días, y motivó la denuncia pública de los vecinos de la zona de Ponte Alvar. Estos señalaron que se realizaron inspecciones con resultado negativo.El alcalde de Ames, José Miñones, indicó que los resultados de los análisis no detallados del fin de semana daban un PH del agua muy bajo, y también los niveles de oxígeno eran menores de lo normal. Con solo estos datos se podría justificar la mortandad de peces, de acuerdo con el regidor. Aun así, ante estos resultados, se optó por prevenir prohibiendo el baño y pedir análisis más completos. En la recogida de muestras de ayer, el PH estaba ya dentro de parámetros normales, pero aún era bajo; y el oxígeno también tenía resultados aceptables. Miñones explicó que todo apunta a que el problema podría no ser consecuencia de un vertido, sino de otro fenómeno que suele ocurrir cuando se producen alzas bruscas de la temperatura o debido a la lluvia ácida, que se produce con las altas temperaturas.

También los responsables técnicos del Concello de Santiago realizaron análisis del agua del Tambre en las playas fluviales de Chaián y en el Refugio, y los resultados tampoco arrojan contaminación, por lo que no se prohibirá el uso de la zona de baño. Asimismo se realizaron comprobaciones en la planta potabilizadora del Tambre, con igual resultado. Donde se mantiene la preocupación es en Ponte Alvar (Trazo). Según pescadores que frecuentan esa zona, se volvieron a encontrar truchas y escalos muertos. Ante esta situación, alertaron a Protección Civil por temor a que se trate de vertidos incontrolados al río de Tambre. 

Por su parte, la plataforma vecinal contra el vertedero de Miramontes, en Santiago, reclamó «unha investigación rápida e eficaz» y aseguró que el 22 de junio aparecieron en Ponte Alvar «gran cantidade de peixes mortos» y el río «presentaba unha tonaliade moi escura, con escuma e desprendía mal cheiro». La bandera roja que advertía del peligro y de la prohibición del baño en la playa de Tapia no estaba colocada ayer por la mañana en el recinto. Esta circunstancia, y el hecho de que tampoco hubiera carteles informativos recomendando no bañarse en el río, hizo que algunos vecinos que acudieron a primeras horas de la mañana se dieran un chapuzón en el Tambre.

Un grupo de vecinos, entre los que había varios niños, se quejaron del hecho de que faltara información y apuntaron que un operario del Concello les avisó del problema cuando vieron a los niños bañarse. A otra pareja, con un bebé, también les indicaron que tiraran el agua de la pequeña piscina de plástico que habían preparado para el pequeño, y aseguraron que tampoco sabían que la playa tenía problemas. Muy cerca de ellos, un hombre hacía oídos sordos a las recomendaciones y se daba un largo chapuzón en el río. Según informó el concejal amiense de Medio Ambiente, Blas García, la bandera se iza solo en los horarios en los que están los socorristas de la playa, porque no puede dejarse durante toda la noche. El servicio de socorrismo está en la playa de 11 a 21 horas durante los fines de semana; y de lunes a viernes, solo entre las 15 y 21 horas. En este horario, los socorristas se encargan de colocar la bandera en el mástil, pero se retira fuera de ese margen para evitar su sustracción. El edil indicó que se estaban preparando unos carteles para colocar en la playa fluvial. Aun así, insistió en que el Concello de Ames recomienda no usar las zonas de playa hasta que se tengan todos los resultados de las analíticas de las aguas.



Fuente: La Voz de Galicia

Vecinos recogen chapapote y peces del río Catasol





El río Catasol, un afluente del río Furelos de Melide, se convirtió hace diez años en una versión a pequeña escala del desastre del Prestige. Tal día como hoy vecinos y pescadores empezaban a recoger chapapote y peces muertos del río. Siete toneladas de alquitrán sedimentaron en un tramo de cuatro kilómetros del cauce a causa de un accidente.

Los que conocían el río avisaban de que el ecosistema tardaría años en recuperarse, porque el vertido iba a diezmar la vida vegetal, lo que provocaría que las truchas que lo traspasasen para desovar muriesen sin remedio. «A troita que naceu no río este ano está toda morta», se lamentaba la Asociación de Troiteiros Río Furelos, que apoyó en las labores de limpieza.



Fuente: La Voz de Galicia

viernes, 20 de julio de 2018

Nuevas especies aparecen en aguas de Galicia





Las aguas gallegas se están acostumbrando a recibir cada vez con mayor frecuencia a especímenes marinos más propios de otras latitudes. Si en lo que va de año ya se han encontrado barracudas o langostinos más propios de África y del Mediterráneo, el pasado 11 de julio se capturó por primera vez en la ría de Vigo un ejemplar de Halobatrachus didactylus, conocido como sapo lusitano. Se trata de una especie similar al rape y que se distribuye más habitualmente entre Ghana y, como muy al norte, Portugal.

Según informó a FARO el biólogo Rafael Bañón, fue el pescador José Manuel González, patrón de la embarcación María José (con base en Panxón), el que capturó en la ría de Vigo este "extraño pez con la apariencia de un pequeño rape o pez sapo" ( Lophius sp.). Después de ponerse en contacto con el Instituto de Investigacións Mariñas (IIM) para su recogida y estudio, Bañón identificó esta especie, que pese a su parecido con el rape "pertenece a un orden y a una familia distintas".

"Se trata de la primera cita de esta especie para Galicia", comenta el biólogo, que insiste en que "su distribución habitual incluye el Atlántico este, desde Ghana hasta Portugal", aunque existe autores que aseguran que llega "hasta el Golfo de Vizcaya, existiendo "una cita antigua en el sur de Noruega, y también en el Mediterráneo". 


"Esta captura se suma a las ya muchas especies tropicales de peces que están apareciendo en nuestras aguas en los últimos años por efectos del cambio climático", aseguró Rafael Bañón. A su juicio, el aumento de la temperatura del agua "provoca un desplazamiento hacia el norte de muchas especies de peces, alcanzando nuevas zonas que antes evitaban porque estaban fuera de su rango óptimo de temperatura".



Fuente: Faro de Vigo

Los únicos pescados que debes pedir en verano si comes fuera o vas al mercado





Hay tanta oferta de pescados debido a las capturas en todas las costas del mundo, los congelados y las especies que se crían en las piscifactorías que es difícil saber cuál es el mejor en cada momento. Nos gusta el pescado y aún más si elegimos como lugar de vacaciones la costa, pero a menudo no somos conscientes de que cada pieza tiene su temporada y que por mucho que nos apetezca un bacalao, no es buena idea ya que no es su momento. No se captura ni en julio ni en agosto, porque es un pescado de invierno. Tampoco el atún rojo, el lenguado o el besugo, entre otros muchos.

Las especies más indicadas para los meses de julio y agosto en España son indiscutiblemente el bonito en la zona del Cantábrico y el San Pedro o San Martín -diferentes nombres según la zona de España-, además de las sardinas, claras protagonistas del verano. No es casualidad que las fiestas de San Juan, que marcan el inicio del verano, se celebren a menudo en las playas con las sardinas asadas: un manjar puramente veraniego. Hay además una extensa variedad de pescados de roca o playa que depende de cada región, pero que son habitualmente los que ofrecerán como pescado del día en los restaurantes de la costa.




Según explica a Alimente Celia Ojeda, de Greenpeace y experta en sostenibilidad de mares y océanos, "una buena opción son los pescados de roca o de playa que ofrecen como captura del día en los restaurantes de las diferentes zonas costeras. Suelen ser ejemplares de pesca local, que corresponden con la temporada y que son frescos además por su proximidad. Muchas CCAA los están incluyendo en sus guías turísticas, debido a la variedad de nombres que tienen según la localidad, como el cabracho en el Mediterráneo, típico en las Baleares por ejemplo, o el San Pedro, un pescado hasta hace no mucho tiempo desconocido".

La realidad es que, debido al ultracongelado y capturas procedentes de otros países, podemos disfrutar de estos pescados todo el año, y en algunas ocasiones, si su temporada es cercana, es posible que encontremos el pescado que nos apetece, como un lenguado en junio o incluso julio, aunque no va a estar en su estado óptimo. Si en vez de consumirlo en un restaurante en la orilla del mar, optamos por ir a los supermercados, se pueden adquirir especies que no correspondan con la temporada de captura en España: lo que significa que son de otros países.

Según la ley, deberían indicar en la etiqueta el día y el país de la captura, pero rara vez lo hacen, como ya explicó a Alimente el profesor del IESE Gerard Costa Guix: "En el caso del pescado, por ley se tiene que indicar el origen y la fecha de captura". Lo corrobora Celia Ojeda, quien añade que a menudo no están en la etiqueta con el precio, pero el consumidor tiene el derecho de pedir el etiquetado donde se indica, ya que todas las cajas de las lonjas lo incluyen.

Otras especies propias de los meses de julio y agosto son el salmonete, el cabracho y la melva, además del sargo y el pargo -denominado 'machote en Cantabria-: dos especies de pescado blanco muy sabrosos, de la misma familia que la dorada y el besugo -cuya captura es en diciembre y enero fundamentalmente por lo que se convirtió en un plato de lujo durante las navidades- y que son menos conocidos. Es bueno informarse en cada localidad costera de cuáles son estas especies y que nombres tienen. La merluza o el rape se pueden comer todo el año, así que también son una buena elección y por supuesto los de piscifactoría como la lubina o el salmón que siempre estarán disponibles, aunque no sean salvajes.

Aunque según el informe del Ministerio de Agricultura se ha consumido menos pescado en 2017 respecto al año anterior, durante el verano se consumen muchos pescados y mariscos, y a veces sin que seamos conscientes de que no es su mejor momento. Existe un dicho gastronómico, por ejemplo, que indica que las ostras no se podían comer en los meses sin 'r', es decir, mayo, junio, julio y agosto, aunque ahora, debido a su cultivo, están disponibles todo el año. Menos conocido es lo que señala Celia Ojeda: "En Galicia todo el mundo está deseando comer pulpo en verano, pero no se da cuenta de que este no es de las costas gallegas, porque en ese periodo es precisamente cuando se deja que los caladeros se recuperen. El pulpo sí es un producto de temporada, pero en el Mediterráneo".

El consumo más espinoso y no por su cantidad de espinas es el del atún rojo del mediterráneo. Su captura se produce en primavera fundamentalmente, pero está permitido que se pesquen ejemplares que aún no han alcanzado su tamaño óptimo de la madurez por lo que según Celia Ojeda "son luego mantenidos y engordados por una serie de empresas que así disponen del preciado manjar también en verano. Es legal, pero desde Greenpeace consideramos que es una práctica que no se ajusta con la pesca sostenible al igual que cualquier pez en el que se utilice el método de la pesca de arrastre".



Fuente: elconfidencial.com

La Xunta no tiene previsto reparar la presa de Sinde, en el río Ulla





La Consellería de Medio Ambiente no tiene previsto reparar la presa del río Ulla en el tramo del coto salmonero de Sinde, en la parroquia de Carcacía (Padrón), tal y como reclaman los pescadores para que este punto deje de ser inhábil para la pesca de esta especie. La parte central de la presa se derrumbó en enero del año 2016 y, según explican desde la consellería, ello facilitó el remonte de los peces y produjo una disminución del número de salmones que se pescaban hasta entonces en este coto, una vez que esta especie dejó de parar en este punto a descansar.

No obstante, el número de sabogas, también conocidas como zamborcas y que son controladas por la estación de Ximonde, «multiplicouse exponencialmente pasando da captura dun escaso número de individuos anual á captura de máis de 200 sabogas nos últimos dous anos», según Medio Ambiente. Por ello, la consellería habla de que «a mellora que o derrube da presa de Sinde produciu sobre o remonte dos peixes migradores no río Ulla foi positiva para este ecosistema enclavado na Rede Natura 2.000».

Añade que, en este contexto, «débese ter en conta que a saboga é unha especie bastante escasa en Galicia, que só se atopa nos ríos Ulla, Eo e Miño» y que aparece incluida en una directiva europea de conservación de los hábitats naturales, así como de la fauna y flora silvestres, según explica Medio Ambiente. La consellería recuerda que en el año 2015 entró en vigor el plan técnico de gestión de aguas salmoneras en el río Ulla y que uno de sus objetivos es «facer que a pesca do salmón neste río sexa sostible; para iso se abriron novos coutos de pesca, co gallo de tentar cambiar a pesca tradicional do salmón neste río tentando ofrecer alternativas a pesca vantaxosa augas abaixo de obstáculos».

Por tanto, el coto de Sinde seguirá con la rota presa, para disgusto de pescadores, que recuerdan que este fue uno de los mejores cotos salmoneros de España. Y quienes, seguramente, lamenten también que no se repare la presa del río son las casas de turismo rural de Padrón, que dejaron de alojar clientes que llegaban a la zona atraídos por la pesca del salmón en Sinde.





Fuente: La Voz de Galicia

miércoles, 18 de julio de 2018

La 'fuga' de casi un millón de salmones de un criadero pone en peligro el ecosistema de Chile






Los salmones y truchas del Atlántico y del Viejo Mundo (el género Salmo) son peces marinos y de agua dulce (eurihalinos) de la familia de los salmónidos distribuidos por los océanos y mares de casi todo el mundo excepto el Océano Pacífico, con algunas especies que sólo viven en agua dulce en Europa y Asia. Su nombre procede del latín salmo, que es como llamaban en la antigua Roma a estos peces.​ En cuanto a la genética son parientes cercanos de los salmones y truchas del Pacífico (el género Oncorhynchus), y tienen una anatomía similar, aunque el análisis de ADN mitocondrial ha mostrado diferencias entre estos dos géneros, según wp.

Más de 900.000 salmones escaparon el pasado 5 de julio de un criadero en la isla Huar, en el sur de Chile, a causa de una tormenta, lo que "generó un daño irreversible" en el ecosistema de dicho país latinoamericano, informan medios locales, según rt.

La 'fuga' tuvo lugar cuando, a raíz de un temporal, los salmones salieron de sus jaulas en el criadero de la empresa noruega Marina Harvest. "El escape se considera una fatalidad, creemos que esto generó un daño ecosistémico irreversible", dijo Lisbeth Van der Meer, veterinaria especializada en salmonicultura, manejo de recursos naturales y economía pesquera.

Debido a la gran cantidad de ejemplares huidos, Van der Meer teme que el daño será muy grande en las cercanías de dicha isla, ya que esta especie consumirá "cualquier otra especie que sea más pequeña que ella". Según la experta, cada ejemplar pesa unos 3,4 kilos, lo que se traduce en la pérdida de tres millones de kilos de salmón.

Van der Meer también cuestionó la versión ofrecida por la empresa noruega y denunció su "falta de seriedad" para llevar a cabo los protocolos y fiscalizaciones de seguridad de dicho ámbito en Chile.

Varias organizaciones dedicadas a la protección del medioambiente calificaron la situación de "máxima gravedad" debido al daño que producirán los salmones en el hábitat, así como porque la mitad de los ejemplares escapados estaban siendo tratados con elevadas dosis de antibiótico florfenicol.

La empresa noruega tiene un mes de plazo para recuperar al menos el 10% de los peces extraviados, so pena de perder la licencia en el país sudamericano, que es el segundo mayor productor de salmón del mundo, solo por detrás de Noruega. Hasta el momento, durante la operación de captura se han recuperado, hasta este jueves, apenas unos 28.000 ejemplares.



Fuente: periodistadigital.com

El pulpo gallego se paga hoy en lonja a más del doble que hace cinco años





A de Lola dejó hace un año de vender pulpo. «Estaba muy caro y hasta me daba apuro cobrar casi 50 euros por una pieza de dos kilos y pico», comenta María Abuín, propietaria de un ultramarinos en Boiro. En frente, cruzando la carretera, sobre la mesa de un concurrido restaurante, una etiqueta adhesiva actualizando el precio de la ración desluce las flamantes cartas nuevas. No ha quedado otra que remendarlas para hacer frente a la escalada de un producto que su gerente adquiere en la lonja de Ribeira. Tiene la ración a 17 euros; a 18 si se le ordena a la plancha. El año pasado, más o menos por estas fechas, se pagaba a 13.

Dejando aparte el oasis de la provincia de Ourense -donde el precio ha subido, pero ni por asomo en la medida que lo ha hecho en el resto de Galicia, pues se vende como mucho a 10 lo que antes valía 8 u 8,50-, la horquilla de precios que el verano pasado se movía entre los 10 y 13 euros rozando los 14, se ha desplazado en la hostelería a los 13 y 18, cuando no 19. Y no solo en Sanxenxo, meca del turismo. También en Barbanza e, incluso, O Cebreiro, que ya recibe con pulpo a los peregrinos. 

Porque avidez y demanda sigue habiendo. Que se lo digan a José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu, que anteayer quiso ponerle colofón a la fiesta del Carmen con una ración de pulpo y en el local al que fueron «xa non quedaba». Lo mismo ocurrió ayer en la pescadería de un supermercado de la zona coruñesa de Panaderas, que a las 11.30 ya habían despachado todo el pulpo del expositor. «Acabó la veda y la gente tiene ganas de él». Tantas que no le importó que estuviese a 15,95 euros el kilo el de tamaño más pequeño, entorno a kilo y medio, «no quiero imaginar a cómo puede estar el de más de dos», decía la pescadera. Allí no lo dispensaban. Sí lo había en el arcón de enfrente al mostrador de fresco. Un pulpo de 3,195 kilos, con el sello de la compañía viguesa interproveedora de cefalópodos para esa cadena, con la etiqueta de 54,16 euros, a razón de 16,95 euros el kilo. Procede del Atlántico central -no especifica si de Marruecos, Mauritania o Senegal-. No lleva alarma antirrobo, pero porque nada en ese supermercado lo tiene. De ser en otro rival que guarda en vitrinas con llave desde la pasta de dientes hasta la ventresca de bonito, sin duda la tendría. 




La subida del precio del pulpo viene cociéndose desde hace cuatro o cinco años, al calor de la caída de capturas en Marruecos y Mauritania, principales proveedores de pulpeiras y hosteleros; un aumento de la demanda interna alentada por el turismo; la incorporación de nuevos países a la cartera de clientes, como Francia, Alemania, Polonia y Corea, con EE. UU. a la cabeza; la apertura del grifo del crédito a las empresas, que pudieron comprar más; y, sobre todo, las modas, que han puesto pulpeiras y pulpadas en el in. 

Y todo esto ha tenido su reflejo en la cotización del pulpo gallego. Porque por más que pese admitirlo, no es Galicia la que lleva la batuta en el mercado del cefalópodo: «Desgraciadamente son Marrocos e Mauritania os que marcan o prezo», señala José Manuel Rosas. Lo que se está pagando por kilo este año se mueve en medias inéditas. A estas alturas roza los 11 euros, más del doble del pecio que llevaba hace cinco años, cuando no se ofrecían más de 4 o 5 euros por kilo. Con todo, no está en sus máximos, señala Rosas, que hace hincapié en que ha bajado casi un euro por kilo en las piezas grandes y 80 céntimos en las pequeñas con respecto a antes de la veda, a mediados de mayo.

Ni que decir tiene que los naseiros están contentos con las cotizaciones del pulpo. Pero el éxito tiene una cara B. Y esa es la escasez. A los profesionales les resulta muy difícil reunir el tope, de 30 kilos por tripulante y día, a lo que hay que sumar otros 30 diarios por barco. «Eu non auguro unha boa campaña», avanzó el patrón mayor de Bueu con el aval de quien lleva «anos neste mundiño». Y ve que «hai moita cría, pero ten que medrar e nunca o vai facer toda xunta». Por eso, en cuanto se acaben los que dan la talla, va a ser más difícil reunir el cupo. 

Eso permite inducir nuevas subidas, por más que Rosas sea de la opinión de que «todo ten un teito» y se sorprenda con que «ás veces vala máis que a cigala». Cierto que en la lonja son más a pujar. Hay nuevos compradores, a los que se exige, eso sí, que se adapten a lo que hay.



Fuente: La Voz de Galicia

sábado, 14 de julio de 2018

Diez sencillos consejos para comer pescado evitando los metales pesados






Comer pescado tiene tantos beneficios que compensa sobradamente el riesgo que comporta la ingesta de posibles metales pesados acumulados en sus vísceras y su carne, sobre todo en el caso de que esta sea grasa, como en el pescado azul. Curiosamente, este tipo es el más beneficioso por su aporte en ácidos grasos omega, pero también el que más riesgo tiene de aportar compuestos altos en mercurio, un elemento tóxico a altas dosis.

El peligro no está en la ingesta puntual de pescado azul, marisco o incluso algunas especies de blanco, tal como comentábamos cuando explicamos qué pescados tienen más metales y cuáles menos, sino en hacer de una determinada especie o zona de captura un plato habitual en nuestra mesa, que nos lleve a acumular a la larga más metales de los recomendables.

También debemos saber que la mayoría de especies capturadas contienen niveles aceptables de metales, y que de otro modo no llegarían a la pescadería, por lo que la ingesta puntual o variada de especies de más riesgo con otras menores, nos protege. También que el pescado de piscifactoría, a pesar de los perjuicios ecológicos que comporta, suele tener un nivel menor de algunos metales, aunque no de otras sustancias como disruptores endocrinos.

De este modo, si seguimos los siguientes diez consejos, que son prácticos y sencillos, conseguiremos en buena medida sortear la ingesta de metales cuya acumulación pueda resultar a la larga tóxica para nuestro organismo.

1. Eviscera siempre el pescado antes de cocinarlo

Los metales se acumulan sobre todo en las vísceras como el hígado, los intestinos, etc., por lo que además de por una cuestión de higiene, hay que evitar comer las vísceras por precaución. Eventualmente en el pescado, al horno o frito, lo evisceraremos para evitar migraciones de metales a la carne a través de los jugos.

2. No uses ni cabezas y ni hígados para el fumet

El fumet es un caldito blanco hecho de restos de marisco y pescado que se usa para reforzar arroces o sopas de pescado y es la base de muchas paellas. Se usa tradicionalmente la espina, los hígados de rape, las cabezas de merluza y otros peces, así como piezas enteras de marisco o pequeños peces de morralla.

En el caso de las cabezas de merluza, besugo y otras especies, así como hígados, se aconseja prescindir de ellas porque concentran los metales, siempre que seamos muy de hacer arroces con frecuencia. Si los hacemos de vez en cuando el peligro desciende considerablemente. Como siempre en el caso de los metales del pescado, el secreto es variar y el problema reside en la frecuencia.

3. No chupes las cabezas del marisco

Las cabezas de gambas, gambones, cigalas y langostinos acumulan la mayoría de los metales de su cuerpo, y además son la parte donde se encuentran la mayoría de sus vísceras. Es mejor no chuparlas si somos consumidores muy frecuentes.

4. No abuses de las gambas

La gamba es uno de los grandes acumuladores de mercurio, aunque sus niveles están dentro de lo aceptable. El problema es que es uno de los mariscos más frecuentes en nuestra mesa y solemos chupar las cabezas.

5. Espacia el consumo de grandes túnidos, tiburón y lucio

Tal como explicamos en el artículo Verano y pescado azul: ¿hasta qué punto es saludable?, el mercurio y otros metales se van acumulando en la cadena trófica a medida que nos acercamos a los grandes predadores marinos, que son los túnidos grandes -atún rojo, amarillo, emperador, etc., así como el lucio y el salmón en los ríos contaminados y los tiburones. Su carne es buena y beneficiosa, pero conviene que no sea un plato frecuente de nuestra dieta.

6. No abuses del atún ni del bonito en lata o bote

Por el mismo motivo, el lomo de atún o de bonito en lata o bote no debe ser un recurso fácil de bocadillos o ensaladas, aunque esté muy rico. Probemos con otros ingredientes para variar.

7. Apuesta por pescado azul de pequeño tamaño

Sardinas, anchoas y boquerones -que son el mismo pescado- o incluso la caballa o el chicharro, pueden ser un buen recurso de pescado azul, ya que se sitúan en puntos bajos de la cadena trófica y acumulan menos metales.

8. Consume especies pequeñas blancas de playa alternadas con otras grandes

Las especies de playa como el sargo, las doradas o las lubinas pequeñas, aunque no son frecuentes en pescaderías, son un buen recurso siempre que provengan de zonas donde no haya actividad industrial cercana. Son una buena alternativa al bacalao, el rape o la merluza que pueden haber acumulado metales. Cuidado con el salmonete, que aunque su carne es exquisita, acumula arsénico en su cabeza.

9. Evita especies baratas de países exóticos

Hace unos días saltaba la noticia de que el consumo de panga entrañaba riesgos por su alto contenido en metales. Lo cierto es que la misma utiliza datos de 2006 y en la actualidad su importación desde los contaminados ríos y piscifactorías de Vietnam ha descendido mucho, pero sigue siendo recomendable eventualizar su consumo.

10. Los mejillones y almejas sí, pero no por norma

Los moluscos bivalvos son filtradores de fondo, con lo cual recogen y acumulan todos los metales procedentes de la contaminación de la zona. Es por ello que aunque son perfectamente comestibles y muy sanos, no conviene hacer de ellos una comida regular y muy frecuente.



Fuente: eldiario.es

Galicia cierra el ciclo de cultivo del mero






Lo hizo con el rodaballo, con el lenguado, con el abadejo -aunque esta especie tiene su propia historia-... y ahora está a punto de lograrlo con el mero, que en realidad es la cherna (Polyprion americanus). Galicia ha conseguido cerrar el ciclo de su cultivo por primera vez en el mundo, tras el éxito de haber podido llevar de larvas a alevines ejemplares nacidos en cautividad. Ese tránsito biológico constituía el principal cuello de botella en el intento de domesticar una especie de la que se han obtenido puestas espontáneas en cautividad, se ha avanzado en la cría de individuos salvajes, se ha dado con la clave de la alimentación y se tienen datos de su engorde y evolución. Pero subsistía el problema de la supervivencia larvaria. Ninguna llegaba a alcanzar los 4 o 5 gramos de peso, una consistencia que ya permite decir que se está ante un pez y, sobre todo, es la puerta para pasar de la alimentación viva a la tradicional en acuicultura: el pienso.

Y del mismo modo que las gestantes evitan dar la buena nueva hasta que las crías superan la barrera de las 12 semanas, el grupo del Igafa (Instituto Galego de Acuicultura) y del CIMA (Centro de Investigación do Medio Mariño) que ha logrado tal gesta ha tardado tres meses en lanzar las campanas al vuelo y dar la feliz noticia: «Nas instalación do Igafa hai nove exemplares que teñen 94 días de vida e outros 30 que xa cumpriron os 54», explica José Luis Rodríguez Villanueva, profesor del instituto dependiente de la Consellería do Mar, enormemente satisfecho del logro alcanzado «cun traballo en equipo». En colaboración con el CIMA, pero también con el IEO de Vigo -de hecho, 9 de los alevines de más de 90 días proceden de una puesta cedida por el oceanográfico vigués- y el Aquarium Finisterrae de A Coruña -donde nacieron los supervivientes de la hornada de más 50 días-, socios todos en el proyecto europeo Diversify, lanzado para buscar nuevas especies de acuicultura.

Durante cuatro años, IEO, el acuario coruñés, CIMA e Igafa han estado intentando repetir lo que la empresa Isidro de la Cal consiguió en el 2013 con un único ejemplar, el único superviviente de una puesta en las instalaciones de la compañía. Esa cherna nacida en cautividad es hoy un adulto de 5 años y 11 kilos y medio que mora en el Aquarium Finisterrae.Que ahora el Igafa haya conseguido reproducir aquella gesta supone «un paso de xigante para pechar o ciclo de cultivo», pues «de non ter nada, pasouse a ter alevíns», resume un Rodríguez Villanueva que al fin ve recompensados sus desvelos con estos peces.

Puestas las ha habido en todas las instalaciones implicadas, pero solo en las de Niño do Corvo (A Illa) crecieron hasta abandonar la fase larvaria. El porqué en el Igafa y no en el IEO o en el Aquarium está por estudiar. Los procesos son los mismos y la única diferencia entre ambos cultivos es que «no IEO fan o engorde en circuíto aberto e no Igafa facémolo en recirculación». Si ahí está o no la clave del éxito es algo que «haberá confirmar nos seguintes anos».

Porque si el programa Diversify llega este año a su final, la pretensión de los investigadores es continuar trabajando para consolidar los resultados obtenidos y avanzar en lo que es el cultivo del mero. De ahí que el CIMA y el Igafa hayan enviado una propuesta a la Consellería do Mar planteando una prórroga del estudio por dos años más, un proyecto en el que seguirían yendo de la mano del IEO y de las demás instituciones que en Galicia ahora están involucradas en la domesticación del mero.

En lo que va del proceso, los participantes han logrado valiosos datos, como que las aguas gallegas, con una temperatura de entre 15 y 16 grados durante 9 o 10 meses al año, son óptimas para la cría de la especie, de la que ahora se podrá tener un stock de reproductores nacidos en cautividad. Que su cultivo se podría hacer en tierra, pero lo ideal si se consigue dar el salto comercial sería en jaulas en el mar. Que es una especie de crecimiento rápido y que puede alcanzar el tamaño comercial, de 5 kilos, en 3 años y llegar a los 8 si se cría un año más. Que, además, alcanza esa talla óptima para el mercado antes de la madurez sexual y, por tanto, todo el gasto energético lo emplea en engordar. Y, sobre todo, que será un cultivo económicamente interesante, pues el kilo del escaso salvaje se está vendiendo a una media de 20 euros. ¿Y para cuándo en el mercado? Aun con los resultados prometedores, todavía quedan «5 ou 6 anos para poder dar o salto industrial».



Fuente: La Voz de Galicia